Archivo Julio, 2010

Suma hipocresía

Como creo que ya todo el mundo sabe -no en vano fue la noticia del día-, ayer el parlamento catalán prohibió, con 68 votos a favor, 55 en contra y 9 abstenciones, las corridas de toros en Cataluña, la comunidad autónoma de España -de entre las de notable tradición taurina- que más se ha pronunciado contra la llamada “Fiesta Nacional”.

Los que bien me conocen saben perfectamente que yo siempre me he posicionado del lado del sector taurino, aunque no de forma apasionada ni fanática. Es decir, que me da mucha pena que a una de las principales señas de la cultura hispana -para mí una buena verónica y una serie de naturales culminados con un pase de pecho, porque así es como veo el toreo, sí que es cultura– le hayan puesto ya fecha de caducidad (1 de enero de 2012); pero tampoco es algo que me vaya a quitar el sueño.

Tengo por costumbre respetar todas y cada una de las opiniones siempre y cuando también me respeten a mí; y si los antitaurinos “de corazón” consideran a la tauromaquia como un espectáculo sangriento y denigrante -yo creo que les falta mucha información sobre el verdadero espíritu y sobre lo que de verdad es la fiesta de los toros, que se quedan en la superficie, pero bueno, qué se le va a hacer-, pues perfecto. En cierto modo, tienen parte de razón; y al fin y al cabo es mi visión contra la suya.

Pero con lo que realmente no puedo es con la falta de coherencia y, sobre todo, con la hipocresía. La hipocresía, en este caso concreto, de la principal clase política en Cataluña. De los 68 votos emitidos a favor de la abolición de las corridas, 41 proceden de CiU y otra buena cantidad, de ERC; a la sazón los principales partidos políticos nacionalistas de la región catalana. ¿Qué insinúo? Sí, exactamente lo que están ustedes pensando: que dichos políticos no han prohibido los toros por la “crueldad” mostrada hacia el animal, sino por ser un tipo de festejo hispano y “españolista”. Vean si no este par de enlaces:

http://www.20minutos.es/noticia/777158/0/catalunya/toros/correbous/

http://es.noticias.yahoo.com/5/20100728/tpl-ciu-pide-al-tripartito-que-garantice-679ba16.html

O sea, que la tauromaquia, fuera de la Monumental de Barcelona -una de las plazas con más solera en España y la de mayor capacidad- por “salvajada”; mientras que los “correbous” tradicionales en Cataluña, a intentar regularlos y blindarlos por ser autóctonos, ¿no? ¿Que al toro en los “correbous” no se le da muerte? Cierto es, pero se le deja listo, listito para el matadero.

Señores diputados independentistas catalanes, ya está bien. No vayan ahora de “salvadores de la fauna” y tengan los suficientes “bemoles” y la vergüenza torera necesaria -nunca mejor dicho- para reconocer que la prohibición de la tauromaquia en Cataluña la han aprobado ustedes con fines exclusivamente políticos. Dejen de esgrimir patrañas como su “sensibilidad ante el maltrato animal” porque de eso un torero tiene el doble que ustedes. Básicamente porque ustedes no poseen más que la justita, o menos. Los festejos taurinos -los de la tauromaquia– están prohibidos en su región porque, para bien o para mal, son producto español. Me da igual que este comentario suene un poco facha -entre otras cosas porque tanto los que me conocen bien como yo mismo sabemos que no soy así-; porque es la pura verdad.

Por no hablar del “chiste” que va a suponer para los ciudadanos catalanes las millonarias indemnizaciones que, en tiempos de crisis, va a suponer el fin de los toros; así como la cantidad de puestos de trabajo que se van a perder. Que tenga por seguro el catalán de a pie que esos 400 “kilos” no van a salir precisamente de los bolsillos de Mas, Carod y “cía”. Y, mientras tanto, como dice mi querida amiga Espe, el estado de, por ejemplo, las residencias da verdadera pena. Como la clase política en general, y en este caso concreto la independentista catalana en particular. Bueno, rectifico; esta última, más que pena da asco. Cosas de la suma hipocresía.

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Tres veces en un solo día

El deporte español sigue con su extraordinario estado de gracia; tanto es así que ayer la “Marcha Real” sonó ni más ni menos que tres veces, para homenajear a tres grandes figuras de las tres principales especialidades sobre ruedas: Fernando Alonso, Alberto Contador y Jorge Lorenzo (en orden cronológico).

Alonso ganó diez carreras después
Todo comenzó en el GP de Alemania de Fórmula 1, en el circuito de Hockenheim. Allí Fernando Alonso se hacía con su segundo triunfo del año, tras el obtenido en la cita inaugural en Bahrein. Tras su segunda plaza en la sesión de clasificación, Fernando se enzarzó con Vettel en una cruenta batalla -deportiva- en la salida, de la que resultó vencedor. Lo que nadie esperaba era que Felipe Massa aprovechara la tesitura para pasarlos a los dos y situarse en cabeza.

El brasileño comenzó a marcar un ritmo endiablado que le hizo mantener su privilegiada posición ante Alonso, ya que Vettel estaba a raya. Pero mediada la prueba Massa empezó a flojear, y tanto Alonso como Vettel se le acercaban visiblemente. Fue ahí cuando surgió la polémica. Desde Ferrari “sugirieron” al brasileño que no opusiera resistencia ante un ataque de Alonso informándole de que el asturiano venía visiblemente más rápido. Massa, que estaba nada menos que a 31 puntos de Alonso hasta ayer, se cabreó y acató la decisión del equipo… frenando brusca y visiblemente a la salida de una curva en la vuelta 49.

