Archivo mayo, 2012

Estudiantes desciende a la LEB, y el Banca Cívica se medirá al Madrid en los play-offs de la ACB


Ha sido un domingo histórico, desgraciadamente histórico en mi opinión, para el baloncesto nacional. El Estudiantes, el único equipo junto al Real Madrid y al Joventut de Badalona que siempre ha militado en la máxima categoría -liga nacional y liga Endesa/ACB- desde el comienzo de la competición allá por finales de los 50, ha descendido a la liga LEB Adecco Oro por vez primera en su historia.

El equipo del instituto madrileño Ramiro de Maeztu, emblema junto al Joventut del básket de cantera, ha consumado su descenso perdiendo esta tarde en el Palacio de los Deportes frente al UCAM Murcia por 80-86, marcador con el que los murcianos se aseguran permanecer un año más en la ACB.

Lo tenía ciertamente difícil el Estudiantes, puesto que dependiendo de otros marcadores podría no haberle valido incluso ni la victoria -así habría ocurrido con el triunfo del Obradoiro- debido a los múltiples empates. Pero si quería salvarse lo primero que tenía que hacer era ganar; y a ser posible por más de los 13 puntos que el UCAM le sacó en la primera vuelta.

Nada de eso. Los colegiales, que en el tercer cuarto llegaron a ir ganando hasta por once puntos, se vinieron abajo cuando en los instantes finales los murcianos, bajo la dirección de un ex de la casa estudiantil, Andrés Miso, se pusieron por delante. Poco después se consumó la tragedia: tras varios años coqueteando con el abismo por culpa de la mala gestión de su directiva, el Estudiantes cayó en el último partido como jugador profesional de un histórico como Carlos Jiménez.

A los madrileños sólo les queda esperar algún descenso administrativo o alguna renuncia de los clubes de la LEB Oro por no poder pagar el canon de 2,5 millones que exige la ACB; pero eso será otra historia que no es seguro que vaya a llegar a buen puerto. El Estudiantes deberá regenerarse, esta vez más que nunca confiando en la cantera, desde la segunda categoría del baloncesto profesional español.

BANCA CÍVICA, A INTENTAR PARAR AL MADRID
Por lo demás, las tres últimas derrotas -todas ellas desde la lesión de Paul Davis-, la última por 75-66 frente a un Unicaja que no se mete en play-offs pero que con su novena plaza salva su licencia A de Euroliga, han terminado abocando al Banca Cívica a la séptima plaza y a cruzarse, un año más, con el Real Madrid.

El enfrentamiento entre cajistas y merengues es ya todo un clásico cada vez que los sevillanos se clasifican para la fase por el título, toda vez que con ésta se habrá dado tres veces en cuartos de final y una en semifinales, con un balance hasta ahora de dos triunfos andaluces y uno madridista. La última vez, hace dos temporadas y en la primera de Joan Plaza en Sevilla, el por entonces Cajasol plantó cara al Madrid de Ettore Messina, cediendo por un ajustado global de 2-1.

No obstante este año, si el Banca Cívica quiere tener opciones, deberá rezar porque, como así parece ser, Davis esté plenamente recuperado porque en los tres partidos que han jugado esta campaña -dos de la ACB y la semifinal de Copa-, todos sin Davis o con el americano disminuido, los de Pablo Laso le han vencido cómodamente.

El vencedor se topará en semifinales con el Caja Laboral o con el Gescrap Bizkaia Bilbao. Los otros dos emparejamientos son Barça Regal -campeón de la fase regular- contra el sorprendente Lucentum; y Valencia Basket-Lagun Aro GBC. Los play-offs darán comienzo la semana próxima, cuando haya tenido lugar la Final Four de la Euroliga, en la que está inmerso el Barça Regal.

CUARTOS DE FINAL LIGA ENDESA/ACB:

1) F.C. Barcelona Regal (1º)-Lucentum (8º)
2) Real Madrid (2º)-BANCA CÍVICA (7º)
3) Caja Laboral (3º)-Gescrap Bizkaia Bilbao (6º)
4) Valencia Basket (4º)-Lagun Aro GBC (5º)

SEMIFINALES:

Vencedor 1)-Vencedor 4)
Vencedor 2)-Vencedor 3)

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22 de enero de 1995: el día en el que Alexis ejecutó la venganza del beticismo


MI PARTICULAR MEMORIA DEPORTIVA (37)

Ganarle al Sevilla supone la mejor victoria posible para un bético -y viceversa-, siempre y cuando como mínimo se acabe la temporada de turno en Primera División. Así sucedió el pasado miércoles gracias a los dos libres directos de Beñat, gran artífice del último triunfo bético en el Sánchez Pizjuán.

