Archivo Enero, 2013

35 años sin Chaplin (y 5)


CUARTA PARTE

Tras rechazar el FBI su vuelta a Estados Unidos, Chaplin y su familia se instalaron en Vevey, Suiza. Consciente de que se le denegaría el visado de reingreso en el país norteamericano, Chaplin mandó a su esposa Oona -antes de que ésta renunciara a su pasaporte estadounidense- a California, para que vendiera todas sus pertenencias empezando por su ya histórico estudio, a sabiendas de que nunca más volvería a vivir allí.

Candilejas fue la última película suya estrenada oficialmente en Estados Unidos -sólo en algunas partes, como Nueva York-, y posiblemente su última obra maestra, mas no su trabajo definitivo. En Europa, más concretamente en Londres, Chaplin todavía rodó un par de películas más, Un rey en Nueva York (1957) y La condesa de Hong Kong (1967). En la primera, Chaplin saca su lado más sátiro poniéndose en la piel del rey Shavdov de Estrovia, monarca destronado a raíz de una revolución, acusado de quedarse -como así fue- con todo el dinero de los fondos públicos.

El rey Shavdov (Chaplin), interpretando su particular versión del monólogo de "Hamlet"

Instalado en la Gran Manzana con el objetivo de vender un proyecto destinado a utilizar la energía nuclear para fines pacíficos, el rey es víctima del tremendo estrés de la gran ciudad; del gran jaleo que emana del rock and roll; de la publicidad y los “reality shows” de televisión; de la cirugía plástica… y está a punto de serlo de la “caza de brujas” que tanto persiguió a Chaplin en sus últimos años de estancia en el país. Leer el resto de la entrada »

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Mi resumen periodístico del Mundial 2013 en Sevilla


Logotipo de Sevilla, como sede del Mundial 2013 de balonmanoSe acabó la aportación de Sevilla como sede del Mundial 2013 de balonmano, que se está celebrando en España -ahora, entre Barcelona y Zaragoza-; cinco jornadas, las del grupo B, en la que los asistentes al Palacio de los Deportes San Pablo han podido disfrutar de parte del mejor balonmano del mundo gracias a Dinamarca, Rusia, Islandia, Macedonia, Qatar y Chile; y que éste que suscribe ha estado siguiendo “in situ”, una vez más, para Diario Siglo XXI, como aquí dejo reflejado en mis correspondientes crónicas y artículos:

PRIMERA JORNADA:

(30-28) Una guerrera Chile sólo cede al final ante Macedonia

(25-30) Rusia golpea a Islandia en el tramo final

(41-27) Plácido estreno de Dinamarca en el Mundial

SEGUNDA JORNADA:

(22-38) Islandia aplasta sin piedad a Chile

(30-34) Macedonia también sufre ante Qatar

(27-31) Dinamarca se lleva el gran duelo del grupo B Leer el resto de la entrada »

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“Fiebre de fútbol”: la historia animada de la Copa del Mundo


Cuando hablamos en España de series animadas sobre fútbol, el imaginario popular -sobre todo de aquellos que éramos niños a finales de los 80 y principios de los 90- piensa siempre en las mismas: Campeones/Oliver y Benji (Capitán Tsubasa), con sus variantes Supercampeones y Campeones: Hacia el Mundial; Supergol; Goleadores… todas ellas emitidas en los tiempos en los que Telecinco ofrecía otro tipo de programación al margen de la “telebasura”.

Pero en aquel período dorado para el público infantil -por la cantidad de horas dedicadas en todas y cada una de las emisoras de televisión- en el que se produjo el primer desembarco casi masivo de series japonesas o “animes”, también surgió otro título bastante menos conocido, pero que asimismo merece ser recordado por su particularidad.

Hablo de una co-producción italo-nipona-norteamericana llamada FIEBRE DE FÚTBOL (SOCCER FEVER en inglés o I RAGAZZI DEL MUNDIAL en italiano), emitida en España, que yo sepa, en Canal Sur y Canal Sur 2, la televisión autonómica andaluza. Una serie producida en 1994, justo antes del Campeonato del Mundo que iba a celebrarse en Estados Unidos, y en la que se nos cuenta la historia de los mundiales a través de las aventuras de un veterano periodista inglés, Brian Thompson.

Cabecera de la serie (en italiano).

La sinopsis es la siguiente: faltan pocas semanas para el inicio del mundial, y en Nueva York el periodista deportivo Jim Ackerman -ahora dueño de su propio periódico y cabeza visible de una megaempresa familiar- está preocupado por el poco interés que el fútbol sigue despertando entre sus compatriotas norteamericanos. Entonces, decide recurrir a Thompson, el único informador que ha vivido “in situ” todas las ediciones de la Copa del Mundo desde 1930 y colega suyo en muchas de ellas, para que la escriba una serie de artículos sobre la historia del torneo.

