Tres años después, de nuevo Athletic-Barça en la final de la Copa del Rey


No ha habido sorpresas. Se han cumplido los pronósticos en las semifinales de la Copa del Rey de fútbol, y tanto Athletic de Bilbao como F.C. Barcelona repetirán, tres años más tarde, la final de 2009 al dejar fuera, respectivamente, al sorprendente y loable Mirandés, y al Valencia. Con el permiso del Madrid, en mi opinión históricamente no sólo es el enfrentamiento más clásico, sino también el mejor posible, dado que entre ambos equipos suman ni más ni menos que 48 Copas (25 el Barça, y 23 el Athletic).

El Barça ha dado esta noche buena cuenta (2-0) de un rival en apariencia bastante peligroso como el valencianista, pero que ha decepcionado en la eliminatoria. Sin llegar a la excelencia de sus mejores días, los culés han sido bastante superiores en líneas generales tanto en la ida (pese al 1-1) como en la vuelta; y sólo las actuaciones de Diego Alves y el desacierto en ataque les han privado de un marcador más amplio.

Los tantos de Cesc en la primera parte y de Xavi -golazo- en la segunda, ambos a pase de Leo Messi, unidos al de Puyol en Mestalla, han sepultado las opciones de un Valencia sin el griposo Soldado, y que ha jugado el último tramo con uno menos, debido a la justa expulsión por doble amarilla de Feghouli. No obstante, el equipo de Emery, por mor de la falta de pegada local, tuvo sus opciones en los primeros minutos del segundo tiempo, pero Pinto desbarató dos buenas ocasiones de Jordi Alba y de Jonas.

Y como se esperaba, al igual que en 2009 -precisamente en Mestalla- su rival no será otro que el Athletic de Bilbao. Los leones, tras el 1-2 de Anduva, pusieron anoche fin al maravilloso sueño del Mirandés con una goleada (6-2), pese a la cual los burgaleses se marcharon de San Mamés con la cabeza sumamente alta.

El espíritu deportivo y batallador del Mirandés fue encomiable, y ello le sirvió para salvar su honor deportivo de sobra, con dos goles de su central Aitor Blanco, en uno de los mejores escenarios del fútbol español, que además estaba lleno hasta la bandera. Dos tantos insuficientes no obstante ante los de Muniain, Susaeta, Aurtenetxe, Llorente (2) y el héroe visitante de los cuartos, César Caneda, en propia meta. Ahora, los de Miranda de Ebro deben centrarse en el que es su gran objetivo de la temporada: el anhelado ascenso a Segunda. Por mi parte, ojalá lo consigan.

Será una final apasionante, la séptima entre Athletic y Barça, que todavía no tiene ni fecha ni escenario, aunque sí se sabe que será allá por el mes de mayo. Todo quedaría más claro si al menos uno de los dos equipos se viera privado de jugar la final de la Europa League o de la Champions, respectivamente; pero como eso quien suscribe no se lo desea a ninguno de los dos, habrá que esperar todavía algunas semanas para saber cuándo se jugará.

Y el escenario también está en el aire. Parece ser que, para entonces, el Bernabéu tiene oficialmente programada unas obras (aunque todos sabemos que lo que realmente ocurre es que el Madrid no quiere arriesgarse a que su máximo rival, como ocurriera en 1997 -por desgracia para el Betis-, levante la Copa en su propio feudo); el Calderón, además de ser más pequeño, también anda ahí, ahí por un concierto de Coldplay; Mestalla lleva dos finales en tres años; y la opción ofrecida por el Barça de jugar en el Camp Nou directamente, por el momento, ni se contempla. Pues que se vengan a Sevilla, al Estadio Olímpico, que tiene una notable capacidad (casi 60 mil personas) y muy buenas y asequibles combinaciones de vuelos tanto desde el aeropuerto de Loiu como desde el de El Prat. Así, además, se le podría dar un poco más de uso al recinto de La Cartuja; por no hablar de las tremendas bonanzas tanto turísticas como climatológicas que casi en cualquier época del año ofrece la capital de Andalucía.

¿Pronósticos? Aún es pronto. Si se jugara próximamente, pese a que el Barça es el actual campeón del mundo le daría muchas opciones a los de Marcelo Bielsa, incluso el 50%; pero al faltar tanto tiempo, teniendo en cuenta que será difícil que en mayo los azulgrana estén más flojos de lo que andan ahora (por efectivos, forma física y puntería), preveo un mayor desequilibrio a favor del Barça. No tanto como en 2009, porque éste Athletic es bastante mejor que aquél, pero sí lo suficiente como para que, a priori (sólo a priori), vuelva a salir campeón el equipo de Pep Guardiola. Aunque lo único realmente previsible es que el choque, por juego y ambiente, será espectacular; y si eso se terminara produciendo, el fútbol lo agradecería, y mucho.

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