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Tricampeonato más que merecido

Se acabó la lucha por el título de liga. Con el empate de ayer en el campo del Levante, el F.C. Barcelona se proclamó, a dos jornadas del final, matemáticamente campeón por tercer año consecutivo, sumando 21 ya en toda su historia. El tricampeonato del Barça desde que Pep Guardiola se sienta en el banquillo blaugrana no es una cuestión baladí ni tampoco algo que se deba pasar por alto puesto que tan sólo es la segunda vez que ocurre en los 112 años de vida de la entidad catalana, después del tetracampeonato entre 1991 y 1994, con Johann Cruyff en el banquillo… y Guardiola como cerebro.

En un final que recordó al de la liga 2004-2005, tras más de una hora de batalla tanto culés como “granotas” sacaron la bandera blanca, dado que el empate les venía bien a ambos. Los goles de Keita y de Caicedo habían adornado una primera parte ciertamente interesante, en la que el Barça intentó llegar a la meta rival, como siempre, a base de toque y de paciencia, mientras que el Levante nunca le perdió la cara.

Pero tras lo que pudo haber sido uno de los goles del año -por justicia divina y futbolística el jugadón de Messi mereció acabar en el fondo de la red y no en el palo-, todo se tranquilizó sobremanera hasta que el andaluz Paradas Romero pitó el final y dio paso al inicio de la fiesta azulgrana. No fue precisamente el final más lucido posible para una temporada en la que el Barça ha vuelto a enamorar con su fútbol, pero particularmente yo entiendo a sus profesionales.

Porque no hace falta ser demasiado listo para darse cuenta de que los culés han llegado al final con la reserva señalada en su depósito. Es lógico, porque pese al K.O. técnico asestado al Madrid en la liga, ha sido un año durísimo. Está siendo, mejor dicho, porque todavía queda la última traca, que no es otra que la final de la Liga de Campeones ante el United en Wembley. Plantilla corta -eso es lo que principalmente deben mirar Guardiola, Zubizarreta y Rosell de cara a la próxima temporada-; lesiones importantes; adversarios y ataques tanto deportivos como extradeportivos; poderío -y pujanza- cada vez mayor de la plantilla de su máximo rival; tensión suprema con los cuatro clásicos de hace poco… y todos los partidos posibles, porque el Barça está jugando todo lo que podía jugar con las finales de Copa y de Champions. Con todo eso, es fácilmente comprensible que los jugadores del Barça decidieran, de acuerdo mutuo con los levantinistas, “no jugar” los minutos finales de ayer.

Sería de una mezquindad total llegar a afear el título del Barça por eso, o por la falta de perfección de las últimas semanas. Las goleadas conseguidas -destacando, claro está, el 5-0 endosado en casa al Madrid- jornada sí jornada también, en una primera vuelta casi impecable, hicieron pensar que incluso podría caer el histórico récord de goles del Madrid de 1990, con 107.

Luego llegaron las lesiones de Puyol, Bojan y Maxwell; el tumor de Abidal; los problemas físicos puntuales de campeones del mundo como Xavi, Iniesta o Pedro; el acoso de los “paparazzi” por la relación entre Piqué y Shakira… y el llamado “rally de clásicos”, con toda la mierda que se echó encima durante aquellas escasas tres semanas. Ahí es donde Guardiola demostró no sólo su valía como técnico, sino su carácter. Primero, con la lesión de Puyol, fue capaz de reconvertir a un buen lateral como Abidal en un excelente central; luego, tras el desgraciado tumor del francés, hizo 3/4 de lo mismo con Mascherano. Posteriormente no tuvo reparos en darle el mando del equipo a Thiago Alcántara cuando más falta le hacía; y, por último, sacó en el momento justo las garras contra Mourinho y la prensa de Madrid cuando desde la capital ya todo pasaba de castaño oscuro. Sin despreciar a los demás, el técnico de Santpedor es, junto a Leo Messi -indiscutible mejor jugador de la liga, aunque el poderoso sprint final de C. Ronaldo le vaya a dejar sin ser el máximo goleador-, el blaugrana que más se ha merecido este título.

Aunque tampoco hay que olvidarse de los “Zipi y Zape” del Barça y de la selección española, Xavi e Iniesta; ni de Víctor Valdés, que va a ser por cuarta vez el portero menos goleado en la que probablemente está siendo la mejor temporada de su carrera. Son algunos de los nombres de una campaña que el Barça intentará cerrar con un magnífico sobresaliente el próximo día 28.

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El sábado del Barça

Vaya por delante que cualquier noticia de estos días relacionada con el mundo del deporte no puede tener tanto eco ni ser tan celebrada por el fallecimiento de nuestro Severiano Ballesteros; pero la vida sigue, más aún en un fin de semana tan sumamente polideportivo como éste.

