¿Liga decidida? No, pero casi


Este pasado fin de semana se ha producido un verdadero golpe de efecto en la liga de Primera División. El madridismo confiaba en el factor psicológico para que el Barça volviera a pinchar ante el Hércules, único equipo que le ha ganado hasta la fecha en la presente temporada, y así recortar la diferencia de cuatro puntos favorable a los blaugrana con la victoria de su equipo en Pamplona.

Pero finalmente las aspiraciones del Madrid han sufrido un duro varapalo porque no sólo el Barça no falló en Alicante (0-3), sino que además los merengues cayeron ayer ante Osasuna por 1-0. Una dolorosa derrota para los blancos, que ya ven cómo su único rival se aleja ya hasta los siete puntos, la mayor distancia entre ambos equipos en los dos últimos años.

Visto, pues, que el Barça continúa con su paseo triunfal (la del Rico Pérez fue su 15ª victoria consecutiva en la liga, lo que le permite igualar el récord del Madrid de Di Stéfano en la campaña 60-61), la pregunta que todo el mundo del fútbol español se hace está clara: ¿se acabó la lucha por el título?

La respuesta, de entrada, para mí está clara: no. Es cierto que a los chicos de Guardiola no se les atisba, hasta ahora, ni un mínimo resquebrajamiento físico ni moral; pero sería absolutamente de necios descartar, a falta ni más ni menos que de 17 partidos, al equipo que, históricamente, más vidas ha tenido siempre -Pep “dixit”- en el fútbol español. Aunque los siete puntos actuales sean una diferencia que ni el denostado -por cierto sector en concreto de la prensa capitalina- Pellegrini tuvo en su contra durante toda la pasada temporada.

Ahora bien, sería más de necios todavía negar la evidencia. El Barça sigue a lo suyo, como un cohete, deleitando a todo el mundo del fútbol y goleando incluso cuando no realiza su mejor partido, como ocurrió el pasado sábado. Messi sigue haciendo goles hasta cuando no juega bien -con los dos de Alicante suma 22, y ya está solamente a uno de C. Ronaldo-; Pedro continúa creciendo como futbolista y como goleador -doce tantos ya en liga, donde suma seis semanas seguidas marcando-; mientras que Xavi, Iniesta y Busquets siguen imponiendo su ley en el centro del campo; y Víctor Valdés es el “Zamora”, de largo además.

Y no sólo eso. Al Madrid se le ve cansado, con sus jugadores exprimidos, incluso un C. Ronaldo obcecado y fallón que vuelve a echarle la culpa al “empedrado” -véase el ambiente, el juego duro del Osasuna, los balones tirados desde la grada…- por no haber ganado en un campo, el Reyno de Navarra, donde el Barça ganó en su día por 0-3 nada más bajarse del autobús -literalmente hablando-.

Cuando Xabi Alonso no está -y ayer una gripe le dejó en el banquillo hasta que marcó el Osasuna-, el Madrid se descompone; y encima, en la delantera, han fichado para sustituir a Higuaín a un tipo tan bueno -dicen- como conflictivo, Adebayor, que llevaba hasta ayer mes y medio sin jugar, y que cuando empiece a enterarse de qué va esto me da a mí que las vacaciones van a estar más cerca que otra cosa. En resumen, que pese a la millonada que se ha gastado Florentino Pérez desde su vuelta a la presidencia el Madrid, en su juego, sigue siendo un equipo tan ramplón que cuando disminuye su acierto de cara a la portería rival se vuelve sumamente mediocre.

Tanto es así que desde la prensa de la capital del reino, despreciando la liga cual zorra con las uvas, ya están diciendo que si hay que centrarse en las copas -este miércoles se juegan el pase a la final de la Copa del Rey ante el Sevilla, eliminatoria que ganan por 0 a 1-; que si el Madrid lo que realmente quiere ganar es la tan cacareada “Décima”; o que cuando realmente se va a notar la mano de aquél al que llaman “Mou” -ni que fuera el “barman” de Los Simpsons– es a partir de la segunda temporada del portugués. Por no hablar de la guerra declarada que, digan lo que digan a partir de ahora, sigue habiendo entre el técnico y el director general blanco Jorge Valdano.

Con todo ello, salvo que se lesionen de gravedad Messi, Xavi e Iniesta, me es relativamente fácil llegar a la conclusión de que la liga -siempre que desde “Can Barça” no se entierre de antemano al Madrid- no está decidida al 100%, pero sí a un 90-95%. Vamos, que a 31 de enero de 2011 apostaría, fútbol en mano, por la repetición del histórico triplete barcelonista de hace dos años -el que luego se convirtió en “sextete”- muchísimo antes que por la remontada madridista en la liga. No porque lo primero sea fácil -aunque el Barça sin duda lo volverá a lograr si sigue jugando de esa forma-, sino porque lo segundo, entre las virtudes de uno y los defectos del otro, es harto, pero que harto complicado.

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