Archivo categoría Críticas cinéfilo-teatrales

Sobre milicias y guerras absurdas


CRÍTICA TEATRAL

OBRA: MILICIANO
AUTOR: Joaquín Blanes
COMPAÑÍA: Varia Invención (Distribuidora)
REPARTO: Jesús Redondo
ESCENOGRAFÍA: Sara Vidal
PRODUCCIÓN: Nacho Bauzano/Vito Domínguez
DIRECCIÓN Y DRAMATURGIA: Joaquín Blanes
LUGAR: Sala El Cachorro (Sevilla)
DÍA: 22-6-2013 (pase de las 22:00)
DURACIÓN: Cincuenta minutos
CALIFICACIÓN: * * * * (Sobre 5)

Jesús Redondo, en "Miliciano"España, segunda mitad de los años 30. En el frente, una trinchera, con sus barreras de protección, su pala para ser cavada. Y su correspondiente soldado, un joven con su soledad, su “menú” de supervivencia alimenticia -pan y latas de atún en conserva-, su tabacalera y, sobre todo, los recuerdos de sus seres queridos y las vivencias como miliciano en medio de una contienda absurda que nada bueno puede llegar a traer.

Así nos presenta Joaquín Blanes este alegato contra los conflictos armados en general, y la Guerra Civil en particular. Un texto que el director deja en manos de un notable Jesús Redondo, quien es capaz de combinar a la perfección el humor y dramatismo a partes iguales que Blanes, sobre el papel, lleva al extremo de su fusión absoluta en el momento decisivo de la acción, en su clímax.

Una historia que a ratos conmueve, y a ratos -como si fuera el gran Miguel Gila en sus archiconocidos “sketches”- arranca una sonrisa. E incluso, tal y como afirma Sir Charles Spencer Chaplin en su inolvidable El chico, también alguna que otra lágrima.

, ,

3 Comentarios

Bella y emotiva apología del Quijote… y de Cervantes


CRÍTICA TEATRAL

OBRA: YO SOY DON QUIJOTE DE LA MANCHA
AUTOR: Miguel de Cervantes/José Ramón Fernández (Dramaturgia)
COMPAÑÍA: Metrópolis Teatro (Distribuidora)
REPARTO: José Sacristán, Fernando Soto, Almudena Ramos y José Luis López (Violonchelista).
MÚSICA ORIGINAL: Ramiro Obedman
ESCENOGRAFÍA: Javier Aoiz
VESTUARIO: Mónica Boromello
DIRECCIÓN: Luis Bermejo
LUGAR: Teatro Lope de Vega (Sevilla)
DÍA: 11-5-2013
DURACIÓN: Hora y tres cuartos, sin intermedio.
CALIFICACIÓN: * * * * * (Sobre 5)

No es el caso de quien suscribe estas líneas porque servidor de ustedes suele tener buen tino a la hora de escoger sus obras, pero para quien por un casual se hubiere desencantado del teatro por malas experiencias, no hay mejor forma de congraciarse con este bello arte que asistir a esta función, clara candidata a ser nombrada como mejor obra teatral de todo 2013. Como tampoco hay mejor forma para reivindicar y recordar, sobre las tablas, la que es la obra por excelencia de toda la literatura española.

Que tenga por seguro todo aquel amante del Quijote y del buen teatro que es verdaderamente imprescindible, si se lo puede permitir, asistir a esta magnífica adaptación de José Ramón Fernández que tiene la gran virtud de recoger y repasar todo lo más importante que ocurre en el texto de don Miguel de Cervantes en menos de dos horas, respetando en la medida de lo posible la palabra del Príncipe de las Letras españolas, sin violar su espíritu en ningún momento -antes al contrario- y adaptando la dramaturgia a las cualidades de un verdadero maestro de la interpretación como José Sacristán.

Sacristán es, después del inigualable Fernando Rey en la maravillosa obra televisiva de Manuel Gutiérrez de Aragón, el mejor Don Quijote que han visto estos ojos. Dominando la escena y el tempo interpretativo desde el inicio, el veterano actor madrileño da una nueva lección adoptando el alma del célebre y mítico hidalgo de La Mancha, en el que se transforma hasta el punto de fusionarse los dos en un mismo ser. Y recibiendo, asimismo, una réplica a la altura gracias a Sancho Panza y su hija Sanchica; o, lo que es lo mismo, a Fernando Soto y Almudena Ramos. Y también a José Luis López, el violonchelista, que termina por ser, en cierto modo, un personaje más.

De izquierda a derecha: Sanchica (Almudena Ramos), Sancho (Fernando Soto) y Don Quijote (José Sacristán)Todo con una escenografía tan discreta como adecuada al mismo tiempo para este espectáculo que introduce el metateatro como “modus operandi” en su inicio -teatro dentro del teatro para combinar realidad y ficción-, y para el que hay que dar las gracias a Natalia Menéndez, directora del Festival de Teatro Clásico de Almagro y “madre” de una idea impecablemente llevada a la práctica tanto desde la técnica como desde la emotividad que rezuma cada momento de su puesta en escena. Una idea con la que no sólo se reivindica al personaje, universal y autóctono, el “loco-cuerdo” por excelencia de la ficción española… sino también, indirectamente, a su “padre”.

