Un Lope mejor de lo que esperaba


CRÍTICA DE CINE

PELÍCULA: Lope
DIRECTOR: Andrucha Waddington
REPARTO: Alberto Amman, Leonor Watling, Pilar López de Ayala, Juan Diego, Luis Tosar, Selton Mello, Antonio De la Torre, Miguel Ángel Muñoz, Sonia Braga, Antonio Dechent, Félix Cubero, Carla Nieto, Ramón Pujol
GUIÓN: Ignacio del Moral, Jordi Gasull
GÉNERO: Drama biográfico
NACIONALIDAD: Hispanobrasileña
DURACIÓN: 90 minutos (aprox.)
CALIFICACIÓN: * * * (Sobre 5)

Después de algún tiempo dejando un poco abandonada esta sección -reconozco que suelo ir al cine menos de lo que debiera y que, además, algunas de mis últimas películas ni tan siquiera merecían mi valoración-, retomamos las críticas culturales con uno de los films más esperados del año en nuestro país.

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Debo reconocer que, desde que conocí que iban a hacer una película del mayor genio de la historia del teatro español -de entre los muchos grandes autores que hemos tenido-, mucho me temía que mi alto nivel de exigencia con respecto a determinados personajes hiciera prácticamente imposible evitar que inundara la pantalla de tomates -naturalmente de forma simbólica- al finalizar la proyección. Simple intuición.

Por suerte en ese sentido soy hombre -ya sabemos lo que dice Shakira sobre las dotes intuitivas de las personas- y, como tal, el que para muchos es el sexto sentido -más allá de lo que pueda decir la conocida película-, me ha fallado. De hecho comencé a cambiar de opinión justo cuando, hace unos días, mi santo padre me comentó que Lope nos iba a gustar.

Y digo “nos iba” porque, como no podía ser de otro modo, esta gran producción había que verla en buena compañía, filológica por más señas. Junto a Lau, Rafa y Davinia -nuestra queridísima Davi- allí estuve, más concretamente en el Nervión Plaza, para examinar con rigor todo lo concerniente a la película oficial de uno de mis “tótems” literarios.

No está nada mal. No es una historia que, en mi opinión, nos debiera hacer descollar en el panorama internacional porque adolece de ciertos defectos que le impiden acercarse al sobresaliente; pero la media del aprobado la supera de sobra, incluso llegando hasta el notable.

Esos defectillos -perdón por ser tan puntilloso pero por algo también soy filólogo y, como tal he estudiado a Lope de Vega– se centran especialmente en cómo conciben las historias amorosas que caracterizaron la vida del “Fénix de los ingenios” en la época en la que se centra la película (finales del XVI-principios del XVII): los amores de Lope con Isabel de Urbina y Elena Osorio.

No me voy a extender en ese tema porque no procede demasiado; si quieren saber algo más del tema pueden, por ejemplo, visitar la correspondiente entrada en Jaspe helado, el blog de una de las mayores apasionadas de Lope que yo he tenido la ocasión de conocer (Lau, por supuesto).

Por lo demás, la película no es sino una bonita historia en la que se combinan el Lope soldado con el joven amante y, por supuesto, con el poeta y autor teatral, aunque en esta última faceta no se lleguen a abarcar las piezas “pata negra”. En su piel, un Alberto Amman que en apenas un año se ha hecho ya con un nombre entre los mejores actores de nuestro cine. Cierto es que el joven actor hispanoargentino no ha llegado a convencerme aquí como en Celda 211 -todo sea dicho, las comparaciones entre ambas historias son un tanto odiosas-, pero pese a todo su encarnación de Lope en su juventud es digna de destacar.

Junto a Amman, la pareja femenina compuesta por Leonor Watling (Isabel de Urbina, posterior esposa) y Pilar López de Ayala (Elena Osorio, amante), que libran una más que interesante batalla en la distancia, ejerciendo en ambos casos de perfectas “partenaires” del protagonista. Excelentes sus actuaciones, como también la de Juan Diego.

El veterano actor, paisano mío dicho sea de paso (aljarafeño), da una muestra más de su maestría metiéndose dentro de Jerónimo Velázquez, dueño de una de las más importantes compañías teatrales de la época, y padre de Elena. El resto de los actores -incluyendo a un Luis Tosar “vestido” de fraile- no desentonan para nada, a excepción de Miguel Ángel Muñoz que, lo siento por sus admiradoras, es el único que desentona en un excelente elenco.

Y sobre los otros aspectos de la película, debo destacar la buena recreación del ambiente teatral de la época -el período dorado por excelencia del teatro en nuestro país-, y también una visión más que decente de lo que era el reino de Castilla por aquellos años, pese a que buena parte de las escenas se hayan rodado en Brasil.

Una bonita tarde de cine, en resumen, con una serie de curiosas anécdotas más allá de la película para las que remito al mismo enlace que he destacado algunos párrafos más arriba.

  1. #1 by Cas on 20 septiembre 2010 - 22:45

    Hombre, esto sí que es una crítica bien hecha y lo demás son tonterías.
    Estoy MUY de acuerdo en todo lo que dices. Salir de la sala de cine ayer fue como salir de un teatro, tú y yo siempre de acuerdo, y Rafa discrepando.
    “Lope”, flojillo. Las chicas, excelentes, ambas. Y ¿a quién se le ha ocurrido poner ahí al chico UPA Dance? Qué malito es…
    Los fallos, ahí quedan. Para los no filólocos son imperceptibles y la historia amorosa -imposible temporalmente hablando- engancha a cualquier público.
    Y respecto a la compañía, inmejorable, Vic. Anécdotas inclusive.
    A ver si sacan ahora una de mi tio Góngora, ¿no?
    Y no, no creo que se hagan notar en los Óscar, tampoco lo merecen, menos si compiten contra ellos mismos -o casi- con Celda 211, una película internacionalmente aceptable.
    Lope es eso, nuestro.

  2. #2 by Cas on 20 septiembre 2010 - 22:46

    Por cierto, gracias por la propaganda que haces de mi tan lopesco Jaspe Helado. Entiéndame quien pueda, visítenme los que quieran.

(No será publicado)