No es el feudo sevillista un lugar en el que hayan abundado las victorias del Betis, ya sea en liga, Copa o en cualquier otro tipo de enfrentamientos; pero en la memoria verdiblanca sobresale la Copa Spencer de 1926 (trofeo creado por el Sevilla en memoria de su gran jugador Enrique Gómez “Spencer”, y que el Betis se lo “arrebató” ganándole en el campo de la Avenida de la Reina Victoria); la inauguración tanto del estadio de Nervión (1928) como del Sánchez Pizjuán (1958, en partido oficial); el primer derbi en Primera (0-3 en la temporada 34-35, la del título del Betis); o el 0-3 de finales de 1996.

Pero si hay una especial para los béticos dentro de la “era moderna”, esa es sin duda el 0-1 del 22 de enero de 1995, en la primera temporada completa de Lorenzo Serra Ferrer en el banquillo heliopolitano. Una victoria con muchas connotaciones para la tradicionalmente padecedora hinchada verdiblanca.

El Betis había retornado a Primera después de tres años en Segunda y varios más de penurias, que incluso estuvieron a punto de llevarle a la desaparición en el famoso 1992; mientras que su terno rival, sin llegar a la gloria absoluta de la segunda mitad de la primera década en el siglo XXI, gozaba de una bonanza que le llevaba a pelear año tras año, aunque sin conseguirlo casi nunca, por entrar en Europa.

En el estadio, durante el transcurrir de los partidos, la peña Biri Biri hacía chanza, mofa y escarnio sobre la dramática situación que estaba viviendo su vecino, con ataúdes y muñecos apaleados vestidos de verdiblanco, que bien pudieron verse por las televisiones de toda España. Pero el aficionado bético, como durante toda la historia de su equipo, supo sufrir y esperar su momento.

Y éste llegó. El Betis, dirigido por Manuel Ruiz de Lopera en los despachos -sí, Lopera también hizo cosas muy buenas, sobre todo en sus primeros años- y por Serra en el banquillo, salió por fin del pozo de la Segunda, y con jugadores modestos más destacados canteranos, consiguió armar un magnífico equipo. Era el Betis de los Cuéllar, Alexis, Aquino, Merino, Cañas, Ureña, Roberto Ríos, Márquez, Menéndez, Vidakovic, Sabas, Jaro… y también del actual director deportivo, Vlada Stosic, así como de un Rafael Gordillo que daba sus últimos coletazos como profesional del fútbol de élite.

El Sevilla, por su parte, con Luis Cuervas de presidente y Del Nido como segundo de a bordo, contaba con el gran Luis Aragonés en el banquillo y con una pléyade de buenos jugadores encabezados por Suker, y secundados por Moya, Unzúe, el “Nanu” Soler, Diego, Jiménez (el ex técnico sevillista y actual preparador del Zaragoza), Prieto o Rafa Paz.

La fecha, 22 de enero de 1995, en la 18ª jornada y penúltima de la primera vuelta. Un derbi por todo lo alto porque si el Sevilla estaba cumpliendo ocupando posiciones UEFA, el Betis también. El equipo de las trece barras contaba, como el Sevilla, con 20 puntos -por entonces las victorias valían sólo dos- sumados a base de buena defensa, de la labor en medio campo de Alexis y Stosic, y del talento en ataque de Cuéllar.

En un derbi no excesivamente bonito pero jugado de poder a poder, a los 18 minutos del segundo tiempo Stosic robó un balón en medio campo, Cuéllar se la dio a Cañas anticipándose a Jiménez, y el roteño se marchó como una exhalación desde la derecha hacia el área del Sevilla. Al entrar en ella recortó a Diego, y el ex bético le derribó claramente. Penalti, tal y como dijo Carlos Martínez en la retransmisión de Canal +, como una casa.

La responsabilidad era para el capitán, el “matemático” Alexis, como le “rebautizó” el gran Manolo Melado. El canario colocó el balón y, delante de un Gol Sur repleto de béticos, batió a Unzúe con un gran disparo a media altura, y consumó la venganza a tanto pisoteo como el que tanto el Betis como su afición habían tenido que aguantar a lo largo de aquellos años.

