Archivo etiqueta Barça

El ciclo se cierra tal y como empezó


Catorce títulos en cuatro temporadas (a saber: tres ligas, dos Champions, dos Copas del Rey, dos Mundiales de Clubes, dos Supercopas de Europa y tres Supercopas de España) y, sobre todo, un estilo de juego reconocido y admirado a nivel mundial. Ese es el legado que deja el Barça de Pep Guardiola, me atrevería a decir abiertamente que algo insuperable del todo para cualquier equipo que se lo proponga en los años venideros.

Así ha completado el Barça, de la mano del técnico de Santpedor, un ciclo verdaderamente impresionante que si se inició en 2009 con una contundente victoria frente al Athletic de Bilbao en la final de la Copa del Rey, ha terminado ahora exactamente de la misma forma. El 0-3 de esta noche en el Vicente Calderón es una muestra muy clara de cómo se ha desarrollado el encuentro, decidido tras una primera media hora de ensueño con la que nos han deleitado las huestes balugranas, vencedoras de la 26ª Copa de su historia.

El Athletic ha tenido mala suerte. Su temporada ha sido magnífica, tanto por los resultados obtenidos en los torneos por eliminatorias como por el juego veloz y atractivo desplegado durante la mayor parte del curso, pero no ha podido rematar. La excesivamente corta rotación de Marcelo Bielsa les ha hecho llegar fundidos a los encuentros decisivos; pero sobre todo lo que les ha pasado tanto en la Europa League como en la Copa es que se han topado, respectivamente, con un rival que anduvo muy inspirado y con otro que si se pone a jugar como sabe es casi imposible ganarle.

A los leones les ha ocurrido exactamente igual que en 1977. Entonces, la Juventus en la UEFA y el Betis en la mítica y legendaria final de la I Copa del Rey -en el Calderón- les dejaron con la miel en los labios; tal y como se han quedado en 2012 ante el Atlético y el Barça -también en el feudo colchonero-. Demasiado castigo para un bloque protagonista de momentos tan brillantes como, por ejemplo, las eliminatorias europeas ante Manchester United y Schalke 04; pero es que, repetimos, con un Barça como el de hoy lo que no puede ser, no puede ser; y además, es imposible.

Todos esperaban -algunos, más allá de los hinchas bilbaínos, lo deseaban fervientemente- que el Athletic saliera de forma muy distinta a la del pasado 10 de mayo en Bucarest, más activa y menos nerviosa debido a su condición teórica de “víctima”. Pero el Barça no le ha dejado. Los jugadores culés querían cerrar con un título una campaña bastante irregular; y también querían homenajear al que ha sido en estos cuatro años su guía desde la banda.

Así, en 24 minutos, los dos goles de Pedro y el de Leo Messi cerraron el partido mucho antes de lo que se preveía. Elogiable al 100% el final de temporada de Pedrito que, cuando ha podido tener continuidad y las lesiones le han dejado en paz, ha vuelto a demostrar lo que vale con dos tantos “marca de la casa”: el primero a los dos minutos cazando una pelota tras un córner; y el segundo, el definitivo 0-3, con un remate ajustado, ambos con la zurda. Esta noche el canario ha comprado una gran cantidad de billetes para estar el domingo en la lista de Vicente del Bosque para la Eurocopa 2012.

Y qué decir de Messi que no se haya dicho ya. El mejor jugador de lo que llevamos de siglo XXI necesitaba, más por convicción y satisfacción personal que por otra cosa, volver a ser decisivo en una final; y a fe que lo ha sido. Javi Martínez y De Marcos en el medio campo, y Ekiza y Amorebieta en el área, han terminado verdaderamente mareados con el genio de Rosario, que ya avisó en el primer minuto y que encarriló definitivamente el título culé a los veinte recibiendo un gran pase de Iniesta y definiendo, con la derecha y con poco ángulo, de forma magistral.

Era su gol número 73 a lo largo de toda la temporada, un récord mundial con el que Messi se postula como más que probable ganador de su cuarto Balón de Oro FIFA; y me explico. En una temporada en la que todos aquellos que han decidido los grandes títulos han tenido también algún fallo grave (Drogba en la Copa de África; C. Ronaldo, como el propio Messi, en la semifinal de la Champions), los 73 tantos del argentino, su indiscutible Bota de Oro, la cantidad de pases de gol que ha dado y el notable número de goles de museo que ha metido le hacen, sin ninguna duda por mi parte, le vuelven a hacer merecedor del premio.

Sentenciado el duelo, al Barça le bastó con que Mascherano y Piqué fueran sendos valladares inexpugnables, y con algunas acciones sueltas a la contra; porque el Athletic, más animoso en la segunda mitad, poco ha podido hacer para compensar el vendaval que se le había venido encima en el primer tramo del partido.

Pero los rojiblancos no tienen nada que reprocharse; porque hoy simplemente el Barça ha decidido sacar su rodillo a pasear desde el comienzo para así hacerle más placentera su última noche de gloria al verdadero comandante de todos y cada uno de los catorce títulos regalados a su afición y al mundo del fútbol: don Josep Guardiola Sala. Como muy bien ha titulado en su artículo el gran periodista Rubén Uría, gloria eterna para su Barça; un equipo que se ha ganado por méritos propios entrar en el Olimpo histórico del balompié internacional.

Twitter: @victordiaz79

, , ,

No hay Comentarios

En nombre del FÚTBOL, gracias, Pep


Se cierra definitivamente un ciclo en el Barça. El entrenador más laureado de la historia del club, el que mejor ha sabido perfeccionar el gusto por el buen fútbol “impuesto” en la entidad culé desde la llegada de Johann Cruyff, se marcha definitivamente, tras cuatro años en los que ha llevado a los del Camp Nou a la cima indiscutible del fútbol mundial.

El tremendo desgaste ha sido la causa esgrimida por Pep Guardiola para poner fin -algo que tenía decidido desde el pasado otoño- a un período que se cierra con un total de trece títulos -seis de ellos en el histórico 2009-, que pueden ser catorce. A saber: tres ligas, dos Champions, dos Mundiales de clubes, dos Supercopas europeas, tres Supercopas españolas y una Copa del Rey que pueden ser dos si el próximo día 20 derrota al Athletic de Bielsa en el Vicente Calderón.

