El ascenso del 94 en Burgos


MI PARTICULAR MEMORIA DEPORTIVA (23)

Desde que un servidor vio la luz hace algo más de 30 años, ha vivido “in situ” cuatro ascensos a Primera División del Real Betis Balompié. Del primero de ellos hablamos ya en este espacio hace algún tiempo; y ahora, consumado ya éste de 2011, me gustaría ir recordando los otros dos, empezando por el referido en el titular.

Nos situamos en la temporada 93-94, la tercera consecutiva del Betis en Segunda a principios de los 90, y la segunda de Manuel Ruiz de Lopera al frente del club. Recordemos que el empresario de El Fontanal, ahora desposeído ahora del 51% de las acciones por todo lo que ya sabemos, puso en 1992 el dinero que otros fueron incapaces de ir sacando para que el Betis superara el plan de saneamiento; pero su primer año -el último de Pepe Mel en la plantilla como jugador-, pese a las ilusiones que trajo la recuperación de todo un mito como el actual presidente Rafael Gordillo, fue un verdadero fracaso en lo deportivo.

En el verano del 93 la consigna era ascender por lo civil o por lo criminal, porque una cuarta campaña seguida en Segunda podría haber resultado poco menos que funesta. Para ello se confió el equipo a un técnico experimentado en la categoría como Sergio Kresic, y se fichó a importantes jugadores como Tomás Olías, Alexis Trujillo y, sobre todo, procedente del Mérida, el máximo goleador de la división de plata, Toribio Daniel Aquino; quienes se unían a los Cuéllar, Cañas, Merino, Márquez, Ureña, Roberto Ríos, Diezma o el propio Gordillo.

SUFRIMIENTO CON KRESIC
Pero la andadura del técnico croata no fue todo lo positiva que los béticos hubiesen deseado. Cierto es que el equipo se hizo fuerte en casa, pero fuera era poco menos que una verdadera madre con sus rivales. Además, el juego se caracterizaba por la racanería más absoluta en cuanto se hacía un gol, lo que propiciaba que en más de un partido -y de dos- se ganara con muchas fatiguitas o, lo que era peor, se terminara empatando o perdiendo.

Tanto fue así que, pese a la sensacional trayectoria en la Copa y pese a un salvador tanto del sueco Ekstrom -que llegó en el mercado de invierno junto al recordado Juanito– en el descuento (3-2) contra el Compostela en la jornada 23, la derrota en Toledo tres semanas más tarde hizo que Kresic diera con sus huesos en la calle. El Español -sí, todavía con “ñ”- se había escapado en el liderato, y los de la capital gallega parecían sólidos en el segundo puesto mientras que el Betis luchaba con el Mallorca y el Toledo por las dos plazas de promoción que se repartían por entonces.

CON SERRA CAMBIÓ LA HISTORIA
El sustituto de Kresic fue el que se convertiría en uno de los entrenadores más míticos y recordados de toda la historia del club, Lorenzo Serra Ferrer, a quien Lopera había fichado para mantenerlo en la sombra cuando el bueno de Sergio comenzó a flojear. Dicha acción no fue todo lo ética que debiera, antes al contrario; pero el cambio dio un resultado excepcional.

Porque Serra Ferrer empezó a poner un equipo más ofensivo, en el que Diezma comenzó a ser el guardameta que se pensaba que era; Ureña, Ríos y Olías tres muros; Alexis el jefe del medio campo; Cañas el pulmón; Aquino el goleador; y Cuéllar, su socio más destacado. Y también surgió Julio Soler, un centrocampista fichado del Albacete que, con la lesión de Gordillo, ocupó la plaza de lateral izquierdo -siendo diestro- con un sensacional rendimiento.

Así el Betis empezó a ganar sus partidos por goleada -sobre todo en casa- y remontó hasta arrebatarle la segunda plaza al Compostela, teniendo la ocasión de certificar matemáticamente el ascenso con una jornada de adelanto, en el estadio El Plantío de Burgos.

LA “MARCHA VERDE” A TIERRAS CASTELLANAS
Hasta allí se desplazaron casi diez mil béticos, que superaron en número a los aficionados locales, desanimados teniendo en cuenta que su equipo, el año anterior en Primera, había caído al pozo de la Segunda B.

El equipo no podía hacer otra cosa que responder, y ganó con solvencia, por 0-2. El primer gol llegó a la media hora tras una brillante combinación del ataque bético que culminó Márquez entrando por la derecha y batiendo por bajo al portero burgalés. Y en el segundo tiempo, antes del cuarto de hora el goleador Aquino puso la tranquilidad con un lanzamiento de falta que rozó en un defensa antes de llegar a la red. Era el noveno ascenso a Primera en 87 años de historia, y la afición lo celebró a lo grande con los jugadores a la llegada de éstos a Sevilla. No era para menos: tres años después, el Betis volvía a Primera.

El fin de fiesta llegó en Heliópolis a la semana siguiente, con el triunfo sobre el campeón Español gracias a sendos goles de Aquino -máximo goleador también en el Betis con 26 goles- y Roberto Ríos. El Betis ascendió a lo grande, con diez victorias y dos empates en las últimas doce jornadas -22 puntos de 24 posibles, puesto que todavía se repartían dos por triunfo-, tras las que acabó a tan sólo un punto de los catalanes, cuando la ventaja de éstos llegó a ser abismal. A Primera les acompañó el Compostela al ganar éstos en la promoción al Rayo; mientras que el Toledo perdió contra el Valladolid.

Fue éste el comienzo de uno de los períodos más fructíferos en lo deportivo para los verdiblancos, que sumaron en seis años tres clasificaciones europeas y una final de Copa del Rey, antes de regresar a Segunda en 2000 y volver a ascender en 2001. Pero esa será otra historia.

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