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Cuatro años desde la conquista del Sol Naciente
Por victor - Deportes, General, Momentos personalmente especiales del deporte - 3 septiembre 2010
MOMENTOS PERSONALMENTE ESPECIALES DEL DEPORTE
El Campeonato del Mundo de baloncesto -también conocido como Mundobasket- de 2010 llegó ayer a la conclusión en lo que a su primera fase se refiere. Después de dejar múltiples dudas, la selección española ha terminado segunda de su grupo tras una doble carambola, y además de enfrentarse a Grecia en octavos -a la que “hay que ganar”- tiene el camino libre de Estados Unidos hasta la final. Pero en este post no voy a hablar precisamente de esto.
Hoy hace exactamente cuatro años que España, la recién bautizada por entonces “ÑBA”, consiguió el mayor logro del baloncesto español en toda su historia, el Mundial celebrado en Japón, y empezó a marcar una época que, sobre todo en Europa, todavía dura en la actualidad.
España llegó al país del Sol Naciente en 2006 después de las decepciones -que no fracasos- de los JJOO de Atenas 2004 y del Europeo de Serbia 2005. Allí, aunque se estuvo cerca, no se consiguieron medallas, y el presidente de la Federación, José Luis Sáez, decidió dar un golpe de timón contratanto a José Vicente “Pepu” Hernández.
Con el ex entrenador del Estudiantes -cuya filosofía era tan simple como rotunda, “BA-LON-CES-TO”- y con un grupo de jugadores fresco y cada vez más consolidado, la selección se presentó en el campeonato siendo una de las favoritas para conseguir una medalla. Pau Gasol, tras su descanso el año anterior, volvía a ser el estandarte de este equipo, y junto a él formaron la lista Rudy Fernández, Cabezas, Calderón, Felipe Reyes, Carlos Jiménez, Sergio Rodríguez, Berni Rodríguez, Marc Gasol -revelación del campeonato-, Álex Mumbrú y un Jorge Garbajosa que acababa de llegar a la NBA procedente del Unicaja -con el que se había proclamado ese mismo año campeón de la liga ACB- y que pasaba por el mejor momento de su carrera.
Y apenas quince días después este sensacional equipo se colgó la medalla de oro tras apalizar en la final (70-47), sin Pau Gasol en cancha, a una Grecia campeona de Europa que venía de cargarse ni más ni menos que a los Estados Unidos.
La lesión del, por entonces, jugador de los Memphis Grizzlies (MVP del torneo), producida en el tramo final de la emocionantísima semifinal contra la campeona olímpica, Argentina -gracias, aro, por “escupir” el tiro final de Nocioni-, le otorgó a los helenos, pero a la hora de la verdad sus compañeros se conjuraron para suplir su ausencia y a fe que lo consiguieron.
La selección le dio una soberana paliza desde el principio a un equipo que contaba en sus filas, entre otros, con “un tal” Papaloukas, “un tal” Diamantidis, “un tal” Spanoulis, “un tal” Fotsis o “un tal” Schorchianitis, que con su corpulencia se había “comido” en la semifinal a los pívots de Estados Unidos, pero que en la final fue frenado perfectamente por un jovencísimo Marc Gasol.
Una actuación en conjunto soberbia, cimentada, como durante todo el Mundobasket, en la enorme intensidad defensiva. Una defensa que nos llevó a ganar por más de diez puntos todos los encuentros, salvo el de semifinales ante Argentina, que fue la gran batalla del torneo.
Nueva Zelanda, Panamá, Alemania, Angola, Japón (primera fase), Serbia-Montenegro (octavos) y Lituania (cuartos) probaron la “receta” de Pepu, una receta que tuvo su mejor aplicación en el partido final, en el que nos hizo entrar en la historia. En definitiva, en el que nos convertimos en campeones del mundo de baloncesto por primera vez.
¿Seremos capaces de repetir este año? Será complicado, porque a las ausencias de Pau Gasol y de Calderón se unen las malas sensaciones de la primera fase y el hecho de que Estados Unidos parece ir de verdad en serio. El tiempo lo dirá. De momento mañana, como hace justamente hoy cuatro años en Saitama, debemos deshacernos de los griegos.