Un fin de semana que, por el momento, nos ha dejado un sábado en el que el triunfador absoluto ha sido un club, el F.C. Barcelona, pese a que el alirón del primer equipo de fútbol se vaya a retrasar unos días después de la tremenda goleada del Madrid en Sevilla.

No en vano la entidad blaugrana ha añadido dos nuevos títulos a su ya vasto palmarés, la Copa del Rey de fútbol sala y la liga de juveniles; y se ha asegurado otro de forma más que virtual, el de la liga ASOBAL de balonmano, que tan sólo perdería en caso de producirse una serie más que improbable de combinaciones matemáticas.

PRIMER CAMPEÓN DE LA COPA DEL REY DE FÚTBOL SALA
Sin duda, en el fútbol sala es el año del Barça. La sección del balompié de salón, campeona de la fase regular de la liga, está justificando por fin la subida de presupuesto realizada hace un par de años, y a la Copa de España conquistada ante ElPozo de Murcia le ha sumado la primera edición de la Copa del Rey, cuya final se celebró ayer en Toledo, al derrotar al gran histórico del fútbol sala nacional, el Inter Movistar, por 4-3.

Como decimos, la de anoche fue la gran final de este nuevo torneo organizado conjuntamente por la Liga Nacional de Fútbol Sala y la Federación Española de Fútbol; y lo cierto es que el partido no pudo ser mejor ni más emocionante. Tras el 2-2 del tiempo reglamentario, una combinación de gran calidad entre Betao y Schumacher nada más comenzar la prórroga, acabó en gol del primero, poniendo por delante a Inter.

Pero el Barça no se dio por vencido. A menos de dos minutos del final, Torras marcó el tanto del empate; y segundos más tarde fue Lin quien aprovechó una desaplicación de los madrileños al sacar al portero-jugador para anotar el gol de la victoria. El Inter Movistar aún tuvo una última ocasión, pero Paco Sedano, meta suplente del Barça, le sacó un doble penalti más que polémico a Betao. Javi Rodríguez, el histórico capitán de “la Roja”, sumó un nuevo título a su extensísimo palmarés.

EL MADRID, ARRASADO EN JUVENILES
Después llegó el reconocimiento, uno más, a su fútbol de cantera. Los chavales sub 19 del Barça se hicieron con el título nacional de liga de juveniles, al vencer en la final de la Copa de Campeones disputada en Lepe por 3-1 al Real Madrid.

Fue un encuentro dominado de principio a fin por los chicos de “la Masía”, liderados por Rafa Alcántara, “Rafinha”. El hermano menor de Thiago marcó dos goles en el primer tiempo, y tras una enorme jugada le cedió en bandeja el tercero a Ernesto, quien le había asistido previamente en el primer tanto. Además, antes de este último gol provocó un penalti que erró Gustavo.

El tanto del honor madridista lo consiguió Fran Sol en los últimos instantes de falta directa, justo cuando el Barça se quedó con diez tras la expulsión de Gustavo. Con esto, y con el tercer puesto del Barça B en Segunda División, queda claro que la cantera blaugrana es, indiscutiblemente, la mejor de España en la actualidad.

VIRTUAL CAMPEÓN EN BALONMANO CINCO AÑOS DESPUÉS
El tercer y último gran éxito blaugrana no supuso la consecución matemática de un título, pero sí a efectos prácticos. Tras cuatro años de dominio del Ciudad Real, el Barça dejó ayer virtualmente sentenciado el título de la liga ASOBAL de balonmano con su victoria en el Palau Blaugrana por 28-27 ante el Ademar de León.

En un final sumamente emocionante después de un partido igualadísimo desde su inicio, un gol de Víctor Tomás desde el extremo en el último minuto y un paradón posterior del ex ademarista Saric propiciaron que el Barça mantuviera sus cuatro puntos de ventaja sobre el Ciudad Real a falta de dos jornadas.

Como quiera que el “average” particular entre ambos equipos está igualado, todavía no pueden cantar el alirón los de Xavi Pascual, mas para que éste no se produzca deberían perder ante Naturhouse La Rioja y Antequera 2010, y que los de Talant Dujshebaev vencieran sus dos últimos choques por goleadas más que estruendosas, ya que la diferencia general de goles está en +48 a favor del Barça, que recuperará un título “suyo” durante muchos años, pero que no ganaba desde 2006.

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La primera Copa de Europa del Barça, en el clásico Wembley

MI PARTICULAR MEMORIA DEPORTIVA (22)

Diecinueve años después, Londres vuelve a acoger una final de la Liga de Campeones. Y diecinueve años después, el F.C. Barcelona volverá a estar en ella; aunque no será en el clásico Wembley, ya que éste fue derribado en 2001, sino en el nuevo. Por lo tanto, el cuadro blaugrana puede convertirse -si no, lo será el United- en el primer equipo que se proclama campeón de Europa en las dos versiones de la “Catedral” del fútbol continental.