Porque si a don Miguel no se le hubiese ocurrido embarcarse en lo que iba a ser en principio una novela corta -al estilo de las Ejemplares- no habríamos tenido ni a Don Quijote, ni a Sancho, ni nada de todo lo bueno que se puede disfrutar en la que para mí y para muchos es la NOVELA por antonomasia. En definitiva, no habríamos tenido al Quijote: ni a la obra, ni al personaje, ni al mito. Ni tampoco, huelga decirlo, esta delicia teatral nacida en pleno corazón de La Mancha y que, como el Caballero de la Triste Figura, lleva recorriendo la geografía nacional desde julio del pasado año. No para “desfacer entuertos”, pero sí para deleitarnos y hacernos disfrutar durante casi dos horas, que también hace mucha falta en los tiempos que corren.

, , ,

1 Comentario

Paradigma de la reflexión existencialista


CRÍTICA TEATRAL

OBRA: EL MALENTENDIDO
AUTOR: Albert Camus
COMPAÑÍA: Centro Dramático Nacional
REPARTO: Cayetana Guillén Cuervo, Julieta Serrano, Ernesto Arias, Lara Grube y Juan Reguilón.
MÚSICA: Alba Fresno (Viola de Gamba) y Scott A. Singer (Acordeón).
ESCENOGRAFÍA: Carolina González
VESTUARIO: Lorenzo Caprile
VERSIÓN: Yolanda Pallín
DIRECCIÓN: Eduardo Vasco
LUGAR: Teatro Lope de Vega (Sevilla)
DÍA: 3-5-2013
AFORO: Unos tres cuartos
DURACIÓN: Hora y media, sin intermedio.
CALIFICACIÓN: * * * * (Sobre 5)

Elenco de "El malentendido", inclusive los músicosExistencialismo puro y duro; es lo primero que ha de pasar necesariamente por la mente después de visionar sobre las tablas este texto de uno de los grandes nombres, como lo es Albert Camus, de esta corriente filosófica a caballo entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del XX. Una constante reflexión facilitada por aspectos como las reminiscencias bíblicas de la conocida parábola del Hijo Pródigo, o la siniestralidad que emana de las acciones criminales de la madre y la hija protagonistas, castigadas a la postre de la peor y más cruel de las formas posibles.

Pesimismo y angustia, típicos del existencialismo, que no deben esconder las virtudes de una composición alejada para mi gusto de la majestuosidad y la perfección de la que, en mi modesta opinión, hacen gala muchos de los grandes clásicos -españoles y universales-, pero que consigue captar, desde el principio hasta el final, la atención de cualquier espectador con un mínimo de sensibilidad.

A ello contribuye la notable actuación en conjunto de un elenco muy bien escogido, comenzando por una Cayetana Guillén Cuervo a veces un puntín acelerada en su dicción, pero que consigue dar la talla de sobra en el emotivo tributo rendido a su padre recientemente fallecido, al protagonizar la obra en la que, según dicen, se conocieron sus progenitores, Fernando Guillén y Gemma Cuervo, estrenada en España en 1969 bajo la dirección de Adolfo Marsillach. La excelente réplica de la veterana Julieta Serrano y, en segunda instancia, de Ernesto Arias, deja el terreno preparado para que Lara Grube e incluso Juan Reguilón -el viejo criado que aparece de manera tan sumamente puntual- pongan la guinda interpretativa con sus respectivas aportaciones ya en el epílogo.

Y sobre la puesta en escena, ahí está de nuevo el sello de Eduardo Vasco. Austeridad y frialdad cromática -en la escenografía- y rítmica, acompañada de la música en directo; el estilo típico con el que el director madrileño goza de igual cantidad tanto de admiradores como de detractores. Pero una excesiva sobriedad general que, en esta ocasión, está plenamente justificada ya que, indiscutiblemente, viene al pelo para reflejar el pesimismo, la angustia y la siniestralidad antes aludidos.

Porque El malentendido, como la obra en general de Camus, no es un texto hecho para provocar el entusiasmo y la pasión de las grandes comedias/tragedias barrocas de capa y espada; sino para que el espectador sea capaz no ya de compartir creencias con los existencialistas, sino de llevar a cabo el correspondiente ejercicio psicológico para ponerse en su piel durante hora y media e intentar comprender sus peculiarísimas inquietudes. Y tanto Vasco como los actores no hay duda de que lo consiguen.