Le creo, porque no hay más que ver la comparativa de la imagen que presentaba a su llegada al primer equipo en 2008, y la actual. Pero hay quien dice que también ha habido de por medio otros factores: desavenencias con la directiva, hartazgo con algún que otro jugador…

Aunque tengo razones más que suficientes como para no creerme en absoluto esto último, como yo no he vivido precisamente desde dentro cómo ha sido la relación entre Guardiola y Rosell no seré yo quien ponga en duda lo que han apuntado ciertos compañeros de diversos medios de comunicación que, teóricamente, poseen mucha más información que yo. Como tampoco me apetece entrar en polémicas con quienes, siempre desde la capital del Reino de España, acusan al de Santpedor de cobardía por marcharse precisamente el año en el que el Barça no va a ganar, salvo apocalipsis histórico, ni la Champions ni la liga. No merece la pena.

Porque lo que debe hacer ahora el mundo del fútbol es exactamente lo mismo que hará el barcelonismo cuando la temporada toque a su fin: despedirle con todos los honores que se merece un hombre de cuya mano los Messi, Xavi, Iniesta, Puyol y compañía, como el Madrid de Di Stéfano, Puskas y Gento, el Brasil de 1970, el Ajax de Rinus Michels y Johann Cruyff, o el Milan de Sacchi y los holandeses -Rijkaard, luego precedesor de Guardiola en el banquillo culé, Gullit y Van Basten- han elevado al balompié a la categoría de arte.

Por eso, en nombre del FÚTBOL, yo le doy las GRACIAS por estos cuatro años. Sí, no me he equivocado: el FÚTBOL, con mayúsculas. La parte de este deporte que no sólo incluye lo que sucede sobre el terreno de juego -y cómo sucede-, sino que también nos muestra cualidades desgraciadamente olvidadas en algunas personas e instituciones -no sólo clubes, sino también medios de prensa, periodistas e incluso federaciones- como la humildad, la deportividad y el señorío.

No quiero decir con esto que Guardiola haya sido ni sea perfecto, ni tampoco un santo. Es un ser humano y, como tal, ha cometido errores; aunque muy pocos, porque en su filosofía lo que siempre ha predominado ha sido la grandeza tanto en la abundante victoria como en la poco frecuente, aunque dolorosa, derrota. Saber ganar y saber perder, manteniendo las formas salvo en casos puntuales -véase el célebre capítulo del “puto amo”-, casi siempre justificados.

Sólo cabe, por mi parte, desearle toda la suerte del mundo allá donde vaya, ya sea a partir del próximo verano o después del año sabático que mucha gente dice que, para regenerarse, se va a tomar. Y, aunque luego la pelotita puede decir lo contrario si no entra lo suficiente, el Barça puede estar tranquilo gracias al golpe maestro que ha supuesto anunciar al instante el nombramiento de “Tito” Vilanova como nuevo entrenador del club. Porque con lógica y coherencia siempre será más fácil volver a la cima del fútbol internacional.

, ,

No hay Comentarios

El Barça gana la Copa de fútbol sala y el Atlético, la de balonmano

Polideportivamente hablando -más allá del fútbol-, además de eventos como la París-Niza de ciclismo -victoria de Bradley Wiggins, con Valverde tercero-, los mundiales de atletismo en pista cubierta -pésimo papel de nuestros representantes, con cero medallas y sólo cuatro finalistas- o la final de la Copa de la Reina de baloncesto -victoria del campeón de Europa, el Perfumerías Avenida, sobre el Ros Casares-, ayer se disputaron las finales de la Copa de España y la Copa del Rey, respectivamente, de dos de los deportes más populares en España, como lo son el fútbol sala y el balonmano.

En el “balompié pequeño” el dominio del F.C. Barcelona continúa siendo la nota predominante desde la pasada temporada. Los blaugrana, que sólo han cedido un título de los últimos cinco en juego -la última Supercopa, ante Inter Movistar-, revalidaron ayer su corona en la Copa de España al imponerse en la final por 5-3 a un gran Autos Lobelle, que logró forzar la prórroga ante el mejor equipo del panorama nacional.

Hubo que esperar hasta la segunda parte para ver una final realmente bonita, pero mereció la pena. Tuvo que ser la gran leyenda del fútbol sala nacional, Javi Rodríguez -para mí el mejor español de la historia junto a Paulo Roberto “Maravilla”- quien a los 27 minutos abriera el melón a los siete minutos. “Rodri”, como se puede suponer a sus casi 38 años, cada vez juega menos minutos, pero ayer dio una clara muestra más de su experiencia y categoría al mandar al fondo de la red un saque de esquina de Wilde.

A partir de ese momento se vivió un gran espectáculo. Cuando nadie daba un duro por Lobelle, el equipo gallego salió respondón e igualó el marcador por dos veces, con sendos golazos de Raúl Campos y de Rubi, una de las grandes revelaciones del torneo. Entre medias, Wilde había hecho el 2-1 a puerta vacía, tras una enorme jugada de Jordi Torras.

Se llegó a la prórroga afortunadamente para el espectáculo, y en ella el Barça definitivamente impuso su ley con dos goles de auténtico oportunista de Sergio Lozano, en sendas jugadas de estrategia. El máximo goleador de la Liga Nacional de Fútbol Sala y autor de dos tantos en la final del último Europeo de Naciones fue decisivo, junto a las buenas paradas de Cristian, para decantar un triunfo que cerró Wilde, con un último gol lejano cuando Lobelle ya jugaba con portero-jugador. Charlie dejó intacto el honor de los santiagueses con el definitivo 5-3.

ATLÉTICO, “REY” EN EL BALONMANO
Por el contrario, la entidad azulgrana no tuvo tanta fortuna en la otra final que disputaron ayer. El Balonmano Atlético de Madrid, heredero del BM Ciudad Real y continuador para el mundo colchonero de la histórica sección que se cargó Gil y Gil hace casi veinte años -aunque el nombre real del actual club sea Balonmano Neptuno y el Atlético “sólo” ponga el patrocinio-, se proclamó ayer de manera absolutamente merecida campeón de la Copa del Rey, al pasar por encima del Barça (37-31) en una segunda parte estelar. Es el sexto título de los colchoneros, que no la ganaban desde 1987, y el primero desde su reciente “refundación”.

