Archivo octubre, 2010

El Betis, más líder tras golear al Rayo (4-0)

Para muchos, ésta era la primera reválida del Betis. Daba igual que los verdiblancos se hubieran impuesto ya en “plazas” tan complicadas como Elche y -esta temporada- Salamanca, y que otro “gallito” como el Valladolid hubiera hincado la rodilla en el estadio bético. El encuentro de la décima jornada ante el Rayo Vallecano, quizás el mejor equipo de la categoría hasta el momento junto a los de Mel, iba a ser una excelente piedra de toque para medir el momento real del equipo.

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Y para ser la primera reválida, el Betis no la ha superado nada, pero que nada mal. Los heliopolitanos han machacado a los de Vallecas en el Benito Villamarín -primer partido de liga con la denominación clásica- por 4-0, marcando ya las primeras distancias medianamente considerables en la clasificación con respecto a sus perseguidores.

Un contundente resultado, logrado no bajo la vía del buen juego y del apabullamiento, sino por la efectividad. Es lo que tiene este equipo, al menos en este primer tercio de la campaña: si juega de modo vistoso te puede meter un saco; pero si no lo hace, también.

Porque esta mañana, a excepción del primer cuarto de hora, el balón no ha sido del Betis, sino del Rayo, un muy buen equipo en el que parece haber perdurado el buen gusto de su ex entrenador -hoy en el banquillo rival-, pero que, al menos hoy, ha sido cándido como sí solo a la hora de poner en aprietos a los locales.

Los béticos, pese al infame aspecto del terreno de juego -menos mal que hoy mismo ya empiezan a resembrarlo-, consiguieron que el balón rodara más o menos a su gusto en los primeros minutos de partido, y a los catorce minutos abrieron el marcador. Una falta lateral botada por Salva Sevilla encontró el afortunado “remate” de Javi Fuego. El golpeo del centrocampista almeriense se envenenó de tal forma que el rayista no pudo despejar con corrección, alojando la pelota en su propia portería.

El partido ya estaba como quería el Betis; pero entonces el Rayo se hizo dueño del balón y comenzó a rondar el área de Goitia. Iriney y Beñat sufrían ante el despliegue físico de veteranos como Movilla y Míchel, y ante la notable labor de Trejo, Borja García y Delibasic, en la delantera.

La posesión había cambiado de bando, aunque la excelente labor en el centro de la defensa de Miki Roqué y Dorado impidió que los vallecanos gozaran de una sola ocasión para hacer el empate, ante un Betis que, en ataque, sólo vivía de algún contragolpe llevado, cómo no, por Emana.

Zas, zas… y 3-0 en un momento
Al descanso el Rayo no había podido aprovechar su momento, y eso el Betis se lo haría pagar en unos primeros minutos del segundo tiempo espectaculares. En el 49 Beñat le robó el balón a Movilla y montó, junto a Emana, un contragolpe letal. El camerunés le devolvió el pase en la frontal del área y el vizcaíno batió a Cobeño con un derechazo inapelable. Segundo gol en la liga de la gran revelación del año en Segunda División.

Pero el Betis quiso más, y aprovechó el desconcierto rayista para sentenciar poco después gracias a su goleador, el canario ex rayista Rubén Castro, quien tras dar un pase de fábula a Salva Sevilla hacia el interior del área aprovechó el rechace de Cobeño, que había salido a los pies del almeriense, para marcar a puerta vacía. Tres a cero y sin maravillar; a este Betis no le hace falta.

Sólo entonces dispuso el Rayo de alguna que otra ocasión. La más clara la tuvo David Aganzo mediada la segunda mitad, pero su disparo a bocajarro tras la dejada de un compañero encontró una sobresaliente respuesta de Goitia, cuando el 3-1 ya se cantaba.

Fue poco menos que un espejismo. El Betis cerró el marcador a seis minutos del final, tras un -tonto- penalti a Rubén Castro que transformó, a lo Panenka, Achille Emana. Entonces comenzaron a aflorar los malos modos en los jugadores rayistas, sobre todo en Cobeño.