El elevado ritmo de Alonso quedó de manifiesto en las vueltas que restaban, mientras que Massa evidenció su flojedad al estar a punto de ser alcanzado por Vettel. Dio igual. La prensa inglesa -cuando no son los franceses son los ingleses- se cebó, cómo no, con el asturiano y con Ferrari por las “órdenes de equipo”. Como si en el resto de la parrilla -empezando por McLaren- no actuaran igual en situaciones similares. La infantil actitud de Massa le costó al equipo una multa de 100 mil dólares y una posible -que no probable- descalificación para ste gran premio de ambos pilotos en el próximo Consejo Mundial de la FIA.

Pero lo verdaderamente importante es que Ferrari “ha vuelto”, lo que hace que la diferencia de 34 puntos que separan a Fernando Alonso de Lewis Hamilton -4º ayer- a falta de 8 carreras no sea ni mucho menos insalvable. Se puede soñar -si la FIA no sigue “metiendo” la mano- con el tercer título mundial.

Contador reina por tercera vez en París
La segunda vez que se pudo escuchar el himno nacional fue en los Campos Elíseos. Poco antes de las seis de la tarde Alberto Contador recibía, de forma oficial, su tercer maillot amarillo en la capital francesa, el que verdaderamente cuenta, en definitiva.

Es la quinta victoria consecutiva de un español en el Tour de Francia, y la 13ª en total: 5 de Miguel Indurain (1991 a 1995), 3 de Contador (2007, 2009 y 2010) y una de Federico Martín Bahamontes (1959), el malogrado Luis Ocaña (1973), Perico Delgado (1988), Óscar Pereiro (2006) y Carlos Sastre (2008).

Cierto es, como hemos venido comentando a lo largo de la semana, que el pinteño, más conservador que otros años, ha sufrido más de lo que hubiese debido para hacerse en 2010 con la victoria. Contador deberá cuidar bastante más su preparación para 2011, sobre todo si al señor Andy Schleck le da por mejorar de verdad contra el reloj. Pero pese a todo, lo que ahora mismo importa verdaderamente es que el de Astaná, con sufrimiento o sin él, se ha vuelto a hacer con la “Grande Boucle”. Y ya van tres.

Lorenzo, el mejor también en Laguna Seca
Y la fiesta española terminó con el GP de Estados Unidos de MotoGP. Un imparable Jorge Lorenzo sumó su sexta victoria del año en el peculiar circuito californiano de Laguna Seca, por delante de Casey Stoner y de un excepcional Valentino Rossi.

No obstante, no fue una carrera demasiado brillante en general para los españoles, ya que Álvaro Bautista, Héctor Barberá, Dani Pedrosa y Aleix Espargaró tuvieron que abandonar por diferentes motivos. Especialmente doloroso fue el de Pedrosa, quien tras otra enorme salida lideraba la carrera con comodidad por delante de Lorenzo y de Stoner, pero en la vuelta 11 (de un total de 32) sufrió una caída que le dejó fuera de carrera y, lo que es peor, a 72 puntos ya del líder mallorquín.

Lorenzo se limitó, desde entonces, a rodar “plácidamente” hasta la bandera a cuadros, y la emoción estuvo realmente en la lucha por el tercer lugar del podium. Cuando todo parecía indicar que Dovizioso sería quien lo ocuparía, Rossi -aún renqueante de sus lesiones y en un circuito que, por sus características, no le venía nada bien en su estado- sacó fuerzas no se sabe de dónde y con unos bríos propios del gran campeón que es alcanzó a su compatriota y lo rebasó a cinco vueltas, pudiendo mantener su posición hasta el final.

Tan grande fue la casta y la exhibición de “Il Dottore” que los responsables del podium “quisieron homenajearle”… haciendo sonar el himno de Italia en vez del de España. Una cagada que se convirtió en la anécdota del día, y que afortunadamente supieron subsanar -a diferencia de, por ejemplo, los franceses en el Tour 2009- en pocos segundos, mientras que Lorenzo y Rossi se lo tomaban de buen humor.

En resumidas cuentas, que no es nuestra intención sacar pecho de manera deliberada; pero cuando dentro de algunos años vuelvan las vacas flacas (que en algún momento tendrán que volver) posiblemente echemos la vista atrás a este final de la primera década del siglo XXI; un período en el que el éxito de España en las principales disciplinas deportivas no está teniendo parangón con ninguna otra época de nuestra historia. Y que dure.

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Sufriendo mucho, sí; pero el tercer Tour de Contador está en el bote

Alberto Contador tenía más razón que un santo al afirmar ayer que le quedaba una hora de mucho sufrimiento. El madrileño del Astaná -salvo grave e improbable percance- se va a llevar mañana su tercer Tour de Francia -y quinta gran vuelta- por tan sólo 39 segundos. Contador únicamente le ha sacado 31 a su rival, Andy Schleck en la CRI de 52 km entre Burdeos y Pauillac; suficientes para ganar un año más la “Grande Boucle” pero muchos menos de los que debería haberle sacado en circunstancias normales. Es el primer Tour que se llevará el de Pinto sin haber vencido al menos en una etapa.

Por su parte a Samuel Sánchez le ha sido imposible mantener su posición de podium ante un Denis Menchov que ha ido bastante más fuerte a lo largo del recorrido. El “ruso-navarro”del Rabobank ha terminado aventajando en la general al asturiano en 1:39, tras una etapa que, como se esperaba, ha ganado Fabian “Espartaco” Cancellara.

El suizo del Saxo Bank, el mejor especialista del mundo contra el reloj -para mí el más potente y más regular desde la época de Miguel Indurain-, salió muy tempranito y marcó un tiempo de 1 hora y 56 segundos, batiendo a los alemanes del Columbia Tony Martin y Bert Grabsch.