Los pronósticos daban como favoritos a los de Talant Dujshebaev, ante un rival poderoso pero que no parece atravesar un excelso momento de forma, como se vio en los cuartos ante Naturhouse La Rioja y en semifinales frente a Cuatro Rayas Valladolid. La fulgurante salida azulgrana (9-13, con gran comienzo de Nagy y Rutenka) poco a poco fue abortada por los atléticos gracias a la aportación de Joan Cañellas, para llegarse al descanso solamente con un tanto de renta para el Barça (14-15).

Y en la segunda mitad, ante el progresivo apagamiento físico de los jugadores de Xavi Pascual, apareció la defensa atlética, las lecciones magistrales en la portería de todo un veterano como “Joseja” Hombrados -que, a sus cuarenta años, parece ir mejorando como los buenos vinos-, y una increíble efectividad en ataque que hizo que todo lo que lanzaran los rojiblancos les entrada durante diez o quince minutos, ante la desesperación de Saric y Sjostrand, los guardametas del Barça.

Fue así como el Atlético forjó una renta definitiva (32-25) que apenas si pudo ser maquillada al final por el campeón de liga y de Europa, tan cansado como desquiciado por el poderío de un equipo que, como su antecesor Ciudad Real, volverá a pelear con todas las opciones del mundo por arrebatarle al Barça la hegemonía tanto en España como en el Viejo Continente; y en este último caso sacarse una espinita que el balonmano colchonero tiene clavada desde que en 1985 la sección que dependía del club se topara con la histórica Metaloplastika de Sabac.

, , ,

No hay Comentarios

Tres años después, de nuevo Athletic-Barça en la final de la Copa del Rey

No ha habido sorpresas. Se han cumplido los pronósticos en las semifinales de la Copa del Rey de fútbol, y tanto Athletic de Bilbao como F.C. Barcelona repetirán, tres años más tarde, la final de 2009 al dejar fuera, respectivamente, al sorprendente y loable Mirandés, y al Valencia. Con el permiso del Madrid, en mi opinión históricamente no sólo es el enfrentamiento más clásico, sino también el mejor posible, dado que entre ambos equipos suman ni más ni menos que 48 Copas (25 el Barça, y 23 el Athletic).

El Barça ha dado esta noche buena cuenta (2-0) de un rival en apariencia bastante peligroso como el valencianista, pero que ha decepcionado en la eliminatoria. Sin llegar a la excelencia de sus mejores días, los culés han sido bastante superiores en líneas generales tanto en la ida (pese al 1-1) como en la vuelta; y sólo las actuaciones de Diego Alves y el desacierto en ataque les han privado de un marcador más amplio.

Los tantos de Cesc en la primera parte y de Xavi -golazo- en la segunda, ambos a pase de Leo Messi, unidos al de Puyol en Mestalla, han sepultado las opciones de un Valencia sin el griposo Soldado, y que ha jugado el último tramo con uno menos, debido a la justa expulsión por doble amarilla de Feghouli. No obstante, el equipo de Emery, por mor de la falta de pegada local, tuvo sus opciones en los primeros minutos del segundo tiempo, pero Pinto desbarató dos buenas ocasiones de Jordi Alba y de Jonas.

Y como se esperaba, al igual que en 2009 -precisamente en Mestalla- su rival no será otro que el Athletic de Bilbao. Los leones, tras el 1-2 de Anduva, pusieron anoche fin al maravilloso sueño del Mirandés con una goleada (6-2), pese a la cual los burgaleses se marcharon de San Mamés con la cabeza sumamente alta.

El espíritu deportivo y batallador del Mirandés fue encomiable, y ello le sirvió para salvar su honor deportivo de sobra, con dos goles de su central Aitor Blanco, en uno de los mejores escenarios del fútbol español, que además estaba lleno hasta la bandera. Dos tantos insuficientes no obstante ante los de Muniain, Susaeta, Aurtenetxe, Llorente (2) y el héroe visitante de los cuartos, César Caneda, en propia meta. Ahora, los de Miranda de Ebro deben centrarse en el que es su gran objetivo de la temporada: el anhelado ascenso a Segunda. Por mi parte, ojalá lo consigan.

Será una final apasionante, la séptima entre Athletic y Barça, que todavía no tiene ni fecha ni escenario, aunque sí se sabe que será allá por el mes de mayo. Todo quedaría más claro si al menos uno de los dos equipos se viera privado de jugar la final de la Europa League o de la Champions, respectivamente; pero como eso quien suscribe no se lo desea a ninguno de los dos, habrá que esperar todavía algunas semanas para saber cuándo se jugará.

Y el escenario también está en el aire. Parece ser que, para entonces, el Bernabéu tiene oficialmente programada unas obras (aunque todos sabemos que lo que realmente ocurre es que el Madrid no quiere arriesgarse a que su máximo rival, como ocurriera en 1997 -por desgracia para el Betis-, levante la Copa en su propio feudo); el Calderón, además de ser más pequeño, también anda ahí, ahí por un concierto de Coldplay; Mestalla lleva dos finales en tres años; y la opción ofrecida por el Barça de jugar en el Camp Nou directamente, por el momento, ni se contempla. Pues que se vengan a Sevilla, al Estadio Olímpico, que tiene una notable capacidad (casi 60 mil personas) y muy buenas y asequibles combinaciones de vuelos tanto desde el aeropuerto de Loiu como desde el de El Prat. Así, además, se le podría dar un poco más de uso al recinto de La Cartuja; por no hablar de las tremendas bonanzas tanto turísticas como climatológicas que casi en cualquier época del año ofrece la capital de Andalucía.

¿Pronósticos? Aún es pronto. Si se jugara próximamente, pese a que el Barça es el actual campeón del mundo le daría muchas opciones a los de Marcelo Bielsa, incluso el 50%; pero al faltar tanto tiempo, teniendo en cuenta que será difícil que en mayo los azulgrana estén más flojos de lo que andan ahora (por efectivos, forma física y puntería), preveo un mayor desequilibrio a favor del Barça. No tanto como en 2009, porque éste Athletic es bastante mejor que aquél, pero sí lo suficiente como para que, a priori (sólo a priori), vuelva a salir campeón el equipo de Pep Guardiola. Aunque lo único realmente previsible es que el choque, por juego y ambiente, será espectacular; y si eso se terminara produciendo, el fútbol lo agradecería, y mucho.

, , ,

No hay Comentarios

El Barça elimina de la Copa a un Madrid que, por fin, da la talla de un equipo grande

Pasan los campeonatos, pero la tendencia de los Barça-Madrid desde que Pep Guardiola se hizo cargo de la nave culé continúa siendo la misma: salvo en la final de Copa del pasado año, siempre ganan los azulgrana. Y eso mismo es lo que ha sucedido en los cuartos de final de la Copa del Rey 2012.

