La goleada más estéril (4-0) de la historia del Betis. Hércules, justamente equipo de Primera División


El Betis despidió la temporada ganando por 4-0 al Levante, en un partido ganado por los béticos con brillantez y facilidad -los valencianos no se jugaban nada y llegaron a Sevilla muy tranquilos-, consiguiendo además muy bellos goles. Juande de cabeza, Caffa de falta por la escuadra, Jonathan Pereira nada más regresar del descanso y Odonkor de pepinazo también por la escuadra, firmaron la victoria más abultada de la temporada, junto a la de los partidos ante el Villarreal B y ante el Cádiz.

La pega es que ha sucedido lo que todos nos temíamos: el Hércules ha ganado fuera de casa cuando más lo necesitaba, y el 0-2 del Stadium Gal de Irún mete a los alicantinos en Primera y deja al Real Unión en Segunda B… y al Betis, otro añito más, en Segunda, con los mismos puntos que Hércules y Levante, pero con peor balance en los duelos directos con estos dos equipos.

Y no se puede decir que haya sido injusto, todo lo contrario. El Hércules, que hace un año se quedó a las puertas del ascenso, ha sido mucho más regular durante la temporada que el Betis, al que, entre otras muchas cosas, los muchos puntos que dejó escapar de manera ciertamente incomprensible en determinados partidos -los últimos, los de la semana pasada en Salamanca- le han terminado condenando. Desde aquí le quiero dar mi enhorabuena al Hércules, porque aunque al final ha tenido un poco de suerte, se ha ganado el ascenso a pulso.

Todo lo destacable esta tarde ocurrió en la primera media hora. A los 16 minutos la afición cantó un gol supuestamente del Real Unión… pero que no era de los irundarras, sino del Hércules. Portillo, recuperado para el gol en las últimas jornadas, adelantó a los suyos, que pusieron prácticamente los dos pies en la máxima categoría. La peor noticia posible para el Betis, a pesar de que, prácticamente al mismo tiempo, Juande abría el marcador en Heliópolis.

La falta maravillosamente lanzada por Caffa cerró el choque contra el Levante, y dejó a los 55.000 espectadores del Ruiz de Lopera -la afición nunca falla y nunca le fallará al equipo- pendientes de lo que ocurría por tierras norteñas, donde el Real Unión, pese a que los resultados que se tenían que dar para salvarse no le acompañaban, seguía teniendo ocasiones ante la portería del Hércules.

Pero todo quedó ahí. El irundarra Descarga se marcó un gol a los siete minutos de la reanudación, y sentenció definitivamente la tarde. Los tantos de Jonathan Pereira y de Odonkor -bellísimo el del alemán, importante revulsivo cuando por fin ha estado sano- fueron total y absolutamente inútiles y estériles.

La afición, como era lógico y comprensible, se pasó lo que restaba de partido dirigiendo sus iras -de forma pacífica, eso sí- al palco, donde una vez más Lopera se encontraba ausente. Señor Lopera, yo le he defendido a usted durante un montón de años, al principio de manera incondicional y luego porque estaba convencido de que usted no era el único responsable de todo el desaguisado de los últimos cinco años.

Y sigo pensándolo, pero, sinceramente, cada día que transcurre se me pasa un poco más por la cabeza, por el bien del Betis y por la reunificación de toda la masa social, que lo mejor es que abandone usted el barco y deje paso a gente nueva, con ganas de trabajar y que refresque y modernice de una vez todo lo referente al club. Incluso aunque los que entren sean los tan denostados por mí de la Fundación Heliópolis. Porque esos personajes siguen sin terminar de convencerme en absoluto pero, contrariamente a lo que pensaba hace un año, creo que peor de lo que actualmente estamos no nos vamos a encontrar en un futuro.

Ahora se presenta una temporada dura, más dura todavía que la que acabamos de terminar. El dinero que se va a ingresar continuará siendo ínfimo, y lo primero que, a buen seguro, va a tener que afrontar el club será darle la baja a bastantes futbolistas a los que difícilmente va a poder continuar pagándoles la elevada ficha que cobran. Aunque bueno, visto cómo llevan rindiendo las dos últimas campañas -salvo los seis últimos encuentros de ésta-, eso probablemente sea lo más positivo de todo.

Pero ahí entra tanto la secretaría técnica como la capacidad de gestionar del propio Lopera; y, visto lo visto, mientras quien manda actualmente siga en su cargo difícilmente vamos a poder hacer una reconstrucción deportiva en condiciones. Los resultados desde 2005 hasta la fecha creo que avalan la opinión que acabo de expresar. Sinceramente, no creo que Lopera -y más con todo el proceso jidicial en el que está inmerso- esté capacitado en absoluto para llevar a cabo esta próxima gestión en tiempos de economía verdaderamente de guerra.

Difícil, muy difícil, es el futuro que se nos presenta. Pero como el Betis históricamente ha sido como el ave Fénix, esperemos que el año que viene, con Lopera o sin Lopera, consigamos resurgir de nuestras cenizas. Los béticos -la afición que nunca abandona al equipo sea en el campo, en los bares o en sus propias casas- nos lo merecemos.

ÚLTIMA HORA (20-6-2010): El representante del Consejo de Administración dijo ayer que el organismo que preside José León y en el que manda Manuel Ruiz de Lopera se reunirá a fondo esta semana y comezará a abordar el profundo y urgente cambio que necesita la entidad. Como le dijo Marty McFly a su madre en Regreso al futuro, eso quiero verlo por escrito…

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