Mi primer ascenso vivido en el Benito Villamarín (temporada 89-90)


MI PARTICULAR MEMORIA DEPORTIVA (2)

Cualquiera que más o menos bien me conozca, y cualquiera que más o menos siga este espacio sabe perfectamente que, pese a que el rigor en el 95% de las entradas es el de un periodista, mis principales colores futboleros siempre han sido dos: el verde y el blanco.

De hecho yo he sido socio del Real Betis Balompié durante 15 años, y si ahora no voy al fútbol no es por culpa de Lopera como me preguntó el compañero de la Cope Fran Ronquillo, sino porque el fútbol es muy caro, y en casa hay otros gastos prioritarios.

Recuerdo perfectamente mi primer partido como espectador en el estadio Benito Villamarín: fue contra el Elche a finales de mayo-principios de junio de 1989. Ganamos por 3-1 y los goles los marcaron Chano, “Puma” Rodríguez y Calleja. La base de aquel equipo estaba formada por muy buenos jugadores pero que ya venían de vuelta de casi todo: Pumpido -guardameta titular de la Argentina campeona del mundo-, Calderé, López Ufarte, Job, “Pato” Yáñez, Poli Rincón… y acabó descendiendo tras perder la fatídica promoción contra el Tenerife. El presidente era Gerardo Martínez Retamero que, tras el descenso, el primero desde 1978, cedió el testigo a Hugo Galera, en medio de una situación económica realmente dramática (para que la gente se haga una idea, lo que Galera y “cía” le critican hoy en día a Lopera es un juego de niños comparado con lo de hace 20 años). Pepe Mel, en su etapa de jugador bético. Foto: Betisweb

Para la temporada 89-90, aunque estuviéramos en Segunda, yo ya tenía decidido sacarme mi primer carnet de socio, y así sucedió. Mi padre y yo -diez añitos tenía entonces- nos convertimos en asiduos espectadores del estadio heliopolitano.

Sin dinero, Galera y su directiva le confiaron la dirección del equipo a Juan Corbacho, un conocido técnico del fútbol sevillano pero casi sin experiencia en equipos profesionales; por hacer un símil, el Chaparro de finales de los 80. Se retiraron Rincón y López Ufarte, pero quedaron Pumpido, Calderé, “Puma” Rodríguez y Chano, entre otros; y desde Castellón llegó el fichaje del año, mi primer ídolo del fútbol: Pepe Mel. El delantero criado en la cantera madridista -que este año ha entrenado sin mucha suerte al Rayo Vallecano- había quedado segundo en la clasificación de goleadores de la categoría la temporada anterior, en la que había terminado ascendiendo con el Castellón; y en el Betis no decepcionó en absoluto, sobre todo en las dos primeras campañas.

Era aquélla una Segunda División muy complicada, con varios “ex Primera” dispuestos a dar guerra como el Sabadell, el Español -todavía con “ñ”-, el Murcia, el Elche o la U.D. Las Palmas; con dos equipos que se hicieron muy fuertes como el Burgos o el Deportivo de La Coruña -con Arsenio Iglesias en el banquillo, Fran en el campo y Lendoiro en la presidencia, pero sin que se vislumbrara el futuro “Super Depor”-; y con un filial, el Bilbao Athletic, recién ascendido que fue la gran revelación del año.

“No diga gol, diga Mel”
Desde el primer partido se vio que allí había que dejarse de florituras para sacar los puntos. Ello supuso que el juego fuera ciertamente deficiente, aunque también muy efectivo. El guión de los partidos de casa se repetía una y otra semana: 1-0, con gol de Pepe Mel -eran los tiempos del “No diga gol, diga Mel”-; y como fuera el equipo sí que se mostraba en ocasiones realmente brillante, nos presentamos en la mitad de la temporada muy bien ubicados, encabezando la tabla junto al Burgos y al Bilbao Athletic. Como quiera que el filial bilbaíno no podía subir, las dos plazas de ascenso parecían más que aseguradas ya.

Pero estando el Betis delante uno no puede asegurar nada; y el equipo, después de ganarle a Las Palmas por 1-0 -gol no de Pepe Mel, sino de Monsalvete, un habilidoso extremo canterano que no tuvo nada de suerte en el fútbol-, estuvo como 9 ó 10 encuentros sin saborear la victoria; aunque los muchos empates cosechados hacían que semantuviese ahí arriba.

