Se impuso la lógica en el Bernabéu (4-1)


REAL MADRID 4-BETIS 1

El Betis lo intentó, pero al final terminó sucumbiendo en el Santiago Bernabéu por un tanteo que, visto lo que suele hacer el Madrid con aquellos que visitan el estadio de la Castellana -salvo con el Barça-, es bastante honroso. Con todo ello, fueron una serie de errores puntuales los que posibilitaron los goles madridistas; aunque claro, salir con el casillero de fallos impoluto del Bernabéu para un equipo que lucha por la permanencia es casi una quimera.

Salió el Betis, en la tarde de ayer, fiel a su filosofía, bastante decidido, con una acción de Vadillo nada más comenzar, y con un lanzamiento de falta de Beñat desde algo más allá de la frontal del área, que se marchó algo desviado. Pero los planes comenzaron a trastocarse al cuarto de hora con la lesión de Vadillo, que sufrió un serio esguince de rodilla en un mal apoyo después de que Sergio Ramos “marcara territorio” con un empujoncito sobre el gaditano. Mala suerte para el chaval, y esperemos que no sea nada grave.

Los de Mel, quizás preocupados por lo que le podía haber pasado a Vadillo, anduvieron desnortados durante algunos minutos, en los que las llegadas blancas al área de Casto se sucedieron exactamente como se esperaba en un encuentro de este tipo. Pese a todo, la meta del portero extremeño seguía a cero, y el Betis aprovechó los últimos minutos del primer tiempo para volver a acercarse a Casillas y gozar de su ocasión más clara cuando Rubén Castro, que reaparecía, empalmó sin dejar caer el balón un centro desde la derecha que bien pudo haber supuesto el 0-1.

El Betis había aguantado notablemente las acometidas del Madrid, y faltaba por ver hasta cuándo llegaría la resistencia heliopolitana. Desgraciadamente, el enigma quedó resuelto a los 40 segundos, cuando Chica se despistó tras un pase por alto de Marcelo a C. Ronaldo; el portugués aprovechó para plantarse ante Casto y cederle la pelota a Higuaín, que a puerta vacía marcó el 1-0, el primero de sus tres goles. El llamado por algunos “CR7”, catorce minutos más tarde, cedió a Kaká para que el brasileño, sin apenas oposición, disparara dentro del área para hacer el 2-0.

No obstante, el Betis puso un poco de miedo en el cuerpo de los seguidores blancos con el gol de Jorge Molina, quien a los 69 minutos fusiló a Casillas después de una jugada de pillo de Rubén Castro. Primer tanto del alcoyano, que ayer reemplazó en el once a Santa Cruz, en la liga de los grandes; una buena noticia porque, a buen seguro, el Betis le necesitará en más de un partido.

Desgraciadamente, muy poco duró la alegría, como suele suceder en la casa del pobre. Nada más sacar de centro un nuevo despiste en este caso de Nacho lo aprovechó Higuaín para marcar el 3-1; y tres más tarde, el cuarto. Y ahí se quedó la cosa, pese a los intentos del Madrid por hacer un poco más de sangre si cabe. El domingo próximo viene el Rayo, en la matinal sevillana una vez más -y ya van dos este año- por obra y gracia de los “señores” Roures y Astiazarán. Es un partido que, después de tres derrotas seguidas, hay que intentar ganar como sea.

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