Archivo Diciembre, 2011

El Betis, eliminado de la Copa por el Córdoba

Cuando en una eliminatoria, sea de la competición que sea, “regalas” un partido y casi la mitad del otro lo normal es que acabes eliminado, aunque tu rival sea de una categoría inferior. Y eso mismo es lo que le ha pasado al Betis en la Copa del Rey ante el Córdoba, un equipo que parece atragantársele últimamente, puesto que le ha eliminado las dos últimas veces que se han enfrentado en el torneo copero; la anterior, en 2009 a partido único al final de La Palmera.

Los heliopolitanos han pagado su horrendo partido de ida en el Nuevo Arcángel (donde perdió 1-0), y también su indolente primera mitad de hoy, en la que se han visto superados por un Córdoba con más ganas y que se convierte, de manera absolutamente justa, en equipo de octavos de final del “torneo del K.O”. El 2-1 finalmente cosechado en el Benito Villamarín deja a los de Pepe Mel fuera a las primeras de cambio de una competición en la que la pasada campaña, en Segunda División, escribió algunas de sus más bellas páginas.

Esta vez Mel optó por sacar un equipo en el que se repartían más o menos al 50% los titulares y los menos habituales, siendo la novedad principal el debut de Nelson después de su cesión al Osasuna y su posterior lesión. No sirvió de nada, puesto que los jugadores saltaron al césped del Villamarín como medio dormidos.

El Córdoba, con la ilusión por eliminar a un “Primera” como principal motivación, salió mucho más metido en el encuentro, sin dejar maniobrar al Betis y poniendo cerco a la meta de Fabricio. Fruto de ello llegó el gol que ha decidido la eliminatoria, obra de Borja García. El medio cordobesista, a los 17 minutos, ante la pasividad de la defensa agarró un balón cerca de la esquina del área y batió a Fabricio con un derechazo imparable, pegado a su palo derecho.

Los béticos debían hacer tres y no encajar ninguno más, pero no lo han logrado. Las cosas se complicaron un poco más con los dos prematuros cambios que debió introducir Mel, por sendos percances de Amaya y Fabricio. El central sufrió un rodillazo sobre la cabeza del peroné y debió dejar su puesto a Iriney; mientras que el guardameta fue víctima de una patada involuntaria de Pepe Díaz, resultando conmocionado y siendo relevado por Goitia.

REACCIÓN BALDÍA
Aun así el Betis logró empatar pasada la media hora, y remontar el partido -que no la eliminatoria- en los primeros minutos del segundo tiempo con dos goles de auténtico delantero de Jorge Molina: el primero en boca de gol tras un centro de Jefferson Montero y una cesión de Rubén Castro; y el segundo al aprovechar un rechace del portero en una falta lanzada por Beñat.

Todavía quedaba más de media hora, pero el empuje con el que el Betis inició la segunda parte fue menguando ante la ausencia de un tercer gol, y de ahí en adelante tan sólo gozó de tres llegadas con cierta claridad: una en la que Rubén Castro se hinchó de balón; otra en una falta de Beñat cerca de la frontal del área que rechazó la barrera; y otra, la última, acto seguido, cuando ya en el descuento el portero del Córdoba le quitó con su mano, a escasos dos metros de la portería, un remate a ras de césped a Molina. Incluso el Córdoba pudo empatar con una vaselina desde el medio campo de Charles, que Goitia -ayudado por los 10 ó 15 cm que mide de más con respecto a Casto- envió a córner.

Ahora sólo hay que pensar en lo positivo, y es que esta decepción le permitirá al Betis centrarse de lleno en la liga y aliviar sobremanera un mes de enero que se presenta con un calendario realmente duro. Y si no, que se lo digan a estos mismos jugadores y entrenador por lo que ocurrió la pasada campaña después del periplo copero.

Pero ni utilicemos excusas, ni nos engañemos: en el seno del club, o al menos entre su afición, se quería llegar lejos en la Copa, como hace un año. Y aunque la eliminación de esta noche no llegue a la categoría de drama -eso lo dejamos para otros como el Atlético o el Villarreal- esta eliminatoria, mal que les pese a muchos, se tenía que haber superado.

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Bronce de oro para el balonmano femenino

Sin duda la gran noticia más allá del fútbol para el deporte español en el pasado fin de semana fue la histórica medalla de bronce cosechada por la selección española femenina de balonmano en el Campeonato del Mundo que se ha disputado en Brasil.