Sirva pues este artículo no sólo para rememorar no sólo el primer título del Barça, sino también para recordar al que, probablemente, haya sido el escenario más emblemático de la historia del fútbol europeo al que ahora, sobre el mismo tapete aunque con distinta estructura, sustituye el que va a enfrentar al equipo de Pep Guardiola contra el Manchester United dentro de 22 días.

Haciendo memoria, hasta finales de los ochenta el Barça era, eminentemente, un club perdedor, que había tenido puntuales momentos de gloria pero que, sobre todo, estaba sumamente acomplejado -con parte de razón, aunque quizás sólo con eso- con el Real Madrid; del que nadie con dos dedos de frente dudaba que era el “equipo del gobierno” durante la dictadura franquista, pero que en la Transición también se estaba hinchando a ganar títulos.

Tuvo que llegar Johann Cruyff al banquillo en 1988 para culminar la obra que él mismo sobre el campo había dejado inconclusa allá por los setenta. Le costó al técnico holandés, pero dos años más tarde “su” Barça ya tenía asimilados todos sus conceptos y toda su filosofía, la filosofía del gusto por el buen fútbol que, salvo pequeños períodos puntuales, ha perdurado hasta la actualidad. Había nacido el “Dream Team” del fútbol internacional.

Campeón indiscutible de liga en 1991, el Barça se disponía a afrontar su participación en la Copa de Europa, en el último año de la máxima competición futbolística europea con su denominación clásica. Un torneo en el que apenas si se contaban con los dedos de una mano su participación hasta la fecha; y un torneo que, pese a haber llegado dos veces a la final, únicamente le había dado disgustos por la forma tan desgraciada de perder ambas finales.

En nómina, un equipazo con cracks de la categoría de Ronald Koeman, Michael Laudrup o Hristo Stoichkov; veteranos como Alexanco o Zubizarreta; magníficos jugadores como Bakero, Beguiristain, Eusebio, Amor, Nadal, Julio Salinas, Ferrer o Goicoechea -el extremo-… y un imberbe Pep Guardiola, que desde muy joven comenzó a adquirir maneras de líder.

Como decíamos, era el último año del torneo antes de que pasara a llamarse oficialmente “Liga de Campeones”; y en él se puso en funcionamiento por primera vez el sistema de liguilla a doble vuelta, al que llegarían los ocho mejores equipos tras las dos primeras rondas, y del que saldrían los dos finalistas, que no serían otros que los campeones de cada uno de los dos grupos de cuatro conjuntos.

La ilusión de los blaugrana era romper de una vez con sus complejos y su maldición histórica, y hacerse de una vez con un campeonato que habían perdido en 1961 por la mala fortuna con los palos; y en 1986 por el desacierto supremo en la tanda de penaltis. Pero tras eliminar en la primera ronda al Hansa Rostock, último campeón de la extinta RDA, el bombo le emparejó en octavos de final con el último campeón de la también desaparecida RFA, el Kaiserslautern.

Fue la eliminatoria del heroico y épico gol de José Mari Bakero en el Fritz Walter Stadium, en el último minuto de un doble enfrentamiento que el Barça había empezado ganando 2-0 en el Camp Nou, pero que en la ciudad alemana se le complicó de tal forma que, justo antes del enorme cabezazo del navarro a centro de Koeman, los azulgrana estaban eliminados al ir perdiendo por 3-0.

En la liguilla, el Barça quedó encuadrado en el grupo B, junto al Sparta de Praga, el Benfica y el Dinamo de Kiev. Sólo los checos, en casa, consiguieron vencer a los azulgrana a lo largo de los seis partidos, con lo que el Barça acabó accediendo a la final, sentenciando el grupo tras ganarle al Benfica por 2-1 en el Camp Nou.

Su rival, el 20 de mayo del 92, era la Sampdoria. La “squadra” genovesa había sido en los últimos años, por orden cronológico, campeona de la Copa de Italia en 1988 y 1989; subcampeona de la Recopa -precisamente ante el Barça- ese último año; campeona de la Recopa en 1990 y campeona del “Scudetto” italiano en 1991.

Un equipo, entrenado por Vujadin Boskov, que contaba en sus filas con grandes jugadores como Vialli, “Toninho” Cerezo, Pagliuca o Roberto Mancini. Y un equipo que, además, no había accedido a la competición por la sanción de un año al Milan -debido al llamado escándalo de Marsella- como algunos todavía quieren hacer ver; sino simplemente porque era el campeón de liga en Italia, por delante de los “rossoneri” de Sacchi, Van Basten, Gullit y Rijkaard entre otros. Casi nada.

