Contra el horror… y al corazón



CRÍTICA TEATRAL

OBRA: TOSKA
AUTOR: Basada en textos de Juan Carlos Rubio, Raúl Cortés, Gracia Morales, Ángela Liddel, Laila Ripoll, Wajdi Mouwad, Alberto Conejero, Svetlana Aleviévich, Eduardo Chivite y Dulce Chacón.
COMPAÑÍA: Escuela Superior de Arte Dramático (ESAD) de Sevilla (Talleres de Fin de Estudios de 4º de Interpretación y de 4º de Escenografía).
REPARTO: María de Vicente, Bartolomé Álvarez, Izarbe Bernal, Juan del Junco, Cristina Jardi, Amelia Flores, Tania Parejo, Lara Grados, Olga Navalón, Marina García, Bel Jurado y Julia Portela.
DIRECCIÓN: Mar Rodríguez y Zoraida Sánchez (Profesoras del taller de Interpretación).
DRAMATURGIA: Mar Rodríguez.
DISEÑO DE ESCENOGRAFÍA: Alumnos de 4º curso (Espacio Escénico, Iluminación; Vestuario; Espacio sonoro y Utilería); Triana Mata, Carlos Chacón, Loreto Atienza, Nelson Salinas y Manuel Cid (Creación Colectiva).
PROFESORADO: Mar Rodríguez y Zoraida Sánchez (Interpretación); Emma Alonso (Voz); Magüi Frade (Cuerpo); Mar Aguilar, Ana Arcas, Emi Caramé y Ramón Ortega (Escenografía).
LUGAR: Teatro Central (Sevilla).
DÍA: 16-6-2017
DURACIÓN: Aproximadamente 80 minutos.
CALIFICACIÓN: * * * * (Sobre 5)

Un mensaje que cala. Un mensaje que llega hasta lo más profundo. Un mensaje que huye de lo demagógico y que nos abre de nuevo los ojos ante parte de lo peor del ser humano.

Así despiden sus estudios los alumnos de 4º DE INTERPRETACIÓN y de 4º DE ESCENOGRAFÍA de la ESCUELA SUPERIOR DE ARTE DRAMÁTICO (ESAD) de Sevilla, con un montaje coral en el que nos muestran el horror de las guerras, de las fronteras –sobre todo en tiempos de conflicto bélico-, de la violencia humana en sí y de lo absurdo a veces del sometimiento a las leyes por encima de las personas.

El centinela capaz de intentar matar a un niño sólo porque se acerca a su particular paso fronterizo; los reparos y el miedo de dos personas, dos víctimas de guerra que alivian sus penas en un punto neutro, miedo a hablarse sólo por pertenecer a bandos opuestos… son algunos ejemplos de las situaciones que estos chicos, bajo la dirección de Mar Rodríguez y Zoraida Sánchez, llevan a escena adaptando textos de varios autores.

Todo ello agrupado en una palabra, “Toska”, vocablo ruso sin traducción literal pero que evoca sensación de desolación, vacío, impotencia, desesperanza, incertidumbre, soledad, olvido, miedo…en definitiva, es “esa palabra que no debería existir”, según la definen muy acertadamente ellos mismos en el programa de mano.

Ochenta minutos de emotividad –a los chavales, especialmente a algunos, se les veía
Realmente emocionados al saludar al público presente-, coralidad y sincronización prácticamente perfecta a la hora de distribuir los elementos escenográficos. Y sin dejar vacío el escenario en ningún momento.

Por no hablar de lo más importante, la garra interpretativa de estos chavales vestidos casi como esclavos/presidiarios, que nos llegaron a todos se ganaron a pulso el aplauso unánime del respetable que abarrotó –abarrotamos- el patio de butacas del sevillano Teatro Central. Es el tercer montaje de los diferentes grupos de la ESAD que disfruto este año, después de DE YERMA A LOS PALOS y de VIVIR COMO CERDOS; y no puedo por menos que reafirmarme en mi idea de que en nuestra ciudad hay una excelente cantera artística y escénica.

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