Las chicas de Jorge Dueñas, con Marta Mangué como capitana, la portera Silvia Navarro como jugadora más destacada y Carmen Martín como goleadora, han realizado un sensacional torneo del que sólo las apeó de la lucha por el oro una de las grandes potencias actuales, Noruega.

La épica victoria por 27-26 ante la anfitriona Brasil en cuartos de final, así como el triunfo contra Dinamarca (24-18) en el partido por la medalla de bronce sin duda pasarán a la historia. El tercer puesto obtenido, además, otorga a España la posibilidad de jugarse el pase a Londres 2012 en nuestro propio país, ya que la selección se ha ganado el derecho a organizar uno de los torneos preolímpicos, en el que tendrá como rivales a Croacia, Montenegro y Argentina. Cuatro países para dos plazas; algo, a priori, bastante asequible.

ENHORABUENA, CHICAS.

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Barça, brillante bicampeón del mundo de fútbol

F.C. BARCELONA 4-SANTOS 0 (FINAL DEL CAMPEONATO DEL MUNDO DE CLUBES 2011)

Se nos agotan los calificativos cada vez que vemos jugar a este Barça, y en esta ocasión no ha sido menos. El equipo azulgrana se ha proclamado esta mañana, en el Estadio de Yokohama (Japón) campeón mundial de clubes por segunda vez en su historia, tras el título conquistado hace dos años en Abu Dhabi. Es su quinto título de 2011, conquistado además a lo campeón, como los verdaderos equipos de leyenda.

Si el jueves se cumplió el “trámite” ante el campeón asiático, el Al-Sadd de Qatar, hoy los jugadores del mejor equipo de lo que llevamos de siglo XXI han dado buena cuenta del campeón de la Copa Libertadores de Sudamérica, el histórico Santos de Brasil, dejando claro que los colores que dominan en el “planeta fútbol” son el azul y el grana.

Cuatro goles, cuatro, como en los mejores carteles de La Maestranza, le ha endosado el Barça al equipo de la futura superestrella del fútbol planetario, Neymar. Cuatro goles conseguidos con el sello que implantó Johann Cruyff en la década de los 90, y que ha perfeccionado su discípulo Pep Guardiola: el gusto por el buen fútbol.

Hasta el punto de que el Santos, un equipo que cuenta con un puñado de buenos jugadores (si no, no habría sido campeón latinoamericano) y con un crack en ciernes como Neymar, ha parecido enteramente un pelele en las manos de los Xavi, Iniesta, Cesc Fábregas, Dani Alves o el indiscutible mejor jugador que ha dado el fútbol desde Diego Armando Maradona: Lionel Messi, que hoy ha igualado el récord de su amigo Pedrito en 2009, al marcar en todas y cada una de las competiciones de clubes -Liga, Champions, Copa, Supercopas de España y de Europa y Mundial- celebradas en un año natural.

El primer tiempo ha sido para enmarcar; para que cualquier aficionado al fútbol que se precie (a excepción de los que sientan los colores blancos de Concha Espina) lo haya grabado o se lo descargue pronto de Internet y, dentro de unos años, se siente a paladear el juego de un equipo que circula el balón como nadie, y que suavemente te acaba matando sin humillaciones, y prácticamente sin que tú te hayas enterado.

No se puede hacer otra cosa cuando se ve la obra de arte creada por Xavi y culminada como un maestro por Messi en el primer gol (min. 17): control de tacón y pase del cerebro del Barça y de “la Roja”, y toque en vaselina del ya legendario jugador argentino ante el portero del Santos Rafael Cabral. Ni tampoco ante la circulación colectiva siete minutos más tarde que acabó con pase atrás de Dani Alves y de nuevo control y remate a las mallas de Xavi. Sentarse en casa y disfrutar, que de eso trata o debería tratar el fútbol.

Y cuando el portero de tu equipo hace lo posible y lo imposible para evitar -sin éxito- el tercer gol que le cae a tu equipo, lo primero que se te viene a la mente es abroncar hasta la saciedad a tu defensa… menos cuando está delante este Barça. El pobre Rafael Cabral así debió sentirse cuando Cesc Fábregas empujó a las mallas el 3-0 justo antes del descanso.

De Neymar, pocas noticias. No fue su culpa; no era el partido propicio para que se luciera. El absoluto control de la pelota por parte del Barça dejó nulas opciones de robo y contraataque al Santos, y así el nuevo “jugador franquicia” -que dirían en la NBA- del fútbol brasileño apenas si pudo gozar de una ocasión clara ya en el segundo tiempo. Víctor Valdés se la desbarató. “Hoy hemos aprendido cómo se juega al fútbol”, comentó en las declaraciones posteriores. No le falta razón.

