La fiabilidad del Ferrari y la competitividad de Alonso hacen al asturiano líder del mundial


Se consumó lo que, hace algunas carreras, parecía un auténtico milagro. Fernando Alonso ganó ayer el Gran Premio de Corea -quinta victoria de la temporada y tercera de las últimas cuatro carreras- y, a falta de dos fechas para el final, se coloca como líder del mundial de Fórmula 1. En el podium le acompañaron Hamilton y Massa.

Las claves principales fueron dos. De un lado, la fiabilidad de su Ferrari, todo lo contrario que Red Bull, cuyos dos pilotos abandonaron ayer. Si bien lo que le ocurrió a Webber fue un error de conducción que lo puede tener cualquiera -más en las condiciones en las que se corrió-, lo de Vettel no fue sino una rotura del motor, un fallo mecánico más de los varios que ha tenido el coche más rápido de todo 2010.

De otro, la calidad como piloto de Fernando y de su competitividad. Ni un solo fallo en una carrera y en una pista propicias para ello. Conducción perfecta la del asturiano, pese a que durante la mayor parte del gran premio la pista fue una laguna -ahora hablaremos de ello-, y pese a que durante el último tercio del mismo, con el asfalto ya prácticamente seco, sus neumáticos intermedios debían estar muy afectados.

La otra cara fueron los Red Bull. A la escudería de la conocida marca de bebidas le convenía sobremanera que no se corriese porque, con el mundial de cara, tenía bastante más que perder que ganar. Y los peores presagios se consumaron. Dos vueltas después de que se retirara el “safety car” con el que se inició la carrera debido a las nefastas condiciones del asfalto Webber trompeó, se estrelló contra el muro y fue “rematado” por Rosberg; y diez giros antes de la bandera de cuadros Vettel, con Alonso presionándole, debió retirarse porque su motor Renault estalló poco después de que el asturiano le rebasara.

Vía libre para un Fernando que había perdido la posición con Hamilton algunas vueltas antes debido a un deficiente cambio de neumáticos, pero que aprovechó un error del inglés en la primera curva para volver a pasarle. El de McLaren tiró la toalla en las últimas vueltas y se limitó, ante la tarde/noche coreana, a preservar sus neumáticos para asegurar la segunda plaza, por delante de un Massa que volvió a un podium después de la polémica carrera en Alemania, y de un Schumacher que estuvo a un paso del “cajón”.

Esto en el aspecto deportivo. Porque, por lo demás, la FIA no se puede ir de rositas del despropósito que ha originado por culpa del dinero y de las prisas. A Fernando Alonso este caos ha terminado viniéndole de lujo, pero no podemos perder la perspectiva: el visto bueno que ha dado el máximo organismo del automovilismo internacional al circuito de Yeongam es una vergüenza.

Si la pista una semana antes no está acabada, pues no se corre y punto, porque existe el riesgo de ver un espectáculo tan penoso como el que pudimos ver ayer durante la primera hora y pico de carrera. La lluvia azotó el país coreano durante la mañana de ayer, con lo que la pista quedó encharcada hasta el punto de que la carrera debió comenzar bajo el mando del coche de seguridad y detenerse a las dos vueltas.

Eso nadie lo pudo evitar; pero lo que no es de recibo es la falta del drenaje necesario en un circuito de Fórmula 1, precisamente por las prisas causadas por el enorme retraso que han acumulado las obras, lo que llevó a que la última capa de asfalto se colocara escasos días antes de la llegada de los pilotos.

Resultado: más de una hora de parón una vez cesó la lluvia porque el agua que inundaba la pista no amainaba; y la imagen de Corea y de la Fórmula 1, por los suelos. Diecisiete vueltas, quince de ellas casi sin lluvia, tuvieron que dar los pilotos tras el “safety car” antes del lanzamiento definitivo; por no hablar de que, tres horas después de su primer inicio, la carrera acabó prácticamente de noche y con la visibilidad casi nula al 100%. Un cero rotundo para la FIA.

Sea como fuere, Fernando Alonso aventaja en 11 puntos a Webber; en 21 a Hamilton; en 25 a Vettel; y en 42 a un Button que, con su 12ª posición, ha perdido el 95% de sus opciones para revalidar su título de 2009. El español es el único que puede proclamarse matemáticamente campeón dentro de dos semanas en Brasil, para lo que la opción más directa es que gane y Webber quede del quinto hacia abajo. Lo normal es que todo se decida en Abu Dabi; pero no hay que perder de vista que, desde 2005, Interlagos es el circuito que decide el título; y que Alonso siempre que ha llegado líder a Sao Paulo, ha terminado siendo campeón. Que cada cual saque sus propias conclusiones.

CLASIFICACIÓN GENERAL (A falta de 2 carreras):

1º Fernando Alonso (España/Ferrari) 231 puntos
2º Mark Webber (Australia/Red Bull) 220 puntos
3º Lewis Hamilton (Gran Bretaña/McLaren) 210 puntos
4º Sebastian Vettel (Alemania/Red Bull) 206 puntos
5º Jenson Button (Gran Bretaña/McLaren) 189 puntos

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