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A más de uno se le cayó una lágrima; no era para menos. En la segunda vuelta, el Betis remató la faena de aquella histórica campaña repitiendo victoria sobre su eterno rival en el Benito Villamarín (2-1, con el no menos célebre gol del “vaquerito” Sabas), y sellando el tercer puesto y la quinta clasificación para competiciones europeas (UEFA) por la puerta grande, ganando ni más ni menos que en el Bernabéu. Pero el agravio real había quedado vengado aquella noche, tan memorable como emocionante para los béticos, de enero del 95.

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Beñat, “a lo Ronaldinho”, tumba al Sevilla en el descuento del derbi (1-2)


SEVILLA 1-BETIS 2 (Jornada 20ª, 36ª real, en Primera División/Liga BBVA)

Tanto el Betis -especialmente Pepe Mel– como, sobre todo, su sufridísima afición, se merecían un alegrón así antes de terminar la temporada. En una temporada llena de altibajos, certificada la permanencia unas horas antes al no ganar el Sporting al Villarreal, la merecida victoria de esta noche en el Sánchez-Pizjuán tiene un doble efecto revitalizante para el beticismo: se vence al eterno rival, y además se le supera en la clasificación por el “gol-average” particular.

Los dos goles de Beñat en sendos libres directos -como en su tanto de la ida-, el último de ellos en el descuento emulando al genio Ronaldinho contra el Werder Bremen en la Champions 2006-2007, propician que la parroquia verdiblanca vaya a pasar la noche más feliz en los últimos tres años después de la del ascenso del año pasado.

Para el Sevilla, por su parte, esta derrota supone un cuádruple palo del que veremos si va a poder recuperarse a corto plazo. Los nervionenses, además de verse ahora por detrás de los heliopolitanos (tiene un calendario más fácil y podrían superarles de nuevo antes del final de liga) se alejan casi definitivamente de Europa y, además, han visto su imagen dañada muy seriamente en todos los sentidos.

Porque el Betis, hablémoslo claro, fue netamente superior en juego y especialmente en seriedad, a excepción de los primeros cinco minutos. La necesidad sevillista y la “caraja” bética hicieron que los nervionenses, mucho más concentrados, pusieran cerco al área de Fabricio. Fruto de ello, el 1-0 a los cinco minutos gracias a un centro medido de Trochowski desde el centro/izquierda del ataque que Negredo, ante Nacho -y en línea, aunque por muy poquito- mandó al fondo de la red.

Llegados a este punto, es necesario denunciar la manera en la que los Biris festejaron el tanto de su equipo. Como también sucede en el Villamarín con los Supporters, es inadmisible que el gol norte del Sánchez-Pizjuán se llenara de bengalas, que algunas llegaran al césped y que incluso una de ellas, al ser retirada, estuviera a punto de impactarle en la cara a Fabricio. Señores no ya sólo del Sevilla, sino del resto de clubes con ultras, hay que volver a tomar medidas muy serias, porque si no se nos puede venir otra nueva tragedia.

EL BETIS TOMA EL MANDO
El gol del Sevilla tuvo un efecto despertador en el seno del Betis, que se puso las pilas y, a diferencia de las últimas jornadas, comenzó poco a poco a hacerse con el dominio de la situación. La eficacia de la dupla Beñat-Iriney, y las acciones por ambas bandas de Jefferson Montero y de Pozuelo comenzó a llevar el nerviosismo al 85% de las gradas del Sánchez-Pizjuán.

Sin gozar de demasiadas ocasiones claras de gol, el Betis se fue haciendo poco a poco merecedor del empate, y si no lo logró antes fue, entre otras cosas, por la pésima actuación de Delgado Ferreiro, que primero obvió un claro penalti sobre Pozuelo, y que luego dejó incomprensiblemente en el campo a Negredo después de que el vallecano lesionara a Nelson con una entrada en plancha usto al tobillo, más propia de la mítica serie Campeones/Oliver y Benji que de un encuentro de la vida real. Chica, a los 40 minutos, sustituyó al caboverdiano internacional con Portugal, que afortunadamente sólo parece tener una herida que necesitó, eso sí, de siete puntos de sutura.