Sin embargo, es de justicia reconocer que, tras lo sucedido esta noche, es factible pensar que algo puede cambiar en los próximos enfrentamientos. Y es que, tras una nueva abrumadora exhibición barcelonista en el Bernabéu, el choque de vuelta celebrado en el Camp Nou nos ha presentado a un Madrid que, si quiere, puede poner en muy serios aprietos al mejor equipo del mundo (su distinción de campeón mundial así me hace considerarlo, sin tapujos ni discusiones) jugando al fútbol, y no con marrullerías.

ORGULLOSO AUNQUE INSUFICIENTE MADRID
Extraordinario encuentro el del coliseo de Les Corts, quizás no por la calidad técnica pero sí por la raza y la voluntad mostrada durante todo el choque por ambos bandos. Especialmente por parte del Real Madrid que, cierto es que obligado por el nefasto (para ellos) 1-2 de hace una semana, ha dejado la especulación y las marrullerías (éstas sólo en un 35-40%) para jugar un partido valiente y para, por juego y ocasiones, merecer más que el 2-2 que le ha terminado dejando fuera de las semifinales.

Pero por desgracia para Mourinho y sus subordinados, una eliminatoria se compone de dos duelos, no de uno solo; y en el Bernabéu el Madrid perdió un importantísimo porcentaje del éxito. En Barcelona, la presión exhibida desde que se ha puesto en juego la pelota le ha dado réditos importantes en forma de ocasiones en la primera mitad; un primer tiempo jugado absolutamente de poder a poder, y en el que el Barça ha hecho gala de una gran efectividad al aprovechar, en la recta final, dos de sus ocasiones (Pedro, tras jugadón de Messi; y un golazo de Dani Alves) para colocar un exagerado 2-0.

Otros días el Madrid habría perdido la cabeza y la compostura; mas no hoy. Los blancos han seguido apretando tras el descanso, y el gol justamente anulado a Sergio Ramos -ya hablaremos del capítulo arbitral- les ha servido de acicate para creer en ellos mismos. Conducidos por un gran Özil (por fin, ya era hora, el alemán empieza a dejar ver la calidad que le hizo deslumbrar en el pasado Mundial contra todos, menos contra España), en cuatro minutos, del 22 al 26, Cristiano Ronaldo y Benzema han puesto el corazón del barcelonismo en un puño; sobre todo porque, por una vez, a los de Guardiola se les veía a punto del K.O.

La entrada de Mascherano por el lesionado Alexis -Iniesta también cayó en la primera parte, de nuevo con el maldito bíceps femoral- a doce minutos del final, no obstante, ha devuelto buena parte de la calma y la tranquilidad a un Barça que, sin quitarse por completo de encima el peligro blanco -un tercer gol habría supuesto el pase madridista y un verdadero golpe moral para los azulgrana-, sí ha terminado el choque sin apenas sobresaltos, pudiendo incluso hacer el 3-2 a la contra en varias ocasiones.

La expulsión de Sergio Ramos por doble amonestación -curiosamente en la acción de todas las que ha hecho por la que menos lo ha merecido- ha terminado por cercenar las esperanzas de un Madrid que, finalmente, ha centrado sus iras en el colegiado, el señor Teixeira Vitienes I, al que culpa directamente de esta nueva derrota contra el Barça, en vez de retirarse del campo con la cabeza alta por el sensacional encuentro desplegado.

TEIXEIRA, NEFASTO… EN AMBAS DIRECCIONES
Y aquí es donde entro a valorar la actuación arbitral. Intentando prestar la menor atención posible a esos programas nocturnos de televisión supuestamente de información y tertulia deportiva y periodística al 100% de rigor y veracidad, pero que están infinitamente más cerca de “Sálvame” que otra cosa (papá lo siento pero, respetando tus aficiones televisivas, un día de éstos te voy a tener que dar un toquecillo), la primera conclusión que saco es la de reafirmarme que Fernando Teixeira Vitienes (a la sazón “Teixeira I” tras el ascenso de su hermano José Antonio) es, de todos los malos árbitros que tenemos en el fútbol español, uno de los peores.

A éste le vengo siguiendo la pista después de que entre él y su linier estuvieran a punto de liarla parda en un decisivo Betis-Recreativo por el ascenso a Primera en 2001. Incomprensiblemente dos años más tarde lo subieron a la máxima categoría, y desde 2009 es colegiado FIFA, algo que yo no entiendo en absoluto. Porque esta noche el señor Teixeira ha vuelto a obsequiar al mundo del fútbol con un auténtica ceremonia de la confusión y de la habilidad para no dejar contento a nadie.

El arbitraje de Teixeira I ha sido, sencillamente, lamentable; pero para los dos equipos, no sólo para el Madrid. Acierta al anular el gol de Sergio Ramos (el agarrón a Dani Alves es tan evidente que hasta un ciego lo habría visto), pero de una parte ha dejado de señalar dos clamorosos penaltis de Pepe (el que hoy no debió saltar al campo, y que tan sólo lo hizo por la increíble indulgencia del Comité de Competición) sobre Alexis (algo difíciles de ver, todo sea dicho), y alguno que otro en el área barcelonista (nunca el primero de Busquets, por mucho que en determinadas webs pongan solamente la imagen que les interesa).

Y de otra, en el aspecto disciplinario Teixeira ha sido hoy de lo peor que yo he visto jamás. Una verdadera calamidad. Es increíble que Lass Diarra no haya sido expulsado en la primera parte (ved el entradón a Messi que debió haber supuesto su segunda amarilla); que Sergio Ramos, con toda la “cera” que también ha repartido, se haya marchado del campo, como he comentado más arriba, en la acción más inmerecida de todas; o que Dani Alves haya terminado el partido “limpito” de amonestaciones y yéndose de rositas en este sentido. Resultado de este despropósito: tanganas una vez más (sin violencia física, a diferencia de otros días), tanto al final de la primera parte como del partido, aunque éstas hayan venido principalmente de parte del bando perdedor, como siempre.