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Fue un partido durísimo y feo durante muchos minutos. La “Samp”, como buen equipo italiano, impuso su defensa a lo largo del primer tiempo, a la espera de pillar alguna contra letal; y no fue hasta los comienzos de la segunda parte cuando el Barça puso de verdad en apuros a Pagliuca con las ocasiones de Julio Salinas, Eusebio y Stoichkov.

Se llegó a la prórroga, y poco a poco sobre la mente del barcelonismo sobrevolaba el infausto recuerdo de la tanda de penaltis de 1986 contra el Steaua de Bucarest, hasta que llegó el minuto 112. Una falta cercana a la frontal del área le dio al mejor lanzador que han visto estos ojos la ocasión de meter al Barça en la historia del fútbol europeo. Stoichkov tocó la pelota, Bakero la paró y Ronald Koeman la clavó en la red de Pagliuca.

El aficionado “culé” estalló; los fantasmas se fueron; Alexanco recogió la “Orejona” de manos del presidente de la UEFA Lennart Johansson; y el “Dream Team” de Cruyff llegó a su punto más alto aquella noche de mayo en Wembley. Casi dos décadas después, el Barça de su principal discípulo de entonces volverá, aunque en un escenario distinto, al lugar de los hechos. Ojalá regrese igual de feliz que entonces.

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El Barça también gana ya en el fútbol sala

Se puede decir sin tapujos que el Barça gana ya en el fútbol “grande”, y también en el “chico”. La entidad blaugrana se ha proclamado esta tarde en Segovia campeona de la Copa de España de fútbol sala, tras derrotar en la final al anterior vencedor, ElPozo de Murcia, por 3-2. Es el primer título oficial para el Barça en este deporte desde que en 1989 se creara la Liga Nacional de Fútbol Sala.

Fútbol, baloncesto, balonmano -aunque últimamente menos-, hockey sobre patines y, desde hoy, fútbol sala, prácticamente la única disciplina deportiva de entre las importantes en España en la que el Barça no disponía de un equipo competitivo. La sección de fútbol sala, hasta hace 2-3 años, apenas si contaba en su palmarés con unas semifinales en la ya lejana campaña 93-94; pero Joan Laporta, en el último tramo de su mandato, decidió reforzarla económicamente para intentar convertirla en una referencia del llamado fútbol de parquet.

Y a fe que lo ha conseguido, aunque para ver al Barça ganara su primer título haya tenido que esperar hasta el mandato de Sandro Rosell. Progresivamente los azulgrana han ido adquiriendo buena parte de lo mejorcito de cada casa y, con eso y con una mínima aportación de su cantera, esta temporada por fin ha dado el salto de calidad al situarse como líder en el campeonato de liga y ganar la Copa.

Con el gran mito del fútbol sala moderno español, un culé confeso como Javi Rodríguez, por bandera -es el primer título de Copa para Javi, prácticamente lo único que le faltaba por ganar-, el F.C. Barcelona ha completado una fase final prácticamente impecable. Los barcelonistas llegaban a la final con el aval de haberle endosado un 6-0 en cuartos al segundo clasificado de la liga, el Fisiomedia Manacor, y tras haber superado al histórico anfitrión Caja Segovia en los penaltis.

Enfrente, el gran dominador del panorama nacional en la última década junto al Inter Movistar, los murcianos de ElPozo; con lo que se preveía una final apasionante. Pero el Barça golpeó muy pronto. A los dos minutos el guardameta murciano Raúl rechazó un disparo del internacional español Torras, y el despeje llegó al ex jugador de ElPozo Wilde, que la mandó a la red. Y a los doce minutos el propio Wilde culminó una jugada de tiralíneas entre Torras, Javi Rodríguez y el mismo jugador brasileño. La mejoría entre un gol y otro de los murcianos no les había bastado: el meta azulgrana Cristian era un valladar, y los catalanes a la contra se mostraban letales.

Así llegó el 3-0 a los cinco minutos del segundo tiempo. Cristian inició una jugada que continuó Saad con un taconazo y Chico batió a Raúl de un trallazo raso, entre las piernas del portero de ElPozo. Álvaro recortó distancias dos minutos más tarde y, a falta de 25 segundos y tras varios minutos jugando con portero/jugador Dani Salgado puso emoción con el 3-2. Pero no le dio a ElPozo para remontar, entre otras cosas porque cuando más apretaron los murcianos volvió a surgir la figura de Cristian, MVP de la Copa y un pedazo de portero.