El guardameta rayista, suplente años ha en el Sevilla, se encaró con Emana porque, según sus palabras, poco menos que se había reído de él al ejecutar el penalti. Comprendemos la frustración del ex sevillista, hasta entonces el portero menos goleado de Segunda, por salir “escaldado” del campo del Betis -más conociendo su pasado-, pero hombre, esas no son formas. Porque por esa regla de tres, por ejemplo, Sepp Maier debería haber cogido a Panenka en el 76 y, prácticamente, haberlo zarandeado después de haber convertido así su penalti.

Emana, mucho más elegante -aunque arriesgado por no haber ignorado a Cobeño sobre el campo-, respondió al rayista al terminar el partido con un simple “cada cual tira los penaltis como quiere”. En resumen, lo que debería hacer Cobeño es aplicar toda la energía y toda la mala leche que ha soltado tras el cuarto gol la semana que viene. Porque su equipo lleva ya tres jornadas sin ganar y, en seis días, visita Vallecas el Valladolid. Un partido que su equipo necesita sacar adelante para que los pucelanos no le superen en la clasificación.

Por su parte el Betis, tras diez fechas, saca ya cuatro puntos al Celta, cinco al Rayo y siete al Valladolid; y el próximo domingo, también en horario matinal, tiene una ocasión pintiparada para alejar a los vigueses en tres puntos más. Visto lo visto, y reconociendo la enorme dificultad del choque, que se echen a temblar.

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Cien años del “poeta del pueblo”

Hoy, 30 de octubre de 2010, se cumple el Centenario del nacimiento de Miguel Hernández (Orihuela, 1910-Alicante, 1942), el considerado por muchos como “poeta del pueblo”.

La semana que viene el Grupo Municipal de Izquierda Unida de Almensilla le tributará un merecido homenaje en la localidad aljarafeña que constará de dos actos: una charla sobre su vida, su compromiso social y su obra (poesía y teatro) para la que han invitado a participar, entre otros, a un servidor; y una velada literaria en donde se recitarán y se cantarán algunas de sus mejores composiciones.

En este espacio, en su recuerdo os dejo dos de sus más conocidos poemas, la Elegía -a Ramón Sijé- y Aceituneros -quizás más conocido como Andaluces de Jaén– que la voz de dos de nuestros más grandes artistas, Joan Manuel Serrat y Paco Ibáñez, los han convertido poco menos que en himnos universales.

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Y también otra de sus más populares letras, El niño yuntero, con la voz del gran Víctor Jara:

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Para quien quiera venir, en unos días nos vemos en Almensilla.

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La fiabilidad del Ferrari y la competitividad de Alonso hacen al asturiano líder del mundial

Se consumó lo que, hace algunas carreras, parecía un auténtico milagro. Fernando Alonso ganó ayer el Gran Premio de Corea -quinta victoria de la temporada y tercera de las últimas cuatro carreras- y, a falta de dos fechas para el final, se coloca como líder del mundial de Fórmula 1. En el podium le acompañaron Hamilton y Massa.

Las claves principales fueron dos. De un lado, la fiabilidad de su Ferrari, todo lo contrario que Red Bull, cuyos dos pilotos abandonaron ayer. Si bien lo que le ocurrió a Webber fue un error de conducción que lo puede tener cualquiera -más en las condiciones en las que se corrió-, lo de Vettel no fue sino una rotura del motor, un fallo mecánico más de los varios que ha tenido el coche más rápido de todo 2010.

De otro, la calidad como piloto de Fernando y de su competitividad. Ni un solo fallo en una carrera y en una pista propicias para ello. Conducción perfecta la del asturiano, pese a que durante la mayor parte del gran premio la pista fue una laguna -ahora hablaremos de ello-, y pese a que durante el último tercio del mismo, con el asfalto ya prácticamente seco, sus neumáticos intermedios debían estar muy afectados.

La otra cara fueron los Red Bull. A la escudería de la conocida marca de bebidas le convenía sobremanera que no se corriese porque, con el mundial de cara, tenía bastante más que perder que ganar. Y los peores presagios se consumaron. Dos vueltas después de que se retirara el “safety car” con el que se inició la carrera debido a las nefastas condiciones del asfalto Webber trompeó, se estrelló contra el muro y fue “rematado” por Rosberg; y diez giros antes de la bandera de cuadros Vettel, con Alonso presionándole, debió retirarse porque su motor Renault estalló poco después de que el asturiano le rebasara.

