Contador y A. Schleck juegan al gato y al ratón en Ax 3-Domaines


El Tour de Francia entra en su período decisivo, y lo que se ha visto en la primera de las cuatro etapas pirenaicas ha sido un tanto extraño. Finalizado el bloque de los Alpes, y con el debido respeto a corredores como Samuel Sánchez o Menchov, quedó bastante claro que la “Grande Boucle” es cosa de dos; los dos primeros el año pasado y los dos hombres que, probablemente, continúen dominando en posteriores ediciones: Alberto Contador y Andy Schleck.

Treinta y un segundos a favor del luemburgués les separan al comenzar la parte de los Pirineos; una distancia aparentemente insignificante para Schleck porque, sobre el papel, Contador debe meterle una buena cantidad de tiempo en la contrarreloj final. Schleck, pues, está obligado a atacar para incrementar el tiempo que dispone sobre Contador; pero lo que ha ocurrido hoy en Ax 3-Domaines nos ha dejado a todos un poco perplejos, quizás más por lo inusual de la maniobra en cuestión que por otra cosa.

Con el francés Christophe Riblon escapado en busca de la victoria de etapa que acabaría consiguiendo, por detrás el Astaná, como en los Alpes, tensaba la carrera de forma notable, preparándole el terreno a un Contador que, realmente, no estaba obligado a atacar pese a no comandar la general. Éste, no obstante, lo intentó en dos o tres ocasiones; pero no logró soltar a su rival. Hay que resaltar, para los que dicen que al de Pinto está más flojo que otros años, que puede ser cierto, pero que descolgar a un consumado escalador como el de Saxo Bank no es tarea fácil precisamente, más cuando por su juventud lo lógico es que vaya progresando de un año para otro. La gran baza de Alberto es la crono, donde es muy superior a Schleck.

Precisamente por eso resulta un poco complicado entender la actitud de Bjarne Rijs al decirle constantemente a Andy que se pegara exclusivamente a la rueda del de Astaná hasta prácticamente pararse como si estuvieran disputando una carrera en velódromo, mientras que sus perseguidores -a los que, no obstante, tienen bien controlados en la general- se iban por delante.

Cierto es que todavía restan tres jornadas durísimas de montaña en las que se pueden lograr diferencias mucho más grandes que en la de hoy, pero en mi opinión Schleck no debería dejar pasar estas ocasiones para intentar meterle más segundos a alguien que, cuando llegue la lucha contra el crono, le debería terminar barriendo. Más aún cuando dicha etapa es completamente llana y de una gran distancia. No obstante, mejor para Alberto, pues.

La de los “capos” del Tour prácticamente detenidos sobre las rampas de Ax 3 Domaines fue la imagen del día. Una etapa que nos dejó la gran victoria del modesto francés Riblon (AG2R-La Mondiale), en la que Carlos Sastre intentó jugársela de lejos para alcanzar a la cabeza de carrera, sin conseguirlo; y en la que Samuel Sánchez aguantó fenomenalmente a Menchov en la lucha por el tercer lugar del podium. Una plaza que, de llegarse así a la contrarreloj de Pauillac, el asturiano tendrá más que complicado mantener, porque tan sólo le saca trece segundos a un notable especialista como el ruso.

Mañana se disputa la 15ª etapa, de 187 km, entre Pamiers y Bagneres de Luchon. Entre medias, la cota de Carla Bayle (4ª); el Portet D´Aspet (2ª), donde hoy hace 15 años que se mató el italiano compañero de Lance Armstrong Fabio Casartelli; el Col de Ares (2ª) y, sobre todo, el Por de Balès (categoría especial), desde donde quedarán una buena cantidad de kilómetros en bajada hasta la meta. No es final en alto ni hay tres ó cuatro grandes colosos, pero sí hay terreno de sobra como para que los dos líderes se dejen de jugar al gato y al ratón -sobre todo Schleck- y pasen al ataque. Dependerá de ellos… o más bien del señor Rijs.

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