La interactividad en el teatro, en estado puro


CRÍTICA TEATRAL

OBRA: POR LOS PELOS
AUTOR: Paul Pörtner
COMPAÑÍA: Producciones Marcelo Casas
REPARTO: Marcelo Casas, Eva García-Vacas, Juanjo Pérez Yuste, Jesús Cabrero, Pilar Barrera y Pablo Paz.
VERSIÓN/DIRECCIÓN: Marilyn Abrams y Bruce Jordan/Cesáreo Estébanez
LUGAR: Teatro Quintero (Sevilla)
DÍA: 29-10-2011 (sesión de las 22:30)
AFORO: Casi completo
DURACIÓN: 2 horas y 15 minutos (duración variable), con un descanso de 10 minutos
CALIFICACIÓN: * * * * (Sobre 5)

Los aficionados al teatro debemos estar agradecidos a seis personas: de una parte al dramaturgo alemán Paul Pörtner, por haber creado en 1963 la obra Scherenschnitt oder Der Mörder sind Sie; de otra, a los señores Marilyn Abrams y Bruce Jordan, por traducirla al inglés y adaptarla bajo el nombre de Shear Madness, para difundirla por los Estados Unidos -y luego por el resto del mundo-; también a Marcelo Casas, productor y protagonista principal de este montaje, por el éxito -justificado- que está teniendo allá donde lo está llevando; a Cesáreo Estébanez, el popular “Romerales” de Farmacia de guardia , por la excepcional dirección escénica; y, por último, a Jesús Quintero, popularmente conocido como el “Loco de la Colina”, por haber traído la obra a Sevilla.

¿Por qué debe justificarse tal agradecimiento? Pues por el buen nivel tanto de la trama como de los actores… pero sobre todo, por dar rienda suelta de forma excelente a la participación de los espectadores. Y es que la interactividad entre público y actores se convierte en la peculiar y principal característica de esta obra que ha gozado de diez meses de éxito ininterrumpido en Madrid, y que mañana culmina un bagaje similar de tres semanas en el Teatro Quintero, el recinto de la céntrica calle Cuna.

Todo comienza en el Salón de Estética Unisex Tony´s, la típica barbería/peluquería en la que, más incluso que atender a los clientes, los trabajadores se dedican a cotillear, marujear y desvariar hasta tal punto que su dueño, Tony Luján (Marcelo Casas) se “convierte” en una diva del cine delante mismo de su sorprendida y, por momentos, desesperada. clientela. De repente, se comete un asesinato, llega la policía y todos los allí presentes quedan retenidos como sospechosos del crimen.

Y es ahí donde entramos en el juego los espectadores. Como únicos testigos, se nos pedirá la colaboración pertinente, pudiendo realizar todo tipo de preguntas al comisario encargado de la investigación (Juanjo Pérez Yuste) sobre los sopechosos, y decidiendo quién es el culpable, lo que hace que cada representación pueda desembocar en un final absolutamente diferente con respecto a la anterior.

Como los lectores se pueden imaginar, otro de los puntos fuertes de la obra es la capacidad de improvisación de los actores -la mayoría rostros más o menos conocidos de la televisión, especialmente para los fans de la telenovela Amar en tiempos revueltos-, especialmente cuando el público entra en acción, para poder mantener la coherencia de las historias de cada personaje, y también para compatibilizar de manera adecuada con los espectadores con el objetivo de mantenerles permanentemente con la carcajada en sus rostros.

Y en eso Marcelo Casas, sin desmerecer a los demás, es el rey absoluto de la función, ganándose al público con su desparpajo y su peculiar forma de interpretar al extrovertido Tony, el peluquero homosexual y amanerado propietario del salón. Hasta tal punto es capaz de llegar su improvisación que en la función que servidor de ustedes fue a ver uno de sus gestos provocó lo que en cualquier otro tipo de obra habría sido un error imperdonable -que alguno(s) de los actores se descojone(n) en el escenario hasta el punto de tener que “parar” durante algunos minutos-, pero que en ésta sirvió para que la gente congeniara un poco más si cabe con quienes estaban en el escenario.