Lakers y Pau Gasol, bicampeones de la NBA (83-79)
No cabía más emoción. Con permiso del “Dios” del baloncesto, Michael Jordan, la NBA vivía ayer su episodio más importante desde hacía ya más de 20 años: Lakers y Celtics, Los Ángeles y Boston, en un séptimo partido de las finales. La rivalidad por excelencia en la liga profesional norteamericana, renacida definitivamente.
Era la gran ocasión de los Lakers para tomarse la revancha de la derrota de 2008, y también para ganarle por fin un encuentro decisivo a sus rivales de toda la vida. Y la gran ocasión para los Celtics de asestarle un nuevo golpe histórico a la franquicia angelina.
Finalmente, tras un encuentro desastroso en sus tres primeros cuartos y auténticamente sublime en el último, los Lakers (83-79), remontando los trece puntos que alcanzaron los Celtics en el tercer período (36-49), han repetido título -nadie lo hacía desde que ellos mismos lograron tres consecutivos entre 2000 y 2002-, han ganado por primera vez a Boston en un séptimo encuentro, y con su anillo número 16, se colocan sólo a uno de los Celtics. Y, además, es el undécimo título para el gran “gurú” de los banquillos, como llaman a Phil Jackson.
Bryant, MVP; Gasol, estelar
Y en un partido tan especial hubo un hombre, el mejor baloncestista español de toda la historia, que fue una vez más decisivo. Pau Gasol estuvo hecho un coloso, sobre todo en el último cuarto, y sus 19 puntos y 18 rebotes fueron claves para el triunfo de su equipo.
Gasol, que logra su segundo título de campeón de la NBA, estuvo hecho todo un coloso bajo los aros, destacando especialmente un rebote vital en ataque capturado a 30 segundos del final, cuando los Lakers ganaban por tres puntos, jugada que acabó con dos tiros libres de Kobe Bryant. Pau, además, anotó varios puntos decisivos en los minutos más calientes, y sólo el excesivo porcentaje de fallos en los tiros libres -sobre todo para lo que en él es habitual- le impidieron lograr la excelencia baloncestística.
Para algunos debió haber sido el MVP de las finales, pero eso, al lado del anillo logrado y del reconocimiento de sus compañeros y aficionados, no tiene importancia alguna. Gasol, por si a alguien le quedaban dudas, se ha consolidado ya definitivamente como una gran estrella en la mejor liga de baloncesto del mundo; y un servidor, que le viene siguiendo desde sus comienzos en el Barça, está teniendo el enorme placer personal -como tantos otros aficionados españoles- de poder disfrutar de él. Que dure.
El premio de mejor jugador fue, cómo no, para Kobe Bryant. El mejor y más emblemático jugador de la historia de los Lakers fue ayer demonio y ángel. Su actuación antes del último parcial le hizo merecedor de que le corrieran a gorrazos, porque fue sencillamente infame. Pero en los doce minutos finales, amigo, se redimió y estuvo en un lado y en otro, anotando y reboteando, para acabar con 25 puntos y 15 rebotes. Su 6 de 30 en tiros de campo quedaba olvidado.
Nunca llegará a ser, en mi opinión, como Jordan -con el que constantemente se le compara- pese a que ya le queda sólo un anillo para superarle -6 a 5-; pero cuando se retire, el 24 -número que, junto al 8, es el que ha llevado en su carrera- debería colgarse en el Staples Center junto al 13 de Wilt Chamberlain, el 22 de Elgin Baylor, el 25 de Gail Goodrich, el 32 de “Magic” Johnson, el 33 de Kareem Abdul-Jabbar, el 42 de James Worthy, y el 44 de Jerry West, el hombre que, desde los Grizzlies, facilitó el traspaso de Pau Gasol hace 2 años y medio.
Artest, el factor clave
Ahora bien, el elemento más importante para el triunfo de Lakers fue, sin duda, Ron Artest. El “leñero” por excelencia, el jugador más excéntrico que hay actualmente en la NBA, “aparece” de vez en cuando en ataque, y cuando lo hace, es imparable. Como ayer.
Él solito mantuvo en el marcador en el segundo cuarto a los Lakers con doce puntos; y él se encargó de anotar un triple vital a falta de 1:01 (79-73). Veinte tantos para el amigo, la tercera gran clave de los Lakers.
