A la salud de ‘Juan -de Mesa- del Gran Poder’



CRÍTICA TEATRAL

OBRA: EL HOMBRE QUE ESCULPIÓ A DIOS
AUTOR: Fernando Carrasco.
COMPAÑÍA: La Contenida.
REPARTO: Juan Collantes de Terán Donoso (Juan de Mesa), Pedro García Mendoza (Juan Martínez Montañés), Mario Boraita (Gamazo) y Candela Cruz (María Flores).
DIRECCIÓN: Gustavo A. García.
GUIÓN Y DRAMATURGIA: La Contenida y Fernando Carrasco
MÚSICA Y DISEÑO DE SONIDO: Francisco José Cuadrado
BOCETOS: Juan Núñez y Eugenia Collantes de Terán
ESCENOGRAFÍA: La Contenida.
EQUIPO TÉCNICO: Juan Valladares y Miguel Ramírez.
DISEÑO DE ILUMINACIÓN: Antonio Villar.
VESTUARIO: Pepe Vázquez.
MAQUILLAJE: Marta Rodríguez Ferrete.
IMAGEN DEL CARTEL: Álvaro Rodríguez Galán.
DISEÑO CARTELERÍA: Mamen Ramírez y Mariano Mejías Garrido
GÉNERO: Drama
LUGAR: Teatro Távora (Sevilla).
DÍA: 16-3-2018
DURACIÓN: Aproximadamente una hora.
CALIFICACIÓN: * * * * (Sobre 5)

Una pequeña joya esta EL HOMBRE QUE ESCULPIÓ A DIOS, puesta sobre las tablas en los albores de la Semana Santa, la que nos ha ofrecido “LA CONTENIDA”; así, y no de otra forma, cabría calificarla.

Es el tercer año consecutivo que esta compañía presenta en Sevilla la adaptación teatral de la novela de FERNANDO CARRASCO, que cuenta los avatares de Juan de Mesa, circunstancias profesionales y personales, para poder dar forma, “hacer hablar”, a la que para muchos es la figura escultórica más importante de la imaginería e iconografía religiosa del Barroco y de toda la llamada “semana grande” de Sevilla: el Señor del Gran Poder.

Pese a que ya habían estado en la capital andaluza los dos años anteriores -2016 en el Hospital de la Caridad y 2017, como ahora, en el Távora- no había tenido la ocasión de disfrutar de este montaje que me llamaba la atención tanto por el propio personaje protagonista -cuyo Gran Poder, además de ilustrar año tras año la “Madrugá”, pude estudiar someramente en mis tiempos del instituto gracias a la asignatura de Historia del Arte- como por la presencia en el elenco de mi amiga CANDELA CRUZ.

Una Candela a quien tengo que agradecer la recomendación que me hizo en su momento, puesto que la historia que nos cuentan Fernando Carrasco y La Contenida merece acabar convirtiéndose, como Don Juan Tenorio en otoño -sin pretender hacer comparaciones insostenibles-, en un clásico de los escenarios sevillanos durante la época de Cuaresma. Una historia que todo sevillano amante del arte, de la Semana Santa o de ambas cosas debería conocer.

La relación entre maestro -otro ilustre como Martínez Montañés- y discípulo -Juan de Mesa-; la mezcla de sentimientos del primero al sentir que el segundo le está superando; el drama de salud de Juan de Mesa y el resentimiento de su relación marital con María Flores… y el “nacimiento” de una figura con la que su creador prácticamente se termina mimetizando, hasta el punto casi de sentirse su verdadero padre.

Todo es llevado a las tablas de forma sobresaliente por el excelente equipo de trabajo de La Contenida, empezando por un reparto no extenso en cantidad pero que da la talla desde su aparición en escena. No solamente mi estimada Candela, sobresaliente en sus intervenciones como María Flores y a quien yo también conocía ya artísticamente de otros montajes teatrales y de microteatro, sino también el resto.

De una parte, JUAN COLLANTES DE TERÁN DONOSO, tan mimetizado o más con Juan de Mesa que éste con su Jesús del Gran Poder; siguiendo por PEDRO GARCÍA MENDOZA como el maestro Montañés, que entre otras cosas nos brinda una sensacional escena en la que, afectado sobremanera por la embriaguez, no hace sino expresar ese cóctel de emociones al que antes aludíamos; y finalizando por MARIO BORAITA como el aprendiz Gamazo, narrador de la historia y pieza importante en el desenlace de la misma. Un joven y excelente actor que si no se gana la vida en el mundo de la interpretación no será por falta de talento y calidad, desde luego.

Como también es reseñable el apartado de los aspectos técnicos, tanto la escenografía como la música, el vestuario y la iluminación. Algo que se ve favorecido -sobre todo la escenografía y la disposición escénica de los actores- por la estructura del Távora, con el escenario al mismo nivel que la primera fila de la grada principal y con bastante proximidad en general de las tres gradas con respecto a éste. Lo que, sin duda, permite al público “interactuar” con los actores metiéndose de lleno más fácilmente en lo que se le va contando.

En definitiva, un gran acierto por mi parte -gracias una vez más, estimada Candela- haberme dejado caer por el Távora para disfrutar de un espectáculo que, además, por su duración -aproximadamente una hora- no se hace en ningún momento ni muy corto ni muy largo. Una obra “a la salud” -paradójicamente aquello de lo que careció en vida- de su protagonista, a quien podríamos llamar perfectamente don “Juan del Gran Poder”.

IMAGEN 1: CARTEL DE LA OBRA (VER FICHA TÉCNICA)
IMAGEN 2: JUAN COLLANTES DE TERÁN DONOSO, COMO JUAN DE MESA (FOTO: RAFA NÚÑEZ OLLERO)

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