Vía libre para un Fernando que había perdido la posición con Hamilton algunas vueltas antes debido a un deficiente cambio de neumáticos, pero que aprovechó un error del inglés en la primera curva para volver a pasarle. El de McLaren tiró la toalla en las últimas vueltas y se limitó, ante la tarde/noche coreana, a preservar sus neumáticos para asegurar la segunda plaza, por delante de un Massa que volvió a un podium después de la polémica carrera en Alemania, y de un Schumacher que estuvo a un paso del “cajón”.

Esto en el aspecto deportivo. Porque, por lo demás, la FIA no se puede ir de rositas del despropósito que ha originado por culpa del dinero y de las prisas. A Fernando Alonso este caos ha terminado viniéndole de lujo, pero no podemos perder la perspectiva: el visto bueno que ha dado el máximo organismo del automovilismo internacional al circuito de Yeongam es una vergüenza.

Si la pista una semana antes no está acabada, pues no se corre y punto, porque existe el riesgo de ver un espectáculo tan penoso como el que pudimos ver ayer durante la primera hora y pico de carrera. La lluvia azotó el país coreano durante la mañana de ayer, con lo que la pista quedó encharcada hasta el punto de que la carrera debió comenzar bajo el mando del coche de seguridad y detenerse a las dos vueltas.

Eso nadie lo pudo evitar; pero lo que no es de recibo es la falta del drenaje necesario en un circuito de Fórmula 1, precisamente por las prisas causadas por el enorme retraso que han acumulado las obras, lo que llevó a que la última capa de asfalto se colocara escasos días antes de la llegada de los pilotos.

Resultado: más de una hora de parón una vez cesó la lluvia porque el agua que inundaba la pista no amainaba; y la imagen de Corea y de la Fórmula 1, por los suelos. Diecisiete vueltas, quince de ellas casi sin lluvia, tuvieron que dar los pilotos tras el “safety car” antes del lanzamiento definitivo; por no hablar de que, tres horas después de su primer inicio, la carrera acabó prácticamente de noche y con la visibilidad casi nula al 100%. Un cero rotundo para la FIA.

Sea como fuere, Fernando Alonso aventaja en 11 puntos a Webber; en 21 a Hamilton; en 25 a Vettel; y en 42 a un Button que, con su 12ª posición, ha perdido el 95% de sus opciones para revalidar su título de 2009. El español es el único que puede proclamarse matemáticamente campeón dentro de dos semanas en Brasil, para lo que la opción más directa es que gane y Webber quede del quinto hacia abajo. Lo normal es que todo se decida en Abu Dabi; pero no hay que perder de vista que, desde 2005, Interlagos es el circuito que decide el título; y que Alonso siempre que ha llegado líder a Sao Paulo, ha terminado siendo campeón. Que cada cual saque sus propias conclusiones.

CLASIFICACIÓN GENERAL (A falta de 2 carreras):

1º Fernando Alonso (España/Ferrari) 231 puntos
2º Mark Webber (Australia/Red Bull) 220 puntos
3º Lewis Hamilton (Gran Bretaña/McLaren) 210 puntos
4º Sebastian Vettel (Alemania/Red Bull) 206 puntos
5º Jenson Button (Gran Bretaña/McLaren) 189 puntos

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Importante golpe de mano del Betis en Salamanca (0-3) el día en el que El Helmántico se temió lo peor

Gran victoria la que consiguió ayer el Betis en el terreno de uno de los que, hasta ahora, se están convirtiendo en sus rivales directos, el Salamanca. En el mismo lugar en el que prácticamente perdieron el ascenso la temporada pasada, los goles de Rubén Castro y Emana (2) pusieron un inapelable 0-3 en el marcador de El Helmántico.

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Pero durante varios minutos el fútbol pasó completamente a un segundo plano, porque sobre el estadio charro se mascó la tragedia. Sobre el minuto 10 de la segunda parte el jugador del Salamanca Miguel García cayó desplomado sobre el césped, víctima de una parada cardiorrespiratoria.