Celtics, dando la cara hasta el final
De los Celtics, qué decir que no hayamos dicho ya. Es un conjunto con orgullo, con carácter, y con enormes jugadores; que, sin uno de sus hombres claves, Kendrick Perkins -también estuvo prácticamente disminuído Bynum en los Lakers- plantaron cara durante todo el choque, se colocaron 13 arriba en el tercer cuarto y pelearon hasta el final la victoria en cancha contraria.
Rondo, Ray Allen, Pierce, Garnett y Wallace; todos y cada uno de los miembros de su quinteto inicial estuvieron por encima de los diez puntos de anotación; pero ayer “no hubo” banquillo. Ayer, el título estaba escrito que sería para los Lakers, que tiraron de todo lo que tenían para evitar que éste se les escapara en su propia casa.
“Sheed” Wallace, Allen y Rajon Rondo se empeñaron en dar emoción con tres triples en el último minuto y medio cuando los Lakers ya tocaban el anillo; pero los angelinos mantuvieron la cabeza fría y sentenciaron con dos tiros libres de “Sasha” Vujacic. Después, la locura; no era para menos.
Se había escrito uno de los mejores capítulos de la historia de las finales de la NBA, habían ganado los de casa y, encima, un españolito fue “starring” de este gran triunfo. Casi nada. Ahora Pau Gasol se dedicará a descansar, sin participar en el Mundial con la selección española. Aunque nos duela no poder contar contigo, te has ganado el descanso, campeón.
Los Lakers barren a los Celtics (89-67) y fuerzan el séptimo partido
No va más. Desde 1994 (Houston Rockets-New York Knicks) no tenía lugar un séptimo y definitivo partido en unas finales de la NBA; pues bien, en 2010 la emoción de un cara o cruz para ambos finalistas está asegurada, ni más ni menos que con las dos franquicias más grandes de la historia de la liga profesional norteamericana.
Ayer los Lakers reaccionaron a lo grande y, desde el salto inicial, pasaron por encima de unos Celtics que, todo sea dicho, en cuanto su rival alcanzó la veintena de puntos de diferencia en el segundo cuarto, bajaron los brazos -al contrario que en otras ocasiones- y se dedicaron a pensar más en el gran choque de mañana jueves.
A ello ayudó la lesión de un Kendrick Perkins que se torció la rodilla en el período inicial y que no volvió a aparecer por la cancha. Las primeras exploraciones le convierten en seria duda para el definitivo encuentro, lo que sería una baja realmente sensible para los de Boston debido a todo lo que aporta el pívot titular en defensa, más o menos lo mismo que en su momento fue la de Andrew Bynum para los Lakers.
Pero cuando Perkins se retiró los Lakers ya estaban en vías de resolver el partido, utilizando justo las mismas armas que habían aupado a los Celtics hasta el 2-3 en la serie: intensidad defensiva -los angelinos mordían-, acierto más que decente en ataque y aportación de los hombres de banquillo, en especial de un “Sasha” Vujacic que ayer, en los minutos que estuvo en cancha, sí aportó lo que se espera de él, con 9 puntos y dos triples convertidos.
Y si a ello se le une que Pau Gasol, pese a estar físicamente bastante agotado, tiró de repertorio para quedarse a sólo una asistencia del triple doble (17 puntos, 13 rebotes y 9 asistencias); que Kobe Bryant estuvo en sus números con 26 puntos y 11 rebotes; que Ron Artest metió sus triples; que Odom apareció algo (8 puntos) y que los reservas célticos, a diferencia de lo que suelen hacer, ayer no aportaron casi nada, el resultado no pudo ser otro que el 51-31 del descanso y el 89-67 que registró definitivamente el electrónico del Staples Center.
El último cuarto sólo sirvió para que ambos equipos -pese a que Phil Jackson mantuvo a algunos titulares hasta el final- se dedicaran a dejar pasar el tiempo y a pensar en lo que van a tener entre manos dentro de dos noches: la batalla definitiva que, en ningún momento lo dudamos, no va a tener nada que ver con lo que se pudo contemplar ayer.
Los Celtics puede que no tengan a Perkins pero son bastante fiables fuera de casa y sólo han perdido dos partidos seguidos cuando ganaban a los Magic por 3-0; los Lakers jugarán al calor de su público donde se crecen enormemente y donde sólo han cedido un partido en todos los play-offs, pero esa derrota, recordemos, vino precisamente de manos de los Celtics y, además, la historia está totalmente en su contra si se miran los cara o cruz ante sus archirrivales de Boston.