Sólo quedaba ver cuántos goles más les caerían a los de Sao Paulo, y hasta dónde podría llegar la indulgencia del Barça para no terminar la final con un marcador de escándalo. Únicamente llegó otro, casi al final; una nueva obra de arte de Messi, tras pase de Dani Alves en su regate al meta del Santos. Los postes y el desacierto en el remate del “todojugador” brasileño del Barça lo impidieron.

La fiesta culminó con el Balón de Oro del campeonato a Messi -el primero de los dos que va a ganar en las próximas fechas-, y con la recogida del trofeo por parte del gran capitán Carles Puyol. El segundo en las últimas tres ediciones… y servidor de ustedes está convencido de que, de no haber “mediado” un tal Benquerença allá por mayo de 2010, el del pasado año también estaría ahora en las vitrinas de Can Barça.

Pero no es la hora de recordar expolios del pasado: más bien es tiempo de sentarse y seguir disfrutando con este auténtico regalo al fútbol que es el Barça de Pep Guardiola.

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“Asalto” bético al Vicente Calderón (0-2)

ATLÉTICO DE MADRID 0-BETIS 2 (17ª JORNADA, 16ª REAL, EN PRIMERA DIVISIÓN/LIGA BBVA)

El Betis es así, y así lo llevan queriendo sus fieles seguidores durante sus más de cien años de historia. Sólo un equipo tan singular es capaz de llevarse diez jornadas seguidas sin ganar y, cuando el calendario empieza a complicarse de verdad -hasta el final de la primera vuelta le quedan el Sporting, el Barça y el Sevilla-, retornar a la senda del triunfo con dos victorias consecutivas, ante equipos de fuste como el Valencia y el Atlético de Madrid.

Si hace ocho días el equipo de Mel remontó en el descuento la ventaja valencianista, en la matinal de hoy ha dado buena cuenta del Atlético en el Calderón -estadio “fetiche” para el Betis, al haber ganado allí sus dos Copas del Rey-, siendo el primer equipo visitante que gana esta temporada en el feudo colchonero, y dejando a “Goyo” Manzano en la cuerda no floja, sino flojísima.

Los goles en la segunda parte de Alejandro Pozuelo y de Roque Santa Cruz -este último casi al final, y en inferioridad numérica- ponen algo más de distancia con el descenso y posibilitan que, a expensas de lo que ocurra en la Copa, la parroquia bética vaya a pasar unas muy felices navidades.

AGUANTAR PRIMERO…
La gran virtud de hoy de Pepe Mel es que ha sabido leer perfectamente el partido. No había que perderse en florituras ni dominio de balón infructuoso: había que aguantar, y cuando la ocasión lo requiriera, dar el zarpazo ante un equipo, el madrileño, que si no conseguía marcar en la primera parte se iría poniendo nervioso, como así ha sido.

No obstante el Betis, que presentaba hoy a Amaya como pareja de Dorado y a tres “pequeños” en ataque como Pozuelo, Jonathan Pereira y Rubén Castro, ha empezado un poco titubeante ante las acometidas del Atlético, algo que en el fondo entraba en el guión. Falcao pudo haber abierto el marcador con dos remates francos en los primeros diez minutos, marchándose ambos muy cerca del marco de un hoy sensacional Casto.

Pocas llegadas más tuvieron los colchoneros -si acaso un disparo inocentón de Arda Turan que Casto a punto estuvo de meter en su portería-; mientras que por parte bética únicamente Iriney y Beñat, éste de falta que se marchó por poco, pusieron en apuros a Courtois. Todavía no era el momento.

…Y PEGAR DESPUÉS
Éste llegó al comienzo de la segunda parte. El Betis salió adelantando líneas y a los nueve minutos una gran jugada de Rubén Castro continuó con un pase a Pozuelo que el joven canterano, con la ayuda del resbalón de Domínguez, supo culminar con un disparo en parábola por toda la escuadra. Un golazo del joven delantero del filial, que comienza también a ver puerta con el primer equipo.

Todo empezaba a estar controlado, puesto que al Atlético se le estaban nublando de verdad las ideas. Pero el partido pudo cambiar al entrar en escena el leonés González González, que expulsó al propio Pozuelo de forma absolutamente injusta cuando aún quedaban veinte minutos para el final. El colegiado, en una apreciación absolutamente errónea, le sacó al canterano bético la segunda tarjeta por una mano al cortar un centro cuya voluntariedad sólo existió en su mente de mal árbitro, apelativo que presupongo por lo que se vio en esa jugada.