Las imágenes de la caída fueron espeluznantes; los propios compañeros de Miguel lloraban desconsoladamente porque verdaderamente se temían lo peor; pero afortunadamente José Ignacio Garrido y Tomás Calero, médicos del Salamanca y del Betis respectivamente, saltaron con celeridad para abrirle una vía respiratoria y, posteriormente, aplicar un desfibrilador restableciendo así el normal ritmo cardíaco del jugador.

Miguel García abandonó el terreno de juego consciente hacia el Hospital Clínico de Salamanca, donde permanece estable en la UCI, según ha informado hace pocos minutos el club charro.

Hasta ese momento el partido se había desarrollado con normalidad. En la primera parte el Betis había marcado dos goles entre los minutos 23 y 24. Primero fue Rubén Castro quien abrió la cuenta rematando a la red un centro de cabeza desde la derecha tras un córner desde el lado contrario; y uno más tarde Emana conectó un cañonazo desde 25-30 metros que batió irremisiblemente a Biel Ribas.

Tras el enorme susto por el percance de Miguel García el partido quedó bastante deslucido. Pese a la animosidad del Salamanca por intentar levantar el choque y ofrecérselo a su compañero, las ocasiones más claras siguieron siendo del Betis, hasta que los verdiblancos -ayer de morado y pantalón blanco- cerraron el partido en el minuto 86 por medio de Emana, que cañoneó a la red un buen pase de Rubén Castro dentro del área.

El Betis es líder en solitario tras los empates de Rayo y Celta, precisamente los dos equipos contra los que se medirá las dos próximas semanas. Y entre medias, la Copa contra el Zaragoza. Pero, de momento, el primer “Tourmalet” de Segunda no ha podido comenzar mejor. Que dure. Para Miguel García y para el Salamanca, mucho ánimo; al menos -que no es poco, visto lo visto- el jugador podrá contarlo.

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Fallece Boris Pilkin, entrenador y “padre espiritual” de la gran Svetlana Khorkina

El mundo de la gimnasia está de luto. En mitad de la celebración de los Campeonatos del Mundo de artística en Rotterdam -que se pueden seguir, como siempre, a través de Gimnastas.net, la página de Cristina MJ/Calítoe.:.– nos hemos enterado del fallecimiento ayer de Boris Pilkin, el hombre que llevó la carrera profesional de Svetlana Khorkina.

Pilkin, que contaba ya con 82 años, y que murió justo el día en el que Rusia conseguía su primer oro por equipos como república independiente en unos Mundiales, llevó a la ya legendaria ex gimnasta rusa a conseguir, entre 1994 y 2004, tres títulos mundiales y tres europeos del concurso completo; y dos títulos olímpicos, cinco mundiales y seis europeos en paralelas asimétricas, entre otras cosas.

Os dejo, dado que la prensa deportiva española parece no haberse enterado todavía del suceso, un enlace de la International Gymnast Magazine -en inglés-, proporcionado por ipt, usuario del Foro de Gimnasia de Irene y Franky:

http://intlgymnast.com/index.php?option=com_content&view=article&id=2056%3Arussian-coach-boris-pilkin-dies-at-82&catid=2%3Anews&Itemid=166

Descanse en paz…

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Facebook -y Zuckerberg-: luces y sombras vistas desde el celuloide

CRÍTICA DE CINE

PELÍCULA: La red social (The social network)
DIRECTOR: David Fincher
REPARTO: Jesse Eisenberg, Andrew Garfield, Rooney Mara, Max Minghella, Justin Timberlake, Rashida Jones
GUIÓN: Aaron Sorkin
GÉNERO: Drama biográfico
NACIONALIDAD: EEUU
DURACIÓN: 120 minutos
CALIFICACIÓN: * * * (Sobre 5)

Mucho estaba durando la número 1 de las redes sociales en “aguantar” sin una película dedicada a ella. Pero en 2010 ha sido, siete años después de que la idea rondara por la cabecita de Mark Zuckerberg, cuando por fin alguien se ha animado a darnos su visión acerca del origen y crecimiento de Facebook.