¿Qué pasará? Visto lo visto vayan ustedes a saber; pero yo, que admiro a las dos franquicias por igual, deseo como es lógico que Pau Gasol salga del Staples Center con su segundo anillo colocado en su mano.
Espectacular y extraordinaria machada del Caja Laboral en la final de la liga ACB
Lo que casi nadie pensaba que sucedería -empezando por un servidor- ha ocurrido. El Regal F.C. Barcelona, el campeón de la Copa del Rey y de la Euroliga, el mejor equipo de largo de toda la temporada, ha caído en la final de la liga ACB 2009-2010 ante el Baskonia, que consigue el tercer título de su historia.
Es curiosa la evolución de los duelos entre estos dos equipos, protagonistas de las tres últimas finales ligueras, ganadas todas ellas por el que ha tenido los pronósticos y el factor cancha en contra (dos el Caja Laboral, antes TAU Cerámica; y una el Barça). Pero lo de este año ha rozado lo heroico.
Tres derrotas en toda la fase regular y los play-offs, y cinco en toda la temporada; ese era el bagaje del mejor equipo que había pasado por la liga ACB en toda su historia; pues bien, han llegado los guerreros vitorianos y, en tres partidos sumamente emocionantes (58-63; 69-70 y 79-78), se han cargado con todas las de la ley la posibilidad del segundo triplete azulgrana de la historia.
Cierto es que el Barça, sobre todo en los dos primeros choques en el Palau Blaugrana, no ha sido ni la sombra del equipo que ha maravillado a Europa; pero no hay que quitar ningún mérito al excelente trabajo táctico de un entrenador, Dusko Ivanovic, habitualmente acostumbrado a perder finales de la ACB, y de unos jugadores encabezados por el MVP tanto de la fase regular como de la final, Tiago Splitter, y por el jugador que ha decidido el título en el tercer partido, Fernando San Emeterio.
Porque, como bien suele decir la afición baskonista, “al equipo blaugrana -colores originales del club antes de la llegada de los patrocinadores- no hay quien le gane, porque tiene unos huevos así de grandes”. Tras “asaltar” ni más ni menos que dos veces el Palau, en el tercer partido disputado en un Fernando Buesa Arena a rebosar la cosa llegó a emociones insospechadas. A falta de siete segundos para el final de la prórroga, el Barça ganaba por un punto y Basile, un tirador consumado, tenía dos tiros libres para casi sentenciar el choque e irnos al cuarto.
Todo el pabellón se acordaba de cómo su equipo había dejado escapar la victoria en el tiempo reglamentario, incluso aceptando la polémica que supuso el que los árbitros dieran validez al tapón final de Morris sobre Eliyahu, lo que habría significado el título. Pero Basile falló el segundo tiro libre, San Emeterio cogió el rebote y se fue hacia la canasta barcelonista dispuesto a todo; y todo fue lo que consiguió.
El escolta nacional logró una espectacular canasta acompañada de personal a falta de 5 décimas -todo se debe decir, hay que tener pocas luces para hacer falta ganando sólo por dos puntos cuando el jugador rival ya ha penetrado hasta la cocina-, y tenía en su mano darle la tercera liga a los suyos. No falló, y el 79-78 final desató la locura en el Buesa Arena y en toda la capital de Euskadi, donde el baloncesto es casi una religión.
De todo corazón -aunque quien me conoce sabe que, en baloncesto, yo voy siempre con el Cajasol y con el Barça-, felicidades al Caja Laboral Baskonia, con cuyos aficionados pasé una magnífica Copa del Rey en 2004; y a todos los vitorianos, quienes me acogieron de la mejor manera posible el pasado año en las veraniegas fiestas de la Blanca. Os lo habéis ganado a pulso, campeones.
Boston deja a Lakers al borde del precipicio
Quien gana el quinto encuentro de las finales de la NBA cuando éstas van empatadas en el cuarto, gana el anillo. Esta máxima, tan sólo quebrada cuando los Houston Rockets vencieron a los New York Knicks en 1994, está a punto de darle su 17º título a los Boston Celtics.
Los de Massachussets vencieron anoche a Los Ángeles Lakers por 92-86, en el quinto partido del play off final de la NBA (2-3 en total para Boston), y obligan al equipo de Kobe Bryant y Pau Gasol a haber la hombrada de ganarles los dos últimos encuentros en el Staples Center, algo que se ha demostrado que será muy, pero que muy difícil.
