Unas tablas -en todos los sentidos- que decidieron la liga


Bueno, pues ya se ha disputado el primero de los cuatro clásicos entre Barça y Madrid que tendremos en las próximas dos semanas y media: el de liga. Y la sensación inicial, como no podía ser de otra forma, es que, con el empate que se dio ayer en el Bernabéu (1-1), definitivamente ya se puede decir que los blaugrana, de forma virtual, han conseguido su tercera liga consecutiva, y su 21ª en total.

En un partido tremendamente igualado en su desarrollo, los penaltis transformados por Messi y C. Ronaldo -para los amantes de las estadísticas, primer gol que le hace el argentino a un equipo de Mourinho, y primer gol que le marca el portugués al Barça en siete enfrentamientos- hacen que el Barça mantenga los ocho puntos, más el “average”, a falta de seis jornadas para el final del campeonato.

A partir de ahí, dado que ambos equipos prácticamente se van a jugar entre ellos los dos títulos que restan, lo de anoche nos dejó varios aspectos a analizar, de cara sobre todo a la final de Copa del miércoles, que es el partido más próximo.

En primer lugar, no creo que el Madrid haya salido necesariamente reforzado, o al menos no más que su rival. Realmente, tanto unos como otros tienen motivos suficientes como para sentirse satisfechos con la igualada. El Barça salvó la, a priori, última salida realmente complicada que le restaba de aquí al final de temporada; mientras que el Madrid, con diez -Albiol se perderá la batalla copera de Mestalla-, pudo sobreponerse a la ventaja que los culés adquirieron con el penalti de Messi; si bien a mí me dio la sensación de que, tras adelantarse en el marcador, jugaron un poco a medio gas, a verlas venir.

En segundo lugar, que tanto Mourinho como Guardiola ni mucho menos “tiraron” el encuentro, pero sí se atrevieron a hacer alguna que otra probatura, para ver cuál era el resultado de la misma pensando en el futuro. Pep hizo reaparecer a Puyol, y el técnico madridista metió un “trivote” con Pepe, Khedira y Xabi Alonso, prescindiendo de Özil. Visto lo visto, se prevé que Guardiola repita con el capitán si las molestias que sufrió ayer se quedan sólo en eso; y que el llamado “Mou” por sus adeptos, a pesar de que el mayor empuje de su equipo llegó cuando cambió a doble pivote tras quitar a Xabi Alonso, le dé continuidad a la tripleta en el medio campo y se decida a introducir al turco-germano.

Y en tercer lugar, algo de lo que ya nos habíamos dado cuenta en las semanas anteriores: el Barça, sin Puyol y sin Busquets en el medio campo -es decir, de central junto a Piqué-, sufre más de lo que desearía. Mientras su capitán estuvo sobre el césped, el Barça pasó únicamente los apuros justitos, los que entran en el lote de cada equipo que visita el Bernabéu.

Pero, más aún que la entrada de Özil, fue irse Puyol por las molestias típicas de la inactividad -ojalá sólo sea eso- y bajar Sergio Busquets a la zona central de la defensa, y comenzar el asedio blanco. Como ya hemos hablado más de una vez de la sensible merma que supone para la defensa azulgrana la ausencia del carácter del ilerdense, nos centraremos un poco más en el asunto del medio defensivo.

Con mis respetos hacia Keita, el malí tiene muchas virtudes, pero una de ellas no es la de imponer el orden y concierto necesarios en estas situaciones. La labor de Busquets se antoja imprescindible para tener el balón y para que, así, el Madrid tenga menos opciones de poner en práctica su juego directo, mucho más dañino para el Barça si tenemos en cuenta que los delanteros catalanes, salvo Messi, continúan con la pólvora mojada.

Por ello, si Puyol no estuviera en disposición de saltar al campo, lo normal sería que Guardiola, que ya no confía en Milito, tirara el miércoles de Mascherano -que anoche estaba sancionado- como “parche” para la zaga. Si no, lo lógico sería que el Madrid les causara muchos más problemas con Busquets y Piqué como pareja de centrales. Anoche se vio.

Postdata primera: Si la actuación de Muñiz Fernández hubiese sido justo a la inversa, en la mal llamada “prensa deportiva nacional” poco menos que habría ardido Troya.

Postdata segunda: Muy mal Messi pegando el patadón que dio a la pelota y que impactó con el público de las primeras filas del Bernabéu; algo realmente impropio de él. Aunque, señores de la “prensa deportiva nacional”, la intención de Leo no era darle al respetable, sino a las vallas. Eso sí, a ver si aprende para la próxima que una acción así puede llegar a hacer bastante daño.

Y postdata tercera: Mourinho, te aplaudo por pagarle con la misma moneda a quienes el sábado le hicieron un feo enorme a Karanka abandonando la sala de prensa; pero tu discurso victimista arbitral ya cansa.

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