Porque si Bill Gates tuvo hace una década “su” película con Piratas de Sillicon Valley, estaba claro que la trayectoria de Zuckerberg no podía contar con menos. La red social es la historia de cómo Zuckerberg ha llegado a convertirse en el multimillonario más joven del planeta, y de la falta de escrúpulos de la que hay que hacer gala -también puede y debe verse como el hecho de ser más listo que los demás- para triunfar en la sociedad capitalista.

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La versión nos viene de la mano de Aaron Sorkin como “creador” y de David Fincher como director. Ambos ponen en práctica la enorme virtud de narranos las cosas como debe ser, es decir, de forma clara y diáfana, sin rodeos y sin tecnicismos más allá de algunos de los que suelen manejarse en el mundo de la informática.

Para ello han dispuesto de uno de los mejores actores con los que podían contar, Jesse Eisenberg, un absoluto desconocido para mí pero que es la viva imagen del perfecto universitario americano con cara de “friki” redomado que vive en su mundo pero que, al contrario de sus arrogantes y confiados competidores, termina siendo el más listo de todos a la hora de poner en práctica el que quizás es el negocio más exitoso de lo que llevamos de siglo XXI.

Esa es la primera reflexión que nos deja el film: en este mundo no suele ganar el más talentoso sino el más avispado. La segunda, sin duda, es la falta de escrúpulos que, en la sociedad capitalista, hace falta tener en determinadas ocasiones para descollar y hacerte millonario, hasta el punto de que quedarte prácticamente sin amigos -reales, por supuesto-vale la pena si tu fama y, sobre todo, tu cuenta corriente se disparan. Y si tu “socio” no comulgas con lo que se dispone, hay que dejarle atrás; eso es lo que, de forma clara y nítida, nos hacen ver Fincher y Sorkin.

La película, en resumidas cuentas -asumiendo el riesgo que supone decir esto teniendo delante un producto que, no lo olvidemos, es cine, es decir, ficción pese a todo-, es un perfecto relato sobre la relación entre Zuckerberg y su “criatura”, un Facebook con el que, dicho sea de paso, ahora anda metido en problemas legales no sobre la autoría del mismo, sino por temas de privacidad; pero un Facebook en el que ha conseguido aglutinar una gran parte de la población joven y de mediana edad en gran parte de los países del mundo.

La red social no es la nueva Ciudadano Kane por mucho que se empeñen ciertos críticos de cine -aunque para mí es bastante mejor que Piratas de Sillicon Valley-; pero sí un producto con una calidad a tener en cuenta y, sobre todo, muy recomendable para los que -como yo- están metidos dentro de esta red social conozcan cómo empezó todo y quién es el “padre” de la criatura. Siempre, repito, desde el prisma de Fincher y Sorkin.

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Delibes… y Natalia Millán

CRÍTICA TEATRAL

OBRA: Cinco horas con Mario
AUTOR: Miguel Delibes
COMPAÑÍA: Pentación Espectáculos
REPARTO: Natalia Millán (Carmen Sotillo, viuda de Mario) y Víctor Elías (el hijo mayor de ambos)
DIRECCIÓN: Josefina Molina
VERSIÓN: Josefina Molina y José Samano
LUGAR: Teatro Lope de Vega (Sevilla)
DÍA: 16-10-2010 (Primera función del día)
DURACIÓN: 90 minutos
CALIFICACIÓN: **** (Sobre 5)

Acudía con mis colegas de siempre al Lope de Vega dispuesto a ver por primera vez sobre las tablas el gran clásico del recientemente fallecido Miguel Delibes con ciertas reservas, puesto que no andaba demasiado convencido de que este largo monólogo me fuera a gustar demasiado.

Sin embargo la presencia de Natalia Millán y las referencias sobre ella -como actriz teatral- que me dio mi querida amiga Cas me hicieron animarme y pagar los correspondientes eurillos por sentarme en las incómodas tribunas de Paraíso Central -si se producen reformas en el Lope deberían empezar por ahí- para observar sus evoluciones.

