El regreso del Eurobetis



Hace dos años, tras lograr el ascenso, dije, un poco a modo de bravuconada a pesar de ser rigurosamente cierto, que últimamente, cada vez que el Betis volvía a la Primera División, la temporada siguiente se clasificaba para jugar en Europa. Así había venido sucediendo en las temporadas 94-95 y 2001-2002. Esta vez, sólo ha tardado un año más, porque el Betis volverá a pasear las trece barras verdiblancas por el continente europeo la próxima temporada.

El Betis, de nuevo equipo europeoCon el empate del pasado sábado en el campo del Levante, el equipo heliopolitano ha puesto un buen broche a una temporada sobresaliente, en la que sólo el corto número de efectivos en determinadas zonas como el medio campo ha impedido que incluso haya estado más cerca de un logro todavía mayor que el del pase a la Europa League, merecidamente logrado con el séptimo puesto final -56 puntos- en la liga.

Es la décima vez en su historia que el Betis se gana el derecho a jugar un torneo continental; la primera desde aquella histórica y memorable campaña 2004-2005, la de la clasificación para la Champions -luego también jugaría la UEFA, después de quedar tercero en su grupo- y la segunda Copa del Rey. Ahora, sólo hay que estar pendiente de ver qué le dice el TAS al Málaga para saber si el Betis necesitará jugar una o dos eliminatorias antes de entrar en la fase de grupos de la segunda competición internacional del “viejo continente”.

Rubén Castro (18 goles) y Jorge Molina (13): una de las mejores parejas de Primera DivisiónHablaba de la cortedad de la plantilla, y es cierto, aunque como atenuante hay que resaltar el importante número de pequeñas lesiones que han sufrido todos aquellos, a excepción del menos brillante pero más luchador Beñat -los Cañas, Rubén Pérez, Salva Sevilla o la última, de Nosa-, encargados bien de la destrucción, bien de la creación de juego. También los zagueros, aunque ahí el bloque sí que ha tenido las espaldas bastante bien cubiertas.

El equipo, en general, ha llegado muy justo al tramo final, como bien se ha podido ver en los dos últimos partidos fuera de casa. En Mallorca no falló tanto la actitud como el fuelle; y en el Ciutat de Valencia, tres cuartos de lo mismo, lo que no le permitió al Betis desplegar las fuerzas suficientes como para ir a por la sexta plaza y entrar así, automáticamente, en la última ronda previa a la liguilla.

Pabón, la gran incorporación del mercado invernalNo obstante, el lógico bajón en la segunda vuelta, después de una primera casi impecable, estaba o debía estar en los planes de todos aquellos béticos que supieran mínimamente de fútbol; aunque a nadie se le escapa que, para afrontar tres competiciones, harán falta mucho más que los Chuli, Cedric, Andersen o el ex madridista Juanfran para reemplazar a los Cañas, Adrián -baja muy sensible la del mejor portero que ha encontrado el Betis desde Toni Prats-, los cedidos Pabón, Campbell o Juan Carlos; y casi seguramente también Beñat.

Y Pepe Mel, el gran artífice desde la banda de este éxitoPero antes de meternos en planificaciones y en evaluar lo que debe o no hacer el Betis para que no le ocurra lo de otros años “europeos”, dejemos unos días para que la afición disfrute de lo que ha sido un resultado extraordinario, en el que sin duda ha jugado un papel decisivo la “pareja de oro” compuesta por Rubén Castro y Jorge Molina -31 tantos entre los dos; el último, el golazo del alcoyano en Valencia-, y complementada por Dorlán Pabón, el delantero colombiano que sustituyó en la plantilla a Jonathan Pereira en el mercado invernal, y que ha marcado ocho goles como otros tantos soles en cuatro meses antes de irse a jugar a México, salvo improbable pago de ocho millones al América, club al que el Parma lo traspasó antes de mandarlo cedido a Sevilla.

Y todo ello, con un capitán general, Pepe Mel, que acaba de renovar hasta 2017 y que se ha convertido en el mejor entrenador de la entidad verdiblanca desde los tiempos de Lorenzo Serra Ferrer. Mel, que está completando una trayectoria impecable en el mismo equipo donde más destacó como goleador en sus tiempos de jugador en activo, ha cumplido el primer gran objetivo con el que regresó a Heliópolis: entrenar a un Betis europeo. Ahora, tal y como reconoció ayer, su sueño es conseguir lo mismo que el hoy caído en desgracia dueño del Mallorca: jugar la Champions y ganar un título con el Betis. Una barbaridad a día de hoy, sí; pero también lo era pensar en jugar en Europa hace tres años, con el equipo en Segunda y en plena descomposición general. Sin dejar de poner los pies en el suelo, la sufrida afición verdiblanca se ha ganado el derecho a soñar, y nadie mejor para depositar su confianza en ello que un gran bético y magnífico entrenador como lo está demostrando ser Pepe Mel.

,

  1. No hay Comentarios
(No será publicado)