Nadal-“Delpo”: recuerdos de la batalla de La Cartuja



MI PARTICULAR MEMORIA DEPORTIVA (41)

Día histórico para el tenis español, en un torneo histórico para nosotros como lo está siendo este US Open. A la certeza de que tanto Rafa Nadal como Garbiñe Muguruza saldrán de Flushing Meadows como números 1 del mundo se une la posibilidad, complicada pero real como la vida misma, de tener a dos españoles en la final individual masculina: Pablo Carreño Busta si vence al sudafricano Kevin Anderson, y nuestro gran campeón de Manacor, que deberá dar buena cuenta de Juan Martín del Potro.

Respetando a Carreño y a Anderson, sin duda el partido del día será el choque de trenes entre Nadal y la “Torre de Tandil”, una final anticipada de la que debía salir el número 1 mundial, pero que no tendrá ese aliciente extra porque Del Potro, número 28 del mundo pero con un nivel de “Top-5”, se cargó a Sir Roger Federer en cuartos. Un duelo con precedentes épicos, siendo el último de ellos la semifinal olímpica de 2016 con victoria para Del Potro en el tie-break del tercer y definitivo set.

Pero si hablamos de precedentes, sin duda el que más y mejor pervive en mi memoria fue la tremenda batalla que ambos libraron sobre la pista provisional colocada en el Estadio Olímpico de Sevilla, durante el cuarto partido de la final de la Copa Davis de 2011 entre España y Argentina. Un evento que tuve el inmenso placer de vivir y de cubrir “in situ” para Diario Siglo XXI, y que tuvo un bello colofón –y feliz para España- con las más de cuatro horas que nos regalaron Rafa y Juan Martín para dirimir un encuentro con rachas de buen juego, de vaivenes, de alternativas pero, sobre todo, de mucha emoción y pasión, tanto sobre la cancha como también en las gradas.

La “derecha-látigo” de Del Potro –espectacular al máximo cuando se disfruta de ella en vivo-; la reacción de Nadal, al estilo “Rocky”; el espíritu indomable y guerrero del número 1 argentino –que se había metido entre pecho y espalda más de cinco horas dos días antes contra David Ferrer-; la determinación de Rafa en el juego decisivo del cuarto set… y la batalla en las gradas entre la afición sevillana y la -imbatible en ese aspecto- hinchada argentina, con sus cánticos inasequibles al desaliento con los que lograron levantar a “Delpo” cuando sus fuerzas flaqueaban.

Al final Nadal consiguió vencer definitivamente la resistencia de Del Potro, y se impuso por 1-6, 6-4, 6-1 y 7-6 (0), para darle a España el tercer y definitivo punto que suponía la quinta y última Copa Davis para nuestro tenis hasta la fecha. Fue, repetimos, un desenlace acorde a lo que no fue sino un gran evento y un gran espectáculo deportivo a lo largo de todo el fin de semana.

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Y a ello contribuyó notablemente la lucha incansable de un Del Potro que, pese a perder sus dos partidos, se terminó de ganar las simpatías tanto de los aficionados de Argentina como de los sevillanos. Viéndole tan apesadumbrado, lógicamente, en la rueda de prensa posterior, servidor de ustedes no pudo por menos que agradecerle en mi nombre y en el de la afición de Sevilla todo el esfuerzo desempeñado primero frente a Ferrer; y luego, a pesar del cansancio, lo mismo teniendo delante al mejor jugador de la historia de la tierra batida, y en “casa” de este último.

Aquel domingo 4 de diciembre Rafa Nadal pudo, por fin, cerrar una final de Copa Davis, conseguir el decisivo punto, algo de lo que no tuvo la oportunidad ni en 2004 –fue Carlos Moyà quien, también en Sevilla, sentenció ante el estadounidense Andy Roddick-, ni en 2008 –no jugó la final ante Argentina en Mar del Plata por lesión-, ni en 2009 –Feliciano López y Fernando Verdasco echaron el cerrojo en el partido de dobles frente a los checos Tomas Berdych y Radek Stepanek-.

Por su parte Del Potro y Argentina perdieron… pero la justicia del tenis compensó al tandilense y al apasionado país del Río de la Plata el año pasado, con la consecución en Croacia de su primera “ensaladera”, cimentada en la épica remontada de “Delpo” contra Marin Cilic. Y lo que sí está claro es que tanto Nadal como Del Potro, en el pre-invierno sevillano, escribieron una de las más bellas páginas tanto de la Copa Davis como de su particular rivalidad. Una página que éste que os habla siempre podrá presumir de haberla vivido en primera persona, en vivo y en directo.

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