Hay quien dice que es buenísimo para el fútbol sala que el Barça haya comenzado a ganar porque así puede tener una mayor repercusión en los medios. Yo estoy de acuerdo, siempre y cuando equipos históricos como ElPozo, Inter Movistar, Caja Segovia o Xacobeo Lobelle continúen haciéndole la sombra necesaria para que la Liga Nacional de Fútbol Sala no sea un claro monopolio azulgrana. En tal caso, de lo que no hay que dudar es de que hoy es un día histórico para el fútbol sala nacional: el día en el que el F.C. Barcelona se incorporó de verdad a la “créme de la créme” al inaugurar su palmarés particular.

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Imperial “saludo” del Barça al Madrid (5-0)

Señoras, señores, hay que quitarse el sombrero una vez más ante el mejor equipo del mundo, el F.C. Barcelona. Da igual que el Madrid tenga el que, para algunos, es el “galáctico” de los entrenadores; da igual que el Madrid tenga sobre el campo un equipo plagado de millones de euros y, lógicamente, también de grandísimas individualidades; después de lo de esta noche todo eso da exactamente igual.

El de hoy era el Clásico del siglo; aquél al que, por primera vez en varios años -al menos eso se decía desde la prensa de la capital de España-, llegaba el Madrid en igualdad de condiciones con el Barça. Aquél, en definitiva, en el que los dos grandes de nuestra liga se jugaban de nuevo la hegemonía.

Todo eso, no obstante, ha quedado en agua de borrajas ante la tremebunda exhibición, una más, de los muchachos de Pep Guardiola. Una exhibición a la altura del histórico 2-6. La clasificación dice que el Barça, actualmente, sólo le lleva dos puntos al Madrid; que los líderes hasta hoy eran los “galácticos” de Mourinho.

Cierto es; pero ante la sacudida de esta noche; ante el terremoto que ha hecho temblar los cimientos del Camp Nou y del fútbol europeo, mucha personalidad van a necesitar los profesionales madridistas para sobreponerse de cara a los próximos encuentros. La misma, no obstante, que va a necesitar al Barça para no dormirse en los laureles; aunque si algo no le falta a los blaugrana es precisamente eso, personalidad y confianza, que no relajación.

Qué repaso, señores; qué soberano repaso y qué nueva lección nos ha regalado el Barça a los aficionados al fútbol en general. Inclusive a los madridistas, porque todos, repito, todos los futboleros deben estar agradecidos al equipo de Guardiola por lo que está haciendo por nuestro deporte desde hace con ésta tres temporadas.

Una manita en la que, para gozo y disfrute del fútbol español, han cobrado especial protagonismo los campeones del mundo con España. Xavi, Pedro y Villa no sólo han bailado a todo el Madrid, sino que además han sido los autores de los cuatro primeros goles del partido, haciendo el asturiano un doblete con el que vuelve a reivindicarse ante los que han llegado a dudar de él.

Y también ha estado estelar Iniesta, y Jeffren -que ha cerrado la goleada en los pocos minutos que ha jugado-… incluso Messi, pese a que el argentino no haya estado ni mucho menos tan acertado como en él es habitual. Eso, realmente, también dice mucho de este equipo. Ha sido, desde el primer minuto hasta el último, un clarísimo ejemplo sobre cómo callar bocas, sin más -que cada cual piense si darse o no por aludido-; hablando exclusivamente en el terreno de juego, que es donde hay que hacerlo. Y menos mal que Pepe, el único madridista que se ha salvado hoy, ha tirado durante los noventa minutos de amor propio, porque si no los ocho goles de hace ocho días en Almería se hubieran quedado cortos.

Para el Madrid, un pequeño consejo: hay que saber perder. Hay que saber aguantar el chaparrón con una actitud realmente digna. Porque si mal ha estado Cristiano Ronaldo -nuevamente anulado y humillado ante el Barça- con su empujón a Guardiola cuando iban 2-0, demencial ha sido la actitud de otro campeón del mundo, que esta vez no se ha comportado como tal.

Hablo, naturalmente, de Sergio Ramos, quien con su criminal -sí, criminal- parada a Messi cuando el 5-0 ya estaba puesto en el marcador ha estado a punto de mandar al hospital al mejor jugador del mundo. Por no hablar de la tremenda falta de respeto que ha supuesto los sucesivos manotazos del camero a los que se supone que son amigos suyos de la selección, Puyol y Xavi. Muy mal, Real Madrid; pero que muy mal. Si el rival te humilla te jodes, le das la mano -nunca mejor dicho en esta ocasión- y se la intentas devolver en la segunda vuelta.

En resumen, ni con Mourinho ni sin Mourinho; ni con Cristiano ni sin Cristiano. Lo que ocurra al final de liga ya se verá; por el momento, para bien o para mal -dependiendo de los colores de quien lo mire- el que sigue mandando en el fútbol español es el F.C. Barcelona. Como aficionado al fútbol, una vez más, muchas gracias por el espectáculo ofrecido.