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Thompson, ya con más de 80 años, jubilado y viviendo tranquilamente en su casa inglesa con su nieta Kim; Jack, el marido de ésta; sus bisnietos Tim y Alice y su perra Dick 24ª -descendiente de toda una saga de canes, machos y hembras, del mismo nombre-, declina en principio la propuesta de su amigo; pero presionado tanto por éste -que va a visitarle personalmente en su helicóptero personal- como por sus bisnietos y los amigos de éstos -que forman un equipo de fútbol entrenado por él-, termina aceptando.

Abuelo -o

A partir de aquí, Thompson aprovecha cualquier circunstancia y momento para contar historias particulares de su vida, siempre con el trasfondo de algunos de los más importantes partidos de los mundiales, desde la primera edición, la de Uruguay 1930; artículos redactados con la ayuda de los niños y enviados a la oficina postal a través de su mascota. Y no sólo narra vivencias en los mundiales, sino también en otros acontecimientos deportivos como los célebres JJOO de Berlín 1936; o históricos, como la II Guerra Mundial; Siempre con la compañía de sus amigos periodistas Archie Dunaway (Inglaterra); Mario Casatti (Italia); Jean Rivière (Francia); Fritz Grubber (Alemania, quien hasta le perdona la vida en el segundo conflicto bélico) y Arnold Baker (Escocia) -además de Ackerman-; de sus perros Dick -desde el que inaugura la saga-; e incluso puntualmente junto a su esposa Mary, su hija Susan y Kim, su nieta, respectivamente. Así hasta que su familia le regala, en el último capítulo de los 52 que componen la serie, un viaje a Estados Unidos para asistir a una nueva fase final mundialista.

Imagen de una de las dos primeras ediciones que ganó Italia (1934 ó 1938).

La serie no es la mejor del mundo, ni mucho menos; en ella pueden descubrirse algunos fallos e incoherencias, relacionados sobre todo con determinados hechos y fechas; y también con el estatus de celebridad internacional que se le otorga a Thompson -ya quisiéramos los periodistas…-, lo que hace que éste sea amigo personal de la mayoría de “leyendas” de la competición: Pelé, Maradona, Beckenbauer, Zoff, Rossi, Leónidas, Ademir, Schiaffino, Ghiggia… hasta del mítico portero español Ricardo Zamora, a quien se le dedica un capítulo previo a la edición de 1934. Pero lo primero ocurre de manera muy puntual; y lo demás son licencias más o menos permisibles.

Y lo mejor de todo es que Fiebre de fútbol es una serie sumamente entretenida, “blanca” en todos los aspectos -es decir, propia y adecuada absolutamente para el público al que se dirige, a diferencia de otras producciones niponas-, y que permite a los niños un primer contacto con un capítulo tan significativo en el mundo del deporte en general y del fútbol en particular, como la historia de los Mundiales.

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35 años sin Chaplin (4)


TERCERA PARTE

Después de El gran dictador, la popularidad de Chaplin en Estados Unidos y el cariño hacia él de la sociedad norteamericana en general decayeron rotundamente, sobre todo entre su clase dirigente. En el país del Tío Sam no gustó el discurso final de la película; ni tampoco, entre otras cosas, que nuestro protagonista -que, viviendo allí regularmente desde 1914 en ningún momento solicitó la nacionalidad- expresara en su momento que había que ayudar a Rusia cuando Hitler y Alemania invadieron el país en 1941.

En lo sentimental, un año más tarde Chaplin conoció a la mujer que le dio, por fin, la estabilidad deseada y recomendada desde hacía muchos años: Oona O´Neill, hija del conocido dramaturgo Eugene O´Neill. Poco más tarde, en el cuarenta y tres, se casaron, a pesar de la enorme diferencia de edad que había entre ambos. Él ya iba por los 54; mientras que Oona solamente llegaba a los 18; más o menos la media de edad de las tres esposas anteriores de Chaplin, y también de gran parte de sus relaciones.

Charlie y Oona: con ella llegó el amor y la felicidad marital

Era lógico pensar que Oona iba a ser una más en su lista; así lo hizo su padre, con el que ella dejó de hablarse porque a él ni mucho menos le gustaba Chaplin; pero a la cuarta todo salió bien: Charlie encontró la prolongada felicidad marital que no le dieron Mildred Harris, Lita Grey ni tampoco Paulette Goddard; y también ocho hijos: Geraldine -“nuestra” Geraldine Chaplin-, Michael, Josephine, Victoria, Eugene, Jane, Annette y Christopher, que se unieron a Charlie jr y a Sydney, descendencia con Lita Grey. Leer el resto de la entrada »

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