Para ello tienen que suceder varias cosas, sobre todo dos. La primera, que Boston pierda dos partidos consecutivos fuera del TD Banknorth Garden, lo que no ha ocurrido en todos los play-offs. Cierto es que Lakers tan sólo ha cedido un choque como local, pero éste ha sido precisamente ante los Celtics.
Y la segunda es que “vuelvan” los que ayer “no estuvieron” por parte de los Lakers. Es decir, todos menos Kobe Bryant. La megaestrella de los angelinos se metió entre pecho y espalda él solito 23 puntos consecutivos entre el segundo y el tercer cuarto, para terminar con un total de 38; pero los demás, nada de nada.
Gasol, horrible pese a sus dobles figuras en puntos y rebotes -12/12-, hizo el peor partido de toda la serie, siendo superado claramente tanto en defensa como en ataque; Odom continúa “missing”; Bynum sólo destacó al principio por su maltrecha rodilla; Artest pierde la cabeza muchas veces al intentar hacer cosas para las que está incapacitado; y Fisher no va a ser siempre el “salvador de la patria” porque tampoco puede. Con el resto, Phil Jackson casi ni cuenta, como bien sabemos.
Los Celtics, mucho más compactos, mucho más agresivos y, sobre todo, con un “fondo de armario” mucho más fiable, sin apabullar a su rival eso sí, controlaron el partido tal y como habrían deseado, y supieron administrar magistralmente la ventaja de 13 puntos lograda en el tercer cuarto a base de todo lo que acabamos de comentar.
Paul Pierce fue el mejor de los célticos con 27 puntos; pero es que Garnett, jugando medio partido, anotó 18; Rajon Rondo otros tantos -más 8 asistencias-; y Ray Allen, 12. Así es mucho más fácil ganar, sobre todo cuando del contrario tan sólo responde uno, por mucho Bryant que se llame.
En resumen, que los Celtics ahora tienen claramente la sartén por el mango. Los Lakers, pese a jugar como locales -sexto partido, el próximo miércoles-, deberán encomendarse a todo lo que se les ocurra para dar la vuelta a una serie que la mayoría pensamos que van a perder. Ah, y, por supuesto, pedir a los “ausentes” de ayer noche que “vuelvan” a las Finales. Si no, en breve éstas pondrán su punto y final.
Las finales de la NBA continúan en tablas (2-2)
Era el sino de esta serie que se presumía larga y que, como aventurábamos, se va a ir al menos hasta los seis partidos. Ya comentábamos que los Lakers serían capaces de ganar a los Celtics al menos un partido en Boston, y esto se cumplió en el tercer encuentro.
En él los Lakers adquirieron una ventaja de 17 puntos en el segundo cuarto que dejaron escapar presa de sus propios errores y, por qué no decirlo cuando es verdad, de la lucha de unos Celtics que no se dan nunca por vencidos y que recuperaron la mejor versión de Kevin Garnett, quien por vez primera en la serie fue mejor que Pau Gasol -13 puntos y 10 rebotes-; aunque por el contrario sufrieron el horrible partido de Ray Allen, que después de su exhibición en el segundo choque, no metió ni una sola canasta de campo.
Con Gasol superado, sobre todo en defensa, y con un Kobe Bryant que, como en él es costumbre, se tiraba todo lo que le llegaba -es un supercrack, pero con él el juego de los Lakers a veces llega a ser desesperante-, tuvo que ser el salvador en muchos momentos decisivos, Derek Fisher, quien con 11 puntos saliera al rescate de unos Lakers que ganaron 84-91 y que se la devolvieron a los Celtics.
Sin embargo en el transcurso del tercer cuarto se produjo un hecho que puede ser decisivo para la suerte de las finales. Andrew Bynum, colosal en la pintura en los tres partidos, se resintió de la rodilla que tantos problemas le está causando en su carrera. Ayer, en el cuarto envite, tan sólo pudo disputar unos minutos meramente testimoniales, y su baja fue fundamental para que los Celtics igualaran la serie (96-89).
