Athletic y Atlético salvan el honor del fútbol español en Europa



Habrá final española en la Europa League, después de las decepcionantes semifinales de Champions para los equipos españoles. Athletic de Bilbao y Atlético de Madrid se verán las caras el próximo 10 de mayo en Bucarest para luchar por el segundo título del fútbol continental, después de deshacerse del Sporting de Lisboa y del Valencia, respectivamente.

Fueron los leones quienes aseguraron el triunfo nacional, remontando en San Mamés el 2-1 que traían los lusos de la ida. Los goles de Susaeta, Ibai y, sobre todo, el de Fernando Llorente a dos minutos del final, colocaron el 3-1 definitivo que lleva al Athletic a reeditar lo que hizo en 1977: final europea y final de la Copa del Rey. Hace 35 años la Juventus (UEFA) y el Betis (el mítico duelo en los penaltis entre Esnaola e Iribar); ojalá esta vez tengan algo más de suerte.

El Atlético lo tenía mucho más claro, tras el 4-2 del Calderón frente a un Valencia muy inferior. La lesión de Canales (probablemente se haya roto de nuevo el ligamento cruzado de su rodilla) dejó en estado de “shock” a los “che”, y un golazo de Adrián selló el pase de los colchoneros, dos años después de su victoria en 2010, a la final de la Europa League.

CHAMPIONS: DECEPCIÓN CULÉ Y FIASCO MADRIDISTA
Por el contrario, en la Liga de Campeones, las cosas rodaron de forma muy distinta, ya que los dos grandes de nuestro fútbol, el campeón y uno de los semifinalistas de 2011, sufrieron sendos batacazos que hicieron que la final del 19 de mayo en el Allianz Arena de Munich la vayan a disputar el anfitrión Bayern y el Chelsea.

Fueron dos batacazos de distinta índole, aunque igual de sonados. El Barça pecó ante el Chelsea de todo lo que no debe pecar un equipo que ha sido una máquina de ganar títulos. No se puede decir que, pese a haber llegado ciertamente cansados al final de temporada, los blaugrana no hicieran todo lo posible por repetir final; pero en el fútbol de élite los errores se pagan.

Falta de pegada más concesiones atrás en momentos claves más ausencia de claridad a la hora de superar defensas cerradas. ¿Resultado? Que te quedas sin final pese a haber gozado de al menos doce o trece ocasiones claras de gol entre la ida y la vuelta. Fue realmente inadmisible que, tanto en Londres como en el Camp Nou, el Barça cediera sendos contragolpes al Chelsea en el descuento de la primera mitad.

Sobre todo fue sangrante lo del encuentro del pasado martes (2-2), en el que el Barça hizo lo más difícil (remontar el 1-0 de Stamford Bridge con los goles de Busquets e Iniesta, y jugar una hora en superioridad por la estupidez de Terry), para luego autoinmolarse con un par de disparos en el pie: el error defensivo en el tanto de Ramires, y el penalti fallado por Messi a los pocos minutos del segundo tiempo.

El empate postrero de Fernando Torres no hizo sino confirmar que, un año más, el campeón no reeditará su corona, y que el Barça se le da especialmente bien al, últimamente seco en goles, delantero madrileño. No obstante, después de todo lo que el Barça le ha dado últimamente al fútbol mundial, creo que es justo afirmar que este equipo, empezando por Guardiola y Messi, tiene derecho a equivocarse y a fallar algún año sin reproches de ningún tipo.

Pero si hay un refrán que se debe seguir en estos casos, es aquél que dice que cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pongas las tuyas a remojar. El madridismo, muy especialmente gran parte de su prensa afín (sobre todo Radio Marca, en sus programas Directo Marca e Intermedio), se dedicó al día siguiente a hacer burla y chanza de la derrota del Barça… y por la noche llegó el palo del Bayern Munich a un Madrid que, antes de empezar, se veía ya con el doblete, con la “Décima” y con la hegemonía arrebatada por completo a su rival.

Todo esto se acrecentó con los tempraneros goles de C. Ronaldo (el primero, de claro penalti; y el segundo, en un fuera de juego complicado de ver). Superado ya el 2-1 de Munich, el Madrid retrasó sus líneas, pero el Bayern no se vino abajo y, tras el penalti marcado por Robben, se hizo merecedor del pase bastante antes de unos penaltis en los que las dos paradas de Casillas fueron insuficientes.

Neuer atajó los lanzamientos de C. Ronaldo (primera pena máxima que falla en más de dos años, y segunda vez que yerra un tiro en una tanda, tras el de la final M. United-Chelsea de 2008) y de Kaká; Sergio Ramos mandó el balón al Paseo de la Castellana, y Schweinsteiger le dio la puntilla definitiva a un equipo cuyo entrenador, tras fracasar de nuevo en Europa, volvió a cargar contra… el calendario.

Guardiola no puso excusas a la derrota del Barça: Mourinho culpó al calendario de la eliminación del Madrid. He aquí la diferencia entre uno y otro. Según cuentan, es probable que Pep no siga en el Barça; “Mou”, por su parte, dijo que seguirá en el Madrid -nos ha fastidiado, como que todavía tiene dos años más de contrato-. Y, mientras tanto, leones y colchoneros protagonizarán en Bucarest, dentro de apenas dos semanas, la gran fiesta del fútbol español de clubes en la presente temporada. Porque ellos sí que se lo han ganado.

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