El Atlético aprovechó la coyuntura para embotellar al Betis en su área, si bien sólo puso en apuros de verdad a Casto en un cabezazo de Adrián que sacó fenomenalmente el meta extremeno, y en otra jugada que acabó primero con otra parada de Casto ante Gabi, y después con un disparo de Adrián que se marchó rozando el larguero.

SENTENCIA CON DIEZ
Pepe Mel no reforzó el medio campo, sino que dio entrada a Santa Cruz primero y a Jorge Molina después, por Beñat y Rubén Castro respectivamente. Y fue el paraguayo quien sentenció el partido en el minuto 90, con su tercer gol en Liga.

Con el Atlético ya desesperado, Iriney montó una contra que continuó Santa Cruz con un disparo al larguero. Su porfía y posterior el error de Juanfran en el despeje hicieron que el balón acabara por segunda vez en la red de Courtois, y que el internacional guaraní volviera a ver puerta después de sus dos tantos en la ya lejana jornada 4ª ante el Zaragoza, cuando el Betis se puso líder.

Cero a dos; y balón de oxígeno para un Betis que, además de alejarse de la zona peligrosa, iguala con 19 puntos al Atlético, A los verdiblancos sólo les queda -esto dicho con reservas y prudencia- remontar el jueves el 1-0 del Córdoba en la Copa para finalizar un año, 2011, realmente magnífico para sus intereses deportivos.

CLASIFICACIÓN TRAS 16 JORNADAS:

1. R. Madrid 40 puntos
2. Barcelona 37
3. Valencia 33
4. Levante 29
5. Osasuna 25
6. Sevilla 24
7. Málaga 24
8. Espanyol 23
9. Athletic 22
10. Atlético 19
11. BETIS 19
12. Getafe 19
13. Granada 19
14. Mallorca 18
15. R. Sociedad 17
16. Rayo V. 16
17. Villarreal 15
18. Sporting 15
19. Racing 14
20. Zaragoza 10

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El “cambio de ciclo” aún debe esperar

Han pasado ya algunos días desde que se jugara el clásico por excelencia de la liga española, pero hasta hoy no había tenido la oportunidad de redactar y publicar mis valoraciones particulares sobre el mismo. Siento no ser demasiado original, pero éstas no van a diferir demasiado con respecto a lo que se ha dicho en la mayoría de los medios de comunicación neutrales.

Porque mis ojos vieron lo mismo que el resto de los mortales, incluídos los madridistas que no se dejaron llevar por el fervor a sus colores. El Barça, sobre todo en la segunda parte, le metió, una vez más, un “meneo” de campeonato a un Madrid que, no obstante, terminará el año como líder si puntúa el sábado en Sevilla.

Señor Mourinho, el triunfo blaugrana del sábado jamás se debió a la suerte, y usted lo sabe perfectamente aunque tuviera que hacer todo lo posible para ocultar la abrumadora superioridad de los jugadores sobre el campo y del tándem Guardiola-Vilanova (me alegro un montón por la progresiva recuperación de “Tito”) en la táctica.

Un repaso basado en el habitual trato exquisito al balón; en la flexibilidad del banquillo para hacer cambios tácticos y desarbolar al rival; y en la falta de cabeza tanto del portugués para elaborar el equipo (¿Coentrao de lateral derecho? Qué chiste más malo, por Dios) como de los jugadores blancos a la hora de meterse entre pecho y espalda un descompensado despliegue físico en la primera parte, lo que les llevó a caer “fundidos” en la segunda.

Suerte hubo, si acaso, en el 1-2, marcado por Xavi en colaboración con Marcelo, pero en nada más. Bueno, sí: en el gol de Benzema a los 20 segundos, tras un -inusual- error de Víctor Valdés. Pero creo que esta jugada no estaba incluída en el comentario de un técnico que, de ocho enfrentamientos contra su único rival serio, sólo ha sido capaz de ganar uno, en la prórroga y con la gran suerte -porque eso sí que fue una suerte- de encontrar un árbitro tremendamente permisivo con el juego duro que suelen practicar sus muchachos cuando ven juntos el color blaugrana, la “senyera” y la cruz de Sant Jordi.

La suerte no estuvo en lo que dijo el llamado “The Special One (¿?)” -al que, no obstante, hay que alabarle el deportivo y educado gesto de saludar/felicitar sobre el césped a Guardiola y a Vilanova-; la suerte estuvo en tener a Messi, Xavi, Iniesta, Cesc o Alexis (estos dos últimos, fichajes que juegan por sus méritos, por estar demostrando
ser unos cracks, a diferencia de los blancos); y también en poder contar con este tándem de técnicos capaces de volver loco con sus variaciones, clásico sí, clásico también, a todo un Real Madrid.

