Bordeando lo sublime


CRÍTICA DE CINE

PELÍCULA: The Road (La carretera)
DIRECTOR: John Hillcoat
GUIÓN: John Hillcoat y Cormac McCarthy
REPARTO: Viggo Mortensen, Kodi Smit-McPee, Charlize Theron, Robert Duvall, Guy Pearce
GÉNERO: Drama
NACIONALIDAD: USA (2009)
DURACIÓN: 109 minutos
CALIFICACIÓN: * * * * (Sobre 5)

Cartel de "The Road" Según la definición del escritor griego Longino, “lo sublime” consiste esencialmente en la extrema belleza, capaz de llevarnos a un éxtasis más allá de nuestra capacidad racional, hasta tal punto de llegar a provocar dolor al ser casi imposible de asimilar.

Estrictamente no es eso lo que The Road causa al espectador, pero sí una sensación muy similar. Porque esta película, como obra de arte, es extremadamente bella, casi una obra maestra; pero, paradójicamente, hay momentos en los que el dolor, en vez del placer, es lo que invade principalmente a aquellos que la están viendo.

Dolor causado no por la imposibilidad de asimilar el éxtasis; sino porque el propio desarrollo de la historia, en un entorno tan catastrófico como el que se nos presenta, hace que nos metamos de lleno en la misma; que vivamos al máximo el drama del ser humano, centrado en ese padre y ese hijo que intentan sobrevivir tras producirse una especie de apocalipsis que hace que el mundo quede sumido en un ambiente realmente desolador.

The Road , por todo ello, no es agradable de ver, ni mucho menos; pero tiene muchas papeletas para convertirse en la película del año, por diversas razones.

La primera de ellas es el tratamiento que se da de las relaciones humanas en general, y de las de padre e hijo en particular. Es tan conmovedor como impresionante contemplar la lucha del progenitor por intentar sacar adelante a su pequeño vástago, rayando el fanatismo, sin desfallecer ante la nada más absoluta; ante la angustia que causa ver cómo luchan constantemente contra molinos de viento.

La segunda, el mensaje de esperanza que se extrae al final, que nos dice que toda esa lucha, pese al terrible presente y futuro, puede que no sea en vano; y la tercera, por las impecables interpretaciones de la pareja protagonista. Padre (Viggo Mortensen) e hijo (Kodi Smit-McPhee), intentando sobrevivir tras la catástrofe

Es muy probable que, cuando termine la carrera de Viggo Mortensen, The Road sea considerada si no como la mejor interpretación de su vida -porque todavía le queda, afortunadamente- sí al menos como la película que terminó de consagrarle como uno de los grandes actores del “planeta cine”. Su actuación es, simplemente, perfecta, colmando todas las expectativas que tanto el público como la crítica han puesto sobre él.

Y dándole la réplica tenemos a un joven actor australiano, Kodi Smit-McPhee, que se ha revelado como una de las promesas más destacadas para los próximos años. La química que se observa entre Mortensen y Smit-McPhee es genial, siendo la principal razón para conseguir que el público se introduzca plenamente dentro de la historia.

The Road no ha entrado en ninguna de las listas de candidatos a los Óscars de este año. No estoy de acuerdo para nada, pero tampoco me sorprende porque, viendo la trayectoria habitual de los premios de la academia de Hollywood, no es una película que esté dentro del tipo de films que se suelen incluir. Lo que no quita para que roce la calificación de “obra maestra” -si es que no la alcanza- y para que la recomiende a los buenos aficionados al cine, quienes se sentirán un tanto agobiados durante la proyección, pero para nada defraudados. Porque lo sublime -o casi sublime- es lo que tiene.

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  1. #1 by Rafa on 17 febrero 2010 - 22:18

    Sublime tu crítica, querido amigo. Cada vez que dejas al margen las banalidades de los asuntos deportivos, tu prosa brilla con una elegancia y una exquisitez absolutamente cautivadoras.

    Creo que ésta es la entrada de más alta calidad literaria que has escrito hasta el momento. Se nota que tienes talento de sobra para expresar lo que quieres y como quieres. Una literatura, la tuya, que consigue lo que se propone. En este caso, convencer al lector para que acuda a las salas de cine a enfrascarse en esta historia que tan bien describen tus palabras.

    Sólo te pongo un inconveniente: no mencionas que la película es una adaptación de la novela homónima de Cormac McCarthy.

    Por lo demás, me postro ante su talento, señor Escritor.

    Un abrazo

  2. #2 by victor on 18 febrero 2010 - 0:39

    Gracias por tu crítica a mi crítica; cuando las obras de arte te impactan es mucho más fácil estar inspirado a la hora de analizarlas y recomendarlas. Si a ello le unes que esta mañana no he ido a la radio porque me he dedicado a otros menesteres (relacionados también con mi mes de prácticas) y he dispuesto de más tiempo para escribirla (llevaba esperando tenerlo desde que la vi el sábado para hacerla), el resultado es visible.

    Cierto es; entre tanta alabanza a Viggo Mortensen y a la historia en sí se me olvidó comentar que está basada en la novela de McCarthy, aunque por lo menos a él lo he puesto como co-guionista, jejeje.

    Los asuntos deportivos no es que sean banalidades en sí; el deporte es una modalidad de entretenimiento que tiene su público (entre el que yo me encuentro), como el cine, el teatro y la literatura (que también me gustan, aunque los consuma menos, jejeje); lo único es que la forma de narrar un acontecimiento de ese tipo cambia un poco; la forma de contarlo es diferente porque va dirigida a un público, por lo general, diferente al de los espectáculos de arte.

    Eso sí, estarás de acuerdo conmigo en que últimamente hay un mayor equilibrio entre mis entradas deportivas y las no deportivas, ¿verdad? Aunque desde mañana hasta el domingo se celebra la Copa del Rey de baloncesto, y probablemente vuelva a las andadas durante los 4 próximos días 😉

(No será publicado)