Por cierto, señor Casillas, le honra haber reconocido públicamente la tremenda burrada que ha dicho en el túnel de vestuarios (a Teixeira: “vete a celebrarlo con ellos”); pero no podemos pasar por alto, como capitán del Madrid y de la selección española que es usted, que en el último año ha tenido ya varias salidas de tono merced a sendas rabietas fruto de las continuas derrotas sufridas frente al Barcelona. Sería una lástima, como periodista y aficionado al fútbol que soy, que usted y sus compañeros continuaran con la cansina retahíla arbitral que caracteriza su comportamiento cada vez que pierden contra su máximo rival, en vez de centrarse en que la solución para terminar con la hegemonía de este Barça legendario quizás esté en jugar con la misma actitud que han tenido esta noche.

El Barça -que, no nos engañemos, visto lo visto ha dado un paso gigantesco para relevar al Madrid en el palmarés de la Copa- espera rival para su semifinal, probablemente el Valencia, que cuenta con una renta de tres goles (4-1) sobre el Levante, a defender mañana en el Ciutat de Valencia. En la otra, tal y como querían en Miranda de Ebro, el Athletic -verdugo del Mallorca- pondrá a prueba los sueños y la ilusión del increíble Mirandés. Dos “semis” realmente apasionantes.

, , ,

No hay Comentarios

El “cambio de ciclo” aún debe esperar

Han pasado ya algunos días desde que se jugara el clásico por excelencia de la liga española, pero hasta hoy no había tenido la oportunidad de redactar y publicar mis valoraciones particulares sobre el mismo. Siento no ser demasiado original, pero éstas no van a diferir demasiado con respecto a lo que se ha dicho en la mayoría de los medios de comunicación neutrales.

Porque mis ojos vieron lo mismo que el resto de los mortales, incluídos los madridistas que no se dejaron llevar por el fervor a sus colores. El Barça, sobre todo en la segunda parte, le metió, una vez más, un “meneo” de campeonato a un Madrid que, no obstante, terminará el año como líder si puntúa el sábado en Sevilla.

Señor Mourinho, el triunfo blaugrana del sábado jamás se debió a la suerte, y usted lo sabe perfectamente aunque tuviera que hacer todo lo posible para ocultar la abrumadora superioridad de los jugadores sobre el campo y del tándem Guardiola-Vilanova (me alegro un montón por la progresiva recuperación de “Tito”) en la táctica.

Un repaso basado en el habitual trato exquisito al balón; en la flexibilidad del banquillo para hacer cambios tácticos y desarbolar al rival; y en la falta de cabeza tanto del portugués para elaborar el equipo (¿Coentrao de lateral derecho? Qué chiste más malo, por Dios) como de los jugadores blancos a la hora de meterse entre pecho y espalda un descompensado despliegue físico en la primera parte, lo que les llevó a caer “fundidos” en la segunda.

Suerte hubo, si acaso, en el 1-2, marcado por Xavi en colaboración con Marcelo, pero en nada más. Bueno, sí: en el gol de Benzema a los 20 segundos, tras un -inusual- error de Víctor Valdés. Pero creo que esta jugada no estaba incluída en el comentario de un técnico que, de ocho enfrentamientos contra su único rival serio, sólo ha sido capaz de ganar uno, en la prórroga y con la gran suerte -porque eso sí que fue una suerte- de encontrar un árbitro tremendamente permisivo con el juego duro que suelen practicar sus muchachos cuando ven juntos el color blaugrana, la “senyera” y la cruz de Sant Jordi.

La suerte no estuvo en lo que dijo el llamado “The Special One (¿?)” -al que, no obstante, hay que alabarle el deportivo y educado gesto de saludar/felicitar sobre el césped a Guardiola y a Vilanova-; la suerte estuvo en tener a Messi, Xavi, Iniesta, Cesc o Alexis (estos dos últimos, fichajes que juegan por sus méritos, por estar demostrando
ser unos cracks, a diferencia de los blancos); y también en poder contar con este tándem de técnicos capaces de volver loco con sus variaciones, clásico sí, clásico también, a todo un Real Madrid.

El Madrid, que tiene un pedazo de equipo, puede ser campeón de liga incluso sin ganar al Barça; sobre todo si los azulgrana no se centran, y se siguen dejando puntos tontos como los de Getafe o el Sevilla en el Camp Nou (por el penalti fallado por Messi); pero a este paso solamente será capaz de vencerles si a éstos les faltan en el mismo partido Messi, Xavi, Cesc o Iniesta (enorme, pero enorme su encuentro en el Bernabéu); o si se cruzan con el Undiano o el Mateu de turno, árbitros permisivos donde los haya en finales. Y recordemos que, además del torneo liguero, lo más probable es que ambos equipos se vuelvan a jugar también la Champions y la Copa.

Y si Mourinho no rectifica y continúa echándole las culpas al empedrado (que diría el ahora “su” Presidente de Honor), ya puede ir el Madrid rezando para que se dé alguno de estos supuestos… o para que suene la flauta y salga, antes del “choque de trenes”, el equipo sorpresa de turno capaz de “tumbar” a un Barça que, tampoco debemos olvidarlo, el próximo domingo podría proclamarse por segunda vez en tres años campeón mundial de clubes.

¿Quién es capaz de hablar ahora de “fin de ciclo”? Porque éste puede llegar pronto, incluso esta misma temporada; pero, visto lo visto, es algo que parece muy poco probable.

P.D: Señor Mourinho, por mucho que se empeñe ahora mismo su equipo no es líder de la liga, porque que yo sepa no se le ha dado por decreto alguno de los puntos por los que el sábado deberá luchar a brazo partido con el Sevilla en el Pizjuán. Ahora mismo, pese a llevar un partido más, por diferencia de goles el líder es el F.C. Barcelona.

, ,

No hay Comentarios

El Barça sigue sin cansarse de ganar

Dice Ramón Trecet -el veterano y prestigioso periodista antaño en TVE y ahora colaborador de los medios de Mediapro- en su cuenta de Twitter que no ha empezado la liga aún y el Barça ya tiene dos títulos en esta temporada; y con toda la razón del mundo.

Como quien no quiere la cosa, estando a un 70-75% de su nivel habitual, el equipo azulgrana ha añadido esta noche a su palmarés su cuarta SUPERCOPA DE EUROPA al deshacerse por 2-0 de un muy buen rival como el OPORTO; un título que se añade a la Supercopa de España conseguida la semana pasada, y que le permite al Barça ser el equipo español con más campeonatos oficiales, superando por uno al Madrid -74 por 73-.