El Madrid, que tiene un pedazo de equipo, puede ser campeón de liga incluso sin ganar al Barça; sobre todo si los azulgrana no se centran, y se siguen dejando puntos tontos como los de Getafe o el Sevilla en el Camp Nou (por el penalti fallado por Messi); pero a este paso solamente será capaz de vencerles si a éstos les faltan en el mismo partido Messi, Xavi, Cesc o Iniesta (enorme, pero enorme su encuentro en el Bernabéu); o si se cruzan con el Undiano o el Mateu de turno, árbitros permisivos donde los haya en finales. Y recordemos que, además del torneo liguero, lo más probable es que ambos equipos se vuelvan a jugar también la Champions y la Copa.

Y si Mourinho no rectifica y continúa echándole las culpas al empedrado (que diría el ahora “su” Presidente de Honor), ya puede ir el Madrid rezando para que se dé alguno de estos supuestos… o para que suene la flauta y salga, antes del “choque de trenes”, el equipo sorpresa de turno capaz de “tumbar” a un Barça que, tampoco debemos olvidarlo, el próximo domingo podría proclamarse por segunda vez en tres años campeón mundial de clubes.

¿Quién es capaz de hablar ahora de “fin de ciclo”? Porque éste puede llegar pronto, incluso esta misma temporada; pero, visto lo visto, es algo que parece muy poco probable.

P.D: Señor Mourinho, por mucho que se empeñe ahora mismo su equipo no es líder de la liga, porque que yo sepa no se le ha dado por decreto alguno de los puntos por los que el sábado deberá luchar a brazo partido con el Sevilla en el Pizjuán. Ahora mismo, pese a llevar un partido más, por diferencia de goles el líder es el F.C. Barcelona.

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El fútbol hace un poco de justicia con el Betis (2-1)

BETIS 2-VALENCIA 1 (16ª JORNADA, 15ª REAL, EN PRIMERA DIVISIÓN/LIGA BBVA)

La Divina Providencia, o quien corresponda, le debía a los béticos un partido como el de esta noche. Tras las dos crueles e injustas derrotas en el descuento, en casa ante la Real y en Pamplona contra Osasuna -encuentros que, por diversos motivos, no pude llegar a ver, pero con cuyo seguimiento me puedo hacer una idea de cómo transcurrieron-, el equipo de Pepe Mel se ha reencontrado esta noche con la ilusión al remontar, en los minutos de descuento, el autogol de Dorado que, mediado el segundo tiempo, le daba ventaja al Valencia.

Dos goles de Rubén Castro a sendos pases de Juanma han obrado el, hasta cierto punto, milagro que le permite al Betis romper su nefasta racha de diez partidos sin ganar -con sólo un punto sumado en todos ellos-, y a Mel reivindicarse en su puesto de entrenador, recientemente ratificado. No puedo evitarlo: a pesar de no conocerle personalmente siento por el técnico madrileño un afecto especial desde que, hace 22 años, llegara a las filas verdiblancas como jugador; y por ello si hay alguien por quien me alegre esta victoria ese es él, sin duda ninguna.

Decía “milagro hasta cierto punto” porque el Betis, una semana más, se estaba haciendo merecedor a un resultado mucho mejor al 0-1 que campeaba en el marcador en el minuto 91. No estaba realizando un juego tan arrollador como el del segundo tiempo en el Reyno de Navarra (tampoco el Valencia, tercero del campeonato, es Osasuna, con todos mis respetos); pero sí, especialmente tras el descanso, estaba siendo mejor que su rival “ché”.

POCO MORDIENTE GENERAL
De salida Betis y Valencia se profesaron mutuo respeto, siendo los de Emery los dominadores del cuero, pero prácticamente sin poner en apuros a Casto. De hecho, la única ocasión clara de los primeros cuarenta y cinco minutos ha sido del Betis, en una acción de Roque Santa Cruz que, solo ante Diego Alves, no se supo si disparó o quiso pasar a Jonathan Pereira, marchándose el balón desviado a córner.

Con el paso de los minutos el medio campo bético, hoy con Beñat e Iriney como únicos inquilinos, fue cediendo paulatinamente la iniciativa a Topal, Tino Costa y Feghouli; pero ni éstos, ni Jonás, ni Pablo ni Soldado, fueron capaces de poner en apuros a Casto más allá de un disparo del máximo goleador valencianista en los minutos iniciales.