, , ,

2 Comentarios

Unas “ansias” muy bien coordinadas


CRÍTICA TEATRAL

OBRA: ANSIA
AUTOR: Sarah Kane (traducción de Marina Sánchez, con la colaboración de Clara Morales)
COMPAÑÍA: ABCM Teatro
REPARTO: Manu Jiménez, Jesús Redondo, Rocío García y Yolanda Garló
DIRECCIÓN: Ruth Rubio y Clara Morales
PRODUCCIÓN: La Cámara Oscura
LUGAR: Sala El Cachorro (Sevilla)
DÍA: 23-2-2013
AFORO: Casi lleno
DURACIÓN: Unos 50 minutos
CALIFICACIÓN: * * * (Sobre 5)

De izquierda a derecha: Manu, Jesús, Yolanda y Rocío; los cuatro jóvenes de ABCM Teatro, en uno de los pasajes de "Ansia".En Ansia, la dramaturga británica Sarah Kane reflexiona sobre la dualidad destino-voluntad, la memoria, el dolor residente en el amor (y el sexo) y el propio amor como forma única de salvación del ser humano. Lo que comienza siendo un encuentro caótico y, en cierta medida, violento, entre los personajes acaba transformándose en un discurso único, una suerte de coro que compone, sirviéndose de las potentes imágenes contenidas en la palabra de Sarah Kane, un solo canto a la libertad del hombre“.

Tomo para explicar el texto, de forma más o menos resumida, parte de la sinopsis incluida en el programa de mano ofrecido por los chicos de ABCM Teatro, un grupo nacido hace año y medio con pretensiones de teatro universitario y que, desde su residencia en Sevilla, poco a poco se va extendiendo también a otros espacios escénicos.

Cuatro jóvenes –Manu Jiménez, Jesús Redondo, Rocío García y Yolanda Garló– que, bajo la dirección de Ruth Rubio y Clara Morales y, como es lógico, unos medios bastante modestos, consiguen mantener de forma casi perfecta el ritmo y la cadencia de la palabra, con muy buena armonía entre los cuatro. Algo que puede parecer muy fácil, pero que no es tan sencillo en un texto de estilo tan caótico de entrada -que no se entienda esto como una crítica negativa, sino como una característica de su poética-, y en el que puede costar algunos minutos comenzar a captar los diferentes trastornos, así como la angustia y soledad que Kane muestra a través de sus personajes.

Por todo ello -además, la entrada es bastante asequible económicamente- creo que merece la pena acudir a ver a estos prometedores muchachos que nos ofrecen otras vías para disfrutar de las artes escénicas más allá de los grandes teatros convencionales; en una época en la que, por desgracia, tanto las salas teatrales como las diferentes producciones alternativas se ven acuciadas por la crisis. Quizás para hoy -segundo y último día en la trianera Sala El Cachorro– vaya a estar algo complicado obtener una localidad merced al reducido aforo del local; pero estoy seguro de que, después de este fin de semana, ABCM Teatro va a conseguir cerrar más actuaciones en éste o en otros lugares.

,

No hay Comentarios

Palabra de Millás… y Juan Diego


CRÍTICA TEATRAL

OBRA: LA LENGUA MADRE
AUTOR: Juan José Millás
REPARTO: Juan Diego
DIRECCIÓN: Emilio Hernández
LUGAR: Teatro Lope de Vega (Sevilla)
DÍA: 15-12-2012
AFORO: Algo menos de 3/4 de entrada
DURACIÓN: Una hora y 20 minutos
CALIFICACIÓN: * * * (Sobre 5)

La palabra, esa compañera permanente en nuestras vidas; ese ser etéreo que convive con nosotros desde poco después de amanecer ante el mundo por primera vez hasta que exhalamos nuestro último aliento; ese amigo que, en ocasiones, nos hace ser tan esclavos de él mismo como dueño absoluto de nuestros silencios…

En definitiva, la palabra; presentada y examinada con cariño por JUAN JOSÉ MILLÁS a través de las particulares divagaciones monologadas de un conferenciante que, inmediatamente, empieza a olvidarse de sus papeles y apuntes para compartir con el público una serie de anécdotas y experiencias particulares para terminar denunciando la transformación y manipulación que, quienes dominan el mundo hoy en día, han llevado a cabo de nuestro lenguaje más cercano.

O, lo que es lo mismo, de esa lengua madre que, en palabras del propio Millás, no es sino “el único tesoro que es patrimonio de todos, porque lo hemos construido entre todos. Y eso significa que todos y cada uno de nosotros somos coautores, por ejemplo, de El Quijote; aunque también de los discursos de Nochebuena del Rey. Vaya una cosa por la otra“. La palabra, como protagonista absoluta de la velada.

Y ahí, a modo de perfecto intermediario entre el emisor -el propio autor- y el receptor -el público asistente-, emerge la figura de JUAN DIEGO quien, con su dominio de la escena y de los tiempos, y con su vis cómica no excesivamente explotada pero visible y magistralmente mostrada a lo largo de su carrera cuando ha sido necesario, se convierte en el perfecto expositor y transmisor de las ideas del autor.

A sus 70 años recién cumplidos -el pasado viernes- este paisano aljarafeño de un servidor se encarga simplemente, de la mano de Millás, de hacer pasar un rato más que delicioso al personal. Porque si bien hay pasajes en los que el texto decae hasta volverse algo anodino, no es menos cierto que predominan, con diferencia, los momentos de sutil ingenio y fino sentido del humor no exento de crítica -antes al contrario-, llegando a su clímax en este último aspecto sobre todo con la feroz crítica final a la realidad social, cultural y económica de hoy en día. Siempre a través de y con la palabra como motivo principal de la misma.

