El Barça gana la Copa de fútbol sala y el Atlético, la de balonmano


Polideportivamente hablando -más allá del fútbol-, además de eventos como la París-Niza de ciclismo -victoria de Bradley Wiggins, con Valverde tercero-, los mundiales de atletismo en pista cubierta -pésimo papel de nuestros representantes, con cero medallas y sólo cuatro finalistas- o la final de la Copa de la Reina de baloncesto -victoria del campeón de Europa, el Perfumerías Avenida, sobre el Ros Casares-, ayer se disputaron las finales de la Copa de España y la Copa del Rey, respectivamente, de dos de los deportes más populares en España, como lo son el fútbol sala y el balonmano.

En el “balompié pequeño” el dominio del F.C. Barcelona continúa siendo la nota predominante desde la pasada temporada. Los blaugrana, que sólo han cedido un título de los últimos cinco en juego -la última Supercopa, ante Inter Movistar-, revalidaron ayer su corona en la Copa de España al imponerse en la final por 5-3 a un gran Autos Lobelle, que logró forzar la prórroga ante el mejor equipo del panorama nacional.

Hubo que esperar hasta la segunda parte para ver una final realmente bonita, pero mereció la pena. Tuvo que ser la gran leyenda del fútbol sala nacional, Javi Rodríguez -para mí el mejor español de la historia junto a Paulo Roberto “Maravilla”- quien a los 27 minutos abriera el melón a los siete minutos. “Rodri”, como se puede suponer a sus casi 38 años, cada vez juega menos minutos, pero ayer dio una clara muestra más de su experiencia y categoría al mandar al fondo de la red un saque de esquina de Wilde.

A partir de ese momento se vivió un gran espectáculo. Cuando nadie daba un duro por Lobelle, el equipo gallego salió respondón e igualó el marcador por dos veces, con sendos golazos de Raúl Campos y de Rubi, una de las grandes revelaciones del torneo. Entre medias, Wilde había hecho el 2-1 a puerta vacía, tras una enorme jugada de Jordi Torras.

Se llegó a la prórroga afortunadamente para el espectáculo, y en ella el Barça definitivamente impuso su ley con dos goles de auténtico oportunista de Sergio Lozano, en sendas jugadas de estrategia. El máximo goleador de la Liga Nacional de Fútbol Sala y autor de dos tantos en la final del último Europeo de Naciones fue decisivo, junto a las buenas paradas de Cristian, para decantar un triunfo que cerró Wilde, con un último gol lejano cuando Lobelle ya jugaba con portero-jugador. Charlie dejó intacto el honor de los santiagueses con el definitivo 5-3.

ATLÉTICO, “REY” EN EL BALONMANO
Por el contrario, la entidad azulgrana no tuvo tanta fortuna en la otra final que disputaron ayer. El Balonmano Atlético de Madrid, heredero del BM Ciudad Real y continuador para el mundo colchonero de la histórica sección que se cargó Gil y Gil hace casi veinte años -aunque el nombre real del actual club sea Balonmano Neptuno y el Atlético “sólo” ponga el patrocinio-, se proclamó ayer de manera absolutamente merecida campeón de la Copa del Rey, al pasar por encima del Barça (37-31) en una segunda parte estelar. Es el sexto título de los colchoneros, que no la ganaban desde 1987, y el primero desde su reciente “refundación”.

Los pronósticos daban como favoritos a los de Talant Dujshebaev, ante un rival poderoso pero que no parece atravesar un excelso momento de forma, como se vio en los cuartos ante Naturhouse La Rioja y en semifinales frente a Cuatro Rayas Valladolid. La fulgurante salida azulgrana (9-13, con gran comienzo de Nagy y Rutenka) poco a poco fue abortada por los atléticos gracias a la aportación de Joan Cañellas, para llegarse al descanso solamente con un tanto de renta para el Barça (14-15).

Y en la segunda mitad, ante el progresivo apagamiento físico de los jugadores de Xavi Pascual, apareció la defensa atlética, las lecciones magistrales en la portería de todo un veterano como “Joseja” Hombrados -que, a sus cuarenta años, parece ir mejorando como los buenos vinos-, y una increíble efectividad en ataque que hizo que todo lo que lanzaran los rojiblancos les entrada durante diez o quince minutos, ante la desesperación de Saric y Sjostrand, los guardametas del Barça.

Fue así como el Atlético forjó una renta definitiva (32-25) que apenas si pudo ser maquillada al final por el campeón de liga y de Europa, tan cansado como desquiciado por el poderío de un equipo que, como su antecesor Ciudad Real, volverá a pelear con todas las opciones del mundo por arrebatarle al Barça la hegemonía tanto en España como en el Viejo Continente; y en este último caso sacarse una espinita que el balonmano colchonero tiene clavada desde que en 1985 la sección que dependía del club se topara con la histórica Metaloplastika de Sabac.

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