EL BETIS SALE APRETANDO
Distinto fue el segundo tiempo. El Betis salió con los bríos renovados, y sendas acciones de Rubén Castro y Jonathan Pereira pudieron inaugurar la cuenta de goles de los locales; mas el canario remató muy alto en posición realmente franca; y el gallego no supo qué hacer con el balón en la frontal del área, cuando estaba en buena posición para haber disparado.

Vista la tradicional falta de puntería bética, todos esperaban que en alguna ocasión los hoy de negro encontraran un resquicio en la defensa bética para hacer el primero; y así sucedió. Tras el peligroso disparo al lateral de la red de Jonás en el minuto 61, seis más tarde una buena jugada de Tino Costa encontró la espalda de Isidoro a través de Mathieu, que dio el pase de la muerte para que Dorado, en el colmo de la desgracia, marcara en propia puerta el 0-1. Aunque es verdad que, de no haber tocado el central cordobés el tanto lo habría hecho Soldado.

El Betis acusó el golpe, algo normal en un equipo acostumbrado a perder partidos de esta forma una semana tras otra. Ni siquiera la entrada de Jorge Molina y Ezequiel por Pozuelo y Roque Santa Cruz pudo reactivar el juego de un conjunto afectado moralmente, aunque el extremo tuvo una buena ocasión que desperdició al no dar al cuero la rosca adecuada para haberlo alojado en las mallas.

JUANMA + RUBÉN = REMONTADA
Tuvo que ser la entrada de un casi desahuciado, hablando a bote pronto, la que generara el -justo- milagro. Fue entrar en escena Juanma por Jonathan Pereira, a escasos minutos para el final, y llegar la locura. El centrocampista pacense, cuando todo parecía perdido una semana más, sirvió en el minuto 91 un extraordinario balón desde la derecha, a la altura de la línea de fondo, para que Rubén Castro marcara su cuarto gol de la temporada y salvara, al menos, un punto.

Pero hubo más: en el minuto 94 -último del descuento-, y con la defensa valencianista algo descolocada, Juanma envió por encima de la retaguardia “che” un pase hacia un Rubén Castro que se plantó solo ante Diego Alves y le batió de forma inapelable, con un cañonazo que entró por la escuadra. Quinto tanto para el máximo goleador verdiblanco, y tercero en los últimos dos encuentros, lo que nos hace pensar que el canario ha recobrado el tino anotador.

Este gol, como es de imaginar, llevó el delirio a las gradas del Villamarín; un estadio acostumbrado a sufrir decepción tras decepción desde que se cogió el liderato; pero que esta noche ha podido desquitarse un poco, y a lo grande, de tantos sinsabores con este gran triunfo ante el que, tabla en mano, es el mejor equipo de “la otra liga” en las últimas temporadas.

Una victoria que supone la quinta de la temporada, que aleja al Betis un poco de la zona de descenso y que, tal vez lo más importante, rearma de moral tanto al equipo como al técnico de cara al complicado final de primera vuelta que les espera y también, por qué no decirlo, para el comienzo de la Copa del Rey, este martes en el Nuevo Arcángel de Córdoba.

CLASIFICACIÓN:

1º F.C. Barcelona 37 puntos (un partido más)
2º Real Madrid 37 puntos
3º Valencia 30 puntos
4º Levante 29 puntos
5º Sevilla 24 puntos
6º Málaga 24 puntos
(…)
12º R. Sociedad 16 puntos
13º BETIS 16 puntos
14º Getafe 16 puntos
15º Granada 16 puntos
16º Rayo V. 16 puntos (un partido más)
17º Villarreal 15 puntos
18º Sporting 15 puntos
19º Racing 13 puntos
20º Zaragoza 10 puntos

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Cuando el tiempo es oro

CRÍTICA DE CINE

PELÍCULA: IN TIME
DIRECTOR: Andrew Niccol
REPARTO: Justin Timberlake, Amanda Seyfried, Cillian Murphy, Vincent Karthesier, Olivia Wilde, Alex Pettyfer, Matt Borner, Johnny Galecki
PRODUCCIÓN: New Regency Pictures, Strike Entertainment
GÉNERO: Ciencia-ficción
NACIONALIDAD: USA
DURACIÓN: 109 minutos (aprox.)
CALIFICACIÓN: * * * (sobre 5)

Valga este titular entre la famosa frase que algunos atribuyen a Benjamin Franklin y el conocido programa de TVE que presentaba Constantino Romero a finales de los 80 para referirnos a este nuevo producto de la industria norteamericana del cine, que no es ni mucho menos perfecto pero, al menos para mí, sí bastante mejor y con más contenido que algunos otros.

