Diana Santos, la voz más encantadora del “universo Disney”


Siguiendo la línea iniciada hace algunas semanas cuando hablé de Florencio Castelló, y gracias también al ánimo indirectamente enviado por mi amigo profesor y poeta Rafa Parra Soler con su nuevo blog acerca del arte del doblaje, hoy me gustaría hacerle un modesto homenaje y recordatorio a otra de las voces que más me marcaron en la etapa inicial de mi vida, la de DIANA SANTOS. Pero no sólo por eso, sino sobre todo por tratarse de una de las actrices que más y mejores cosas han hecho a favor del doblaje en lengua española.

Alicia Diana Santos Colmenero nació en Veracruz, México, el 9 de junio de 1950; y desde muy pequeñita comenzó a “mamar” el arte de hacer y poner voces puesto que su padre fue ni más ni menos que el gran Edmundo Santos -la mano derecha de Walt Disney en Latinoamérica-, a quien otro día le dedicaremos un artículo puesto que también se lo merece; y su tío es otro grande, Francisco Colmenero -éste todavía bien vivito y coleando-, quien tomó las riendas de la dirección de los doblajes de Disney en México a la muerte de Edmundo, en 1977.

Con esos antecedentes es fácil pensar que nuestra Diana llegó a este mundo artístico por enchufe; y en cierto modo es verdad, puesto que su inefable progenitor tenía la costumbre de ir colocando ahí a sus familiares más o menos directos. ¿Suspicacias? En absoluto, puesto que Diana puso tantísimo de su parte que, a sus 61 años, es recordada, aún en activo, como una de las mejores actrices de doblaje en español de todos los tiempos, y también, en lo que a mí respecta, como la más entrañable de todas ellas por la simpatía que desprende en todas y cada una de las entrevistas que ha protagonizado, bien en medios escritos o audiovisuales.

Diana debutó en el doblaje a la edad de seis años, mientras que en 1961 intervino en su primera película de Walt Disney, 101 Dálmatas, en la piel de Lucky, uno de los perritos. De ahí hasta la fecha, un amplio currículum en la empresa, en el que destacan personajes como Lady Marian (Robin Hood); Christopher Robin en las historias de Winnie The Pooh; Bianca en Los Rescatadores (Bernardo y Bianca, en Latinoamérica) y Los Rescatadores en Cangurolandia; el niño del cortometraje Pequeño, un cuento de Navidad; Vixey, la simpática zorra, pareja de Tod en Tod y Toby (o El zorro y el sabueso, como se tituló en el continente hispanoamericano); Elena (Taron y el caldero mágico); Michael Banks (Mary Poppins, doblaje exclusivo para México); Bella (La Bella y la Bestia, también en el doblaje mexicano); Minnie Mouse; Daisy; pero, sobre todo, los protagonistas de las que siempre han sido mis dos películas preferidas de entre las realizadas por Disney y sus herederos: El libro de la selva (ella es MOWGLI); y Pedro y el dragón Elliott/Mi amigo el dragón (PEDRO, el “muchacho del dragón”), uno de los films más bonitos y tal vez menos conocidos de toda la “factoría Disney”. En El libro de la selva, debido a que su señor padre no sabía cómo se iba a tomar el público que fuese una mujer quien pusiera voz a Mowgli, Diana fue presentada como A.D. Santos (las iniciales corresponden a sus dos nombres, Alicia y Diana), algo que se repitió en algunos de sus posteriores trabajos.

Recientemente, tras unos años de cierto olvido, Diana Santos ha vuelto a los títulos de crédito con el personaje de Minnie (no confundir con Minnie Mouse) en Cars 2… aunque quien tenga curiosidad por escuchar su reaparición sin vivir en México deberá buscarse en Internet la versión mexicana de la película.

Pero la carrera de Diana no sólo se compone de papeles en Disney (ahora Disney/Pixar), ya que ella fue, en su momento, la encargada de dar vida a otros personajes tan conocidos de la animación internacional como Pedro y Clara en Heidi (doblaje exclusivo para México y Latinoamérica, en el que su tío Francisco Colmenero es el abuelo), o la célebre Pitufina; e incluso logró “hacerse” con su personaje predilecto de siempre, Escarlata O´Hara en el casting para el doblaje mexicano de Lo que el viento se llevó, papel que le fue retirado por el director, digamos que por incompatibilidad de trabajos, o al menos eso fue lo que particularmente estimó él.

Una larga lista que, afortunadamente, puede seguir engrosando gracias a su, para mí, acertadísima recuperación por parte de Disney/Pixar. Porque si por algo se ha caracterizado el trabajo de Diana Santos es por haber puesto al servicio del doblaje la voz más encantadora de todas las que han pasado por la gran cantidad de producciones que ha llevado a cabo el universo creado y popularizado por el ya legendario Walt Disney.

Podéis comprobarlo, por ejemplo, en esta entrevista concedida hace dos años al periodista mexicano Mario Filio, en la que Diana no sólo se muestra tal y como es, sino que también hace quitarnos unos cuántos años de encima a todos los que crecimos con estas obras de arte que jamás pasarán de moda. Os recomiendo que la escuchéis, y que la disfrutéis.

(La mayor parte de los datos extraídos para este artículo están sacados de la web oficial en español de los doblajes de Disney; el resto, de la entrevista de Mario Filio y de mis conocimientos particulares)

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