,

No hay Comentarios

Clara Sanchis, mimetizada en Santa Teresa


CRÍTICA TEATRAL

OBRA: LA LENGUA EN PEDAZOS
AUTOR: Juan Mayorga, a partir del Libro de la Vida de Santa Teresa de Jesús
COMPAÑÍA: La Loca de la Casa
REPARTO: Clara Sanchis y Pedro Miguel Martínez
ESCENOGRAFÍA Y VESTUARIO: Alejandro Andújar
DIRECCIÓN: Juan Mayorga
LUGAR: Corral de Comedias de Almagro (Ciudad Real)
DÍA: 14-7-2012
AFORO: Casi lleno
DURACIÓN: Aproximadamente una hora y cuarto
CALIFICACIÓN: * * * * (Sobre 5)

Cuando el argumento de una historia de entrada te interesa más bien poco -aunque respetas la historia del personaje- pero al final terminas prácticamente enganchándote, quiere decir que la elaboración de por sí de la historia es buena. Y si además pones en escena al elenco adecuado, es inevitable que la obra termine siendo todo un éxito.

Eso es lo que me ocurre con La lengua en pedazos. No es que odie a Santa Teresa de Jesús, ni muchísimo menos; la respeto como a la que más y reconozco su importancia dentro de la historia social, literaria y religiosa de España en la Edad Moderna. Pero he de reconocer que la historia de su vida, por mi manera de ser y de pensar, no me interesa demasiado.

Con esta introducción no pretendo sino darle todavía más valor al montaje y al texto compuesto por Juan Mayorga, en el que se nos presenta de manera casi magistral el diálogo entre una Santa Teresa que, perteneciendo al convento de la Encarnación, había decidido abrir la primera de sus fundaciones, el monasterio de San José; y el Inquisidor que, en pleno Renacimiento, debía velar por el cumplimiento de la moral y las buenas costumbres… y también evitar la blasfemia y la evolución de quien se salía de las normas. Todo con la célebre duda de la monja como clímax.

El marco -el ya mítico Corral de Comedias de Almagro-, inmejorable -aunque las sillas podían ser un pelín más cómodas, sólo un poco-; la escenografía, tan minimalista como justa y necesaria -dos sillas y una mesa con alimentos para preparar más un cuchillo, como en la cocina del convento de la Encarnación-; la acústica, perfecta. Sólo el vestuario era inadecuado, especialmente el de una Santa Teresa muy de andar por casa en el siglo XXI. Algo mejorable, aunque asumible.

Pero nada de eso hubiera valido si los intérpretes no hubiesen dado la talla. Y ahí es donde brilla con luz propia una Clara Sanchis cuya brillante actuación no hace sino confirmar su enorme valía y su tremenda versatilidad como actriz. Clara, pese a verse desprovista del hábito -contra su voluntad, según nos confesaría luego-, se mimetiza dentro del alma de Santa Teresa hasta el punto de parecer ella misma.

Claro que un diálogo, como su propio nombre indica, debe estar formado por dos personas. Y ahí es donde un veterano de la escena como Pedro Miguel Martínez -popular para el “gran público” por sus papeles en series como La casa de los líos, La Señora o Aquí no hay quien viva, pero con una dilatada carrera sobre las tablas- le da a Clara Sanchis la perfecta réplica para conformar, junto a ella, una pareja perfecta.

Entre ambos consiguen algo tremendamente difícil como es mantener la calidad interpretativa durante todos y cada uno de los setenta y cinco minutos de los que se compone el montaje. La expresión oral y gestual; el lenguaje tanto verbal como no verbal aparece aquí como auténtica obra de arte gracias a la combinación de la calidad dramatúrgica de Juan Mayorga y a las excelencias de Sanchis y Martínez, capaces entre todos de llevar con sumo éxito una significativa parte de la vida de Santa Teresa hasta a un absoluto profano en la materia como lo es servidor de ustedes.

, ,

3 Comentarios

Blanca Portillo, el perfecto Segismundo


CRÍTICA TEATRAL

OBRA: LA VIDA ES SUEÑO
AUTOR: Calderón de La Barca
COMPAÑÍA: Compañía Nacional de Teatro Clásico
REPARTO: Blanca Portillo, Joaquín Notario, Marta Poveda, David Lorente, Fernando Sansegundo, Rafa Castejón, Pepa Pedroche, Pedro Almagro, Ángel Castilla, Óscar Zafra, Alberto Gómez, Anabel Maurín, Mónica Buiza, Damián Donado y Luis Romero.
MÚSICA: Daniel Garay (Percusión), Juan Carlos de Mulder (Guitarra barroca), Anna Margules (Flauta de pico) y Ana Álvarez (Viola de gamba)
ESCENOGRAFÍA: Mambo Decorados, Sfumato
VESTUARIO: Cornejo, Ahmed Meziane, Ángel Domingo y Vito Montaruli
VERSIÓN: Juan Mayorga
DIRECCIÓN: Helena Pimenta
LUGAR: Hospital de San Juan (Almagro, Ciudad Real)
DÍA: 13-7-2012
AFORO: Casi lleno
DURACIÓN: Algo más de dos horas
CALIFICACIÓN: * * * * (Sobre 5)