Nos encontramos en un mundo imaginario, donde el tiempo de vida y las riquezas económicas se unen en un todo que dictamina que una persona deja de envejecer a los 25 años, disponiendo desde entonces de un año de vida para su administración.

Éste puede aumentar o disminuir, a través de un reloj biológico, dependiendo de la gestión y el manejo del mismo, pudiéndose ganar o perder tiempo del mismo modo en el que mengua o se incrementa la cuenta corriente de una persona normal. El tiempo, pues, como moneda de cambio (ya sea de forma honrada o bien a través de las distintas formas de robo) para evitar la superpoblación.

En esas, un joven llamado Will Salas (Justin Timberlake), de escasos recursos “tempoeconónicos”, debe intentar sobrevivir en un mundo sin escrúpulos, tras ser acusado erróneamente de haber cometido un crimen para apropiarse de un siglo de vida, un auténtico tesoro en las zonas marginales en las que él se ha criado desde niño.

Todo ello en una película sin excesivos alardes pero bastante bien narrada e interpretada. Una buena metáfora de y contra el sistema capitalista (y también en cierto modo contra el deseo de envejecer y el mito de la eterna juventud), en la que tanto Salas como la joven heredera Sylvia Weiss (Amanda Seyfried) forman una peculiar pareja con claras reminiscencias de Bonnie & Clyde más el espíritu de Robin Hood.

Intentar lograr -de la forma que el lector ya se puede ir imaginando- una distribución más equitativa, más igualitaria del tiempo entre las clases sociales, en contraposición con el propósito del multimillonario padre de la muchacha, Phillip Weiss (Vincent Khartesier), y de la tenaz persecución del policía “guardián del tiempo” (un magnífico Cillian Murphy): ese es el objetivo. ¿Lo conseguirán? Pueden ustedes ir a su cine favorito para comprobarlo sin ningún temor a desperdiciar el dinero… perdón, el tiempo.

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Cronología de la 5ª Copa Davis para España, a través de Diario Siglo XXI

El equipo español masculino de tenis ha conseguido este fin de semana su quinto triunfo en la Copa Davis, al derrotar en la final disputada en el Estadio Olímpico de Sevilla a una combativa Argentina, por el resultado global de 3 victorias a 1.

Servidor de ustedes ha tenido la inmensa fortuna y el enorme placer de poder vivir “in situ” este hito histórico como periodista acreditado para DIARIO SIGLO XXI, y por ello qué mejor forma de presentar todo lo ocurrido sobre la pista construida en el recinto de la Isla de La Cartuja que dejando los enlaces de todas mis crónicas publicadas a lo largo de estos tres días:

NADAL CUMPLE, DELEITA Y DA VENTAJA A ESPAÑA

A LA HEROICA SIEMPRE GANA FERRER

ARGENTINA APLAZA LA FIESTA ESPAÑOLA

FELICIANO LÓPEZ: “POSIBLEMENTE HAYA SIDO MI PEOR PARTIDO EN COPA DAVIS

“ROCKY” NADAL SENTENCIA LA DAVIS

NADAL: “HA SIDO LA MEJOR FORMA DE TERMINAR LA TEMPORADA”

CONCLUSIONES DE UNA NUEVA FIESTA DEL TENIS EN SEVILLA

Desde aquí no me queda otra que felicitar al cuarteto de jugadores formado por Rafa Nadal, David Ferrer, Feliciano López y Fernando Verdasco; y al capitán, Albert Costa, por este nuevo triunfo brindado al deporte español en general y al tenis en particular.

ENHORABUENA, PENTACAMPEONES.

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2003, el primer -y realmente duro- precedente moderno entre España y Argentina en la Davis

(Artículo posteriormente publicado y ampliado por mí mismo en DIARIO SIGLO XXI)

Cuando se habla de la historia de los enfrentamientos en la Copa Davis entre España y Argentina todos solemos aludir al “marplatazo” de 2008, por ser el más reciente, el más sonado y también la victoria más espectacular de España en el torneo de la “ensaladera”, junto a la de este año en Estados Unidos, en los cuartos de final.

