Campeón del Mundo (2-1), hexacampeón en 2009 y el mejor de la historia


En los años 50, más concretamente en la temporada 51-52, un equipo asombró al fútbol europeo consiguiendo, con un fútbol espectacular, los cinco títulos oficiales en juego, a saber: la Liga española, la Copa del Generalísimo, la Copa Eva Duarte, la Copa Martini Rossi y, sobre todo, la Copa Latina, precursora de la Copa de Europa/Liga de Campeones. Era el F.C. Barcelona, liderado por el gran Ladislao Kubala y en el que brillaban, entre otros, Ramallets, Basora, César, Moreno y Manchón.

Pues bien, aquel equipo histórico para el barcelonismo y para el fútbol en general ya tiene sucesor: el Barça, entre otros, de Pep Guardiola, Leo Messi, Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Carles Puyol, Víctor Valdés, Gerard Piqué y Pedro Rodríguez. El Barça, campeón mundial de clubes 2009. Foto: prisacom

Aunque este grupo ha llegado un poco más lejos que el anterior, porque el pleno no sólo se ha vuelto a completar, sino también a mejorar. Porque el Barça se ha proclamado esta tarde en Abu Dhabi campeón del Mundial de Clubes, después de deshacerse en la final, una durísima final, del Estudiantes de La Plata, -campeón de la Copa Libertadores- por 2-1, en la prórroga; y ha conseguido la increíble cantidad de seis títulos en este mágico 2009.

Un diario tan ultramadridista como Marca publica hoy en su página web una encuesta en la que se pregunta si este Barça es el mejor equipo de la historia del fútbol, como club, se entiende. Y yo digo rotundamente que sí. Por los títulos, por el juego desplegado, y porque gana tanto brillando como atándose los machos, que es lo que ha hecho hoy.

ESTUDIANTES, UN EQUIPO MUY DURO
Porque la final, como pronosticaba Pep Guardiola, ha sido durísima, una verdadera batalla. En el primer tiempo el Barcelona fue absolutamente incapaz de imponer su juego, ante un Estudiantes con mucho oficio. Liderados por todo un ilustre veterano como la “Brujita” Verón y con Braña encima de Xavi, el equipo de La Plata se erigió como dominador de los primeros 45 minutos, a pesar de que el balón era del Barça.

A ello también contribuyó, todo hay que decirlo, un colegiado, el mexicano Benito Archundia, que fue muy permisivo con el juego duro -que no violento- de los argentinos, y que además se tragó un claro penalti superada la primera media hora de Albil sobre Xavi, que además hubiese supuesto la expulsión del arquero platense. Mal, rematadamente mal estuvo el árbitro para los dos equipos, aunque el más perjudicado -por el penalti y por el juego duro- fue, sin duda, el Barcelona. Víctor Valdés no llegó al gran cabezazo de Boselli. Foto: Marca.com/Reuters

Como decimos, el control del balón era de los de Guardiola, pero en el juego mandaban los argentinos, que en el minuto 37 encontraron el premio en su segunda llegada a puerta. Un centro desde la izquierda de Díaz lo cabeceó de forma espectacular Boselli, entre Puyol y Abidal, batiendo irremisiblemente a Víctor Valdés. Todo un golazo con el que Estudiantes dejaba al Barça en la peor de las situaciones imaginadas. El tanto fue un jarro de agua fría para los blaugrana -hoy color “mango” por obra y gracia de la FIFA-, a los que costó algunos minutos reaccionar. Al descanso, 0-1 y problemas, serios problemas.

EL BARÇA VUELVE A SER EL BARÇA
Sin embargo Guardiola recompuso tanto la moral de los suyos como la disposición en el terreno de juego, metiendo a Pedro por un Keita que se retiró lesionado, con una rotura fibrilar que le tendrá de baja dos semanas. Messi pasó al medio campo, y el equipo comenzó poco a poco a carburar. Pedro bate de cabeza a Albil, logrando el gol del empate. Foto: Marca.com/Reuters

Estudiantes optó por encerrarse a cal y canto para defender su ventaja, y el Barça comenzó a disponer de las primeras llegadas claras a la meta de Albil. Ibrahimovic tuvo dos claras ocasiones, pero en la primera diparó fuera por muy poco, y en la segunda cabeceó muy mal. Pedro, por su parte, también dispuso de una oportunidad, la más clara hasta entonces, pero incomprensiblemente no llegó a un centro medido de Henry desde la izquierda, cuando Albil ya estaba batido.

Lo lógico era que llegara el gol, pero los minutos pasaban y Estudiantes poco a poco se veía con la copa en las manos. Jeffren dio oxígeno, mucho oxígeno al ataque de su equipo, pero el Barça, pese a su claro dominio, sólo podía encomendarse ya a algo parecido a lo de Iniesta en Stanford Bridge; y eso mismo sucedió.

Cuando el partido languidecía, en el minuto 88 Pedro cabeceó en vaselina al fondo de las mallas un pase, también de cabeza, de Piqué, situado ya como otro delantero centro. De nuevo Pedro, la gran revelación de la temporada, el único jugador en la historia del fútbol en marcar al menos un gol en seis competiciones en la misma temporada, anotaba un oportunísimo tanto, que devolvía la esperanza a la afición y al equipo barcelonista.

Guardiola, emocionado después del partido. Foto: Marca.com/captura de Telecinco Y DECIDIÓ EL NÚMERO 1
En la prórroga, ya más tranquilo, el Barça siguió con su dominio, sabedor de que el gol, esta vez sí, era simple cuestión de tiempo, como así fue. El reloj señalaba el minuto 109 cuando Dani Alves centró desde la derecha y Messi, como los grandes toreros, se marcó un verdadero “pase de pecho” a las mallas de Albil.

El mejor jugador del mundo -elegido como mejor jugador del torneo-, tan decisivo como siempre, remató de forma tan inverosímil como magistral el gran pase de su compañero, y selló el pleno culé. Aunque el corazón de los barcelonistas estuvo a punto de pararse cuando, en el último suspiro, el central Desábato cabeceó un saque de falta de Verón y el balón, con Valdés batido, se fue lamiendo el palo, para fortuna del Barça.

Y no hubo tiempo para más. Guardiola, abrazado entre otros por el mítico Manel Estiarte, rompió a llorar poco antes de la entrega de trofeos. No era para menos: con este triunfo su Barça acababa de entrar en la historia del fútbol mundial por la puerta grande. Desde este espacio les doy mi más sincera enhorabuena, porque se lo han merecido con todas las de la ley.

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