Eastwood y Freeman nos vuelven a emocionar


CRÍTICA DE CINE

PELÍCULA: INVICTUS
DIRECTOR: Clint Eastwood
GUIÓN: Anthony Peckham y John Carlin
REPARTO: Morgan Freeman, Matt Damon, Tony Kgoroge, Patrick Mofokeng, Matt Stern
GÉNERO: Drama histórico
NACIONALIDAD: USA
DURACIÓN: 134 minutos
CALIFICACIÓN: * * * * (Sobre 5)

Una vez más, Clint Eastwood vuelve a demostrar el porqué de su prestigio tan justamente ganado a lo largo de toda su carrera, con esta adaptación de la obra del periodista John Carlin El factor humano.

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No es su mejor título porque, en comparación con otros, adolece de pequeñas imperfecciones que hacen que, personalmente, me haya decantado por no otorgarle la cuarta estrella en mi calificación; pero la sensación que se desprende al ver Invictus es la de haber contemplado una historia muy bien planteada y magníficamente contada: la de cómo Nelson Mandela, tras salir de la cárcel en 1990 y tras ser elegido presidente de Sudáfrica en 1994, consigue unificar el sentimiento de un país -caracterizado durante siglos por el “apartheid” o discriminación racial- a través de su apoyo al equipo nacional de rugby (los “Springboks”) y su participación en la Copa del Mundo de 1995, organizada por la nación sudafricana. El viejo Clint, una vez más, consigue llegar al corazón de la gente no ya por la historia en sí, sino también por su manera de narrarla.

Para ello se vale de la inestimable aportación de Morgan Freeman, que desempeña su papel de tal forma que el espectador, sentado en su butaca, realmente llega a dudar de si es él o es, verdaderamente, Nelson Mandela. La actuación de Freeman es sensacional, metiéndose por completo en la piel de Mandela y consiguiendo que veamos la imagen más fidedigna posible del histórico dirigente sudafricano. Freeman, además, tiene un perfecto complemento en Matt Damon, quien también borda su secundario papel como François Pienaar, capitán de los “Springboks”, aquél que ayuda a Mandela a que cumpla su objetivo.

Asimismo, sobresaliente es la ambientación -desde la enorme diferencia existente entre los diferentes barrios de las principales ciudades del país, hasta la visita a la celda en la que, supuestamente, estuvo encerrado Mandela durante 27 años-, así como también la recreación de todas y cada una de las escenas de rugby, incluida la célebre “haka” maorí que bailan los jugadores de Nueva Zelanda antes de cada partido. Dichas escenas son fieles al 100% -inclusive las provocadamente ridículas patadas de inicio y reinicio del juego de los “All Blacks”- no ya sólo a lo que ocurrió durante aquella Copa del Mundo, sino también al desarrollo del deporte del balón ovalado. Posiblemente aquellos que no estén excesivamente familiarizados con el rugby tendrán algún problemilla a la hora de seguir la evolución de los diferentes encuentros a los que se hace mención, pero no demasiadas.

No obstante lo expuesto, debo comentar que uno de los fallos más visibles que tiene la película es la excesiva duración de la parte en la que se refleja la final entre Sudáfrica y Nueva Zelanda; es paradójico que lo destaque yo, que soy un gran aficionado al deporte en general, pero es lo que yo pienso. Obviamente, supongo que a los que compartan afición conmigo dicho fragmento no les resultará tan pesado como a los demás; pero para mí éste es uno de los pequeños errores que imposibilitan, junto a que no es una película hecha con excesivos alardes en general, que Invictus sea catalogada como una obra maestra.

Aún así, aseguro que el público se va a marchar más que satisfecho de la sala porque el film es propicio para ello. Y, pese a no verla merecedora del Óscar -principalmente por los fallitos a los que he hecho referencia-, me cuesta creer que la hayan dejado fuera de las nominaciones, más aún cuando el número de finalistas en la categoría de “Mejor Película” este año se ha ampliado a diez, en lugar de los cinco tradicionales.

Claro que mi sorpresa es relativa, conociendo los peculiares criterios que, en bastantes ocasiones, sigue la Academia de Hollywood a la hora de otorgar sus premios. Dejémoslo en cuestión de gustos…

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  1. #1 by Esperanza on 6 febrero 2010 - 0:22

    Estoy de acuerdo en que la parte del encuentro final de rugby se hace un poquito pesada pero no insoportable.
    Me encanta el poema 😀

    Soy el amo de mi destino… Soy el capitán de mi alma

(No será publicado)