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Histórico triunfo del Barça ante los Lakers

El deporte español sigue derribando barreras. Otro de los que hace unos años todos considerábamos como “imposibles” cayó anoche en el Palau Sant Jordi: el Regal F.C. Barcelona, el Barça, se convirtió en el primer equipo campeón europeo -y, por ende, en el único español- en tumbar a todo un campeón de la NBA.

Los azulgrana se deshicieron anoche por 92-88 de Los Angeles Lakers, y pusieron una nueva pica en Flandes para acercar el nivel del baloncesto FIBA al de la NBA. Cierto es que los angelinos, que se presentaban en Barcelona con Pau Gasol de “embajador”, apenas si acumulaban en sus piernas dos semanas de entrenamiento no demasiado serio aún; pero ello no debe restar un ápice del mérito que para el Barça supone pasar a la historia como el primer club del viejo continente en vencer a una franquicia con el estatus de actual campeona de la NBA.

Eso sí, tampoco hay que pasarse de eufóricos y pensar que el Barça ha ganado una especie de copa intercontinental y ahora es el mejor del mundo, porque no es así. Pero si echamos la vista atrás y vemos cuál era la diferencia entre la FIBA y la NBA hace apenas diez años, debemos ser plenamente conscientes que lo de ayer no es la culminación absoluta de un sueño, pero se le aproxima bastante.

Los Lakers se presentaron en Barcelona para devolver la visita que los azulgrana realizaron hace dos años al Staples Center; y lo hicieron sin el lesionado Andrew Bynum pero con Kobe Bryant -disminuido, eso sí, porque acaba de salir de una lesión- y, sobre todo, con su “embajador” en la Cuidad Condal, Pau Gasol. El “hijo pródigo” volvía por segunda vez a casa, tras jugar y ganar con los Memphis Grizzlies en 1993 (80-91).

Pau, aunque sin buenos porcentajes de tiro, fue el mejor de su equipo con 25 puntos, comandando sobre todo durante la primera mitad el ataque de unos Lakers que, tras unos primeros 24 minutos muy igualados (45-44) -se jugó, como es normal en estos casos, con reglas de la NBA-, tomaron once puntos de ventaja en el tercer cuarto (49-60).

Cuando todo parecía preparado para la “fuga” angelina, un motivadísimo Pete Mickeal -“peleado” anoche con el 50% del equipo californiano- y, cómo no, Juan Carlos Navarro tomaron el mando de las operaciones y acercaron de nuevo al Barça ante unos Lakers en los que Phil Jackson tuvo que tirar más de la cuenta de Gasol -éste de forma lógica al jugar en su tierra-, Kobe, Artest, Odom y Fisher.

Los blaugrana tomaron la delantera segundos antes de llegarse al último parcial con un triple de Lakovic, pero Pau respondió con un 2+1 en la que quizás fuera la mejor jugada del día: un canastón en mate a aro pasado después de deshacerse de N´Dong y de Grimau (68-70).

Pero en el cuarto definitivo surgieron desde el triple (7 metros y 25 centímetros, como en la NBA) Navarro, Mickeal y Morris, para dar hasta siete puntos de ventaja al Barça (86-79). Los Lakers, por el contrario, firmaban un paupérrimo 0 de 14 en tiros de 3, que les lastró enormemente; y pese a que nunca se rindieron la seguridad en el tiro libre de la “Bomba” (25 puntos, como su amigo del alma y ayer rival) y de Mickeal (26) sentenciaron una victoria histórica para el baloncesto FIBA, para Europa, para el baloncesto español y, por supuesto, para el propio Barça, por mucho que los Lakers llegaran casi sin rodaje al Sant Jordi.

El Barça no es el mejor equipo del mundo; incluso no sé si tendría nivel para llegar a competir una temporada completa en la durísima NBA; pero lo único cierto es que lo que no pudo hacer el Olympiacos en 1997 contra los Bulls de Jordan en el añejo Open McDonald´s -aquél en el que el Joventut estuvo a punto de derrotar a los Lakers de Magic Johnson en 1991- lo consiguió ayer el Barça ante los Lakers de Kobe Bryant y Pau Gasol: pasar a la historia por ser el primer campeón de Europa en hacer morder el polvo a unos campeones de la NBA. Algo de lo que sólo podrán presumir ellos. Enhorabuena para el baloncesto español en general, y para el equipo azulgrana en particular.

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Campeón merecido e indiscutible

Se acabó la Liga, y se acabó con una última jornada que tuvo emoción en todos los frentes menos en la lucha por el título. Porque el Barça, pese a no jugar ni mucho menos su mejor partido, se ha hecho definitivamente con el título goleando al Valladolid por 4-0. Es el vigésimo título de Liga del club azulgrana en su historia.

