El Betis se ridiculiza a sí mismo ante el Elche


BETIS 1-ELCHE 4

Continúa la caída libre del Betis, que esta tarde ha sumado la cuarta jornada consecutiva perdiendo. Y lo ha hecho, además, de una forma realmente vergonzosa ante un Elche que, como el Recreativo hace seis días, llegaba a Heliópolis tras no sé cuántas semanas sin ganar, y que ha sacado el máximo botín merced a los errores, tan garrafales como increíbles e inadmisibles, del equipo verdiblanco.

Porque el Betis le ha hecho un verdadero regalito al Elche. Bueno, uno no; unos cuantos más bien. Parecía totalmente que el Elche jugaba hoy con algunos jugadores más; puede parecer exagerado pero no lo es en absoluto para quien haya visto siquiera el resumen. Si los de Mel lo hubiesen querido hacer aposta, a buen seguro que no les habría salido peor.

Y si no, al recuento: a los 20 minutos Miki Roqué le “cedió” gentilmente el balón a Palanca, quien se fue solo ante Goitia y le batió irremisiblemente por bajo. Un cuarto de hora más tarde, penalti por unas manos más que dudosas de un defensa del Elche. Emana, que reaparecía hoy junto a Roqué, opta por tirar al medio, por bajo y despacito, desperdiciando la ocasión de haber puesto el empate.

A los 46 minutos, falta desde más de cuarenta metros que Mantecón lanza colocada y no demasiado fuerte, pero Goitia, vayan ustedes a saber por qué, hace el “Don Tancredo” y la pelota se coló mansamente en la portería bética. No dio en nadie de la barrera; simplemente al meta vasco se le fue la cabeza.

Y Goitia siguió con su desgraciado “festival” de hoy cuando, dos minutos después de volver del descanso, le regaló el 0-3 a Linares al quedarse primero a media salida y luego no saltar con las manos ante el delantero del Elche, que se le adelantó con la cabeza y alojó el balón en las mallas ante el estupor de una afición que, hasta el final, optó por silbar al guardameta cada vez que tocaba el balón.

Un auténtico desastre. Mel se la había jugado con sus cuatro delanteros en el campo, pero la tarde no estaba más que para no haber ni salido al césped. Ni tan siquiera cuando, a 25 minutos del final, Jorge Molina transformó el segundo penalti para los béticos -éste claro- en una jugada que, además, supuso la segunda amarilla para el ilicitano David Sánchez.

La afición, que a pesar del ridículo no dejaba de animar, continuó alentando para ayudar al equipo a creer un poco en la remontada, pero ni por esas. En el descuento el Elche redondeó el marcador con el segundo gol de Linares, que aprovechó el enésimo error de Goitia en la salida para batir por cuarta vez la meta del Betis, ahora en vaselina.

Corren malos, pero que muy malos vientos al final de La Palmera. Con partidos como el de esta tarde no nos queda más remedio que decir, lamentablemente, que no se vislumbra el final de este auténtico socavón, tanto de resultados como de juego, en el que el Betis lleva metido desde la ilusionante eliminatoria de Copa ante el Barça.

Claro que hace algo menos de un año el Elche ganó en el Villamarín por 0-3 y luego el Betis enlazó seis victorias y un empate en los siete encuentros posteriores, los últimos de la temporada. Aquello no terminó valiendo para subir, pero no estaría nada mal que esos 19 de 21 puntos se repitieran en la presente campaña, después de haber vuelto a ser goleados por los ilicitanos.

Aunque lo cierto es que, tras el vergonzoso partido de esta tarde, eso es lo último que se le pasa por la cabeza a la hinchada bética; porque su equipo, mañana por la noche, puede estar a seis puntos del líder, a cuatro del segundo y, por si fuera poco, con un Granada imparable que, desde la cuarta plaza, está tan sólo a seis puntos de los sevillanos.

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