La “gallina vieja” gana su noveno título mundial


No hay quien le tosa, definitivamente, a Valentino Rossi hoy en día. Jorge Lorenzo ha estado muy cerca este año, pero cuando el binomio Rossi-Yamaha funciona a la perfección, no hay nada que hacer. El “fuoriclasse” italiano se proclamó ayer campeón del mundo de MotoGP, sumando así su noveno título mundial dentro del motociclismo, y su séptimo en la categoría reina: uno en 500cc y seis en MotoGP, a los que hay que sumar otro en 125cc y otro en 250cc.

Rossi, con sus fans... y su Gallina Vecchia. Foto: Marca.com

Rossi, con sus fans... y su Gallina Vecchia. Foto: Marca.com

El circuito de Sepang, en Malasia, como en 2003 y 2005, fue testigo del nuevo título de “Il Dottore”, quien lo celebró junto a sus fans, como siempre, haciendo un guiño muy especial, marca de la casa; un guiño a sus treinta años -frente a los no más de 25 de todos sus rivales directos- con una camiseta en la que se podía leer en italiano el refrán “Gallina vieja hace buen caldo”, junto a una gallina de verdad y a un gigantesco huevo con el número 9.

Rossi acabó en tercer lugar por detrás de Stoner y de Dani Pedrosa, pero no fue una carrera fácil para el italiano. Para comenzar, justo después de terminar la carrera de 250cc, empezó a caer una tromba de agua descomunal sobre Sepang, una típica tormenta malaya que obligó a retrasar la salida de MotoGP unos 40 minutos. Esto creó muchos problemas a todos los pilotos, quienes habían conformado para sus motos reglajes para correr en seco. El más perjudicado por ello fue Jorge Lorenzo, que tuvo problemas con su moto en la vuelta de formación, pero al estar el “pit lane” cerrado -y, por tanto, ser ilegal el cambio de vehículo- tuvo que tomar la salida desde allí mismo.

Valentino tampoco empezó bien, puesto que cometió varios errores que le llevaron a perder unas cuantas posiciones. Incluso fue rebasado por un Jorge Lorenzo que tuvo una salida bestial; pero a las pocas vueltas comenzó a ser el de siempre. Por delante un Casey Stoner como pez en el agua dominó la carrera de cabo a rabo, seguido desde sus inicios por los dos pilotos de Repsol Honda, Dani Pedrosa y Andrea Dovizioso.

Los riesgos tomados por Dovizioso terminaron con el piloto italiano en el suelo, lo que le daba plaza de podium a un Rossi que venía casi imparable desde atrás y cuyo objetivo era precisamente ese, lograr el título subiendo al podium. Incluso Valentino intentó ir a por Pedrosa, pero eso ya era muy arriesgado y casi imposible en las pocas veltas que faltaban. Lorenzo entró cuarto y, pese a su enorme temporada, deberá esperar al menos un año más para conseguir ser campeón porque Rossi, sencillamente, es demasiado Rossi.

El podium de 250. Foto: Marca.com

El podium de 250. Foto: Marca.com

250: Aoyama, campeón virtual

El único título que se decidirá en el GP de la Comunidad Valenciana es el de 250, pero si no ocurre nada extraño la cita valenciana debe ser un mero trámite para Hiroshi Aoyama. El japonés ganó la carrera malaya, mientras que Héctor Barberá le hizo un enorme favor al arrebatarle en el último instante la segunda plaza a Marco Simoncelli. Barberá y Simoncelli cruzaron la línea de meta en el mismo tiempo, pero el valenciano quedó por delante gracias a su mejor vuelta rápida en carrera. Esto hace que al japonés, que saca 21 puntos a Simoncelli, le baste con se duodécimo en Cheste, haga lo que haga el italiano.

Fue una de las mejores carreras que se han podido ver en la temporada. A mediados de la misma poco a poco se iba formando un grupo de cabeza en el que estaban, además de los tres que acabaron en el podium, los franceses Jules Cluzel y Mike Di Meglio, y también Álvaro Bautista. Pero el talaverano, una vez más, acabó por los suelos cuando estaba a punto de llegar a contactar con los punteros. Es la tercera caída consecutiva, lo que definitivamente no sólo hace que, matemáticamente, quede sin opciones de ser campeón, sino que además Barberá le ha adelantado en la clasificación, en la lucha por ser el primer piloto español.

Poco después Cluzel también besó el asfalto malayo, y en cabeza comenzó un duelo increíble entre Aoyama y Simoncelli, con Barberá como testigo privilegiado. Una y otra vez el japonés y el italiano se pasaban y repasaban, hasta el punto de pensarse incluso que ambos podrían acabar fuera de carrera por algún toque, lo que hubiese beneficiado enormemente a Barberá, que aún contaba con alguna remota opción de llevarse el campeonato. Pero a falta de cuatro vueltas para el final Aoyama adelantó por última vez a Simoncelli, empezó a tirar como un poseso y se fue directo hacia la victoria. Una victoria que, junto al tercer puesto final de Simoncelli, casi casi ya le da la corona, la última de 250.

125: Simón, insaciable

Por último, en 125cc el campeón del mundo, Julián Simón, continuó con su particular hambre de triunfos y cosechó un nuevo éxito, al volver a derrotar en un mano a mano a su máximo rival y compañero de equipo, el británico Bradley Smith; mientras que el tercer puesto fue pra Pol Espargaró. Es la sexta victoria de la temporada para Simón, gran dominador de la cilindrada con todas las de la ley.

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