Y como no podía ser de otra forma, ha vuelto a ser clave Leo Messi. El mejor jugador del mundo y de los campeonatos europeos no ha realizado hoy un despliegue físico ni de acierto como el del otro día ante el Madrid, pero ha marcado el primer gol cuando mejor defendían los portugueses y le ha dado el segundo en bandeja a Cesc Fábregas en la recta final.

Ha sido un partido, como se dice en el argot del ciclismo de ciertas etapas, “pestoso”; en el que el Oporto, campeón de la Liga Europa, no ha mostrado un peligro tremendamente letal, pero sí que ha estado molestando -en el buen sentido del término- prácticamente hasta el último minuto gracias a su constante presión en las cercanías del área barcelonista.

Sobre el “patatal” del estadio Louis II de Mónaco -escenario del torneo desde 1998 y que el próximo año lo organizará por última vez-, los portugueses demostraron el porqué de su prestigio, bien ganado en los últimos años gracias a su competitividad. Pocos equipos como el Oporto han conseguido asfixiar a este Barça como lo han hecho los “Dragones”, algo tremendamente meritorio por mucho que los blaugrana aún no hayan encontrado, ni de lejos, el punto de forma y de juego que todos esperamos del mejor equipo del mundo.

Encabezado por Hulk -que no es el ya atlético Falcao pero que con su potencia te puede dar más de un susto-, el ataque del Oporto aprovechó la labor del medio campo para acercarse con peligro a la portería de Víctor Valdés gracias a los balones robados. Ello duró aproximadamente hasta la mitad del primer tiempo, tras la cual bajaron un poco el nivel y pasaron a tejer la precisa tela de araña defensiva que, con una perfección absoluta a la hora de tirar el fuera de juego, apenas si llegó a conceder al Barça una ocasión clara de gol, malograda por Pedro al precipitarse en su remate en vaselina.

Hasta que llegó el minuto 39. Entonces todo el descomunal trabajo de los portistas se vino abajo por un monumental error de Guarín. El defensa colombiano le cedió el balón a su portero desde su línea de medios sin mirar y Leo Messi, que andaba por allí, aprovechó el regalo para regatear magistralmente a Helton -por favor, no se pierdan el quiebro con su pierna izquierda si no lo han visto, porque es de museo- y marcar el 1-0 a puerta vacía.

El segundo tiempo nos ofreció una tónica parecida. Pese a los cambios de Alexis Sánchez por Villa y de Busquets por Adriano, el Barça siguió sin encontrar la fluidez necesaria para respirar tranquilo, toda vez que los jugadores del Oporto seguían respirando continuamente en la nuca de los azulgrana. Es verdad que Villa -antes de ser relevado- y, sobre todo, Pedro, gozaron de dos buenas oportunidades para haber ensanchado aún más la renta de los suyos, pero el resto de acercamientos a la meta de Helton tuvieron escasa relevancia.

La poca contundencia de la defensa del Barça para sacar el balón en determinadas situaciones -mitad por el trabajo del Oporto mitad por las ausencias de Piqué y Puyol- le ocasionó a los campeones de Europa un par de sustos de consideración: el primero merced a una falta de entendimiento entre Mascherano y Valdés que resolvió Abidal ante Hulk; y el segundo, un penalti no pitado del propio Abidal sobre Guarín. El lateral francés derribó al colombiano dentro del área después de un defectuoso control, pero el holandés Kuipers -que mantuvo durante todo el partido un peculiar criterio para (no) señalar las faltas favorables al Barça- se lo tragó.

Y al Oporto se le acabó la gasolina cuando, en el minuto 85, Rolando vio una más que justa segunda amarilla tras hacer falta a Messi en una de las arrancadas del argentino. Tres minutos más tarde, Leo hizo otra sensacional jugada y Cesc aprovechó su asistencia para bajar el balón con el pecho y marcar su primer gol en partido oficial con el Barça.

Un gol que valió para cerrar el partido y la Supercopa, la cuarta en el historial barcelonista y el título número 12 para Pep Guardiola en tan sólo tres temporadas y un mes. La postrera expulsión de Guarín -que tuvo una noche aciaga- por una entrada más que criminal a Mascherano no tuvo incidencias en el devenir del encuentro. Próxima estación, el Mundial de Clubes, en diciembre.

, ,

No hay Comentarios

El Barça saca el “tres de copas” ante un gran Caja Segovia

Se acabó por fin la temporada de clubes en los deportes de equipo, y el F.C. Barcelona ha puesto la guinda anotándose los dos últimos títulos: la Copa del Rey de juveniles y, sobre todo, su primera liga de fútbol sala. La entidad azulgrana completa así un año de ensueño con las ligas de los cuatro deportes profesionales más importantes -fútbol, baloncesto, balonmano y fútbol sala-, dos Ligas de Campeones -fútbol y balonmano- y dos Copas del Rey -baloncesto y fútbol sala- como trofeos más destacados.

Además, en el fútbol sala ha entrado por la puerta grande en el libro de los campeones, con un triplete histórico -liga, Copa de España y Copa del Rey- por lo inédito, entre otras cosas porque la Copa del Rey era el primer año que se disputaba. Los hombres dirigidos por Marc Carmona han rubricado la campaña venciendo esta noche por 3-2 en el quinto partido del play-off final de la Liga Nacional a un gran Caja Segovia, que no sólo ha llevado la serie hasta el final sino que ha tenido serias opciones de hacerse con el que hubiera sido su segundo título.

Pero tras cuatro encuentros realmente bonitos e igualados, el Barça no estaba dispuesto a dejarse sorprender delante de su gente, que ha abarrotado las gradas del Palau Blaugrana. Tanto fue así que, a los diez segundos, Saad adelantó a los suyos con un zurdazo tan sorprendente como espectacular, ante el que el portero del Caja Segovia, Cidao, no pudo hacer absolutamente nada. El Barça le devolvía así a su rival la moneda del cuarto encuentro, en el que los segovianos habían revelado sus intenciones de la misma forma, es decir, marcando en los primeros segundos.

Todo se ponía de cara para los futuros tricampeones, que apenas si concedieron algún resquicio a los castellanos en los minutos posteriores, a pesar de que éstos no se arredraron en ningún momento. El Barça aumentó la ventaja, como el Caja una semana antes, en el último minuto gracias a un gol de Carlos, que aprovechó un rechace de Cidao a un disparo suyo para estrellar el balón en las mallas.