Desde la salida se vio claro que Contador no iba demasiado bien. La posición sobre la bicicleta era buena y la cadencia de pedaleo, en apariencia, también; pero los pequeños gestos que frecuentemente iba haciendo -tocarse el casco, girar la cabeza más de la cuenta- no inspiraban nada positivo. Así, en el kilómetro 18, marcó un tiempo excesivamente alejado de la cabeza… y dos segundos superior al de Schleck.

Poco después el luxemburgués, según el GPS, se puso a tan sólo otros tantos segundos del español en la general. La crono era muy larga y quien más quien menos esperaba que la condición de mejor especialista de Alberto se terminar imponiendo; y así fue, pero con una progresión muy a cuentagotas. Seis segundos al paso por el kilómetro 36; 17 a falta de seis kilómetros; y 31 en la meta. Eso sí, a 5:43 de Cancellara; demasiado.

No es plan ahora de ponerse pesimistas cuando Contador -que en el podium a punto estuvo de derrumbarse debido a la tensión de la etapa y a la emoción del momento-, a falta del “paseo” por los Campos Elíseos, ya es más que virtual ganador de su tercer Tour de Francia; lo que le reafirma como el gran dominador de las grandes vueltas en los últimos años.

Además, el triunfo del madrileño supone un nuevo gran éxito de nuestro deporte, que está completando un verano inmejorable: Roland Garros -aunque esto fue más bien a finales de la primavera-, Wimbledon y el nº 1 con Rafa Nadal; el inolvidable y recientísimo Mundial de fútbol con “La Roja”; y, no lo olvidemos, el título de la NBA ganado por los Lakers de un Pau Gasol vital para los suyos. A todo ello le acompaña el nuevo éxito de Contador en las carreteras francesas; y me atrevería a decir que ningún país a lo largo de la historia ha conseguido un pleno como el del deporte español en los meses estivales de 2010.

Ahora bien, de cara al futuro sería de necios no entrar a analizar las causas de tan ajustada victoria. Para futuras ediciones del Tour y futuras carreras -por si sonara la flauta y le diera por correr de nuevo la Vuelta, por ejemplo-, Alberto ya tiene “deberes”: volver a recobrar sus notables prestaciones de antaño contra el reloj.

Contador nunca ha sido un super especialista, eso es cierto; pero en las cronos importantes de las grandes vueltas -salvo en la última del Tour 2007- siempre ha dado la talla. Ahora bien, sus actuaciones de este año en el Dauphiné Liberé -donde perdió más de un minuto con un “segunda fila” como Brajkovic– y, sobre todo, en la crono de esta tarde nos hacen ver que su nivel en este tipo de etapas ha experimentado en 2010 una regresión “cuasi” alarmante.

Lo de hoy no ha ocurrido por una mejora de Andy Schleck, en absoluto; sino por el bajonazo de un Alberto que, en circunstancias habituales suyas, no puede perder jamás en la vida casi seis minutos por mucho que Cancellara sea quien es en la disciplina, ni por mucho que el viento le soplara de cara con una intensidad bastante fuerte en la segunda parte del recorrido.

Esa ha sido realmente la clave de tanto sufrimiento; y no esperar o dejar de esperar a Fulanito o a Menganito en según qué momentos, o no poder despegar a Schleck en la alta montaña. La progresión del luxemburgués cuando la carretera se empina ha sido la lógica en un escalador como él; pero la lucha de hoy ha sido tan igualada simple y llanamente porque Contador, en las cronos largas, está en la presente temporada muy, pero que muy por debajo de su nivel.

De todos modos tampoco nos cebemos mucho con él. Dejemos disfrutar del momento a todo un tricampeón virtual de la más grande carrera ciclista por etapas del calendario mundial. Un tercer triunfo que, poco a poco, le va acercando ya de forma seria a los pentacampeones Anquetil, Merckx, Hinault e Indurain; y un tercer triunfo que, de la forma en la que se ha producido, nos hace pensar que tenemos campeón para muchos años más. Porque si Andy Schleck tiene margen de mejora, el Contador de este año -que todavía es, hasta cierto punto, bastante joven- también.

Felicidades, Alberto; felicidades, tricampeón.

P.D: Sobre las reflexiones acerca del “nuevo ciclismo” se han dicho y se continuarán diciendo tantas cosas que yo, personalmente, prefiero no extenderme mucho; nada nuevo aportaría. Básicamente porque, más allá de las discutibles formas empleadas por ciertos especialistas y profesionales del ciclismo -por ejemplo un Carlos Sastre que, en mi opinión, debería si no retirarse sí al menos dejar de correr el Tour ya que se ve que no puede dar más de sí-, estoy de acuerdo con lo que, de forma casi unánime, se está comentando. Aún así, puedo asegurar que la afición la seguiré manteniendo; y la prueba más fehaciente es que la tarde-noche del próximo día 28 de agosto, salvo causas de fuerza mayor, pienso estar en las calles de Sevilla para ver “in situ” el inicio de la Vuelta a España.

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El Tour, virtualmente sentenciado a favor de Contador

Se superó la gran jornada pirenaica del Tourmalet y la igualdad en la general entre Alberto Contador y Andy Schleck sigue siendo la nota predominante. Igualdad en lo que a tiempos se refiere, porque por lo demás el de Pinto, muy superior a su rival en la lucha contra el crono, casi se puede decir que ha sentenciado el Tour a falta de la contrarreloj larga y llana del próximo sábado. Schleck, en connivencia con su amigo y al mismo tiempo rival, ha ganado la etapa, pero en ningún momento ha podido soltar de rueda al madrileño.

