Nadal vuelve a coronarse rey de Roland Garros


Rafa Nadal sigue haciendo historia en el deporte español. El tenista manacorí ha vuelto a darnos una nueva lección de carácter al proclamarse, por sexta vez, campeón en Roland Garros, tras derrotar al gran mito del tenis mundial, don Roger Federer (7-5, 7-6, 5-7 y 6-1, tras casi cuatro horas de juego). Es su sexto título sobre la tierra batida parisina -con lo que iguala a todo un mito como Björn Borg-, y su décimo torneo del Grand Slam: seis Roland Garros, dos Wimbledon, un Abierto de Australia y un U.S. Open.

Y también es la primera vez desde que en 2001 lo hiciera Gustavo “Guga” Kuerten que el número 1 del mundo vence en el abierto francés, ya que los anteriores cinco títulos de Nadal habían llegado como número 2 y como número 4 -el primero, en 2005-; y en el de Federer en 2009 era el propio Rafa quien encabezaba el ránking. Además, el hecho de que Novak Djokovic se quedara en semifinales -memorable encuentro el disputado contra Federer- permite que Rafa mantenga, probablemente hasta Wimbledon, su cetro mundial. Aunque allí el serbio no va a tener nada fácil arrebatárselo, ya que si bien Rafa defiende su título de 2010 Djokovic hace lo propio con una ronda tan alta como la de semifinales.

De momento lo cierto es que, una vez más, Rafa Nadal se vuelve de París con la “Copa de los Mosqueteros“. Decía Tomás Carbonell en la retransmisión de TVE que ésta había sido su victoria más meritoria de todas, y estoy absolutamente de acuerdo con él. Entre otras cosas porque la moral del español, debido a las cuatro derrotas que había sufrido en otras tantas finales este año ante el invicto Djokovic le hicieron llegar con dudas; tantas que en primera ronda ante el americano Isner estuvo a punto de quedar eliminado.

EN LA FINAL, DE NUEVO EL GRAN CLÁSICO
Afortunadamente Rafa fue mejorando durante todo el torneo hasta, sin estar súper en su juego como otros años -su saque ha estado ciertamente flojo para ser el de un número uno-, plantarse de nuevo en la final, la cuarta ante un Roger Federer, su gran rival y amigo, al que todos daban por muerto pero que llegó hasta allí después de vencer a Djokovic en el que probablemente sea el mejor partido de todo el año.

Ese triunfo de Federer, además de permitirle a Nadal salvar su número 1, hizo respirar de alivio al de Manacor, ya que delante no iba a tener a su gran bestia negra del año. Sin embargo, el nivel exhibido por el suizo hacía prever que no iba a ser un rival nada fácil, como así ha sido durante gran parte del partido. Federer empezó como un ciclón, exhibiendo una excelente continuidad en su juego con respecto a la semifinal, y pronto cobró su primer “break”. Nadal, por su parte, estaba comido por las dudas, hasta el punto de que el suizo tuvo una bola de break al resto con 2-5 a su favor.

Pero entonces Rafa recordó que él es el actual número 1 mundial, subió un par de puntos la intensidad en su servicio y en sus golpes en juego -casi siempre sobre el revés de Federer-, y remontó hasta ganar el set por 7-5 gracias no sólo a los fallos del suizo, sino sobre todo a una serie de grandes golpes “marca de la casa”, especialmente con la derecha.

APARECE LA LLUVIA
En el segundo set pareció que se iba a mantener esa velocidad de crucero también porque Federer comenzó a estar especialmente romo y fallón, no sólo con su revés. Un break de salida de Rafa pareció ser la sentencia de muerte deportiva del suizo, pero Rafa permitió que se levantara hasta en dos ocasiones en esta segunda manga.

La primera, tras perder el saque con 4-3; la segunda, tras perdonar dos bolas de set con 5-4 después de haber quebrado de nuevo el servicio de Federer. Claro que en esta ocasión la lluvia le echó una mano inestimable a Federer. El líquido elemento apareció justo cuando Rafa perdonó su primer “set point” provocando la suspensión del choque; y cuando diez minutos más tarde los jugadores regresaron a pista el suizo sacó de nuevo su genio ante un frío Nadal para equilibrar un set que, sin embargo, volvió a caer del lado español en el “tie break”.

ORGULLO DE CAMPEONES
Dos sets a cero, y misión casi imposible para Federer. El bajón moral de la leyenda helvética fue aún más notorio que en el segundo set, hasta el punto de que Nadal empezó a tocar ya la copa cuando adquirió una ventaja de 4-2. Mas entonces Roger se tranquilizó, y recordó no sólo al jugador que ha conquistado 16 “Grand Slams” y el título oficioso de mejor jugador de la historia, sino sobre todo al que había llegado a la final durante el presente año. El servicio y la enorme variedad de golpes de Federer desquiciaron a Nadal, que perdió el set por 5-7 y, en el primer juego del cuarto, se vio con 0-40 en contra. Peligro extremo.

La condición de número uno de un deportista no se mide tanto cuando éste se encuentra en estado de gracia sino, especialmente, cuando se encuentra bajo presión. Y Nadal recordó su rango cuando cinco grandes puntos consecutivos le sacaron del apuro, y fueron el preludio del mejor set que el manacorí ha jugado en todo este año. Esa remontada le dio una confianza increíble en su juego que, al estilo del de Federer en la segunda mitad de la manga anterior, empezó a llenarse de golpes ganadores de todo tipo: derechas, reveses, voleas… hasta algún que otro “ace”. El resultado, 6-1, sellado con un revés de Federer que se marchó fuera.

Nadal recibió la “Copa de los Mosqueteros” de manos de un bicampeón como Jim Courier. De esas suma ya seis para un total de diez “grandes”, más 100 semanas al frente de la clasificación de la ATP, cuyo liderato reconquistó hace justo un año. Éste podrá mantenerlo o no a partir de ahora -repetimos, Djokovic lo sigue teniendo bien pero ya no tan fácil-; pero de lo que no nos cabe la menor duda es de que la “leyenda Nadal” continúa, yendo todavía para largo.

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