La acción de Negredo fue el punto culminante de la actuación en el primer tiempo de un jugador que, a excepción de la jugada de su gol, dio todo un recital de lo que no se debe hacer sobre un terreno de juego, ya que al entradón sobre Nelson le acompañaron una serie de actuaciones dignas de un Óscar, o si lo prefieren los aficionados más puristas al teatro, de un Max. Que tenga por seguro que así nunca se ganará el puesto entre los 23 seleccionados para la Eurocopa por Vicente del Bosque.

BEÑAT EMPATA PRIMERO…
Un minuto más tarde, una falta de Cala sobre Santa Cruz muy cerca de la frontal del área dio origen a la merecida igualada. Beñat, de forma muy inteligente, le pegó fuerte y ajustada al palo de Javi Varas, quien -tras dar el pasito que tantas veces condena a los porteros- vio cómo el balón llegó a la red tras dar en el poste. Primer mazazo psicológico.

En el segundo tiempo Míchel, ante la superioridad del medio campo bético, optó por retirar a un absolutamente nulo Reyes para dar entrada a Rakitic. Con el croata en el campo, el Sevilla ganó en posesión y en acercamientos al área, pero la excepcional labor de la defensa verdiblanca -sobresaliente para Nacho por la forma tan eficaz con la que “secó” a Jesús Navas- impidió que las escasas ocasiones creadas por los sevillistas se transformaran en gol. Manu del Moral pudo hacerlo a los 57, pero fue incapaz de remachar un cabezazo de Negredo con Fabricio batido.

El relevo a los 64 minutos de un fresco Cañas por el también lesionado Iriney -cómo no por Negredo, aunque esta vez en un choque fortuito- le dio algo más de balón al Betis, que empezaba a aprovechar el nerviosismo y la ansiedad de su rival para lanzar contras peligrosísimas. Suerte para el Sevilla que Rubén Castro hoy andaba un poco obcecado y obtuso. El canario gozó de tres buenas ocasiones, pero en dos de ellas el balón se le marchó muy ajustadamente a los postes, y en la tercera optó por tirar, sin ángulo, a las manos de Varas cuando Cañas llegaba en buena posición para recibir el centro.

…Y LUEGO SENTENCIA EL DERBI PARA EL BETIS
Y cuando llegábamos al descuento y parecía que esto iba a terminar en empate, llegó una nueva falta pegadita a la línea del área a favor del Betis. Los nervios del Sevilla volvieron a verse en la expulsión por doble amarilla de Medel, que hizo caso omiso a Delgado Ferreiro cuando éste le indicó dónde debía colocarse. No era para menos. Beñat se acordó de Ronaldinho, tocó la bola justo por debajo de la saltadora barrera y se convirtió en héroe absoluto de todo el beticismo. No era para menos.

El Betis pierde para Gijón (sábado, 21:00), por acumulación de tarjetas, a Beñat, Cañas y Dorado, y habrá que ver qué ocurre con los lesionados Nelson e Iriney. Remotas las opciones de entrar en Europa -no es algo que a los béticos les importe en absoluto-, la motivación para los verdiblancos ahora está en acabar la liga por encima del Sevilla. Será complicado, porque el Sporting querrá apurar las remotísimas opciones que le quedan para permanecer en Primera. Y luego llegará el Barça, con Messi buscando récords individuales y en la despedida liguera de Guardiola.

El Sevilla, casi fuera de Europa y hundido en lo anímico, recibe al Rayo -partido del que dependen las esperanzas del Sporting y del Zaragoza- y acaba en Barcelona; un calendario a priori mucho más fácil que el del Betis. Pero eso ya será otra historia, de menor calibre -ocurra lo que ocurra- para la Sevilla futbolera que lo sucedido esta noche.

CLASIFICACIÓN (Tras 36 jornadas):

1º R. Madrid 94 puntos (Campeón)
2º Barcelona 87
3º Valencia 58 (Matemáticamente en Champions)
4º Málaga 55
5º Levante 52
6º Atlético 50
7º Mallorca 49
8º Athletic 48
9º Osasuna 48
10º Getafe 46
11º BETIS 46
12º Sevilla 46
13º Espanyol 45
14º R. Sociedad 44
15º Granada 42
16º Villarreal 41
17º Rayo Vallecano 40
18º Zaragoza 37
19º Sporting 34
20º Racing 27 (Descendido)

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