Esta tarde la igualdad se ha mantenido en el gran coloso pirenaico, pero no por falta de combatividad, precisamente. Desde las rampas del Marie Blanque ya se veía que esta etapa iba a ser para los de la general, ya que esta vez el pelotón no dejó demasiado tiempo de ventaja a los escapados del día. Sin embargo, la parte inicial de la jornada nos dejó un buen susto con la fuerte caída de Samuel Sánchez. El asturiano, después de unos instantes de verdadero dolor, pudo reemprender la marcha y acabar la etapa incluso sacando algo más de tiempo a Mechov, pero habrá que estar a la espera de las pruebas que se le realizarán desde esta misma noche.

En el Soulor la carrera siguió endureciéndose gracias al Saxo Bank; y al pie del Tourmalet la escapada, mantenida por el esfuerzo del ruso del Katusha Kolobnev, ya estaba moribunda. A diez kilómetros de la meta se produjo el momento decisivo: Andy Schleck lanzó un furibundo ataque, al que sólo pudo responder Alberto Contador. El pinteño se agarró pronto a la rueda del luxemburgués, y ambos comenzaron a distanciar progresivamente a un grupito en el que iban Samuel, Menchov, Van den Broeck y Joaquim “Purito” Rodríguez, que está completando un Tour sensacional.

Schleck no cejó en su empeño en ningún momento, pero soltar a Contador le fue imposible. Alberto incluso le atacó a 3 kilómetros de la cima, sin conseguir dejarle pero “marcando” territorio. Ambos, con el apoyo de un público enfervorecido -y tremendamente impertinente en ciertos momentos-, llegaron hasta arriba juntos; y ambos se repartieron el botín. Contador premió el mayor esfuerzo de su rival en la ascensión y, consciente de que el Tour no se le debe escapar ya, no le disputó la etapa al de Saxo Bank. Segunda victoria para él en el presente Tour -la anterior fue en Morzine-Avoriaz-; pero la victoria en la general, si nada lo remedia, debe ser para el español.

Por detrás el “Purito” acabó por abandonar a sus compañeros de grupo, y terminó tercero la etapa a 1:18; mientras que Samuel pudo dejar en los últimos metros a Menchov y sacarle ocho segunditos más. Bravo por el del Euskaltel, aunque los 21 segundos que le saca en la general al ruso-navarro del Rabobank se antojan insuficientes por la condición de notable especialista contra el crono del ruso.

Ocho segundos, pues, continúan separando al maillot amarillo del segundo en la general; ocho segundos que no son nada pero que, al mismo tiempo, constituyen todo un mundo. Porque si nada raro ocurre los 51 kilómetros llanos que separan Burdeos de Pauillac deberían propiciar un destacado y significativo aumento de dicha distancia a favor de Alberto, a imagen y semejanza de lo que ocurrió en el Giro de 2008 entre el propio Contador y Riccardo Riccò.

Allí el de Astaná llegó a la crono final en Milán tan sólo con 4 segundos sobre el escalador italiano, pero tras cruzar la meta en la capital lombarda la distancia se vio incrementada en 1 minuto y 53 segundos adicionales; y más o menos lo mismo se espera que ocurra en la presente edición del Tour.

Mañana habrá un “paseíto” de 190 llanísimos kilómetros entre Salies-De-Béarn y Burdeos. Será una jornada de relax en vísperas de la última batalla, camino de Pauillac. Allí habrá dos luchas a dos bandas: Contador y Schleck por el maillot amarillo; y Samuel Sánchez y Menchov por el podium. En esta última, no obstante, podría colarse un buen contrarrelojista como Van den Broeck; aunque el belga del Silence tendrá muy difícil recuperar los casi dos minutos que le saca el asturiano del Euskaltel. Veremos cómo se resuelve todo.

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Tregua total con los grandes colosos pirenaicos como testigos

Se esperaba mucho de la penúltima etapa pirenaica. Mañana se cumplen justo cien años de la primera gran jornada de montaña de la historia del Tour en los Pirineos, y por ello la organización preparó una super etapa, la 16ª de la presente edición entre Bagnères de Luchon y Pau, muy similar a aquélla que, en 1910, transcurrió entre Bagnères y Bayona.

Entre medias, el Peyresourde -de salida-, el Aspin, el Tourmalet y el Aubisque; y pese a que desde la cima de este último gran coloso había 61 kilómetros hasta la meta, el terreno invitaba a que un Andy Schleck teóricamente rebosando rabia por lo de ayer intentara reventar la carrera.

Pero qué va… Después de una salida pletórica y tremendamente guerrera en la que Samuel Sánchez sufrió mucho en el Aspin, los grandes de la general se reagruparon y pasaron el Tourmalet y el Aubisque sin plantear batalla, llegando a Pau cómodamente instalados en el gran grupo. ¿Lamentable? En mi opinión, sí. Vale que la distancia de bajada y llano hasta Pau era considerable, pero joder, que quien no se la juega no obtiene premio. Y con el pobre espectáculo que hemos visto en la mayoría de las etapas de este Tour, haber desaprovechado este pedazo de recorrido es, cuando menos, para que la dirección de la carrera les mande a los equipos algún tipo de aviso.

Especialmente decepcionante ha estado Andy Schleck. Parecía que el “PeZqueñín” de la saga -como le llama Andrew, de El blog del dxt– iba a lanzar un ataque de los de los campeones de antaño, buscando conseguir unas diferencias que, unidas a las posibles de pasado mañana, le permitieran afrontar la contrarreloj con garantías sobre Contador. Iluso de mí…

Me hace una tremenda ilusión que, como corredor español que es, pueda ganar Alberto su tercer Tour -quinto seguido para España-, y me alegra la reconciliación pública que han tenido Schleck y él después de la polémica de la etapa de ayer; pero si eso repercute en el espectáculo de la carrera… malo, pero que muy malo.

