Hexacampeones de Europa en fútbol sala


La selección española de fútbol sala continúa agrandando su leyenda. Los chicos dirigidos por José Venancio López se proclamaron anoche por sexta vez -cuarta consecutiva- campeones de Europa, al derrotar a Rusia por 3-1 en la final del torneo celebrado en Croacia.

Da igual que ya no estén históricas estrellas como Javi Rodríguez o Daniel Ibañes; las nuevas caras (Miguelín, Aicardo o Sergio Lozano) junto a los veteranos que aún permanecen (Luis Amado, Kike o Torras) continúan formando un combinado explosivo, capaz de seguir dominando en el viejo continente y de volver a discutirle, dentro de unos meses, el cetro mundialista a Brasil.

Si hubiera que ponerle una sola “pega” a este equipo, es la de la falta de puntería en los partidos decisivos. Fue esto lo que nos llevó a ganar tan sólo por 1-0 en la semifinal ante Italia (debimos haber goleado, por oportunidades), y lo que casi nos lleva a perder anoche ante los rusos, que sólo claudicaron en la prórroga.

A excepción de unos minutos durante el segundo tiempo, y pese a la buena defensa rusa, España acosó casi sin cesar la portería de Gustavo; pero unas veces el desacierto y otras las grandes intervenciones del nacionalizado meta ruso impidieron a “la Roja” del fútbol sala (ayer de blanco) hacer goles durante 39 de los 40 minutos del tiempo reglamentario.

Cuando faltaban seis muinutos para el final otro “ruso-brasileño”, Pula, agarró un balón en mitad de la cancha y soltó un zapatazo que batió irremisiblemente a Luis Amado junto a la base del poste. ¿Injusto? Posiblemente, porque Rusia estaba jugando mejor, pero España merecía ir claramente en ventaja por los méritos conseguidos hasta poco antes. ¿Mortal? Para nada, aunque sí muy peligroso, con lo que le estaba costando a España marcar.

De hecho los nuestros sólo lo consiguieron a falta de 30 segundos, con Kike de portero-jugador, y sin haber sido capaces de aprovechar antes los dos minutos de superioridad debido a la expulsión del tercer nacionalizado para Rusia, Cirilo. Tuvo que ser el máximo goleador actualmente de la Liga Nacional de Fútbol Sala, el barcelonista (ex de Caja Segovia) Sergio Lozano, quien acertara a batir a Gustavo, con la colaboración de un defensor ruso, a escasamente medio minuto del final.

Era el primer gol de Sergio en el campeonato, tan oportuno como el segundo, que llegó a dos minutos para el final de la prórroga gracias a la mejor arma de España, las jugadas de estrategia. El disparo del blaugrana rozó ligeramente de nuevo la pierna de un rival antes de volver a batir a Gustavo, esta vez cerca de la escuadra.

El resto lo hizo Luis Amado, quien echó el cerrojo a la portería española a pesar de los múltiples intentos de los rusos gracias a la ventaja numérica de la táctica del portero-jugador. El último paradón del portero de Inter Movistar, a falta de dos segundos, lo aprovechó Borja para marcar el definitivo tanto en el despeje, a portería vacía.

Está claro que, a pesar de que las distancias se acortan cada vez más, sigue sin haber quien pare a España a nivel europeo. Seis triunfos y siete finales disputadas en ocho campeonatos (siete de ellos oficiales y el otro, el primero, como si lo fuera, ya que contaba con la “bendición” de la UEFA); tan sólo los italianos nos dejaron fuera del partido definitivo, en 2003.

Desde entonces, al margen de alguna que otra derrota tan puntual como intrascendente, tan sólo hemos cedido el Mundial 2008, ante Brasil, en su casa y por penaltis. Ese será el siguiente reto: demostrar de nuevo que somos tan buenos o mejores que los brasileños, y recobrar en diciembre el título mundial que, por merecimientos y mejor juego, no debimos ceder hace cuatro años. Porque se puede hacer.

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