Tras un partido horroroso por parte de ambos equipos -el peor de la serie en mi opinión- en los tres primeros cuartos, y después de que Bryant -33 puntos y varios triples en la segunda mitad- y Gasol, como casi siempre, mantuvieran con ventaja a los Lakers ante unos Celtics dormidos, en el cuarto final el orgullo céltico despertó de la mano de su banquillo. Nate “Kryptonita” Robinson -llamado así porque, desde su minúscula estatura, le ganó un concurso de mates a Dwight “Superman” Howard- y Glenn Davis, “Big Baby”, se hicieron los amos de la cancha y, sobre todo el segundo, dieron a su equipo una ventaja decisiva para ganar y poner el empate a dos.
Davis acabó con 18 puntos y un enorme trabajo con el que, ante la ausencia de Bynum, se comió literalmente a Lamar Odom. El triunfo de los de Boston quedó sellado con una canasta de Paul Pierce a minuto y medio del final, después de que Gasol perdiera un balón ante Kevin Garnett con 87-81.
Pau hizo de nuevo un muy buen partido -21 puntos, con pocos tiros de campo pero sacando muchas faltas de tiro, más 6 rebotes-, pero se mostró incapaz de luchar solo en el último cuarto contra Garnett, Perkins, Davis y Rasheed Wallace. Sin Bynum y con Odom “de vacaciones” Gasol jugó prácticamente todo el encuentro mientras que los pívots de los Celtics se repartieron los minutos y llegaron mucho más frescos al final.
El quinto partido, el último en el TD Banknorth Garden, se jugará el domingo y será vital para determinar la suerte de la final. Si Andrew Bynum no se recupera los Celtics, a poco que exploten el juego interior, muy probablemente ganarán de nuevo por su profundidad de banquillo, y se harán con el 75% de la serie porque será muy complicado que los Lakers les ganen los dos últimos encuentros en Los Ángeles.
Pero si la rodilla le da una tregua al “center” de los Lakers -que, hasta ahora, han ganado los partidos impares-, estoy convencido de que los angelinos, con un hombre que no es primera figura pero que es vital en su rotación, volverán a cobrar ventaja en la serie, y tendrán la ocasión de sentenciar el título en el sexto ante sus aficionados. ¿Qué ocurrirá? Lo veremos en un par de días.
ACB: Barça-Caja Laboral, tercera final consecutiva
Se repetirá la final de las dos últimas ligas ACB. Barça y Caja Laboral (antes TAU) volverán a medirse en el definitvo play-off. Los blaugrana se deshicieron ya hace varios días del Unicaja por un claro 3-0; mientras que los vitorianos acaban de eliminar al Madrid en una emocionante semifinal, resuelta en el quinto y definitivo encuentro.
El Baskonia ha hecho valer el factor cancha en una eliminatoria igualadísima por lo general, y tras ganar los dos primeros choques en casa y perder los dos siguientes en Madrid, ha resuelto esta mañana en el Buesa Arena por 64-58; lo que le da la ocasión de retar al mejor equipo del mundo FIBA. ¿Favorito? Respetando a los vascos -a quienes les tengo especial cariño por su gran afición-, el Barça, sin duda alguna.
Barça-Unicaja y Caja Laboral-Real Madrid, semifinales de la ACB 2009-2010
Esta noche se ha completado el cuadro de semifinalistas de la liga ACB de baloncesto. El Cajasol ha luchado, ha planteado una dura batalla al Real Madrid, pero al final no ha podido ser.
Los hombres de Joan Plaza vencieron a los de Messina en el primer partido en Madrid (60-66), pero el pasado sábado en San Pablo un mal inicio y los triples finales de Garbajosa cuando el Cajasol estaba remontando propiciaron la igualada (71-76); y esta noche los sevillanos han igualado en el tercer cuarto los doce puntos que los blancos llevaban de ventaja al descanso; pero luego el Madrid ha vuelto a reaccionar y, aunque el Cajasol no se ha rendido, el 67-60 definitivo mete al cuadro capitalino en semifinales. Gran campaña, no obstante, del equipo sevillano; ojalá se vea refrendada la próxima temporada porque Sevilla merece tener un equipo en la élite del baloncesto nacional.
El resto de eliminatorias se han resuelto por la vía rápida. El Barça pasó por encima del Gran Canaria; el Caja Laboral se deshizo de un combativo Asefa Estudiantes y, por último, el Unicaja ha sido el único equipo en clasificarse con el factor cancha en contra, a costa del Power Electronics Valencia.