Como Andy no lo remedie pasado mañana en el Tourmalet -teniendo en cuenta que en la crono le debe caer “la del pulpo”- va a ser el Tour ganado por el de Pinto de forma más cómoda. Sí, más que el del año pasado, en donde arrasó. ¿Por qué? Pues porque no le ponen en dificultades para nada; sólo con demarrajillos esporádicos. De todos modos, reitero lo que vengo comentando en estos días: no es Alberto quien tiene necesidad de atacar, sino Schleck y Saxo Bank. Si no lo hacen, allá ellos; pero luego que no se quejen si Alberto se vuelve a subir el domingo a lo más alto del podium en París.

En fin, que ante la “huelga” de los principales corredores de la general, el interés de la etapa estuvo en los escapados, entre los que estaba un Lance Armstrong que, después de caerse día sí día también, y después de arrastrarse por la general, quiso dejarse ver, y lo consiguió. El antaño gran campeón -a cuya imagen no le ha beneficiado para nada su retorno a la competición- fue el nombre más ilustre de un grupito compuesto, además, por los españoles Carlos Barredo y Rubén Plaza, los franceses Cristophe Moureau, Pierrick Fedrigo y Sandy Casar, el italiano Damiano Cunego, el compañero de Armstrong Chris Horner y el belga Van de Walle.

De todos ellos el gran protagonista fue Barredo. El asturiano del Quick Step se la jugó a 44 kilómetros de la meta, y pareció durante muchos kilómetros que llegaría victorioso a Pau; pero en el último tramo Moureau se puso a tirar para su compañero en Caisse D´Epargne Rubén Plaza, y Barredo fue alcanzado sobre el arco del último kilómetro. Una verdadera injusticia, pero qué se le va a hacer. El sprint del grupo lo ganó Fedrigo, que consiguió la sexta victoria francesa en el Tour, y la segunda consecutiva para su equipo, el Bouygues Telecom, tras la de Thomas Voeckler hace 24 horas.

Mañana es el segundo día de descanso; y el jueves, la última gran etapa de montaña: 174 kilómetros entre Pau y el Tourmalet, con el Marie-Blanque y el Soulor, ambos de 1ª, entre medias. Será la segunda vez que la “Grande Boucle” llegue a la cima del gran coloso pirenaico en un final de etapa. Cierto es que en otras ediciones ha habido diversas jornadas que han desembocado en el Tourmalet; pero con la meta en La Mongie, la estación de esquí situada a 4,5 kilómetros. En 1974 -año de la última victoria en la general de Eddy Merckx- ganó el francés Jean-Pierre Danguillaume; veremos qué es lo que sucede en 2010, aunque de lo que estoy seguro es de que, esta vez sí, Andy Schleck se la tiene que jugar. Ojalá ello sirva para que, por fin, veamos ciclismo del bueno.

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Contador, líder del Tour tras la avería de Andy Schleck

Alberto Contador ya manda en el Tour de Francia, aunque tan sólo sea por ocho segundos y después de aprovechar la mala suerte de Andy Schleck. Al pequeño de los dos hermanos luxemburgueses se le salió la cadena de su bicicleta -probablemente fruto de un mal cambio de desarrollo- cuando atacó a falta de poco menos de dos kilómetros para la cima del col de Balès, y perdió unos segundos preciosos en el cambio de máquina.

Contador, Samuel Sánchez y Denis Menchov dieron continuidad al ataque de Schleck, y se marcharon hacia la cumbre sin esperar al luxemburgués, coronando Balès con 20 y pocos segundos sobre el de Saxo Bank.

Mientras el campeón francés Thomas Voeckler -escapado desde el kilómetro 90- se marchaba camino de la victoria en Bagnères de Luchon, los tres aprovecharon su habilidad en los descensos para aumentar la distancia en la meta a 39 segundos, que le han dado el liderato al madrileño por tan sólo ocho. Mala suerte para Andy, que entró en meta sumamente decepcionado por haber tenido que ceder la preciada prenda de líder. Cosas de las carreras, pese a que a buen seguro habrá quien quiera crear polémica con lo sucedido; una polémica en mi opinión totalmente fuera de lugar.

¿Estaba obligado Contador a esperar a su rival? En absoluto. De haberlo hecho habría sido un gesto tan caballeroso como francamente estúpido, por dos razones: 1) Andy -junto a su “coequipier” de lujo Cancellara- no hicieron lo mismo con el de Pinto cuando, en la etapa del pavés, las averías y las caídas ajenas posibilitaron que Contador se quedara cortado; y 2) hoy la lucha estaba ya bien lanzada cuando Schleck sufrió su avería, y no me consta que ni Samuel ni Menchov, tercero y cuarto respectivamente de la general a un par de minutos, hubiesen compartido con Alberto la hipotética idea de la detención por presunto “fair play”; lo que habría podido comprometer parte de su ventaja sobre ellos en la clasificación. Por no hablar también de que al señor Schleck ya se le “ha salvado la vida” una vez, en la segunda etapa cuando Cancellara “impuso” la detención del pelotón después de que los dos hermanos se cayeran y perdiesen en el trance más de tres minutos.

Así es el ciclismo, y así es el deporte. Esta vez le ha tocado a Andy, quien tiene motivos de sobra para estar cabreadísimo, pero con la Diosa Fortuna y no con el español de Astaná, que ahora le saca ocho segundos en la general. Samuel Sánchez, por su parte, está a dos minutos del liderato; y Menchov, a 2:13. El hermano pequeño de la saga tendrá la oportunidad en próximas jornadas de sacar toda la rabia que debe llevar dentro y transformarla en energía.

Por ejemplo, en la de mañana, que constará de 186 kilómetros entre Bagnères de Luchon y Pau, con el Peyresourde, el Aspin, el Tourmalet -que será final de etapa el jueves- y el Aubisque; casi nada al aparato. La pena -o no, dependiendo como casi siempre de cómo se lo tomen los ciclistas- es que la cima del último de estos grandes colosos se encuentra ubicada a 61 kilómetros de la meta. Aún así, un verdadero etapón.