No me arrepentí. Hay quienes, inevitablemente, comparan esta actuación con la que, a lo largo de 30 años, ha llevado a cabo la gran maestra de actores Lola Herrera, lo cual hasta cierto punto me parece lógico; pero como yo ésta nunca he llegado a verla no lo voy a hacer. Y a los que hayan visto a la primera pero no a la segunda les aconsejo que hagan todo lo posible por no caer en ese error, ya que la forma de actuar de cada una es eso mismo, la forma de actuar de cada una.

El caso es que una actriz visiblemente más joven como lo es Natalia -cuya edad se ajusta mucho más a los 40 y pico de Carmen Sotillo que la que tiene actualmente Lola Herrera- no sólo dignifica el papel de la viuda de Mario sino que incluso me atrevería a decir que está a la altura de la ya veterana actriz -conociendo como conozco a ésta de otras actuaciones, sobre todo de televisión-, lo que sin duda dice mucho de ella.

Natalia Millán nos ofrece a una magnífica Carmen Sotillo, tanto es así que la hora y media que dura este compendio sobre la realidad social y humana de la España franquista no es que se haga precisamente pesada, sino todo lo contrario. El monólogo se puede decir que engancha desde el primer momento por el particular toque de Natalia, ya que bajo sus manos éste se hace realmente ameno y, por momentos, muy divertido.

Y, junto a Natalia, tampoco quiero dejar sin mencionar la aportación durante los minutos finales de Víctor Elías, el popular “Guille” de Los Serrano, quien bordeando ya la veintena ha dado un paso más en su carrera como actor al haber compartido tablas con Natalia en uno de los grandes títulos de nuestra literatura contemporánea como lo es Cinco horas con Mario.

Aunque esta puesta en escena tampoco está exenta de fallos; eso sí, en aspectos de menor importancia en una obra monológica como la escenografía, que no es mala en su conjunto pero que nos enseña una representación un tanto ridícula de la figura del difunto de cuerpo presente tras el velatorio. Ésta no es ni más ni menos que la colocación de un gran banco -o poyete- de tamaño rectangular, en vez de un ataúd, que no hubiera sido tan difícil de conseguir.

Son, no obstante, pequeñas minucias, porque a lo que hay que estar atentos es a la notable evolución de las andanzas de Carmen Sotillo en la piel de Natalia Millán. Y precisamente por eso es por lo que recomiendo a los espectadores de las diferentes ciudades a las que la obra se dirija a partir de ahora que se acerquen a los respectivos teatros, porque merecerá la pena.

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Dos córners dieron el liderato al Betis (2-1)

El Betis ha recuperado en la presente jornada, la octava, la cabeza de la tabla en Segunda. Y lo ha hecho después de vencer ayer sábado por 2-1 a un rival aparentemente asequible como el Girona, pero que le planteó un partido muy complicado. Los empates de Celta y Rayo hacen que los béticos manden con 19 puntos, los mismos, eso sí, que vigueses y madrileños, y dos más que el Salamanca, su próximo rival.

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El equipo de Pepe Mel tenía bastantes bajas, y eso se notó en la alineación inicial, plagada de canteranos. Al técnico se le venía una complicada papeleta, la de sustituir en el centro del campo a Emana e Iriney, ambos sancionados, y para ello alineó a Beñat y Cañas, con Ezequiel e Israel más adelantados, y Miki Roqué completando la nómina de canteranos en el equipo inicial.

Experimento éste que, quizás por la juventud del once, quizás por la falta de conexión al apenas haber jugado juntos, no salió bien en la primera mitad. El juego del equipo no fue nada fluido, y el empuje inicial acabó amainando ante el buen hacer del Girona, un equipo que ya ganó en el Ruiz de Lopera -próximamente de nuevo Benito Villamarín– la pasada temporada y que en ésta andaba más que dispuesto a volver a liarla.

Los catalanes, liderados por el ex céltico Jandro, fueron tomando poco a poco el mando de la situación, y pasada la media hora avisaron seriamente gracias a la visión de juego del centrocampista y a un despiste monumental de la defensa, incapaz de cubrir por la derecha el hueco dejado por Miguel Lopes. Despotovic envió fuera el gran pase de su compañero.

