Una forma diferente de ver cine


Me refiero, cuando hablo de esto, al cine de verano que, desde el pasado 13 de julio, está montado en el patio central del edificio de la Diputación de Sevilla, en la avenida Menéndez y Pelayo.

Portada del programa oficial

Portada del programa oficial

Cierto es que, prácticamente desde su primera función, mis padres me habían aconsejado que asistiese a alguna de ellas, pero entre que la cartelera no me terminaba de llamar la atención y que hace poco disfruté de mis diez días norteños, no me había dejado caer por allí, hasta ayer.

El título era de los llamativos, Uno, dos, tres, del maestro de la comedia Billy Wilder, uno de los clásicos que aún estaba pendiente de ver, así que como la ocasión era inmejorable decidí pasarme. Por sólo tres euros -entrada única- puedes acceder al amplio espacio que ocupa el patio central de la Diputación, y sentarte bien en un banco o en una mesa para disfrutar de la película mientras degustas unas tapas, unas bebidas o unas baguettes, entre otras cosas, que puedes comprar en el ambigú habilitado allí mismo; consumiciones que, por supuesto, se deben abonar aparte.

Todo muy agradable, y más si el film que vas a ver acompaña, como así fue. Para el que aún no haya visto Uno, dos, tres, solamente voy a decir que se trata de una comedia divertida, muy ágil en sus diálogos y con una estructura ciertamente teatral en muchos de sus momentos; no obstante está basada en una obra de teatro del mismo nombre. En ella se satiriza la disputa entre el comunismo y el capitalismo acaecida durante la Guerra Fría, con un argumento que parte de la idea del protagonista que interpreta James Cagney -que opera desde Berlín Oeste- de extender los dominios de la Coca Cola en Rusia, la RDA y los demás países del Telón de Acero, para conseguir un importante ascenso.

Aunque a éste que suscribe dentro de la filmografía de Billy Wilder le gusta más Con faldas y a lo loco , no dejo de reconocer que Uno, dos, tres es otro de esos títulos que no defraudan si lo que uno pretende es pasar un buen rato. Pero quien quera verla ya tendrá que hacerlo en DVD; para disfrutar del cine de verano habrá que buscarse otra buena película, que seguro que las habrá.

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