P.D. 1: Habló el que faltaba por hablar; precisamente él.

http://www.marca.com/2010/07/19/ciclismo/tour_francia/1279560493.html

Con todos mis respetos, Lance, retírate ya; es lo mejor que puedes hacer después de estar arrastrándote por la carretera y de caerte hasta en los tramos neutralizados. Das pena dentro y fuera de la carretera.

P.D. 2:

http://www.marca.com/2010/07/19/ciclismo/tour_francia/1279552771.html

Alberto, ni te arrastres ni te dejes comer la moral, porque no sólo no has hecho nada malo sino que, además, el “perjudicado” en la etapa de hoy -como pasó en la etapa del pavés- habría obrado exactamente de la misma forma.

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Contador y A. Schleck juegan al gato y al ratón en Ax 3-Domaines

El Tour de Francia entra en su período decisivo, y lo que se ha visto en la primera de las cuatro etapas pirenaicas ha sido un tanto extraño. Finalizado el bloque de los Alpes, y con el debido respeto a corredores como Samuel Sánchez o Menchov, quedó bastante claro que la “Grande Boucle” es cosa de dos; los dos primeros el año pasado y los dos hombres que, probablemente, continúen dominando en posteriores ediciones: Alberto Contador y Andy Schleck.

Treinta y un segundos a favor del luemburgués les separan al comenzar la parte de los Pirineos; una distancia aparentemente insignificante para Schleck porque, sobre el papel, Contador debe meterle una buena cantidad de tiempo en la contrarreloj final. Schleck, pues, está obligado a atacar para incrementar el tiempo que dispone sobre Contador; pero lo que ha ocurrido hoy en Ax 3-Domaines nos ha dejado a todos un poco perplejos, quizás más por lo inusual de la maniobra en cuestión que por otra cosa.

Con el francés Christophe Riblon escapado en busca de la victoria de etapa que acabaría consiguiendo, por detrás el Astaná, como en los Alpes, tensaba la carrera de forma notable, preparándole el terreno a un Contador que, realmente, no estaba obligado a atacar pese a no comandar la general. Éste, no obstante, lo intentó en dos o tres ocasiones; pero no logró soltar a su rival. Hay que resaltar, para los que dicen que al de Pinto está más flojo que otros años, que puede ser cierto, pero que descolgar a un consumado escalador como el de Saxo Bank no es tarea fácil precisamente, más cuando por su juventud lo lógico es que vaya progresando de un año para otro. La gran baza de Alberto es la crono, donde es muy superior a Schleck.

Precisamente por eso resulta un poco complicado entender la actitud de Bjarne Rijs al decirle constantemente a Andy que se pegara exclusivamente a la rueda del de Astaná hasta prácticamente pararse como si estuvieran disputando una carrera en velódromo, mientras que sus perseguidores -a los que, no obstante, tienen bien controlados en la general- se iban por delante.

Cierto es que todavía restan tres jornadas durísimas de montaña en las que se pueden lograr diferencias mucho más grandes que en la de hoy, pero en mi opinión Schleck no debería dejar pasar estas ocasiones para intentar meterle más segundos a alguien que, cuando llegue la lucha contra el crono, le debería terminar barriendo. Más aún cuando dicha etapa es completamente llana y de una gran distancia. No obstante, mejor para Alberto, pues.

La de los “capos” del Tour prácticamente detenidos sobre las rampas de Ax 3 Domaines fue la imagen del día. Una etapa que nos dejó la gran victoria del modesto francés Riblon (AG2R-La Mondiale), en la que Carlos Sastre intentó jugársela de lejos para alcanzar a la cabeza de carrera, sin conseguirlo; y en la que Samuel Sánchez aguantó fenomenalmente a Menchov en la lucha por el tercer lugar del podium. Una plaza que, de llegarse así a la contrarreloj de Pauillac, el asturiano tendrá más que complicado mantener, porque tan sólo le saca trece segundos a un notable especialista como el ruso.

Mañana se disputa la 15ª etapa, de 187 km, entre Pamiers y Bagneres de Luchon. Entre medias, la cota de Carla Bayle (4ª); el Portet D´Aspet (2ª), donde hoy hace 15 años que se mató el italiano compañero de Lance Armstrong Fabio Casartelli; el Col de Ares (2ª) y, sobre todo, el Por de Balès (categoría especial), desde donde quedarán una buena cantidad de kilómetros en bajada hasta la meta. No es final en alto ni hay tres ó cuatro grandes colosos, pero sí hay terreno de sobra como para que los dos líderes se dejen de jugar al gato y al ratón -sobre todo Schleck- y pasen al ataque. Dependerá de ellos… o más bien del señor Rijs.

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Triplete español en Sachsenring, el día de la vuelta de Rossi

Dani Pedrosa ha encabezado el tercer triplete triplete español de victorias de la temporada, éste en el Gran Premio de Alemania, con su triunfo en Moto GP, por delante de Jorge Lorenzo y de Casey Stoner, quien le arrebató el podium a un Valentino Rossi que adelantó su reaparición y se mostró, como es él, altamente competitivo.

Pedrosa, que lució la camiseta de “La Roja” en el podium, ha obtenido su segundo triunfo del año en una carrera dividida en dos partes. Se preveía, visto el comienzo, que el catalán y su Honda habían alcanzado una excelente puesta a punto y por ello fueron capaces de aguantarle las primeras vueltas a Lorenzo, mientras Rossi iba remontando después de una salida con bastantes precauciones. Pero una espectacular caída múltiple en la vuelta 9 en la que se vieron envueltos De Puniet, Bautista y Aleix Espargaró obligó a la dirección de carrera a sacar la bandera roja.

