Barça, brillante bicampeón del mundo de fútbol


F.C. BARCELONA 4-SANTOS 0 (FINAL DEL CAMPEONATO DEL MUNDO DE CLUBES 2011)

Se nos agotan los calificativos cada vez que vemos jugar a este Barça, y en esta ocasión no ha sido menos. El equipo azulgrana se ha proclamado esta mañana, en el Estadio de Yokohama (Japón) campeón mundial de clubes por segunda vez en su historia, tras el título conquistado hace dos años en Abu Dhabi. Es su quinto título de 2011, conquistado además a lo campeón, como los verdaderos equipos de leyenda.

Si el jueves se cumplió el “trámite” ante el campeón asiático, el Al-Sadd de Qatar, hoy los jugadores del mejor equipo de lo que llevamos de siglo XXI han dado buena cuenta del campeón de la Copa Libertadores de Sudamérica, el histórico Santos de Brasil, dejando claro que los colores que dominan en el “planeta fútbol” son el azul y el grana.

Cuatro goles, cuatro, como en los mejores carteles de La Maestranza, le ha endosado el Barça al equipo de la futura superestrella del fútbol planetario, Neymar. Cuatro goles conseguidos con el sello que implantó Johann Cruyff en la década de los 90, y que ha perfeccionado su discípulo Pep Guardiola: el gusto por el buen fútbol.

Hasta el punto de que el Santos, un equipo que cuenta con un puñado de buenos jugadores (si no, no habría sido campeón latinoamericano) y con un crack en ciernes como Neymar, ha parecido enteramente un pelele en las manos de los Xavi, Iniesta, Cesc Fábregas, Dani Alves o el indiscutible mejor jugador que ha dado el fútbol desde Diego Armando Maradona: Lionel Messi, que hoy ha igualado el récord de su amigo Pedrito en 2009, al marcar en todas y cada una de las competiciones de clubes -Liga, Champions, Copa, Supercopas de España y de Europa y Mundial- celebradas en un año natural.

El primer tiempo ha sido para enmarcar; para que cualquier aficionado al fútbol que se precie (a excepción de los que sientan los colores blancos de Concha Espina) lo haya grabado o se lo descargue pronto de Internet y, dentro de unos años, se siente a paladear el juego de un equipo que circula el balón como nadie, y que suavemente te acaba matando sin humillaciones, y prácticamente sin que tú te hayas enterado.

No se puede hacer otra cosa cuando se ve la obra de arte creada por Xavi y culminada como un maestro por Messi en el primer gol (min. 17): control de tacón y pase del cerebro del Barça y de “la Roja”, y toque en vaselina del ya legendario jugador argentino ante el portero del Santos Rafael Cabral. Ni tampoco ante la circulación colectiva siete minutos más tarde que acabó con pase atrás de Dani Alves y de nuevo control y remate a las mallas de Xavi. Sentarse en casa y disfrutar, que de eso trata o debería tratar el fútbol.

Y cuando el portero de tu equipo hace lo posible y lo imposible para evitar -sin éxito- el tercer gol que le cae a tu equipo, lo primero que se te viene a la mente es abroncar hasta la saciedad a tu defensa… menos cuando está delante este Barça. El pobre Rafael Cabral así debió sentirse cuando Cesc Fábregas empujó a las mallas el 3-0 justo antes del descanso.

De Neymar, pocas noticias. No fue su culpa; no era el partido propicio para que se luciera. El absoluto control de la pelota por parte del Barça dejó nulas opciones de robo y contraataque al Santos, y así el nuevo “jugador franquicia” -que dirían en la NBA- del fútbol brasileño apenas si pudo gozar de una ocasión clara ya en el segundo tiempo. Víctor Valdés se la desbarató. “Hoy hemos aprendido cómo se juega al fútbol”, comentó en las declaraciones posteriores. No le falta razón.

Sólo quedaba ver cuántos goles más les caerían a los de Sao Paulo, y hasta dónde podría llegar la indulgencia del Barça para no terminar la final con un marcador de escándalo. Únicamente llegó otro, casi al final; una nueva obra de arte de Messi, tras pase de Dani Alves en su regate al meta del Santos. Los postes y el desacierto en el remate del “todojugador” brasileño del Barça lo impidieron.

La fiesta culminó con el Balón de Oro del campeonato a Messi -el primero de los dos que va a ganar en las próximas fechas-, y con la recogida del trofeo por parte del gran capitán Carles Puyol. El segundo en las últimas tres ediciones… y servidor de ustedes está convencido de que, de no haber “mediado” un tal Benquerença allá por mayo de 2010, el del pasado año también estaría ahora en las vitrinas de Can Barça.

Pero no es la hora de recordar expolios del pasado: más bien es tiempo de sentarse y seguir disfrutando con este auténtico regalo al fútbol que es el Barça de Pep Guardiola.

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