Sin embargo los perseguidores, sobre todo Español y Deportivo, como era lógico, estaban reduciendo peligrosamente la distancia y, después de perder en el Bernabéu contra el Castilla -filial, lógicamente, del Madrid- por 3-1, Galera decidió destituir a Juan Corbacho y poner en su lugar a Julio Cardeñosa, el mítico “Flaco”. Con él, el Betis recobró su nivel de juego, pero como los rivales no bajaron la intensidad se llegó a un final de temporada realmente dramático.

La colonia catalana, una vez más, responde
El Burgos ya había ascendido matemáticamente, con lo que en la jornada 36 -penúltima- había una plaza en juego de ascenso directo y dos de promoción, a repartir entre Betis, Español y Deportivo. Aquella jornada nos medíamos en Sarriá al Español, separados por dos puntos a favor nuestra y con más de medio ascenso en juego.

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El partido, con muchos béticos en el histórico estadio barcelonés, fue realmente a cara de perro, uno de esos que, aunque se escuchen por la radio, no se olvidan fácilmente. Nerviosos, nos fuimos enterando puntualmente cómo el Español se adelantaba por dos veces, alcanzándonos provisionalmente en la clasificación; pero afortunadamente Monsalvete y Pepe Mel, de penalti, contrarrestaron sendas ventajas españolistas. Los últimos minutos pudimos verlos en directo gracias a la señal por línea interna de la que hizo uso Canal Sur; y después de un bello toma y daca todo terminó 2-2.

El Español estaba casi descartado porque mantuvimos la distancia -las victorias se premiaban con dos puntos- y el “gol-average” estaba a nuestro favor, pero todavía faltaba deshacerse de los gallegos, que aquel día ganaron y, teniendo la diferencia particular de goles a su favor, se habían acercado peligrosamente, tan sólo a un par de puntos.

El Xerez nos echa una mano
Al domingo siguiente, aquél en el que se debía finiquitar la temporada, visitaba Heliópolis en la 37ª jornada el Sabadell; mientras que el Deportivo iba a Jerez y el Español, a San Mamés para medirse al Bilbao Athletic. Los catalanes perdieron contra los “cachorros” y quedaron matemáticamente fuera de la lucha por el ascenso directo, pero Betis y Deportivo iban a vivir, separados por 100 kilómetros, un verdadero duelo en la distancia.

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Ante más de 50 mil aficionados, entre ellos un ilusionado niño bufanda en ristre -el que suscribe estas líneas, claro está- y su padre, el Betis se dejó llevar por la tensión y por momentos, no jugó un buen partido. Eso sí, a los 20 minutos el estadio estalló con el gol, cómo no, de Pepe Mel; pero después de haber podido sentenciar en la segunda parte, el Sabadell aprovechó un error defensivo para empatar.

Con este resultado el Betis debía esperar una derrota del Deportivo en Chapín para ascender; y de ello se encargó un histórico del club en los 80. El central melillense Álex, bético de profesión durante muchos años y de sentimiento desde siempre, y que militaba aquella temporada en el Xerez, conectó un testarazo letal que batió la portería coruñesa poniendo un decisivo 2-1 en Chapín.

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La sentencia posterior de los xerecistas (3-1) desató la locura en el Benito Villamarín, empezando por un servidor, que vivió su primer ascenso como bético -ojalá que no sea el último- en vivo y en directo, y terminando por jugadores, técnico y directivos, en el vestuario.

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El Betis terminó la temporada ganando en Santander; y Pepe Mel fue “Pichichi” con 23 goles. El Español y el Deportivo se hicieron con los dos puestos de promoción, pero corrieron diferente suerte: los primeros ganaron al Málaga, pero los segundos fueron derrotados por el Tenerife.

Al año siguiente volvimos a caer en el pozo, pero eso es otra historia… una historia que, por supuesto, no me apetece contar.

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  1. #1 by em10 on 20 marzo 2010 - 19:17

    Me vuelvo a rendir ante tu memoria. Yo era muy pequeño, pero también recordaba que el ascenso “vino” desde Jerez.
    A la espera de un nuevo ascenso, un abrazo.

  2. #2 by victor on 20 marzo 2010 - 21:02

    Es verdad, para muchas cosas suelo tener buena memoria; pero no es menos cierto que también suelo contar con la inestimable ayuda de los diferentes videos que, habitualmente, tengo grabados 😉

    Además, el primer año como socio del Betis, más aún si acaba en ascenso (como ocurrió con aquél), no se olvida fácilmente.

    Un abrazo para ti también.

(No será publicado)