Sin embargo, conscientes de la gran oportunidad que se les presentaba, los jóvenes jugadores segovianos lograron recortar distancias segundos antes del descanso con un golazo de Esquerdinha. Una bella vaselina ante Cristian devolvió la vida al partido justo antes de la marcha a los vestuarios.

El control de los azulgrana volvió a hacerse patente en los primeros minutos del segundo tiempo, pese a que Caja Segovia se decidió a dar definitivamente un paso adelante en busca del empate. Por desgracia para los visitantes, lo que llegó fue el 3-1 a los 26 minutos, en una jugada de tiralíneas iniciada por Ari, y continuada por Fernandao y Lin. Los dos internacionales por España combinaron en el área y Fernandao batió a Cidao dándole una mayor tranquilidad a los suyos.

No obstante, Caja Segovia no se iba a dar por vencido así como así. Liderados por Matías, los castellanos pusieron cerco a la meta de Cristian para, al menos, morir con las botas puestas. El argentino, próximo jugador de Inter Movistar y una de las grandes sensaciones de la temporada, se hartó de dar asistencias que sus compañeros no fueron capaces de materializar, pero su equipo consiguió encontrar un resquicio en el minuto 35 gracias a la táctica del portero-jugador.

Cidao, que lo mismo salva goles que se suma al ataque cuando hace falta gracias a su buen juego de pies, aprovechó el pasillo que le concedió el sistema defensivo azulgrana para batir a su homólogo Cristian y dar una gran dosis de emoción al partido y a la resolución del título, un título que aseguró para el Barça el propio Cristian con dos paradones en el último minuto, especialmente uno ante Matías que nos hubiese llevado a la prórroga irremediablemente.

Al final, la gran leyenda del fútbol sala español en toda su historia -junto al gran Paulo Roberto-, Javi Rodríguez, levantó el trofeo de la liga -su tercera particular, tras las dos ganadas con Playas de Castellón a principios de siglo- poco después de que sus compañeros exhibieran sobre el parquet un simbólico “tres de copas” con el escudo del Barça, representativo de los tres títulos que la sección blaugrana de fútbol sala ha conseguido en la temporada que acaba de terminar. Todo ello después de la última batalla de una final que, por calidad, emoción e igualdad, sin duda ha sido la mejor en muchos años de la revitalizada -gracias a Unidad Editorial por su apuesta a través del patrocinio de Marca y las retransmisiones de Marca TV, todo hay que decirlo- Liga Nacional de Fútbol Sala.

,

No hay Comentarios

Saric y la defensa hacen al Barça campeón de Europa de balonmano por octava vez

El F.C. Barcelona completó su fin de semana de ensueño. Al apoteósico título de ayer de campeones de Europa en fútbol, los culés han añadido esta tarde su octava liga de campeones de balonmano, al imponerse al Balonmano Renovalia Ciudad Real por 27-24 en el encuentro decisivo de la “Final Four” celebrada en el Lanxess Arena de Colonia (Alemania). Un logro que, además, sirvió para despedir con todos los honores a Iker Romero, que se irá a jugar a la Bundesliga a partir de la próxima temporada.

Después de vencer ayer a los dos equipos alemanes -Rhein Neckar Lowen y Hamburgo respectivamente- y estropear la fiesta germana que esperaba la EHF, blaugranas y manchegos se presentaron en la gran final, la quinta entre equipos españoles, con un puntito más de favoritismo para los de Talant Dujshebaev; no en vano habían dejado en la cuneta ni más ni menos que al campeón de la Bundesliga.

Pero todo esto comenzó a romperse a partir del minuto 20. Hasta entonces, tanto J.J. Hombrados como Daniel Saric habían mostrado un nivel excelente, reflejado en el escaso guarismo de 10-10 que mostraba el marcador electrónico. Mas en el último tramo antes del descanso tanto el serbio de origen bosnio -que hasta marcó un gol, de portería a portería- como la muy eficaz defensa barcelonista mantuvieron el nivel, no así su homónimo del Ciudad Real.

Ni Kallman, ni Alberto Entrerríos, ni Abalo, ni Lazarov… nadie era capaz de superar a Saric. Y como Noddesbo en el pivote era un auténtico martillo pilón, el Barça dejó encarrilado el triunfo en su marcha a los vestuarios (14-10).

El equipo de Xavi Pascual, además, mantuvo la intensidad atrás en el comienzo del segundo tiempo, lo que impidió al Ciudad Real hacer combinaciones fluidas en ataque. Y cuando lo conseguían, allí estaba Saric, una auténtica pesadilla para los manchegos -especialmente para Kallman- tanto en el ataque estático como en los contragolpes.

Así, con Noddesbo bien marcando -8 goles en total-, bien forzando situaciones de siete metros; y con Víctor Tomás haciendo dos oportunos goles casi consecutivos desde el extremo, el Barça alcanzó en dos ocasiones los siete tantos de ventaja: 19-12 y 26-19, esta última renta en el minuto 53.

El título estaba ya conseguido por y para los barcelonistas, y los últimos siete minutos sirvieron para que el Ciudad Real tirara un poco de orgullo y maquillara el marcador, a pesar de que Saric -ovacionadísimo por los 19.000 espectadores presentes en el pabellón- continuó incrementando su estadística particular, que acabó rondando el 50% de efectividad. El guardameta, ex de media liga ASOBAL, fue el indiscutible hombre del partido y el hombre de la “Final Four”, ya que también ayer fue vital para conseguir el pase a la final.

Una final en la que el Barça se coronó por octava vez -primera desde 2005- como campeón de Europa, ante un grandísimo equipo, el Ciudad Real que, con tres títulos en los últimos seis años, es la otra gran referencia del balonmano internacional. Por ello mismo el Barcelona Borges, la sección azulgrana de balonmano, hoy tiene muy bien ganado un hueco entre los dioses futboleros. No en vano, después de la del hockey sobre patines, sigue siendo la que más copas de Europa le ha dado al club.

,

No hay Comentarios

El Barça de Guardiola, un equipo de leyenda

FINAL DE LA LIGA DE CAMPEONES 2010-2011

F.C. BARCELONA 3-MANCHESTER UNITED 1

Definitivamente, el Barça de Pep Guardiola ha entrado en los anales de la historia del fútbol, si es que no lo estaba ya. La entidad blaugrana ha conquistado esta noche, en el nuevo Wembley, su cuarta Copa de Europa -primer equipo en salir campeón tanto en el clásico como en el moderno mítico estadio londinense-, lo que le iguala a históricos como Ajax o Bayern Munich. Es la tercera “Champions” de las últimas seis ediciones, y la segunda con el técnico de Santpedor en el banquillo, quien se ha hecho con su décimo título desde que es entrenador del Barça.

