El valor ante el desastre



CRÍTICA DE CINE

PELÍCULA: EN ESTE RINCÓN DEL MUNDO
TÍTULO ORIGINAL: Kono sekai no katasumi ni
DIRECCIÓN: Sunao Katabuchi
GUIONISTA: Sunao Katabuchi (Basada en el manga original de Fumiyo Kôno)
REPARTO: Daisuke Ono
PRODUCCIÓN: Masay Murayama (MAPPA) y Taro Maki (GENCO).
DISTRIBUCIÓN: Tokyo Theatres Company / Selecta Visión
GÉNERO: Drama / Animación
NACIONALIDAD: Japonesa
AÑO: 2016 (Estrenada en España en 2017)
DURACIÓN: 130 minutos
CALIFICACIÓN: * * * * (sobre 5)

Realidad y esperanza; horror y optimismo; desastre y valor ante sus consecuencias. Así, a partir del manga original publicado entre 2007 y 2009 por Fumiyo Kôno, nos cuenta Sunao Katabuchi lo ocurrido en el Japón de los años 30 y, sobre todo, los 40, en plena Segunda Guerra Mundial que, como bien sabemos, afectó notoriamente a la prefectura de Hiroshima, lugar donde se ubica nuestra historia.

Así, En este rincón del mundo nos ofrece, desde lo más cotidiano, el relato de unos acontecimientos que todos conocemos, o al menos deberíamos conocer. Y lo hace desde la mirada de la joven Suzu Urano, trabajadora pero sobre todo soñadora, obligada a casarse y a cambiar de ciudad pero que nunca pierde la compostura, y que sigue dejando un hueco para su particular mundo de sueños gracias a su gran pasión, la pintura.

Siempre en un entorno natural y marítimo como el de Hiroshima y Kure, los ojos de Suzu, ya con su nueva familia, poco a poco serán testigos de una tragedia que termina por afectarles tan cruda como directamente; pero ante la que, en vez de resignarse y achantarse, tanto ella como los suyos deciden salir adelante, continuar con la vida, intentando poco a poco retomar sus sueños.

Una historia llena de realidad, contada no en el campo de batalla “convencional”, sino desde ese otro en el que los héroes son las personas de a pie en su día a día, con el drama personal combinado, no obstante, con esos toques cómicos, ya que la vida no es radicalmente ni una cosa ni la otra. Narrativa llevada a cabo de forma tan extraordinaria como emotiva, y a la que si acaso habría que ponerle los pequeños “peros” del exceso de duración -no es que la película se haga muy larga, pero creo que con unos 15 minutos menos habría quedado aún mejor, y quizás por el exceso de fechas incluidas a modo de “flash”, lo que hace que el espectador a veces pueda llegar a perderse un poco.

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Pero son fallos menores ante la sensibilidad y el amor puesto por Kôno y adaptado luego por Katabuchi, en la elaboración de la trama. Una trama que transcurre “en silencio”, sin el acompañamiento de una banda sonora de fondo, ya que la música se limita prácticamente a los temas creados para los títulos de crédito del principio y el final, y a los acordes de un célebre villancico que suena nada más comenzar, en la primera aparición de la protagonista.

Ello supone, para esta película en concreto, otro de los grandes aciertos, al acercar más a la historia a la realidad: por mucho que la música sea importante en nuestras vidas, el día a día -y más en tiempos de guerra- se vive de esta forma, sin banda sonora latente y visible. Por no hablar de que al espectador que se siente frente a la pantalla le podría llegar a “distraer” por momentos a la hora de captar los verdaderos matices de lo que se le está contando.

El broche lo pone la gran calidad y calidez que desprende la animación, cuidada al extremo como, posiblemente siguiendo la estela –que no necesariamente el estilo- del mítico Studio Ghibli, suelen hacer los principales estudios de animación japoneses en sus largometrajes. Todo ello hace de En este rincón del mundo una joyita más dentro de las historias que nos suelen llegar últimamente desde el país del Sol Naciente. Una joyita para estremecerse pero, al mismo tiempo, para disfrutarla.

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