Más acierto tendría Moha. En el minuto 41 se repitió la jugada: pase de Jandro al espacio dejado por el lateral portugués del Betis, control magnífico del veterano zurdo y zapatazo que entró por toda la escuadra.

Las cosas se ponían mal para el Betis, y Mel se la jugó haciendo reaparecer tras el descanso a Jorge Molina. El delantero centro bético volvió tras mes y medio de baja, sustituyendo a Ezequiel; mientras que Juande hizo lo propio con Cañas. Además, el técnico debió hacer especial hincapié a sus jugadores en el aprovechamiento de las jugadas a balón parado -que tan buen resultado están dando- ante la falta de fluidez en la elaboración de las jugadas.

Y decimos que debió hacer especial hincapié porque así volteó el Betis la contienda. A los 9 minutos Miki Roqué cabeceó de forma espléndida un córner de Beñat logrando el empate; y quince más tarde otro saque de esquina del medio vizcaíno propició el gol de la victoria. El meta del Girona falló en su salida y Chechu Dorado, muy oportuno, metió su pierna derecha y logró el 2-1. Dos goles de los dos centrales.

Los catalanes protestaron una posible falta al portero en el salto de Jorge Molina en el segundo de ayer, y pudo haber sido así, si bien hay un jugador del Girona que también interviene en el choque y que podría ser el verdadero causante de que su compañero perdiera el balón.

Cinco goles son los que ya ha marcado el Betis de jugadas iniciadas desde el córner -más el de Rubén Castro al Valladolid, que fue en una falta lateral cercana a la esquina del campo-, algo realmente inverosímil en campañas anteriores.

El Girona se enrabietó en los veinte minutos que restaban y puso en apuros la portería de Goitia. Peragón remachó en el segundo palo un cabezazo de Kiko Ratón minutos después del segundo tanto bético, pero el ex delantero del Rayo estaba en claro fuera de juego. El propio Peragón pudo empatar en la jugada final, pero su disparo, por fortuna para los intereses béticos, se marchó fuera.

Se sufrió pero se ganó. Cierto es que el Girona no es el rival más fuerte que va a pasar este año por el estadio bético, pero los verdiblancos, con un equipo de circunstancias, al menos volvieron a dar muestras de su capacidad de reacción y también de poseer recursos en las jugadas de estrategia, algo que año tras año siempre da a cualquier equipo una buena cantidad de puntos cuando los partidos se complican.

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Fallece Manuel Alexandre, el hombre que le dio lustre al papel de secundario en el cine

El mundo de las artes interpretativas en España vuelve a teñirse de luto. Cuando está a punto de cumplirse un año de la muerte de José Luis López Vázquez hoy Manuel Alexandre, otro de los grandes del cine español, nos ha dejado a los 92 años víctima de un cáncer, para hacerle compañía allá donde esté.

Es complicado encontrar una película en la que haya sido protagonista, pero ahí precisamente, como en el caso del también desaparecido Agustín González, reside su mérito. Desde su posición de actor secundario, Alexandre ha sido, a lo largo de su dilatada carrera, una de las piezas clave en la historia de nuestro cine.

Alexandre, que confesó en numerosas ocasiones haberse hecho actor gracias a su gran amigo Fernando Fernán Gómez, debutó en los escenarios en 1945, y en la pantalla en 1953, de la mano de Luis García Berlanga y la inolvidable Bienvenido, Mr Marshall.

En total, una notable cantidad de trabajos entre teatro, cine y televisión, entre los que destacan, además de la mítica película de Berlanga, Fuera de juego, Pesadilla para un rico, Lazarillo de Tormes (todas junto a Fernán Gómez), Calabuch, Plácido, Atraco a las tres, París-Tombuctú, Calle Mayor, Madregilda, Elsa y Fred, ¿Y tú quién eres? (su último gran papel en el cine, con su compañero de fatigas José Luis López Vázquez), El Quijote de Cervantes, La Regenta o Los ladrones van a la oficina.

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He incluido en su currículum más destacado esta última serie no porque fuera de gran calidad, sino por el hecho simbólico y emotivo de ver por última vez, en este caso en la pequeña pantalla, juntos a Fernando Fernán Gómez, Manuel Alexandre, José Luis López Vázquez y Agustín González.