Esperaba con mucha expectación este montaje de La vida es sueño por diversas razones, como por ejemplo ser la primera representación que tenía la oportunidad y la decisión de ver de uno de los dos o tres textos por excelencia de los Siglos de Oro; ser la primera función que iba a presenciar en la cuna actual del teatro clásico español, Almagro -aunque no en el Corral de Comedias, eso llegaría al día siguiente-; o comprobar cómo se desenvolvería una actriz como Blanca Portillo en la piel de un personaje como Segismundo.

No es que dudara de la capacidad profesional e interpretativa de Blanca con respecto a los personajes masculinos; no en vano ya dio vida de forma sobresaliente al inquisidor Fray Emilio de Bocanegra en Alatriste. Pero Segismundo es otra cosa. El encarcelado hijo del rey Basilio de Polonia tal vez sea, junto al Duque de Ferrara de El castigo sin venganza (Lope de Vega), el personaje más complejo y mejor creado de todo nuestro teatro clásico; y para interpretarlo de forma convincente no hay que ser ni hombre ni mujer: simplemente hay que ser muy bueno.

Y Blanca Portillo no sólo lo es en general, sino también -y muy especialmente- esta ocasión. Comenzó algo precipitada, pero rápidamente se templó y nos ofreció a los espectadores presentes en el antiguo Hospital de San Juan una de las clases de teatro más magistrales que yo haya podido contemplar. Blanca paró, templó y mandó, marcando y respetando los tiempos interpretativos como a pocos les he visto, sobre todo en el memorable gran monólogo, el de finales del segundo acto. Fue -y es-, en resumidas cuentas, el perfecto Segismundo.

Aunque esta versión de la Compañía Nacional de Teatro Clásico no sólo es Blanca Portillo. También nos ofrece las magníficas actuaciones de un veterano como Joaquín Notario y de una joven como Marta Poveda. Con muchas tablas y todavía más años sobre los escenarios, Notario, tras hacer de Segismundo años atrás, se transforma ahora en un más que notable rey Basilio; mientras que Poveda, popular para el público televisivo por su papel en Escenas de matrimonio, es en La vida es sueño una Rosaura también un poco precipitada en su actuación al principio, pero estupenda a medida que transcurre la obra.

Quizás donde el montaje flojea un poco interpretativamente sea en el personaje de Astolfo, al menos para mi gusto. Rafa Castejón presenta un Astolfo especialmente “suave”, aunque eso sí, con una muy buena dicción del verso. Por el contrario, David Lorente con Clarín sí que cumple perfectamente con su cometido, el de mostrarnos a un personaje verdaderamente aprovechado de la vida y con buenas dosis de gracia y humor, tal y como lo creó Calderón. Fernando Sansegundo (Clotaldo) y Pepa Pedroche (Estrella) mantienen el tipo.

En el resto de aspectos el nivel apenas si decae, antes al contrario; aunque es verdad que con los efectos “especiales” -llamémosle así- utilizados al declararse la lucha de Segismundo contra su padre se pasan un poco. El decorado está muy bien construido, con sus entradas y salidas y con la presentación del Segismundo encarcelado desde abajo; el vestuario y el atrezzo, adecuados -aunque reconozco haber sentido algo de apuro cada vez que paseaban por los aires a Blanca Portillo, que fueron varias, ante el tan hipotético como improbable fallo de los arneses-; mientras que con la música, en vivo y en directo, Helena Pimenta continúa la pauta no iniciada pero sí especialmente desarrollada durante la época de Eduardo Vasco.

, , , ,

1 Comentario

Notable despedida de Eduardo Vasco de la CNTC

CRÍTICA TEATRAL

OBRA: EL PERRO DEL HORTELANO
AUTOR: Lope de Vega
COMPAÑÍA: Compañía Nacional de Teatro Clásico
REPARTO: Eva Rufo, David Boceta, Joaquín Notario, Isabel Rodes, Pedro Almagro, Alberto Gómez, María Besant, Luisa Martínez, David Lorente, Rafael Ortiz, Miguel Cubero, David Lázaro, José Juan Rodríguez y José Luis Santos.
MÚSICA: Alba Fresno (Viola de Gamba), Sara Águeda (Arpa) y Eduardo Aguirre de Cárcer (Percusión)
ESCENOGRAFÍA: Carolina González
VESTUARIO: Lorenzo Caprile
VERSIÓN Y DIRECCIÓN: Eduardo Vasco
LUGAR: Teatro Lope de Vega (Sevilla)
DÍA: 9-3-2012
AFORO: Casi lleno
DURACIÓN: Unas dos horas
CALIFICACIÓN: * * * * (Sobre 5)

Se puede afirmar, no necesariamente con connotaciones negativas, que Eduardo Vasco no es el que era. Sin dejar los grandes dramas, parece que el director madrileño se está haciendo más prolijo últimamente en comedias y montajes especialmente vistosos y divertidos, como si pretendiera llegar más aún al público, o bien demostrar que es capaz de dominar todos los registros de la dirección escénica. Tal vez haya de todo un poco.

