Suma hipocresía


Como creo que ya todo el mundo sabe -no en vano fue la noticia del día-, ayer el parlamento catalán prohibió, con 68 votos a favor, 55 en contra y 9 abstenciones, las corridas de toros en Cataluña, la comunidad autónoma de España -de entre las de notable tradición taurina- que más se ha pronunciado contra la llamada “Fiesta Nacional”.

Los que bien me conocen saben perfectamente que yo siempre me he posicionado del lado del sector taurino, aunque no de forma apasionada ni fanática. Es decir, que me da mucha pena que a una de las principales señas de la cultura hispana -para mí una buena verónica y una serie de naturales culminados con un pase de pecho, porque así es como veo el toreo, sí que es cultura– le hayan puesto ya fecha de caducidad (1 de enero de 2012); pero tampoco es algo que me vaya a quitar el sueño.

Tengo por costumbre respetar todas y cada una de las opiniones siempre y cuando también me respeten a mí; y si los antitaurinos “de corazón” consideran a la tauromaquia como un espectáculo sangriento y denigrante -yo creo que les falta mucha información sobre el verdadero espíritu y sobre lo que de verdad es la fiesta de los toros, que se quedan en la superficie, pero bueno, qué se le va a hacer-, pues perfecto. En cierto modo, tienen parte de razón; y al fin y al cabo es mi visión contra la suya.

Pero con lo que realmente no puedo es con la falta de coherencia y, sobre todo, con la hipocresía. La hipocresía, en este caso concreto, de la principal clase política en Cataluña. De los 68 votos emitidos a favor de la abolición de las corridas, 41 proceden de CiU y otra buena cantidad, de ERC; a la sazón los principales partidos políticos nacionalistas de la región catalana. ¿Qué insinúo? Sí, exactamente lo que están ustedes pensando: que dichos políticos no han prohibido los toros por la “crueldad” mostrada hacia el animal, sino por ser un tipo de festejo hispano y “españolista”. Vean si no este par de enlaces:

http://www.20minutos.es/noticia/777158/0/catalunya/toros/correbous/

http://es.noticias.yahoo.com/5/20100728/tpl-ciu-pide-al-tripartito-que-garantice-679ba16.html

O sea, que la tauromaquia, fuera de la Monumental de Barcelona -una de las plazas con más solera en España y la de mayor capacidad- por “salvajada”; mientras que los “correbous” tradicionales en Cataluña, a intentar regularlos y blindarlos por ser autóctonos, ¿no? ¿Que al toro en los “correbous” no se le da muerte? Cierto es, pero se le deja listo, listito para el matadero.

Señores diputados independentistas catalanes, ya está bien. No vayan ahora de “salvadores de la fauna” y tengan los suficientes “bemoles” y la vergüenza torera necesaria -nunca mejor dicho- para reconocer que la prohibición de la tauromaquia en Cataluña la han aprobado ustedes con fines exclusivamente políticos. Dejen de esgrimir patrañas como su “sensibilidad ante el maltrato animal” porque de eso un torero tiene el doble que ustedes. Básicamente porque ustedes no poseen más que la justita, o menos. Los festejos taurinos -los de la tauromaquia– están prohibidos en su región porque, para bien o para mal, son producto español. Me da igual que este comentario suene un poco facha -entre otras cosas porque tanto los que me conocen bien como yo mismo sabemos que no soy así-; porque es la pura verdad.

Por no hablar del “chiste” que va a suponer para los ciudadanos catalanes las millonarias indemnizaciones que, en tiempos de crisis, va a suponer el fin de los toros; así como la cantidad de puestos de trabajo que se van a perder. Que tenga por seguro el catalán de a pie que esos 400 “kilos” no van a salir precisamente de los bolsillos de Mas, Carod y “cía”. Y, mientras tanto, como dice mi querida amiga Espe, el estado de, por ejemplo, las residencias da verdadera pena. Como la clase política en general, y en este caso concreto la independentista catalana en particular. Bueno, rectifico; esta última, más que pena da asco. Cosas de la suma hipocresía.

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