99 puntos -récord absoluto en la historia de la Liga-, 31 victorias -idem, empatado esta vez con el Madrid-, Pichichi, Zamora y reconocimiento general como el equipo que mejor ha jugado al fútbol con diferencia. No hay nadie que pueda competir con esos números, por mucho que el Madrid haya luchado hasta el final.

Y eso que los de Guardiola -dos años, dos Ligas y siete títulos en total- se empeñaron en darle emoción al partido con unos primeros minutos plenos de nerviosismo. El Valladolid, que se jugaba la vida y que, como se presumía, ha terminado con sus huesos en Segunda, ha podido adelantarse en el marcador en dos ocasiones, pero no supo aprovechar las indecisiones de Víctor Valdés y de su defensa.

Como era lógico, la máxima del fútbol de quien perdona la paga se volvió a cumplir. Después de que el Málaga le hiciera su gol al Madrid el Barça se fue serenando, y en el descanso ya había dejado prácticamente sentenciado el título gracias a Pedro. El canterano de Tenerife no podía faltar a su cita con los partidos grandes, y fue decisivo en los dos primeros goles: el 1-0 marcado en propia meta por el pucelano Luis Prieto a los 27 minutos después de una muy buena jugada suya; y el 2-0 hecho por él mismo cuatro minutos después, a pase de Messi. Leer el resto de la entrada »

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0-2: El Barça, en el Bernabéu, deja claro quién manda

Golpe de mano y de autoridad del Barça en el gran clásico de la Liga española. El equipo de Pep Guardiola se ha impuesto claramente al Real Madrid por 0-2, en lo que para muchos era la gran final del campeonato. Faltan siete partidos y todavía es muy atrevido asegurarlo, pero visto lo visto el Barça -que aventaja ya a su único rival en tres puntos más el average particular- tiene ya en su poder el 95% de la liga.

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Se esperaba un partido espectacular, lleno de goles y de ocasiones y con emoción hasta el final; pues nada de eso. Sin el lesionado Ibrahimovic, Guardiola sorprendió metiendo a Dani Alves por la banda derecha pero en el centro del campo y a Milito junto a Piqué; y pese a que el experimento le salió regular, consiguió su objetivo. Porque el Barça aplicó su otra cara: la cara del equipo que, además de saber atacar, sabe defender porque es el mejor en esa faceta. El Barça se dejó de florituras y planteó un partido con la intención de quitarle el balón al Madrid y esperar su oportunidad.

“Zarpazo” de Messi en el momento oportuno
Y ésta llegó pasada la media hora. Hasta entonces Leo Messi había estado agazapado, casi sin intervenir, pero su primera acción destacada fue para batir a Casillas después de un gran pase de Xavi y de un espectacular control con el pecho ante Raúl Albiol. El mejor jugador del mundo golpeaba a su gran rival justo en el momento más idóneo. Palo durísimo para un Real Madrid que estaba perdiendo el fuelle con el que aguantaba la presión que estaba realizando desde el comienzo.

Un fuelle que le permitió plantear un partido sin ninguna concesión. Si había que ir abajo, pues abajo; si tocaba repartir por arriba, adelante. No es que fuera un Real Madrid especialmente violento, pero sí bastante duro, sobre todo el trío formado por Xabi Alonso, Sergio Ramos y Gago. Los dos primeros fueron “indultados” por el lamentable arbitraje de un Mejuto González que no midió a los dos equipos por el mismo rasero, aunque en el “debe” del colegiado asturiano también hay que apuntar que, entre un perdón y otro, también pudo haber mandado a la caseta antes de tiempo a Dani Alves.

Pedro, el gran “Pedrito”, apuntilla
En el segundo tiempo el Barça cogió el balón y empezó a moverlo, y a moverlo, y a moverlo… y cuando el Madrid estaba medio mareado de tanto jugar al gato -como llamamos por Sevila al rondo-, llegó el gol de Pedro, tras otro gran pase de un magistral -un día más, y van…- Xavi. Extraordinaria la definición de un jugador que continúa haciendo una temporada sensacional, marcando en prácticamente todos los encuentros importantes del Barça.

Fue entonces cuando Pellegrini se la jugó, como casi siempre, con Guti y Raúl, y logró minimizar la posesión del Barça. Ello le permitió al Madrid crear su única ocasión clara de gol, pero un gran Víctor Valdés le sacó un mano a mano a Van der Vaart. El Madrid continuó rondando el área blaugrana, pero se encontró con unos soberbios Puyol, Piqué y Milito, absolutamente inexpugnables y que no concedieron ni una sola oportunidad más.