Y precisamente ha elegido una de las comedias más populares de nuestro “Fénix” de los Ingenios para despedirse, esperemos que sólo temporalmente, de las colaboraciones con la Compañía Nacional de Teatro Clásico, una vez abandonado su cargo de director de la misma. El perro del hortelano, la comedia palatina que cuenta la turbulenta relación entre Diana, Condesa de Belflor, y su secretario Teodoro, sita en Nápoles -para burlar las restricciones de la “Santa” Inquisición del siglo XVII- y con el amor de distintas clases sociales de por medio, es uno de los títulos más conocidos de Lope de Vega, aunque para mi gusto un escalón por debajo en cuanto a calidad de El castigo sin venganza, Fuenteovejuna y El caballero de Olmedo.

Como casi cada vez que andan de por medio Vasco y la CNTC, las virtudes del montaje superan en mucho a los defectos; así que comenzaremos por estos últimos para así quitárnoslos de enmedio cuanto antes. El primero de ellos es David Boceta, el actor que interpreta a Teodoro. No es que lo haga fatal, ni mucho menos; pero no da la talla en comparación con sus compañeros de reparto, especialmente con Eva Rufo. Se supone que Teodoro es un personaje que, moviéndose primero por el interés de ascender social y nobiliariamente siendo conde de Belflor, termina enamorándose de Diana; y Boceta en ningún momento da la sensación de experimentar dicha evolución dado que su interpretación, cuando más calidez y emotividad requiere, es tremendamente fría.

Y la segunda nota negativa viene del exagerado tratamiento de chanza que se le da a la aparición del Conde Ludovico, el “padre” de Teodoro -llevado de forma excelente por el veterano José Luis Santos-. La ridiculización de los representantes de las clases nobles -a excepción de Diana- mostrada por Eduardo Vasco funciona muy bien durante toda la obra, como puede verse con el Marqués Ricardo (David Lorente), el Conde Federico (Miguel Cubero) y sus respectivos criados (Rafael Ortiz y David Lázaro); pero una escena como la del viejo Conde Ludovico en la que un padre cree haber encontrado a su hijo debía haber sido tratada de otra forma, más seria y con mucha más emotividad.

Son las dos “pegas” de un montaje que por lo demás, cumple de manera excelente con aquello para lo que ha sido creado: dar a conocer un poco más a Lope y a la parte principal de su obra; y divertir al público con un producto de calidad. ¿Cómo? Pues para empezar, colocando en el reparto a EVA RUFO.

Esta actriz madrileña, dada a conocer hace algunos años en la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico, y a quien pude ver hace algo más de un año en El alcalde de Zalamea como Isabel, la hija de Pedro Crespo, interpretando magistralmente su monólogo en el acto final de la obra de Calderón, literalmente se luce en El perro del hortelano con una actuación en la que combina perfectamente la actitud desdeñosa de Diana con la carga dramática de la condesa enamorada, esa que que es incapaz de mostrar con Teodoro su “partenaire” David Boceta.

Sin duda, la presencia de Eva Rufo supone lo mejor de todo el montaje; aunque sería injusto que eclipsara a otro veterano como Joaquín Notario, capaz de meterse hace meses en la piel de Pedro Crespo y luego, en su siguiente trabajo, pasar perfectamente por el típico criado gracioso de las comedias lopescas -Tristán, en este caso- capaz de ayudar a su amo y de engañar a los demás siempre para sacar beneficios tanto para éste -Teodoro- como para él mismo. Su prestigio como actor escénico queda de manifiesto una vez más.

La música, como prácticamente en la totalidad de los trabajos de Vasco, también está presente de forma muy acertada, combinando el sonido de la viola de gamba (tocada por Alba Fresno) con el arpa (Sara Águeda) y los instrumentos de percusión (Eduardo Aguirre de Cárcer), ubicados al fondo del escenario. Todo ello, además, con una dosis de canto -coral e individual, con Miguel Cubero- que parece haber adoptado el director madrileño para la gran mayoría de sus montajes -tanto en la CNTC como ahora en Noviembre Teatro- desde que exhibiera el calderoniano texto El pintor de su deshonra .

El vestuario, de diez, como suele ocurrir con Lorenzo Caprile; mientras que, escenográficamente hablando, Eduardo Vasco abandona su clásico minimalismo para ofrecernos una destacada variedad de telones, celosías y demás elementos escénicos que, a su manera, contribuyen a que la despedida de Vasco de la CNTC sea, si no clamorosa y sobresaliente, sí al menos notable y próxima a la máxima calificación y consideración, al menos por mi parte.

