El “factor Messi” decanta la Supercopa para el Barça


Jamás me cansaré de decirlo: es el mejor futbolista del planeta Tierra en lo que llevamos de siglo XXI, con sideral distancia respecto a todos los demás. Me refiero, claro está, a LEO MESSI; ni Zidane, ni Ronaldinho -y mira que estos dos fueron grandes- ni, por supuesto, C. Ronaldo.

Da igual que lleve apenas tres días entrenando, corto de preparación tras sus vacaciones por la Copa América, con su equipo también al 70-75% de forma y con un rival -sobre el campo- acorde a la categoría que se presupone de todo un Real Madrid: el crack argentino, como ha demostrado tanto en la ida como en la vuelta de la Supercopa, puede absolutamente con todo.

Porque ha sido principalmente gracias a él por lo que el Barça ganó ayer el trofeo nacional que enfrenta a los campeones de Liga y Copa, el décimo ya en el palmarés azulgrana. El pasado jueves, en la ida del Bernabéu, con un Madrid mucho más valiente en los clásicos que el pasado año y tres velocidades por encima de su equipo -debido a su mejor preparación a estas alturas de la pretemporada-, veinte minutos le bastaron para poner patas arriba el partido con una asistencia y un gol, complicándole sobremanera el título a los blancos. Y ayer, pues qué quieren que les diga…

MÁS QUE UN TÍTULO EN DISPUTA
Cierto es que el trofeo oficial que había en juego, como bien había dicho Mourinho en la previa, no era sino el más importante del verano mas el de menos valor de toda esta temporada que, al menos en la liga, comenzará cuando AFE y LFP lleguen a un acuerdo; pero había que mirar más allá, al aspecto psicológico más concretamente. Y al final, como bien se pudo comprobar en el desenlace del encuentro y en el “post-partido”, el Madrid y Mourinho han vuelto a sufrir un considerable golpe mental por culpa de esta “pulga” que se llama Lionel Messi. No me quiero olvidar de la, asimismo, enorme actuación defensiva de los laterales del Barça, Abidal y Dani Alves; pero Leo… es que es mucho Leo.

Y eso que Mourinho, en un gesto que le honra -como entrenador-, se dejó tanto en el Bernabéu como en el Camp Nou la etiqueta conservadora que le había caracterizado en la mayor parte de los clásicos de la pasada temporada. Pudo ayudarle, es verdad, el hecho de que el Barça -con muy buen criterio, porque si acabas de trabajar el último con tropecientos partidos no puedes empezar luego el primero, por mucho Madrid que sea tu rival en la Supercopa- comenzara la pretemporada dos o tres semanas más tarde, y anduviese bastante más corto de fondo físico; pero hay que tener narices para atreverse a jugarle así al mejor equipo del mundo.

El Madrid, con un comportamiento sobre el campo ejemplar durante el 99% de la contienda, ha tenido al Barça a su merced gracias a la extraordinaria presión ejercida sobre la salida del balón de los de Guardiola, y a la velocidad desplegada en ataque con Benzema, Özil y C. Ronaldo. Pero, por desgracia para ellos, no disponen de Messi, un seguro de vida deportivamente hablando toda vez que no sólo asiste y marca goles -y de bellísima factura-, sino que además aparece en momentos claves.

Porque clave fue su jugadón a los 14 minutos en el gol de Iniesta; su primer golazo un minuto antes del descanso; y, por supuesto, su obra de arte de media tijera cuando todos esperábamos la prórroga y un “repaso” físico del Madrid que le diera la Supercopa. De nada sirvió el titánico esfuerzo de los “merengues”, y los goles de Sergio Ramos y C. Ronaldo al alimón -de ser del portugués supondría su primero en el Camp Nou-, y de Benzema.

LA VERGÜENZA FINAL (DE UNOS MÁS QUE DE OTROS)
Y quizás por esa frustración madridista de ver que, una vez más, caían derrotados ante el Barça y ante Messi, se desencadenó la postrera y vergonzosa tangana, que no hizo sino deslucir en parte lo que había sido un soberano espectáculo durante 179 minutos. Una refriega sobre la que no me voy a extender mucho -ya lo he hecho en otros foros-, pero sobre la que hay que extraer algunas breves reflexiones:

1) “Deportistas” como Marcelo -censuramos taxativamente, si se produjeron, los gritos racistas que le dedicó una parte del Camp Nou- le hacen un flaco favor a este mundo, no sólo por alevosas entradas como la que hizo sobre el anoche debutante Cesc Fábregas, la cual inició todo esto, sino también por su juego subterráneo.

2) Mourinho, con su gesto sobre “Tito” Vilanova y con su desprecio en la sala de prensa, se destapó anoche como un tipo verdaderamente miserable, fuera de las tácticas deportivas. Desde el Madrid deberían reflexionar muy seriamente sobre esto, porque lo que está sucediendo es que el entrenador portugués cada día que pasa -casi sin ganar títulos además- le está echando más mierda si cabe aún a la antaño gloriosa y señorial imagen del club blanco; y esto no sólo lo digo yo, ni muchísimo menos.

3) El señor Íker Casillas, admiradísimo por mi parte hasta el pasado verano, cada vez me está decepcionando más, no como portero sino como deportista. Posiblemente a ciertos potenciales y ocasionales visitantes de este espacio esto que digo no le guste demasiado, pero es así. El capitán del Madrid y de la selección española -tal vez la máxima cabeza visible de la campeona de Europa y del mundo- no puede volver a dudar de un compañero de camiseta nacional -esta vez Fábregas- cuando éste recibe entradas criminales; y tampoco puede, a lo Mourinho -quien parece haberle abducido en el año y pico que lleva en Madrid-, “llorar” sistemáticamente cuando pierde, echándole las culpas a colegiados y rivales presuntamente teatreros. Así no, Íker.

4) Muy mal Villa al ir a por Özil en el fragor de la “batalla”. Aunque lo hiciera en caliente, eso no le pega a un jugador de este Barça, y Guardiola debe hacerle reflexionar sobre ello.

5) Como el propio Pep dijo en la comparecencia de prensa, –Xavi y Piqué, aunque os comprendo esto también va por vosotros y vuestras declaraciones- cuidado con estas cosas, porque un día de éstos habrá daño, y del de verdad.

6) Para mis colegas periodistas, y para quien pretenda serlo en un futuro: “Muy mal Mourinho no por meterle el dedo al tal Vilanova, sino por EQUIVOCARSE DE ORIFICIO. Seguro que en otro, al Tito le habría gustado” (Miguel “Látigo” Serrano, de Marca, en Twitter). En circunstancias normales, este tipo debería estar ya en la calle, máxime si su medio es el que se jacta de ser -haber sido, más bien- el periódico deportivo número 1 de España durante muchos años. Claro que, desgraciadamente y con todo mi pesar, debo decir una vez más que, en cuestiones de imagen, al susodicho diario le está pasando exactamente lo mismo que al Madrid de Mourinho.

Prometí no extenderme demasiado sobre los temas extradeportivos, lo sé; pido perdón, pues, por no haber sido capaz de mantener mi promesa. Pero es que a veces es tan difícil abstraerse…

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