Delibes… y Natalia Millán


CRÍTICA TEATRAL

OBRA: Cinco horas con Mario
AUTOR: Miguel Delibes
COMPAÑÍA: Pentación Espectáculos
REPARTO: Natalia Millán (Carmen Sotillo, viuda de Mario) y Víctor Elías (el hijo mayor de ambos)
DIRECCIÓN: Josefina Molina
VERSIÓN: Josefina Molina y José Samano
LUGAR: Teatro Lope de Vega (Sevilla)
DÍA: 16-10-2010 (Primera función del día)
DURACIÓN: 90 minutos
CALIFICACIÓN: **** (Sobre 5)

Acudía con mis colegas de siempre al Lope de Vega dispuesto a ver por primera vez sobre las tablas el gran clásico del recientemente fallecido Miguel Delibes con ciertas reservas, puesto que no andaba demasiado convencido de que este largo monólogo me fuera a gustar demasiado.

Sin embargo la presencia de Natalia Millán y las referencias sobre ella -como actriz teatral- que me dio mi querida amiga Cas me hicieron animarme y pagar los correspondientes eurillos por sentarme en las incómodas tribunas de Paraíso Central -si se producen reformas en el Lope deberían empezar por ahí- para observar sus evoluciones.

No me arrepentí. Hay quienes, inevitablemente, comparan esta actuación con la que, a lo largo de 30 años, ha llevado a cabo la gran maestra de actores Lola Herrera, lo cual hasta cierto punto me parece lógico; pero como yo ésta nunca he llegado a verla no lo voy a hacer. Y a los que hayan visto a la primera pero no a la segunda les aconsejo que hagan todo lo posible por no caer en ese error, ya que la forma de actuar de cada una es eso mismo, la forma de actuar de cada una.

El caso es que una actriz visiblemente más joven como lo es Natalia -cuya edad se ajusta mucho más a los 40 y pico de Carmen Sotillo que la que tiene actualmente Lola Herrera- no sólo dignifica el papel de la viuda de Mario sino que incluso me atrevería a decir que está a la altura de la ya veterana actriz -conociendo como conozco a ésta de otras actuaciones, sobre todo de televisión-, lo que sin duda dice mucho de ella.

Natalia Millán nos ofrece a una magnífica Carmen Sotillo, tanto es así que la hora y media que dura este compendio sobre la realidad social y humana de la España franquista no es que se haga precisamente pesada, sino todo lo contrario. El monólogo se puede decir que engancha desde el primer momento por el particular toque de Natalia, ya que bajo sus manos éste se hace realmente ameno y, por momentos, muy divertido.

Y, junto a Natalia, tampoco quiero dejar sin mencionar la aportación durante los minutos finales de Víctor Elías, el popular “Guille” de Los Serrano, quien bordeando ya la veintena ha dado un paso más en su carrera como actor al haber compartido tablas con Natalia en uno de los grandes títulos de nuestra literatura contemporánea como lo es Cinco horas con Mario.

Aunque esta puesta en escena tampoco está exenta de fallos; eso sí, en aspectos de menor importancia en una obra monológica como la escenografía, que no es mala en su conjunto pero que nos enseña una representación un tanto ridícula de la figura del difunto de cuerpo presente tras el velatorio. Ésta no es ni más ni menos que la colocación de un gran banco -o poyete- de tamaño rectangular, en vez de un ataúd, que no hubiera sido tan difícil de conseguir.

Son, no obstante, pequeñas minucias, porque a lo que hay que estar atentos es a la notable evolución de las andanzas de Carmen Sotillo en la piel de Natalia Millán. Y precisamente por eso es por lo que recomiendo a los espectadores de las diferentes ciudades a las que la obra se dirija a partir de ahora que se acerquen a los respectivos teatros, porque merecerá la pena.

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  1. #1 by Cas on 18 octubre 2010 - 15:34

    Estreno tu actu, ¿vale?
    Pues…por partes: Sí, yo os recomendé a Natalia Millán, ya que la vi el verano pasado en El mercader de Venecia y me encantó. Y me gusta comprobar que no os ha defraudado.
    ¿Lola o Natalia? Pues no me parece justo escoger sin haber probado a ambas, y yo no he visto a Lola en el papel de Carmen, pero viendo lo visto, creo que no me gustaría. Es que esa actriz a mí no me convence, es plana. Como su peinado, inmutable.
    Guille, qué mono. Tan mayor…tiene futuro ese crío come-escobillas.
    Mario. Ayer comentaba con Rafa mi visión sobre ese tema. Yo creo que la directora ha querido plasmar lo que para mí es la esencia del personaje: Carmen está SOLA, completamente SOLA. Incluso en el momento de estar de cuerpo presente, su marido es la figura ausente en su realidad. Y ese sentimiento protagoniza las 5 horas de reproches hacia el mismo. Ella llora su soledad en vida de Mario, busca un sustituto, necesita un marido, un amante y no lo encontró en Mario, al que describe como egoísta y maniático profesor-escritor republicano, con tendencia a la hipocondría y cierto aire machista.
    Mario no es un personaje, sino un símbolo de la sociedad machista y opresora de la época. Por eso aparece como tal, por eso no aparece.
    ¿Más claro? La idea es la siguiente: Mario tenía la cara dura como una piedra, pues así se le representa.

  2. #2 by Mª Carmen on 3 noviembre 2010 - 13:24

    Hola, bueno, yo no entiendo mucho de critica literiaria ni teatral. pero os recomiendo que leais este artículo que he encontrado sobre el libro (no la representación de la obra) de 5 horas con mario. Yo estoy de acuerdo con este artículo, porque el comentario de Cas me parecen parabras mayores.
    Gracias.

  3. #3 by Cas on 3 noviembre 2010 - 19:17

    Mari Carmen, por favor, explícate y si eres tan amable déjanos el enlace para leer ese famoso artículo. ¿A qué te refieres con “palabras mayores”?

(No será publicado)