El ciclo se cierra tal y como empezó



Catorce títulos en cuatro temporadas (a saber: tres ligas, dos Champions, dos Copas del Rey, dos Mundiales de Clubes, dos Supercopas de Europa y tres Supercopas de España) y, sobre todo, un estilo de juego reconocido y admirado a nivel mundial. Ese es el legado que deja el Barça de Pep Guardiola, me atrevería a decir abiertamente que algo insuperable del todo para cualquier equipo que se lo proponga en los años venideros.

Así ha completado el Barça, de la mano del técnico de Santpedor, un ciclo verdaderamente impresionante que si se inició en 2009 con una contundente victoria frente al Athletic de Bilbao en la final de la Copa del Rey, ha terminado ahora exactamente de la misma forma. El 0-3 de esta noche en el Vicente Calderón es una muestra muy clara de cómo se ha desarrollado el encuentro, decidido tras una primera media hora de ensueño con la que nos han deleitado las huestes balugranas, vencedoras de la 26ª Copa de su historia.

El Athletic ha tenido mala suerte. Su temporada ha sido magnífica, tanto por los resultados obtenidos en los torneos por eliminatorias como por el juego veloz y atractivo desplegado durante la mayor parte del curso, pero no ha podido rematar. La excesivamente corta rotación de Marcelo Bielsa les ha hecho llegar fundidos a los encuentros decisivos; pero sobre todo lo que les ha pasado tanto en la Europa League como en la Copa es que se han topado, respectivamente, con un rival que anduvo muy inspirado y con otro que si se pone a jugar como sabe es casi imposible ganarle.

A los leones les ha ocurrido exactamente igual que en 1977. Entonces, la Juventus en la UEFA y el Betis en la mítica y legendaria final de la I Copa del Rey -en el Calderón- les dejaron con la miel en los labios; tal y como se han quedado en 2012 ante el Atlético y el Barça -también en el feudo colchonero-. Demasiado castigo para un bloque protagonista de momentos tan brillantes como, por ejemplo, las eliminatorias europeas ante Manchester United y Schalke 04; pero es que, repetimos, con un Barça como el de hoy lo que no puede ser, no puede ser; y además, es imposible.

Todos esperaban -algunos, más allá de los hinchas bilbaínos, lo deseaban fervientemente- que el Athletic saliera de forma muy distinta a la del pasado 10 de mayo en Bucarest, más activa y menos nerviosa debido a su condición teórica de “víctima”. Pero el Barça no le ha dejado. Los jugadores culés querían cerrar con un título una campaña bastante irregular; y también querían homenajear al que ha sido en estos cuatro años su guía desde la banda.

Así, en 24 minutos, los dos goles de Pedro y el de Leo Messi cerraron el partido mucho antes de lo que se preveía. Elogiable al 100% el final de temporada de Pedrito que, cuando ha podido tener continuidad y las lesiones le han dejado en paz, ha vuelto a demostrar lo que vale con dos tantos “marca de la casa”: el primero a los dos minutos cazando una pelota tras un córner; y el segundo, el definitivo 0-3, con un remate ajustado, ambos con la zurda. Esta noche el canario ha comprado una gran cantidad de billetes para estar el domingo en la lista de Vicente del Bosque para la Eurocopa 2012.

Y qué decir de Messi que no se haya dicho ya. El mejor jugador de lo que llevamos de siglo XXI necesitaba, más por convicción y satisfacción personal que por otra cosa, volver a ser decisivo en una final; y a fe que lo ha sido. Javi Martínez y De Marcos en el medio campo, y Ekiza y Amorebieta en el área, han terminado verdaderamente mareados con el genio de Rosario, que ya avisó en el primer minuto y que encarriló definitivamente el título culé a los veinte recibiendo un gran pase de Iniesta y definiendo, con la derecha y con poco ángulo, de forma magistral.

Era su gol número 73 a lo largo de toda la temporada, un récord mundial con el que Messi se postula como más que probable ganador de su cuarto Balón de Oro FIFA; y me explico. En una temporada en la que todos aquellos que han decidido los grandes títulos han tenido también algún fallo grave (Drogba en la Copa de África; C. Ronaldo, como el propio Messi, en la semifinal de la Champions), los 73 tantos del argentino, su indiscutible Bota de Oro, la cantidad de pases de gol que ha dado y el notable número de goles de museo que ha metido le hacen, sin ninguna duda por mi parte, le vuelven a hacer merecedor del premio.

Sentenciado el duelo, al Barça le bastó con que Mascherano y Piqué fueran sendos valladares inexpugnables, y con algunas acciones sueltas a la contra; porque el Athletic, más animoso en la segunda mitad, poco ha podido hacer para compensar el vendaval que se le había venido encima en el primer tramo del partido.

Pero los rojiblancos no tienen nada que reprocharse; porque hoy simplemente el Barça ha decidido sacar su rodillo a pasear desde el comienzo para así hacerle más placentera su última noche de gloria al verdadero comandante de todos y cada uno de los catorce títulos regalados a su afición y al mundo del fútbol: don Josep Guardiola Sala. Como muy bien ha titulado en su artículo el gran periodista Rubén Uría, gloria eterna para su Barça; un equipo que se ha ganado por méritos propios entrar en el Olimpo histórico del balompié internacional.

Twitter: @victordiaz79

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