Pero aquella final -de la que los albicelestes buscan ahora una revancha que esperemos que no se produzca- no ha sido el único duelo entre ambos combinados. No es que éstos hayan abundado a lo largo de la historia de la competición, porque tan sólo ha habido dos más; pero el segundo de ellos -el primero en la era moderna del tenis, tras el triunfo de España en la 3ª ronda de 1926, celebrada en el R.C. de Tenis Barcelona- es una buena muestra de lo que le podría esperar a nuestros jugadores en apenas 24 horas.

Hablo de la durísima semifinal de 2003, disputada en los exteriores del Palacio de los Deportes “José Mª Martín Carpena”, la sede del Unicaja. Allí Argentina a punto estuvo de sorprender a una España que llegaba como clara favorita, y que a punto estuvo de sucumbir ante un equipo que sacó su orgullo hasta límites realmente insospechados.

Hasta el momento, el devenir de España en la competición durante 2003 había sido bastante plácido. Tras dos años perdiendo cada vez que se jugaba fuera de casa -ese hándicap todavía no se había solucionado, aunque no le quedaba demasiado-, el sorteo volvió a deparar un recorrido bastande dulce, con muchas eliminatorias jugando como locales. Así Bélgica y Croacia sucumbieron por sendos 5-0 en Valencia y Sevilla -en el Centro de Tecnificación “Blas Infante” de Sevilla Este, no en el Estadio Olímpico-; pero en la semifinal todo fue bastante diferente.

La composición del cuerpo técnico, con respecto al título de 2000, había sufrido ciertos cambios: del G-4 se pasó al G-3 que ganaría de nuevo la Davis un año más tarde: permanecían Josep Perlas y Juan Bautista Avendaño, mientras que se incorporaba el ex tenista profesional y subcampeón olímpico en Barcelona 92 Jordi Arrese, que era quien ejercía oficialmente de capitán.

Y sobre la pista, un número 1 mundial por entonces como Juan Carlos Ferrero; un “crack” como Carlos Moyà que, tras quedar fuera de la final de 2000 perseguía con toda su alma una Davis; y dos de los mejores jugadores españoles de siempre sobre tierra: Álex Corretja y el actual capitán, Albert Costa. Es decir, tres de los cuatro componentes de la histórica final de hacía tres años -sólo faltaba Balcells-; y tres campeones de Roland Garros: Moyà en 1998, Costa en 2002 y Ferrero el mismo 2003; además de un doble finalista -98 y 2001- como Corretja.

Es decir, que se suponía que debíamos ganar con facilidad, toda vez que en Argentina habían causado baja para aquella eliminatoria sus dos primeras figuras: Guillermo Coria y el superviviente en 2011 Nalbandián, el “Rey David”. Y así parecía que iba a ser cuando, en el primer partido, Ferrero “despachó” a Gastón Gaudio, futuro campeón de Roland Garros, por 6-4, 6-0 y 6-0.

Pero todo comenzó a complicarse cuando Carlos Moyà se vio literalmente sorprendido por Mariano Zabaleta en los dos primeros sets del segundo encuentro, favorables para el argentino por 5-7 y 2-6. Afortunadamente para España, Zabaleta se lesionó en el tercer set y, pese a que pudo continuar, no fue capaz de evitar la fácil remontada del mallorquín: 6-2, 6-0 y 6-1.

La mejora de los argentinos quedó patente en el partido de dobles, con la victoria de Agustín “el Gordo” Calleri y Lucas Arnold sobre Corretja y Costa (3-6, 6-1, 4-6 y 2-6); y se confirmó cuando, sorpresivamente, en el primer encuentro del último día Calleri -sustituto de Zabaleta- pasó por encima de Ferrero (4-6, 5-7 y 1-6) metiendo el miedo en el cuerpo tanto al equipo español como al público que llenaba la pista construída para la ocasión.

Toda la presión, en el partido decisivo, era para Carlos Moyà; pero el mallorquín olvidó las negativas sensaciones del primer día mientras Zabaleta anduvo sano. Moyà estuvo realmente “torero” y fue muy superior a Gaudio (6-1, 6-4 y 6-2), demostrando su calidad y clasificando a España para su cuarta final de la Copa Davis, de nuevo ante Australia aunque, esta vez, en plenas Antípodas.

Fue la final del republicano himno de Riego; un duelo -revancha del 2000- que se acabó perdiendo por 3-1, pero en el que España, sobre la hierba instalada en el Rod Laver Arena (Melbourne), dio la cara como los buenos en la peor superficie posible para los nuestros -gran victoria de Moyà sobre Mark Phillipoussis y ajustadísimas derrotas de Ferrero, llegando al quinto set en sus dos partidos- y empezó a ver que también se podía ganar fuera de casa, como demostraría a partir del año siguiente.

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