Así pues, las semifinales -que también serán al mejor de tres partidos- quedan de la siguiente forma:
F.C. Barcelona-Unicaja (Jueves 26 en Barcelona; sábado 28 en Málaga y, si es necesario, lunes 30 de nuevo en Barcelona)
Caja Laboral-Real Madrid (Viernes 27 en Vitoria; domingo 29 en Madrid y, si es necesario, martes 31 de nuevo en Vitoria)
FE DE ERRATAS: Las semifinales de la liga ACB esta temporada no son al mejor de tres partidos, sino de cinco; volviéndose al formato vigente hasta 2007. Los dos primeros choques de cada play-off, eso sí, se celebrarán alternativamente entre el jueves y el domingo, en Barcelona y Vitoria, respectivamente.
El primer gran “boom” del baloncesto en Sevilla
Por victor - General, Momentos personalmente especiales del deporte - 21 mayo 2010
MOMENTOS PERSONALMENTE ESPECIALES DEL DEPORTE
Me estoy refiriendo al primer éxito sonado del Caja San Fernando -actual Cajasol- en su historia: la victoria sobre el Real Madrid en el play-off de cuartos de final de la Liga ACB 95-96.
No era la primera vez que el Caja San Fernando se clasificaba ni para un play-off ni para unos cuartos de final; ya lo había intentado en las campañas 92-93 y 93-94 con José Alberto Pesquera en el banquillo; pero el Estudiantes y el Barcelona, respectivamente, impidieron su pase a semifinales.
Después de una gris temporada 94-95, la siguiente la afrontaron los sevillanos con grandes cambios en sus filas. A los canteranos Raúl Pérez y Benito Doblado, consumados tiradores de larga distancia, se les unieron una tripleta estelar de americanos: el Michael Anderson -MVP de aquella temporada-, primer gran “genio” y antecesor de André Turner; el ala-pívot Marvin Alexander; y el pívot Warren Kidd, todo un dominador bajo los tableros. Y la dirección técnica corrió a cargo de un grande de los banquillos: Alexander “Aza” Petrovic, hermano del gran y malogrado Drazen.
Sin embargo, la clave llegó unas jornadas después de comenzar la fase regular: Marvin Alexander se lesionó y su sustituto fue el que luego se convertiría en un histórico del club, Richard Scott, un semidesconocido que se reveló como el gran descubrimiento de la temporada. Resultado de todo esto: el Caja, 7º y de nuevo en los play-offs; aunque con casi nulas esperanzas de clasificarse para las semifinales dado que su rival era ni más ni menos que el Real Madrid, segundo clasificado en la fase regular.
Pero en el primer partido jugado en el antiguo Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid, en un play-off al mejor de tres, el Caja San Fernando ganó por 75-83, y se colocaba tan sólo a un triunfo de las “semis”. La gran sorpresa había comenzado a cocinarse.
Tres días más tarde San Pablo, como no podía ser de otra forma, estaba a reventar, quizás por primera vez en su historia. Era la ocasión de dar el gran golpe, y el Caja San Fernando no la iba a dejar escapar. La magnitud del choque merecía un esfuerzo por mi parte, y ya que no podía ir porque en un partido intersemanal que no fuera del Betis las horas de estudio eran, desgraciadamente, sagradas -por entonces yo estaba en el instituto-, al menos me las ingenié para poder escuchar por la radio el segundo tiempo sin que me descubrieran.
¿Y qué fue lo que escuché? Pues, como podéis ver en el video, un partido muy emocionante que se resolvió en los últimos segundos, después de que Antúnez, ganando el Caja por dos puntos, fallara un triple y Raúl Pérez sentenciara con una bandeja. Al final, 90-86; el Madrid, eliminado; el Caja San Fernando, a semifinales; y San Pablo, de fiesta.
Después el Caja San Fernando eliminó en semifinales al TDK Manresa y se metió en la final, que perdió con el Barça, y en la Liga Europea, actual Euroliga. Y tres años después volvió a repetir final con los culés después de deshacerse de nuevo de los blancos, esta vez en semifinales, y con otra gran fiesta en San Pablo. Pero nada de eso fue tan inolvidable como aquella noche de mayo de 1996; el día en el que el baloncesto, por fin, entró de lleno en la capital de Andalucía.