, ,

No hay Comentarios

Un Shakespeare menor, pero genialmente divertido

CRÍTICA TEATRAL

OBRA: NOCHE DE REYES
AUTOR: William Shakespeare
COMPAÑÍA: Noviembre Teatro
REPARTO: Arturo Querejeta, Fernando Sendino, Beatriz Argüello, José Ramón Iglesias, Daniel Albaladejo, Rebeca Hernández, Maya Reyes, Héctor Carballo, Francesco Carril, Jesús Calvo y Ángel Galán
ADAPTACIÓN MUSICAL: Ángel Galán y Eduardo Vasco
VESTUARIO: Lorenzo Caprile
VERSIÓN: Yolanda Pallín
DIRECCIÓN: Eduardo Vasco
LUGAR: Teatro Lope de Vega (Sevilla)
DÍA: 17-2-2011
AFORO: 3/4 (solamente en patio de butacas)
CALIFICACIÓN: * * * * (Sobre 5)

Eduardo Vasco ha demostrado, una vez más, que sabe dominar cualquier registro y cualquier género teatral. Salvo contadas excepciones, el director madrileño -a quien conozco personalmente desde hace algunos años- suele dotar de una gran calidad a sus montajes, ya sean grandes dramas de honor o comedias concebidas exclusivamente para hacer reír al público, y casi siempre sobre textos considerados no como obras “cumbres” por los críticos literarios.

Y eso es lo que ha vuelto a hacer con este Shakespeare desconocido para
el gran público, en la vuelta a la actividad de su compañía, Noviembre, tras siete años al frente de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Una Noche de reyes concebida por el genio inglés con menor calidad quizás que otros míticos títulos suyos como Romeo y Julieta o Hamlet, pero que en manos de Vasco y su elenco se convierte en un producto que probablemente llegue con mayor facilidad al público que algunos de sus anteriores para la CNTC, pero al que no hay que negar en absoluto sus virtudes, que las tiene y muchas.

Magnífica la forma de combinar la música -con Ángel Galán al piano- con la historia de los dos hermanos mellizos, Viola y Sebastián, que se ven separados por culpa de un naufragio y que por los avatares del destino, terminan por recalar en el mismo lugar por separado, creyendo cada uno de ellos que el otro ha perecido. Un trabajo coral, en el que destaca por encima de las demás la figura de Arturo Querejeta.

El veterano actor, curtido en mil batallas, sorprendió a quien suscribe esta crítica con una nueva faceta, con la que añade a su maestría a la hora de interpretar unas notables cualidades para el canto. Querejeta, junto a sus “compadres” escénicos Fernando Sendino y José Ramón Iglesias -dos veteranos ya de la CNTC, como el propio Querejeta y otros, que ahora acompañan a Eduardo Vasco en Noviembre-, es quien lleva el peso escénico en la mayor parte de la obra. Los tres, con sus respectivos papeles de borrachos algo “tocados del ala”, provocan las risas del público, por ejemplo en escenas como la “serenata” nocturna.

Y la última gran “pata” interpretativa del montaje es Beatriz Argüello en su papel de Viola -o “Cesario”, como cada cual prefiera-, con claras reminiscencias -o al contrario, porque se presume que la fecha de creación de Noche de Reyes es anterior- de la doña Juana de Don Gil de las Calzas Verdes. Argüello, a quien yo ya había visto en 2004 haciendo de doña Inés en El caballero de Olmedo (CNTC), también nos ofrece una notable puesta en escena, sabiendo transmitir el enredo típico de los personajes que, eventualmente, “cambian” de sexo.

Los demás no desentonan, en absoluto. Daniel Albaladejo, otrora protagonista de anteriores montajes para la CNTC, hace bastante bien un papel muy importante en la historia pero de menor cuantía escénica, como el del duque Orsino de Iliria; Rebeca Hernández -la condesa Olivia- protagoniza divertidos “bis a bis” con Beatriz Argüello; mientras que Maya Reyes, como la doncella María, contribuye junto al “trío ebrio” antes señalado a hacerle la vida imposible, como el montaje se merece, al patético y altivo mayordomo Malvolio, a quien en este caso honra magníficamente Héctor Carballo.

Todo con una escenografía de fondo muy al estilo de Eduardo Vasco -es decir, destacadamente minimalista-, el vestuario de Lorenzo Caprile y unas coreografías musicales que, como he comentado en la primera parte de la crítica, forman parte fundamental del éxito de esta Noche de reyes, tanto en la crítica como también entre los espectadores… aunque el pasado viernes no quedara demostrado por la escasa afluencia del Lope de Vega, teniéndose que cerrar casi la totalidad de las zonas para que la principal, el patio de butacas, presentara un aspecto decente.

