Ahora sí que sí, la liga se acabó


Hablo, naturalmente, de la lucha por el título. Porque, después de lo que ha pasado esta noche, pese a que todavía restan ocho jornadas para el final del campeonato, sólo un necio se atrevería a decir que el primer puesto todavía está en disputa. Los ocho puntos que el Barça ya le saca al Madrid, récord entre ambos equipos desde hace más de dos años, así me hacen pensar.

Dejémonos, pues, de zarandajas, y no sólo por la cuestión puramente estadística sino por las sensaciones que transmiten unos y otros. Porque mientras que el Madrid hoy ha recibido un golpe descomunal, el Barça, con rotaciones tanto obligadas como voluntarias, ha vuelto a salir victorioso de El Madrigal, otro de los campos ciertamente complicados de la geografía nacional y el último de los equipos teóricamente fuertes que le faltaba por visitar, a excepción del Bernabéu.

Paradojas del destino, hoy Mourinho ha terminado de recoger las tempestades provocadas por los vientos que él mismo sembró allá por los inicios del campeonato, cuando insinuó que los rivales del Barça poco menos que se dejaban perder cuando iban al Camp Nou, empezando por el Sporting, que era quien en aquel momento debía visitar el estadio barcelonista.

A buen seguro que Manolo Preciado, aunque por elegancia no vaya a decirlo jamás, se acostará hoy con el dulce sabor de la venganza en su paladar. Y no sólo por la victoria en el coliseo capitalino, la primera que un equipo de Mourinho recibe como local en liga en nueve años, sino también por el hecho de que hasta seis jugadores de los que salieron en el Camp Nou -a los que hay que unir al autor del gol, De las Cuevas, que hoy ha entrado en el segundo tiempo- han jugado el partido de hoy casi completo.

El argumento de las bajas -que es cierto que el Madrid las tenía- no es suficiente, porque con el equipo que ha sacado hoy, el equipo “merengue” tenía más que de sobra como para, al menos, haber encerrado a su rival tal y como lo hizo en los quince minutos que faltaban para el final tras el tanto gijonés. ¿A qué se dedicaron los que hoy vestían de blanco hasta entonces? No lo sé; lo que sí sé es que unos “currantes” como Preciado y sus chicos les han dado tanto a los jugadores como al propio Mourinho -y también a la prensa afín- toda una lección, principalmente de humildad.

Y para colmo de males de la entidad sita en Concha Espina el Villarreal, ese “Submarino Amarillo 2” en el que confiaba el madridismo para activar el “cagómetro” culé -que diría ese “maestro” del periodismo objetivo que es Tomás Guasch-, no sólo no ha podido aliviar su drama sino que también ha terminado siendo víctima del que va a ser tricampeón de liga. Y con rotaciones, que también el Barça andaba algo corto de sus principales efectivos.

¿Que falta mucha gente en la parcela defensiva? Allá está Busquets, a quien da relevo Mascherano. ¿Que falta Xavi? Alternativa para Thiago. ¿Que Pedro está lesionado, y Bojan y Messi tocados? Minutos para Keita y Afellay; así de claro.

Y de esta forma, salvo un primer tercio en el que Rossi y Marco Ruben estuvieron a punto de aprovechar la poca conjunción de la zaga blaugrana, los de Guardiola han controlado el partido en el feudo del cuarto de la liga a su antojo. Con menos pólvora arriba, sí, pero a su antojo. Piqué, en la segunda parte, se ha encargado, tras parar el balón con el pecho -sí, con el pecho- de darle un definitivo jaque mate a la pelea por el título, por mucho que todavía falte el clásico del Bernabéu.

El Madrid, mientras tanto, ha perdido hoy de golpe toda la ventaja psicológica que recuperó hace un par de días por la estulticia -esperemos que sólo puntual- de Sandro Rosell; ya saben, porras públicas de 5-0 y demás. Al megaproyecto de Florentino Pérez y Mourinho todavía le quedan dos títulos por los que pelear, y para los que cuentan, numéricamente hablando, con todas las opciones del mundo.

Ganarlos, sobre todo la Champions, les salvaría con creces la temporada; pero por desgracia para ellos, si quieren lograr tal hazaña deberán pasar -salvo que el Shakhtar les haga el favor del año- por encima del mismo Barça que va a privar al madridismo, por tercer año consecutivo, de poder conquistar la liga. El doblete Copa-Champions para el Madrid no es imposible pero, visto lo visto, ahora mismo parece poco menos que quimérico. Por mucho que pronto vayan a estar listos C. Ronaldo y Benzema, y aunque el “lumbreras” de Rosell se volviera a ir de la lengua.

PD: Señor Marcos López, comentarista en LaSexta, GolT, Marca TV, la Cope y no sé cuántos sitios más: cuando un atacante recibe el balón de frente teniendo la portería a su izquierda, si lo para con el pecho siempre le quedará perfilado hacia la pierna derecha, que por su posición, en ese caso es la de su “perfil bueno” para disparar. Por eso, y porque de haberle dado con el brazo la pelota se le hubiese quedado cayendo a plomo prácticamente muerta -cosa que no ocurre-, el gol de Piqué es legal. Por mucho que usted y sus compañeros capitalinos intenten hacer creer lo contrario.

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