Catorce años después, puede repetirse la gesta. Por el momento el Cajasol ha vuelto a dar la sorpresa en Madrid, ganando por 60-66, e “incendiando” prácticamente tanto Vistalegre -feudo de los blancos- como la propia ACB, que espera fervientemente una nueva final entre el Barça y el Madrid.
Falta rematar la faena mañana, en un San Pablo que, como en 1996, estará de nuevo hasta la bandera. Si no se ganara, aún quedaría un tercer y definitivo encuentro, pero sería de nuevo en la capital de España. Hay que aprovechar, pues, esta enorme ocasión de volver a clasificarse, diez años después de la última vez, para las semifinales. La empresa no será fácil; pero San Pablo debe llevar en volandas a los hombres de Joan Plaza para que le den la puntilla a un nervioso Real Madrid de Ettore Messina.
(Los videos de Youtube son por cortesía de baloncestosevilla.org, la página no oficial del club)
ACB: Real Madrid-Cajasol en play-offs
Terminó la fase regular de la liga ACB con el Cajasol situado definitivamente en el sexto lugar de la clasificación, lo que le llevará a enfrentarse al Real Madrid. El equipo de Joan Plaza venció al Gran Canaria 2014 por 70-65; pero el Unicaja hizo lo propio con el Caja Laboral por 70-62.
Los cajistas, que no pudieron recuperar el quinto puesto -aunque se soñó durante buena parte de la mañana-, pudieron hasta perder el sexto y quedarse octavos, ya que después de llevar el encuentro por los cauces adecuados, una pájara en el último cuarto le hizo llegar a los últimos minutos cuatro abajo, 61-65.
Pero un “3+1″ de Ellis y, sobre todo, un triplazo inverosímil de Kirksay a 30 segundos del final -la jugada más espectacular vista en San Pablo esta temporada; la mejor de la semana y una de las 2-3 mejores de toda la liga- propiciaron una victoria que sentenció Calloway desde el tiro libre.
Ahora el Cajasol se medirá por entrar en semifinales al Real Madrid. La empresa, complicada; aunque si ya se hizo lo mismo hace catorce años, ¿por qué no se va a repetir ahora?
Por lo demás, el resto de posiciones no se han visto alteradas. El MVP de la temporada ha sido Thiago Splitter; Xavi Pascual ha sido designado mejor entrenador; y Kirksay ha terminado como máximo recuperador y tercer mejor reboteador.
CLASIFICACIÓN (34ª y última jornada):
1º Barcelona 31-3 (Play-off/Euroliga)
2º Caja Laboral 27-7 (Play-off/Euroliga)
3º Real Madrid 27-7 (Play-off/Euroliga)
4º Valencia BC 23-11 (Play-off/Euroliga)
5º Unicaja 19-15 (Play-off/Euroliga)
6º Cajasol 19-15 (Play-off/Eurocup)
7º Asefa Estudiantes 19-15 (Play-off/Eurocup)
8º G.Canaria 2014 17-17 (Play-off/Eurocup)
9º B.Bilbao Basket 16-18 (¿Eurocup?)
10º CB Granada 15-19
11º DKV Joventut 15-19
12º Suzuki Manresa 14-20
13º CB Valladolid 13-21
14º Lagun Aro GBC 13-21
15º Meridiano Alicante 13-21
16º Fuenlabrada 12-22
17º Xacobeo 8-26 (Descenso)
18º CB Murcia 5-29 (Descenso)
PLAY-OFFS CUARTOS DE FINAL:
1) Regal Barça-Gran Canaria
2) Power Electronics Valencia-Unicaja
3) Caja laboral-Asefa Estudiantes
4) Real Madrid-Cajasol
Los cuartos de final y las semifinales serán al mejor de tres partidos; la final, al mejor de cinco. Los primeros partidos de cuartos se jugarán el jueves 20 (Real Madrid-Cajasol, 20:30 TVE) y el viernes 21 (el resto); los segundos, el sábado 22 (Cajasol-Real Madrid, 18:00 TVE) y el domingo 23 (el resto); y los terceros, si fueran necesarios, el lunes 24 (Real Madrid-Cajasol, 20:30 TVE) y el martes 25 (el resto).
Las semifinales enfrentarán a los vencedores de las eliminatorias 1 y 2, y a los de las 3 y 4, respectivamente; con ventaja de campo para el mejor clasificado en la liga regular.
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