Nibali, vencedor de la Vuelta 2010


Finalizó la Vuelta Ciclista a España 2010 con la primera victoria de un italiano desde que Marco Giovanetti se hiciera con la ronda nacional en 1990. Vincenzo Nibali, uno de los corredores más prometedores del pelotón internacional, se ha convertido, además, en el primer corredor que conquista de manera definitiva “la Roja”, el nuevo maillot de líder.

Pese a la ausencia de Alberto Contador y pese a que algunas de las demás figuras han venido vaya usted a saber a qué -Andy Schleck, Menchov-, el espectáculo que se ha visto desde que el pasado 28 de agosto se saliera de Sevilla no ha sido ni mucho menos deplorable.

A ello han contribuido finales de etapa explosivos y complicados como los de Málaga y Valdepeñas de Jaén al principio, y Toledo, al final; también la reinclusión de los Lagos de Covadonga; y nuevos descubrimientos como Cotobello y, muy especialmente, la Bola del Mundo.

En este espectacular puerto de la sierra segoviano-madrileña, que no es otro que la continuación en 3,5 km del puerto de Navacerrada -vertiente de Madrid- ha sido donde ha quedado sentenciada la carrera de 2010. Allí, el pasado sábado, un Nibali fuerte pero, sobre todo, calculador y con la mente bien puesta en su sitio, aguantó los envites de un Ezequiel Mosquera al que su pundonor le hubiese convertido en un justísimo vencedor de la carrera. Pero el gallego de Xacobeo Galicia, que al menos se llevó su primer triunfo de etapa en una grande, se quedó a tan sólo 42 segundos del que es conocido en el pelotón como el “Tiburón”.

Se puede decir, en líneas generales, que el de Liquigas ha sido el justo vencedor de la carrera, porque no ha sido el mejor ni en la montaña ni en la contrarreloj, pero sí el más regular, consiguiendo incluso doce segundos importantísimos en la durísima rampa final de Toledo. A Mosquera, dentro de la tremenda igualdad existente, lo mantuvo a raya en las grandes etapas asturianas y en la Bola del Mundo; mientras que a otro de los grandes animadores de la carrera, el “Purito” Rodríguez, lo sentenció en una disciplina, la lucha contra el crono, que se le da especialmente mal al catalán del Katusha.

“Purito” ganó una etapa -la de Peña Cabarga-, vistió durante dos días “la Roja”, y realizó la mejor carrera de su vida, pero en los 46 kilómetros de crono con salida y llegada en Peñafiel perdió una minutada que no sólo le descartó de la lucha por el triunfo final, sino que también le hizo bajarse del podium, en favor del eslovaco del Columbia Peter Velits. “Purito” ha sido cuarto, por delante de Frank Schleck, quien no es que haya estado mal, sino que más bien ha pasado sin pena ni gloria.

Aunque bien es cierto que todo hubiera sido muy diferente sin la caída de Igor Antón camino de Peña Cabarga. El del Euskaltel había vencido en dos etapas y, a la espera de sus prestaciones en la contrarreloj, se presentaba como el más serio canidato a llevarse la victoria porque en la montaña era el más fuerte; pero la desgracia se cebó con él, teniendo que abandonar después de “besar” el suelo poco antes de comenzar la ascensión al puerto asturiano.

Hubiera sido un premio extraordinario para el conjunto de la Fundación Euskadi, al que hay que alabar la enorme carrera que ha realizado. Tres victorias de etapa -las dos de Antón y la de Mikel Nieve en Cotobello-, y la probabilidad casi segura de que, sin la caída de su líder, la Vuelta habría sido para ellos.

Por lo demás hay que alabar también la excelente carrera hecha por el Columbia. Cinco etapas -la crono por equipos, la individual de Velits y los tres sprints de Cavendish-, la regularidad con el velocista británico y el tercer puesto del podium; y tampoco nos tenemos que olvidar de otro hombre que se lleva un buen botín, el belga del Omega Pharma-Lotto Phillipe Gilbert, con dos etapas y cinco días de líder.

Ha sido, así a grosso modo, lo más destacado de una edición, la de 2010, que acabó ayer en Madrid con el triunfo al sprint del norteamericano del Garmin Tyler Farrar. Para la del año próximo Contador, ya con su nuevo equipo Sungard-Saxo Bank, ha prometido acudir, aunque ya sabemos que eso no garantiza su presencia. ¿Cumplirá su promesa la máxima figura del pelotón mundial, para intentar reeditar su triunfo de 2008? Ojalá, pero no me cabe duda de que, con Alberto o sin él, la Vuelta de 2011 nos brindará un muy bonito espectáculo.

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