Su trayectoria al frente de la entidad catalana asusta y, al mismo tiempo, asombra: tres Ligas, dos Copas de Europa, una Copa del Rey, un Mundial de Clubes, una Supercopa de Europa y dos Supercopas de España en tres temporadas; además de poseer un récord difícilmente igualable como el de los seis títulos de seis posibles en 2009. Y si ampliamos el palmarés del equipo al período de Frank Rijkaard -en el que coincidieron muchos de los que están ahora-, uno se queda aún más perplejo: cinco Ligas, tres Copas de Europa, una Copa del Rey, un Mundial de Clubes, una Supercopa de Europa y cuatro de España en siete años. Casi nada al aparato, que diría aquél.

Pero lo que hará perdurar para siempre a este bloque en la memoria de los buenos aficionados al fútbol no es la cantidad de títulos que está logrando ni la hegemonía que -ahora sí señor Mourinho- ha conseguido establecer en el continente europeo; sino su forma de ganar y de jugar al fútbol.

Enfrente hoy estaba el Manchester United, multicampeón de la Premier League en la última década y que buscaba resarcirse de la final de Roma 2009; pero no ha tenido nada que hacer. Todo el mundo estaba pendiente de cómo Rooney y “Chicharito” Hernández, junto con el veteranísimo Giggs, iban a intentar buscarle las cosquillas a un equipo que llegaba al final de temporada con la reserva en su depósito; pero al final a los grandes jugadores del United no les quedó otra que claudicar ante esa máquina de hacer fútbol que es el Barça, al que las dos semanas de descanso de sus titulares desde que ganaron la tercera liga le han venido de perlas para recobrar de la manera más esplendorosa el nivel con el que han enamorado al mundo en estos tres años.

Y eso que el partido comenzó casi como la final de hace dos años. El United salió presionando arriba del todo, especialmente con Carrick y Park en el medio campo y un Rooney bastante activo. Cierto es que los de Ferguson no llegaron a gozar de las claras ocasiones del enfrentamiento en Roma, pero el continuo rondar de los “Diablos Rojos” sobre la meta de Víctor Valdés metía un poco el miedo en el cuerpo en los aficionados y profesionales culés.

COMIENZA LA EXHIBICIÓN
No obstante, como en Roma, a los diez minutos cambió el signo del partido. Hoy no ha hecho falta un gol tan tempranero como el de Eto´o; simplemente el Barça empezó a echar el balón al suelo y a asediar la portería de Van der Sar. Una ocasión de Pedro y dos disparos de Villa precedieron al tanto de Pedro a los 27 minutos; toda una obra de arte iniciada por Xavi y culminada por el canario, que como casi siempre volvió a marcar en un partido grande. Merecido premio al fútbol de ataque y brillo.

Aunque el United, antes de rendirse, aprovechó un momento de relax blaugrana para dar un zarpazo que sólo un equipo grande puede dar en este tipo de momentos. Siete minutos más tarde del 1-0, un saque de banda de Abidal -titular en toda una final de Champions semanas después de su operación- acabó en los pies de Rooney, hoy el mejor con diferencia de los ingleses, quien aprovechó el pasillo dejado por el medio campo culé para hacer una pared de libro con Giggs y marcar el empate. Un gol, todo hay que decirlo, que no debió subir al marcador ya que, aunque por muy poquito, el veteranísimo zurdo galés estaba en fuera de juego cuando Rooney le dio el pase.

MESSI, REY DEL FÚTBOL MUNDIAL
En el descanso bien pudo pensar el Barça que su falta de efectividad había dejado vivo al United, pero en vez de eso los azulgrana continuaron jugando al fútbol en la reanudación como lo habían hecho hasta entonces. Piqué y un sensacional Mascherano ponían orden atrás y, en ataque, como no podía ser de otra forma, terminó apareciendo ante el gol el rey del fútbol en el siglo XXI, don Lionel Messi, del que ya no se duda que, por tercer año consecutivo, recibirá el Balón de Oro como el mejor del año.

El argentino, que en el primer tiempo había participado en muchas de las jugadas de ataque de su equipo, volvió a hacer gala de su condición indiscutible de mejor jugador del mundo agarrando un balón a los 54 minutos y soltando un latigazo imposible de parar para Van der Sar. Un tanto celebrado de la manera más efusiva posible ante los 24.000 barcelonistas que, finalmente, pudieron viajar a Londres. Doce goles para Messi en otros tantos partidos europeos este año, récord absoluto de la Champions igualado con Van Nistelrooy, quien lo consiguiera en la temporada 2002-2003 precisamente con la camiseta del United.

Y Messi culminó su estelar actuación con el espectacular slalom que inició la jugada del 3-1, a los 70 minutos. Una acción tras la que el jugador más parecido a Maradona que ha dado Sudamérica pasó el balón a Sergio Busquets, quien tuvo la visión suficiente para ver a Villa en la frontal del área. El “Guaje”, como si nada, la puso en la escuadra con la derecha y obtuvo un más que merecido premio ya que en su carrera, si bien lo que más abunda son los goles, faltaba un tanto en una gran final. Un auténtico “chicharrazo” con el que selló la cuarta Copa de Europa del Barça.

PUYOL CEDE LA COPA A ABIDAL
De ahí al final, a disfrutar. Un disfrute que derivó en un relax que bien pudo haber complicado el título si Víctor Valdés no hubiese estado atento en una salida ante el hoy inédito “Chicharito”; aunque visto lo visto si el Barça hubiese necesitado otro gol a buen seguro que lo habría metido.

La fiesta se inició cuando el húngaro Viktor Kassai silbó el final de la batalla. Una batalla que, con el paso de los años, se recordará como la mejor exhibición de las muchas con las que, hasta la fecha, nos ha obsequiado este legendario equipo; y también se recordará por el bellísimo gesto de Puyol con Abidal, al cederle el brazalete de capitán para que el francés, uno de los jugadores más queridos por todo el barcelonismo, tuviera el honor de levantar la copa. Un premio más que merecido para el gran Eric, por todo lo que ha tenido que batallar en los últimos meses para seguir jugando al fútbol.

, ,

No hay Comentarios