Se debía celebrar así una nueva lucha a 21 vueltas, y allí Pedrosa supo primero aguantar a Lorenzo y luego pasarle para marcharse definitivamente hacia la victoria. Por detrás un espectacular Rossi alcanzó a Stoner y llegó a sobrepasarle; pero el de Ducati no se rindió y le devolvió la maniobra en la última curva. Stoner le ganó el interior a un Rossi tal vez falto de ritmo de carreras y le “birló” el podium. No obstante, la actuación de hoy de “Il Dottore”, recién salido de su grave lesión y casi sin haber tocado la moto hasta el pasado viernes, es un claro síntoma de que las carreras que faltan de aquí a final de temporada van a contar con ese plus de espectáculo que supone su presencia en los circuitos, aunque ya no opte a revalidar su título.

Lorenzo, naturalmente, continúa de líder con 185 puntos, por los 138 de Pedrosa y los 102 de Dovizioso. Rossi es sexto con 74. Moto GP volverá la semana que viene, en el circuito californiano de Laguna Seca.

España también ganó en las otras dos categorías. En 125cc Marc Márquez y Pol Espargaró mantuvieron un duelo vibrante hasta que a tres vueltas del final el segundo sufrió una caída al pisar la hierba artificial situada tras algunos de los pianos. Márquez ganó su quinta carrera consecutiva, y abre hueco en la general sobre Espargaró y Terol, que no ha podido correr esta mañana por las secuelas de su caída en Montmeló.

En Moto 2, la carrera fue, sencillamente, vibrante. Toni Elías rememoró sus tiempos de “Curro Romero” y, tras una mala salida, debió remontar desde la undécima posición. Uno tras otro fue sobrepasando a los que le precedían, hasta que llegó a la altura de Andrea Iannone, el piloto más rápido actualmente. Eso no le importó a Elías, que a pocas vueltas del final “le quitó las pegatinas” a la moto del italiano, y logró su tercera victoria del año. Tercero fue Roberto Rolfo, que impidió casi sobre la línea el primer podium de Fonsi Nieto en su regreso al Mundial de velocidad. Como quiera que ni Luthi ni Julián Simón acabaron la carrera, Toni Elías es mucho más líder al acumular ya 46 puntos sobre el segundo, desde hoy Andrea Iannone.

Tanto 125cc como Moto 2 descansan para Laguna Seca, y volverán el 15 de agosto en el GP de la República Checa.

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Lopera: sombras en su gestión… pero también luces

Me prometí a mí mismo hace unos días escribir un post sobre Manuel Ruiz de Lopera y su etapa de 18 años al frente del Betis, y creo que éste es el momento oportuno después de las demoledoras medidas cautelares adoptadas ayer por la jueza Mercedes Alaya contra el que, hasta hace unos días, era el accionista mayoritario de la entidad verdiblanca.

Si algún bético lee este artículo probablemente se sienta algo defraudado por lo que voy a contar en él. De ser así lo siento mucho, pero la mayoría de los aficionados del Betis, entre unas cosas y otras, parece que sólo han conocido al Lopera de los últimos cinco años. Y eso es tremendamente injusto.

Yo estuve en el campo aquella fatídica noche de Champions de diciembre de 2005, contra el Anderlecht; el día en que, de verdad, comenzó el divorcio con la afición y la decadencia de un Lopera que, desde entonces, muy a su pesar, fue emborronando su magnífica gestión deportiva desde que se hizo cargo de la nave verdiblanca el 30 de junio de 1992.

No obstante, como ya he adelantado, mi intención no es hacer más leña del árbol caído de la que ya se ha hecho, sino impartir un poco de justicia recordando lo positivo de estos 18 años, que también ha sido mucho. Su proceder -en lo profesional y en lo personal- desde el verano de 2005 en adelante no ha podido ser más negativo y su marcha tal vez haya sido lo mejor que le ha podido pasar al Betis; pero no me parece de recibo que el Lopera que vaya a pasar a la historia y a la memoria de los béticos sea solamente el del último lustro. No quiero entrar en si se ha llevado dinero del Betis o no -dinero que, en tal caso, también lo ha venido poniendo él en gran medida-; de eso se encargará el juzgado de lo penal que tomará el caso a partir de ahora; sólo me voy a referir a lo deportivo, que es lo que realmente importa entre los verdaderos aficionados al fútbol.

Dejemos a un lado demagogias baratas con el “manque pierda”. Eso siempre lo llevará a gala el Betis con el orgullo que se merece; un emblema que, llevado a la práctica, hizo subsistir al equipo en los desgraciados tiempos de la postguerra en Tercera División, pero que, a diferencia de lo que algunos “béticos populares” nos quieren hacer ver, para nada está reñido con la gran satisfacción que supone vivir una época de vacas gordas.

Y eso, precisamente, fue lo que vivimos con Lopera desde 1992 -cuando precisamente los que ahora descorchan el champán dieron la “espantá” que a punto estuvo de hacer desaparecer al Betis- hasta 2005. Trece en los que ganamos la segunda Copa del Rey y jugamos otra final; y en los que llegamos a jugar cinco veces en Europa -casi el doble de las veces en las que habíamos salido a jugar competiciones internacionales-, una de ellas en la Champions League, la máxima competición continental. ¿Cuándo ha hecho el Betis algo así en su historia? Nunca, ni con el gran Benito Villamarín.

Lopera ha cometido últimamente muchos “pecados” que han desembocado en su inevitable salida; una salida tras la cual se atisba un futuro más que incierto para el centenario Betis: posible administración judicial y más que probable llegada al poder de aquellos que escurrieron el bulto en el 92 -los actuales “Béticos por el Villamarín” y, en parte, “Liga de Juristas Béticos”- y de sus “cachorros” -“Por Nuestro Betis”-.