Claro que un montaje difícilmente se sostiene con un solo actor, por muy bueno que sea; y ahí a Casas le dan una excelente réplica todos y cada uno de sus compañeros de escena, desde el comisario y su ayudante (Pablo Paz) hasta la señora rica y elegante, llamada “de la Mar Serena”, interpretada por Pilar Barrera, pasando por el anticuario “yuppie de las Tres Mil” (Jesús Cabrero). Pero quizás la más destacada del resto sea Eva García-Vacas, capaz de llevar a un personaje, la señorita peluquera Alicia Martos, con un registro a lo Belén Esteban perfectamente mantenido durante toda la representación, y de darle cuando se le declara culpable -como se puede comprobar ese fue el final que eligió el respetable en el pase que estoy comentando- un tono dramático digno de una notable actriz.

En definitiva, una obra altamente recomendable cuya crítica no quiero dejar sin felicitar a mi querida amiga Laura López (“CAS“), porque su intervención fue, con mucha diferencia, la mejor de todas las que se hicieron desde el público. Y que conste que en absoluto lo digo por ser quien es.

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  1. #1 by CAS on 29 octubre 2011 - 13:58

    ¿Ves? Yo quería hacer mi crítica antes de leer la tuya, para no dejarme influenciar. Es que tú lo expones todo muy clarito y ordenado, y la mía es un poco más según me vengan los recuerdos, pero bueno, supongo que no son más que fieles reflejos de nuestras dispares personalidades, ¿no?

    Te dejo la mía para que intercambiemos comentarios, aunque ya lo hiciésemos anoche:

    http://casandraenferrara.blogspot.com/2011/10/por-los-pelos.html

    GRACIAS, Vic:

    punto A) Por ir a por las entradas.
    punto B) Por presionarnos Tooooda la semana para decidir día/hora.
    punto C) Por la 1ª fila (te dije que yo la amortizaría, me quemaba el culo en el asiento, necesitaba hablar)
    punto D) Por citarme en tan bien redactada y tan profesional reseña (una vez más).

    Apoyo tu comentario sobre Alicia, qué cambio de registro, cómo se puede pasar de ser “la Esteban” a llorar y casi hacernos llorar a los demás, le aplaudo por ello.

    Me hubiese encantado que el asesino hubiese sido Tony, 1º, para llevar razón (capaz de haberse saltado al foso para vengarse por mi acusación) y 2º para poder verlo hacer eso: ponerse serio y pasar de la comedia al drama.

    Qué pena que sea tan cara (aunque ahora lo entiendo) o no ser una “de la Mar Serena” para poder tener pasta y volver a disfrutar la obra con un final distinto. Me hubiese encantado, la verdad.

  2. #2 by victor on 12 noviembre 2011 - 16:37

    Transcribo el comentario que me han mandado desde la compañía, más concretamente la usuaria POR LOS PELOS. LAURA, a la sección “Servidor de ustedes”, porque obviamente creo que merece más estar aquí:

    Hola Victor¡¡ al igual que le he comentado a CaS. quiero darte las gracias por la estupenda crítica que has hecho de la obra de parte de toda la compañía. Quería al igual que le he comentado a CaS, invitaros nuevamente cuando volvamos con la obra a Sevilla, te dejo mi email, y si quieres me envias el tuyo para poneros las fechas y mandarte la Invitación para ti y otra persona. Gracias de nuevo, nos da mucha energia vuestras palabras. Un Abrazo. Laura.

  3. #3 by Cas on 13 noviembre 2011 - 1:47

    Ostras, Vic, qué puntazo.
    ¡Vamos a volver a la escena del crimen!
    Habrá que ir pensando en cambiar nuestras teorías acusadoras (si vuelvo a culpar a Luján esta vez sí me va a esperar a la salida) 😉

(No será publicado)