Alexandre también posee, de forma absolutamente merecida, la Medalla del Mérito de las Bellas Artes en 2002, el Goya de Honor en 2003 y la Gran Cruz de Alfonso X El Sabio en 2009. Un cáncer agudizado en los últimos días se lo ha llevado para siempre. La capilla ardiente con sus restos mortales será instalada mañana en el Teatro Español de Madrid.

Como todos aquellos grandes artistas que nos han dejado recientemente, descanse en paz…

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Freire añade la París-Tours al palmarés del ciclismo nacional

El ciclismo español está pasando un momento complicado con el “caso Contador” y con el positivo de Ezequiel Mosquera. Crítico, diría yo, si el de Pinto es incapaz de convencer a la UCI que lo suyo no es positivo. Pero entre tanto bajón el domingo volvió a resurgir aquél que pocas veces suele fallar; aquél que no tiene un excesivo número de victorias en su palmarés, pero las que posee son verdaderamente “pata negra”.

Me refiero, obviamente, a Óscar Freire. La de 2011 será su última temporada en el pelotón profesional, y desde ya proclamo que le vamos a echar mucho de menos cuando dé su última pedalada. El cántabro hizo en el reciente Campeonato del Mundo lo que rara vez suele hacer cuando está en disposición de pelear por el triunfo en una carrera importante: fallar.

Un despiste en uno de los momentos “calientes” de la carrera hizo que tanto él como la selección española trabajaran más de la cuenta para echar la escapada abajo, lo que le dejó sin fuerzas en el sprint que ganó Hushovd. Pero Óscar, como gran corredor que es, se desquitó en parte hace dos días.

Y lo hizo regalando al ciclismo español su primera victoria en una de las carreras importantes del calendario internacional: la París-Tours. Una clásica que está un peldaño por debajo de los cinco “monumentos” -Milán-San Remo, Tour de Flandes, París-Roubaix, Lieja-Bastogne-Lieja y Giro de Lombardía-, pero una clásica de pedigrí, que en 114 años nunca había ganado un ciclista español.

Un tipo que ha ganado tres veces el Mundial de ruta -más un bronce-, otras tres veces la Milán-San Remo -la última, este mismo año-, además de etapas en Vuelta y Tour y el maillot verde de la carrera francesa no tiene que demostrar nada a nadie. Ni tan siquiera a él mismo. Pero el Mundial de Australia le había dejado un regusto amargo, porque se veía en condiciones de ganar.

Por ello hizo una cruz en la París-Tours, el paraíso de los sprinters en el final de temporada, sólo siete días más tarde de la cita universal. Su equipo, el Rabobank, trabajó a fondo junto al Vacansoleil para echar a bajo la escapada de cinco corredores que se formó a mitad del recorrido, y también el posterior intento en los últimos kilómetros del francés de Radioshack Geoffroy Lequatre, neutralizado a escasamente 500 metros de la meta.

En el sprint, disputado por última edición en la larguísima Avenue de Grammont, Óscar actuó como mejor sabe, es decir, preparándose la llegada por su cuenta. El cántabro surgió en los últimos metros para batir al italiano del Lampre Angelo Furlan, y al belga del Radioshack G. Steegmans, sucediendo así en el palmarés a Phillipe Gilbert.

Un nuevo triunfo de prestigio para Freire, el tricampeón mundial por España; el corredor que, con el permiso del mítico Miguel Poblet -y pese a las múltiples molestias y lesiones que ha sufrido a lo largo de su carrera-, más lustre ha dado en las llegadas en grupo al ciclismo nacional durante toda su historia.

El campeonato del mundo en ruta de 2012, en Copenhague, cuentan que es extremadamente llano para sus intereses y para los de la selección española; pero ¿se imaginan a Óscar consiguiendo su cuarto maillot arco iris y colocándose al frente del palmarés de dicha carrera justo antes de su retirada? Sería, simple y llanamente, hacer justicia; pero no vayamos tan rápido porque todavía falta un año. De momento sigamos disfrutando de las grandes victorias que nos brinda este verdadero fenómeno; como dirían los italianos, este “fuoriclasse”.

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