Hungría 2003: La primera victoria de Alonso -y de España- en la Fórmula 1


MI PARTICULAR MEMORIA DEPORTIVA (28)

Hoy es el 30º cumpleaños de Fernando Alonso. Treinta años en los que el piloto asturiano lo ha conseguido absolutamente todo en la Fórmula 1 menos ser campeón con la “Scuderia” Ferrari, aunque todo se andará. En total, dos títulos mundiales (2005 y 2006) y veintisiete carreras ganadas hasta la fecha.

Sin duda, una de las victorias que más ilusión le ha hecho -tal vez la que más, junto a las de España y Mónaco en 2006, y la de Italia el pasado año- fue la primera de ellas, hace siete años en el Gran Premio de Hungría de 2003. Un día histórico aquel 24 de agosto, ya que Alonso entró en la historia del deporte español al convertirse en el primer piloto nacional en ganar un Gran Premio de Fórmula 1, y en el más joven en hacerlo hasta aquel momento (hoy es Vettel, gracias a su victoria con Toro Rosso en Italia 2008), con algo más de 22 años.

Se trataba de la segunda temporada de Alonso en el “Gran Circo”, y el primero en el que gozaba de un coche competitivo, el Renault R-23, tras haberse “fogueado” con un Minardi en 2001 y tras ser probador de la escudería francesa en 2002. Aquel Renault, a diferencia de sus sucesores R-25 y R-26, no era un coche como para ser campeón del mundo, pero sí le permitió comenzar a frecuentar los lugares de honor en las carreras de la Fórmula 1. Eran los tiempos en los que TVE, a través de La 2, retransmitía para toda España las carreras del campeonato del mundo, con Jesús Fraile como narrador y Pedro Fermín Flores de comentarista -a veces también contaban con Adrián Campos-; así que se puede decir que ellos pueden apuntarse el tanto de habernos cantado y contado el primer gran año del automovilismo español en la Fórmula 1.

Antes de llegar a Hungría, Alonso había conseguido el hito de subir al “cajón” -algo que en España tan sólo había hecho el Marqués de Portago, en 1956, y que hasta el momento, además de ellos dos, sólo lo ha logrado Pedro Martínez de la Rosa, en Hungría 2006- hasta en tres ocasiones: tercero en Malasia -con “pole position” incluida, la primera de un español, y con casi 40º de fiebre- y en Brasil -el día de su célebre accidente-, y segundo en España, ante el delirio de la gente que se dio cita en Montmeló.

El circuito de Hungaroring, revirado y más “de manos” que otra cosa, era el más propicio para hacer algo verdaderamente gordo, ya que era el que mejor se adaptaba a las condiciones tanto del R-23 como de quien lo llevaba. Dicho y hecho: Fernando clasificó el sábado en la “pole” por delante de Mark Webber -entonces en Jaguar-; y el domingo, desde el principio, hizo diferencias no sólo con el australiano, sino sobre todo con los “gallos”, el McLaren de Kimi Raikkonen, el Williams de Juan Pablo Montoya, y el Ferrari del multicampeón Michael Schumacher.

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Tal fue el dominio de Alonso que, a pocas vueltas del final, incluso llegó a doblar a “Schumi”, en una imagen que dio la vuelta al mundo y que fue el primer indicio del relevo que se produciría dos años más tarde. Fernando ganó a lo campeón, con notable diferencia sobre Raikkonen, segundo; y Montoya, tercero; y mostró por vez primera los “pajaritos” que luego se hicieron tan populares con los triunfos en sus años de campeón mundial.

Aquel campeonato, como los tres anteriores, como los de 1994 y 1995, y como el posterior de 2004, lo ganó el “Kaiser”, en durísima lucha con sus rivales finlandés y colombiano, respectivamente. Fernando Alonso acabó sexto con 55 puntos, pero en Hungría el rey fue él, que puso la primera “pica en Flandes” de España en la Fórmula 1.

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