Cacicada a Contador: seguimos sin pintar nada de nada en el concierto internacional


En primer lugar, me gustaría felicitar a la UCI, a la AMA y al TAS -e incluso al “porretas” de Yannick Noah-, por haber conseguido lo que venían buscando desde hacía ya tiempo: joder a Alberto Contador. La sanción de dos años por los malditos 50 picogramos de clembuterol que, de forma vil y cobarde -a través de la web del TAS, nunca cara a cara con el afectado-, han comunicado esta misma mañana privará al pinteño de poder correr hasta el próximo mes de agosto, amén de desposeerle no sólo del Tour 2010, sino también del Giro 2011.

La resolución, se mire por donde se mire, es una cacicada y una aberración jurídica en toda regla. Resulta increíble y de una caradura superlativa que el TAS -Tribunal de (des)Arbitraje Deportivo- le haya metido dos años a un deportista sin haber podido probar -así lo han dicho en el ya aludido comunicado- que éste, en este caso Contador, se haya dopado. Justo al revés de lo que debería haber sido.

Algo que, viniendo de donde viene, no debería extrañar, no obstante; porque quienes han “expoliado” a Contador son exactamente los mismos que, con la ayuda del Comité Olímpico Italiano -CONI-, se “cargaron” al recientemente reaparecido Alejandro Valverde simplemente por indicios, sin haber dado nunca jamás un solo positivo. Son los dos únicos casos que conozco en los que a un deportista se le ha sancionado sin llegar a probarse sus presuntas trampas.

No sé si todo esto ha venido por envidias hacia los éxitos del deporte español; o debido a que Contador cae mal, por ejemplo, al tratarse del hombre que, en su momento, puso freno a Lance Armstrong y desde su mismo equipo. El caso es que, sin pretender caer en un “forofismo patriótico” similar al de muchos medios de prensa -los mismos que decían que no pasaba nada, que le iban a absolver-, el castigo al ciclista español es una más de las enormes injusticias que están acabando con la credibilidad del que, para siempre, será uno de los deportes más bellos y el más esforzado que existe.

Una nueva puñalada mortal para el ciclismo que, en el caso concreto de España, deja de manifiesto otra vez que nuestro país continúa sin pintar absolutamente nada en el concierto internacional, no sólo a nivel general, sino también en deportes donde, a pesar de los grandes logros desde que se celebraran los JJOO de Barcelona 92 nos siguen tomando por el pito de un sereno.

Me gustaría saber qué es lo que hará el presidente de la Federación Española de Ciclismo, Carlos Castaño. La resolución en contra de Contador debería haberle llegado al alma, al suponer que los principales organismos internacionales ciclistas y deportivos han hecho, definitivamente, caso omiso a la absolución que su ente hizo disfrutar al pinteño al poco de conocerse su ¿positivo?

Aunque, sinceramente, de alguien que no luchó todo lo que debiera ni por Valverde ni por Ezequiel Mosquera -otro caso sangrante por lo injusto del mismo- no me espero absolutamente nada. Lo que sí sé es lo que haría yo si fuese Contador, y no es otra cosa que, cumpliendo los siete meses de sanción que le restan, apelar a la Justicia Ordinaria para, al menos, intentar dejar su imagen sin mácula alguna. Visto lo visto, algo realmente complicado, pero una vía que es necesario agotar.

Por cierto, es curioso pero todos aquellos que han estado bajo el “manto” de Lance Armstrong y que han osado intentar levantarse contra él -Roberto Heras, Tyler Hamilton, Alberto Contador- dentro de su mismo equipo o ya en distintas escuadras, continúan “cayendo” como moscas… salvo él mismo, el deportista con más indicios de dóping de los últimos 15 años. Pero como no quiero contradecirme a mí mismo, y teniendo en cuenta que el tejano, oficialmente, tampoco dio nunca positivo, sólo comentaré que se trata de un dato tan cierto, como simplemente curioso.

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