Antes de terminar, una nota personal. Eduardo, me gustaría darte las gracias por invitarnos -así lo entendimos nosotros- a mis amigos y a mí a pasar para intercambiar algunas palabras con quienes estuvieron sobre las tablas del Lope; pero por desgracia -y no por culpa vuestra, como puedes ver en este artículo- no era el día más adecuado para ello. Te esperamos -al menos artísticamente hablando- de nuevo dentro de tres semanas, con El perro del hortelano.

, ,

4 Comentarios

“Por los pelos”: la “contracrítica”

Tomo la palabra a mi ya estimado Marcelo Casas, y por ello titulo de esta forma este artículo, destinado a ofrecer una segunda visión acerca de esta peculiar obra de teatro que tanto éxito está teniendo allá por donde va. Pero, a diferencia de lo que me sugirió en la noche del pasado viernes, no la voy a realizar partiendo del trabajo desempeñado por algún crítico profesional, sino de lo que yo mismo expuse en el espacio que están ustedes viendo allá por las últimas fechas del pasado mes de octubre, durante su anterior visita a Sevilla.

Gracias a la gentileza de Por los Pelos Teatro/Producciones Marcelo Casas y a la de una de sus productoras, Laura Santana, el destino nos proporcionó una segunda oportunidad a mí y a mis amigos principales para poder disfrutar de nuevo de esta forma de hacer teatro, en la que se cumple como nunca la máxima escénica que reza que ninguna representación es igual a la anterior.

Como muy bien dice en su blog mi muy querida amiga y compañera teatral Laura López, desde el momento en el que ocupamos nuestros respectivos asientos en el Teatro Quintero ya no éramos -a excepción de los “noveles” Massimo y Mª Jesús- los típicos espectadores que acuden a una función esperando a ver qué les ofrecen; para nada. Sabíamos perfectamente a lo que íbamos, lo que siempre supone para quien actúa -aunque no sea consciente de ello porque ni mucho menos tiene por qué saber si quien le observa ya lo ha visto con anterioridad- una dificultad extra a la hora de ser evaluado. Y a fe que esta obra y este elenco han superado esto con creces.

El lugar, el mismo: el Salón de Estética Unisex Tony´s; los protagonistas, los de la vez anterior, a excepción de Pablo Paz -el agente de policía Miguel Torres-, sustituido por Arturo Gregorio; la trama, la que todos ya conocemos; la calidad interpretativa, la misma o mejor aún. El desenlace, desgraciadamente, idéntico al de la vez anterior, a pesar de lo que luchamos por evitar que saliera de nuevo como asesino el personaje de Alicia Martos; aunque ello nos dio la oportunidad de disfrutar de nuevo con las extraordinarias dotes artísticas de Eva García-Vacas, capaz de pasar en un pis-pas, de forma sobresaliente, del “estilo Belén Esteban” al drama puro y duro.

Pero entre medias, el plato fuerte de la obra, la interacción con los espectadores, que nos volvió a ofrecer instantes realmente memorables. Es extremadamente divertido que te ofrezcan la oportunidad de hacer de testigo en un caso como éste; y eso, como en cada una de las funciones, lo volvió a agradecer el también llamado “respetable”.

Un público mayoritariamente de la tercera edad, que parece haber encontrado su hueco en la primera representación de los viernes, la de las 19:00; lo mismo que las familias y la gente más joven también gozan del suyo. Porque Por los Pelos es una obra que gusta a todo el mundo, ya que no sólo te brinda la oportunidad de intercambiar opiniones con los personajes -en la sala, y durante el descanso en el ambigú-, sino incluso de subir al escenario y participar sobre las tablas, como así sucedió en la temprana sesión del pasado viernes.

Y si además de hablar con los personajes también puedes hacerlo con los actores una vez terminado su trabajo, la noche adquiere ya tintes realmente mágicos para todos aquellos a los que nos gusta el buen teatro. Desde DAME UN SILBIDITO quiero agradecerle a Laura Santana la oportunidad concedida, así como a los fenómenos Marcelo Casas -me quedo con las ganas de ver el final de Tony-; Juanjo Pérez Yuste -de “policía”, de “ladrón”, pero lo importante en estos tiempos que corren es seguir trabajando-; Jesús Cabrero -como bien sabes, votamos por tu “alter ego” Eduardo López, pero sin rencores, ¿ok?-; Pilar Barrera -¿incriminarán algún día a tu Pitita, “Señora de la Mar Serena”? Sería muy interesante, artísticamente, verte ahí-; y Eva García-Vacas -de vez en cuando es bueno “librarse” de la policía, aunque si salir culpable supone verte actuar, entonces que te cojan las veces que quieran-.

¿Por qué? Entre otras cosas, por la amabilidad y la sencillez demostrada en el trato humano con nosotros; por la paciencia que tuvisteis a la hora de satisfacer todas nuestras curiosidades -muy especialmente las mías, que no fueron pocas-; y por compartir con nosotros, además de unos minutos de tertulia en los albores de la madrugada, el recuerdo gráfico que ilustra esta “contracrítica”. Ojalá podamos volver a vernos muy pronto, con Por los Pelos -de verdad que no me importaría una tercera vez-, o con lo que venga bien.

, ,

6 Comentarios