Dos córners dieron el liderato al Betis (2-1)


El Betis ha recuperado en la presente jornada, la octava, la cabeza de la tabla en Segunda. Y lo ha hecho después de vencer ayer sábado por 2-1 a un rival aparentemente asequible como el Girona, pero que le planteó un partido muy complicado. Los empates de Celta y Rayo hacen que los béticos manden con 19 puntos, los mismos, eso sí, que vigueses y madrileños, y dos más que el Salamanca, su próximo rival.

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El equipo de Pepe Mel tenía bastantes bajas, y eso se notó en la alineación inicial, plagada de canteranos. Al técnico se le venía una complicada papeleta, la de sustituir en el centro del campo a Emana e Iriney, ambos sancionados, y para ello alineó a Beñat y Cañas, con Ezequiel e Israel más adelantados, y Miki Roqué completando la nómina de canteranos en el equipo inicial.

Experimento éste que, quizás por la juventud del once, quizás por la falta de conexión al apenas haber jugado juntos, no salió bien en la primera mitad. El juego del equipo no fue nada fluido, y el empuje inicial acabó amainando ante el buen hacer del Girona, un equipo que ya ganó en el Ruiz de Lopera -próximamente de nuevo Benito Villamarín– la pasada temporada y que en ésta andaba más que dispuesto a volver a liarla.

Los catalanes, liderados por el ex céltico Jandro, fueron tomando poco a poco el mando de la situación, y pasada la media hora avisaron seriamente gracias a la visión de juego del centrocampista y a un despiste monumental de la defensa, incapaz de cubrir por la derecha el hueco dejado por Miguel Lopes. Despotovic envió fuera el gran pase de su compañero.

Más acierto tendría Moha. En el minuto 41 se repitió la jugada: pase de Jandro al espacio dejado por el lateral portugués del Betis, control magnífico del veterano zurdo y zapatazo que entró por toda la escuadra.

Las cosas se ponían mal para el Betis, y Mel se la jugó haciendo reaparecer tras el descanso a Jorge Molina. El delantero centro bético volvió tras mes y medio de baja, sustituyendo a Ezequiel; mientras que Juande hizo lo propio con Cañas. Además, el técnico debió hacer especial hincapié a sus jugadores en el aprovechamiento de las jugadas a balón parado -que tan buen resultado están dando- ante la falta de fluidez en la elaboración de las jugadas.

Y decimos que debió hacer especial hincapié porque así volteó el Betis la contienda. A los 9 minutos Miki Roqué cabeceó de forma espléndida un córner de Beñat logrando el empate; y quince más tarde otro saque de esquina del medio vizcaíno propició el gol de la victoria. El meta del Girona falló en su salida y Chechu Dorado, muy oportuno, metió su pierna derecha y logró el 2-1. Dos goles de los dos centrales.

Los catalanes protestaron una posible falta al portero en el salto de Jorge Molina en el segundo de ayer, y pudo haber sido así, si bien hay un jugador del Girona que también interviene en el choque y que podría ser el verdadero causante de que su compañero perdiera el balón.

Cinco goles son los que ya ha marcado el Betis de jugadas iniciadas desde el córner -más el de Rubén Castro al Valladolid, que fue en una falta lateral cercana a la esquina del campo-, algo realmente inverosímil en campañas anteriores.

El Girona se enrabietó en los veinte minutos que restaban y puso en apuros la portería de Goitia. Peragón remachó en el segundo palo un cabezazo de Kiko Ratón minutos después del segundo tanto bético, pero el ex delantero del Rayo estaba en claro fuera de juego. El propio Peragón pudo empatar en la jugada final, pero su disparo, por fortuna para los intereses béticos, se marchó fuera.

Se sufrió pero se ganó. Cierto es que el Girona no es el rival más fuerte que va a pasar este año por el estadio bético, pero los verdiblancos, con un equipo de circunstancias, al menos volvieron a dar muestras de su capacidad de reacción y también de poseer recursos en las jugadas de estrategia, algo que año tras año siempre da a cualquier equipo una buena cantidad de puntos cuando los partidos se complican.

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