Gente que, debo ser sincero, no me otorga confianza alguna por lo que (no) hicieron en el pasado; pero gente de la que, como bético, me tendré que fiar, qué remedio… aunque lo cortés no quita lo valiente: yo estaría encantadísimo de que me callaran la boca con hechos, y no con palabrería como lo han intentado hacer hasta ahora.

Pero, volviendo al antiguo máximo accionista, y para terminar, sólo le pido al beticismo -al de verdad- que tenga memoria; y que lo mismo que le ha dado palos a Lopera hasta en el DNI en el último lustro -palos merecidos, repito-, también vuelva a recordar, con el paso del tiempo, que este hombre considerado ahora en la Sevilla verdiblanca como la reencarnación del mismo diablo nos dio una gran cantidad de gloria durante 13 de sus 18 años de mandato.

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Cuando Jalabert y la ONCE pudieron poner patas arriba el Tour 1995

MI PARTICULAR MEMORIA DEPORTIVA (11)

El Tour de Francia llega hoy al aeródromo de Mende por tercera vez en su historia. Los corredores arribarán a la meta justo después de pasar la Croix Neuve, un puerto de segunda categoría corto pero durísimo -10,1% de pendiente media y 14 de máxima-, también llamado “Montée Laurent Jalabert (Subida Laurent Jalabert)”, en homenaje al gran espectáculo que dio el ciclista francés el 14 de julio de 1995, en plena fiesta nacional francesa.

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Era la primera vez que la carrera francesa llegaba a esta meta situada en medio del macizo central. Miguel Indurain -que justamente hoy cumple 46 años- era el líder absoluto y marchaba camino de su quinto Tour consecutivo, pero Manolo Saiz y la ONCE aún tenían muchas cosas que decir. El director cántabro planteó una estrategia perfecta que a punto estuvo de salirle redonda al 100%.

Saiz se la jugó mandando a varios hombres por delante desde primera hora. Jalabert salió del pelotón a casi 200 kilómetros de la meta y comenzó a formar una fuga con el italiano Andrea Peron. Por detrás, la maniobra de la ONCE la completaron Melchor Mauri y Neil Stephens, que también saltaron y llegaron donde estaba su compañero, junto a los también italianos Dario Bottaro y Massimo Podenzana. Seis hombres escapados, y tres de ellos del equipo de Manolo Saiz.

Rápidamente Mauri y Stephens se pusieron a trabajar y a tirar como locos sobre un terreno rompepiernas, muy propio de esta zona de la geografía francesa. La ventaja comenzó a subir como la espuma y a 90 kilómetros para el final, los escapados tenían casi once minutos de ventaja, lo que situaba a Jalabert como líder virtual con algo menos de minuto y medio sobre Indurain.

La carrera estaba sufriendo un vuelco espectacular, más aún cuando Banesto, al que le costó enterarse de qué iba la película, se veía totalmente impotente para aminorar la ventaja que había alcanzado la escapada gracias al fenomenal trabajo de los tres de la ONCE, sobre todo un Mauri sencillamente colosal.

Así transcurrió todo durante una buena cantidad de kilómetros, hasta que viendo que la ventaja no menguaba tanto el Gewiss como el Mapei decidieron colaborar con los hombres de Echávarri y Unzúe para que la minutada que les estaban metiendo los escapados no aumentara más. Ambas escuadras italianas tenían serias opciones de podium -Gewiss con Bjarne Rijs e Ivan Gotti, y Mapei con Tony Rominger y Fernando Escartín-, y la presencia de Jalabert y Mauri era una amenaza muy seria también para ellos. Banesto, Gewiss y Mapei, además, contaron con la inestimable ayuda de otros como Polti o Novell, con lo que poco a poco la diferencia fue disminuyendo y la tranquilidad fue regresando.

Terminado el sueño de alcanzar el maillot amarillo, la ONCE quiso al menos cortar las dos orejas con Jalabert, y a fe que lo consiguieron. “Jaja” atacó de forma demoledora en Croix Neuve y, pese a que Bottaro intentó en un principio seguir su rueda, se marchó como una auténtica exhalación hacia la cima y hacia la victoria en Mende, posiblemente la victoria más bella y más emotiva de toda su carrera.

Por detrás Marco Pantani intentó marcharse para ganar algunos segundos de cara a la general, pero tanto Indurain como Rijs lograron alcanzarle, entrando los tres en meta 5 minutos y 41 segundos más tarde que un Jalabert exultante de felicidad, que sentenció la lucha por el maillot verde de la regularidad, y se colocó tercero en la general por detrás de su compañero Alex Zülle, aunque en los Campos Elíseos no pudo mantener dicho puesto en lucha con Rijs. Mauri subió al quinto lugar -terminaría sexto el Tour- y la ONCE se aseguró la victoria en la clasificación por equipos.

Fue una grandísima jornada de ciclismo en una meta a la que tan sólo se ha vuelto a llegar en otra ocasión antes de hoy, en 2005, año en el que ganó otro hombre de la estructura de Manolo Saiz -aquel año Liberty Seguros-, el gallego Marcos Serrano. Si los primeros clasificados -sobre todo Andy Schleck y Alberto Contador– se lo toman con interés podríamos disfrutar de un final de etapa realmente memorable.

ÚLTIMA HORA: Joaquim “Purito” Rodríguez (Katusha) ha conseguido en Mende la primera victoria española en el Tour de Francia 2010 por delante de Alberto Contador, que ha atacado en la parte final de Croix Neuve y ha recortado 10 segundos al líder, Andy Schleck, en la general. Así pues el madrileño del Astaná queda ahora a 31 segundos del luxemburgués del Saxo Bank.

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