Antes al contrario. Con la entrada de Iniesta por Maxwell, Guardiola reestructuró la columna vertebral de su equipo, consiguiendo de nuevo el control del balón y creando clarísimas ocasiones a la contra. De no haber sido por Casillas, que desbarató milagrosamente dos acciones de Messi, el Madrid se habría ido más calentito aún; y Messi se habría llevado a casa su cuarto balón en pocas semanas, segundo en cuatro días. Ese mismo balón que dijo Cristiano Ronaldo que sería para él.

Habrán notado que me ha faltado hablar del portugués y de Higuaín; las dos grandes estrellas actuales del Madrid. Pues bien, tanto Cristiano como el “Pipita” estuvieron inéditos: el segundo mandó una pelota a las nubes en el primer tiempo, y el primero intentó un par de veces batir a Valdés, pero en ninguno de los casos de forma clara. Ya está; ese fue el partido del llamado CR9 y del que dicen que le va a quitar a Messi el “Pichichi”.

Así sellaron el Barça y Pep Guardiola su cuarta victoria consecutiva contra su gran rival; siendo la primera vez en la historia que ocurre tal acontecimiento, La liga no se ha acabado; sería temerario e incorrecto expresar tal afirmación cuando faltan 21 puntos por jugarse; pero con la enorme victoria blaugrana es casi imposible que este campeonato no tenga otro ganador que no sea el mejor equipo del mundo en la actualidad. Y ese no es otro que el F.C. Barcelona.

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El Barça, campeón de la Liga ACB

El F.C. Barcelona continúa sumando títulos, en una temporada para enmarcar. Ayer le tocó a la sección de baloncesto, que reconquistó el título de la Liga ACB cinco años después. Los azulgrana se tomaron cumplida revancha de la final del pasado año y, después de arrancar una victoria en el Buesa Arena en el primer partido, aprovecharon el recuperado factor cancha y se impusieron con claridad al TAU en el Palau, tanto el martes como hoy jueves. Decimoquinto título de liga para el Barcelona, que no celebraba un triunfo así desde que se impusiera en el quinto partido de la final de 2004 al Estudiantes.

Andersen supera a Splitter; el Barça superó al TAU. Foto: As.com

Andersen supera a Splitter; el Barça superó al TAU. Foto: As.com

Los dieciocho puntos del martes y los trece de esta noche -90 a 77-, no obstante, no son más que un signo claro de que el Barça, además de poseer una plantilla superior, llegó a esta final en mucha mejor forma que los vitorianos, lastrados por los problemas de Mickeal, Vidal y Splitter. El alero norteamericano hizo un gran sobreesfuerzo para estar en el partido, pero apenas si pudo hacer nada destacado. Esto, no obstante, no empaña un ápice la gran victoria obtenida por el equipo patrocinado por Regal, cuyos jugadores pusieron en práctica un gran baloncesto durante todo el partido.

El primer cuarto dejó bien a las claras cómo iban a ser los cuarenta minutos. El Barça dominó por fuera y por dentro de la zona: desde más allá de la línea de 6,25 Navarro y Andersen martilleaban el aro visitante, mientras que en la pintura Fran Vázquez le ganó la partida por la mano a los pívots del TAU, empezando por un, eso sí, mermado Splitter. Ello unido al desacierto de un hombre clave para los de Ivanovic como Teletovic -desafortunadísimo en sus tiros- dejaron el marcador en 27-18 al final del primer parcial, y en 43-33 al descanso.

Tras la reanudación, más de lo mismo, solo que a los tres anteriores se le unió un Basile que afinó bastante la puntería. El 59-41 hizo que el Palau comenzara a ir preparando el alirón, y apenas si se notó la temprana elminación por faltas de Santiago. Pero el TAU estaba claro que, a pesar de todo, no iba a dar su brazo a torcer. Prigioni, Vidal y San Emeterio se echaron el equipo a las espaldas, y los vitorianos primero dejaron la diferencia en 11 puntos antes del cuarto final, y poco después, a 8.

Fue, sin embargo, el canto del cisne. Basile y Navarro sentenciaron el título con varios triples más, especialmente uno de “la Bomba” forzadísimo cuando la posesión se acababa, y otro del italiano que puso 12 puntos de diferencia en el marcador -87 a 75- a 2:40 del final. Entonces sí, el TAU sacó la bandera blanca y entregó definitivamente el cetro liguero al equipo de Xavi Pascual, un gran equipo que, por fin, pudo demostrar todo su potencial; y que, por fin, volvió a darle una alegría a sus aficionados. Justo el día en el que se ha conocido la noticia de que Ettore Messina ha cerrado su fichaje como técnico del Madrid. Una vez más, Florentino Pérez intentó restarle protagonismo al Barça, esta vez con el baloncesto; pero pese a todo si hay un nombre destacado hoy en el mundo de la canasta en España ese es el de la sección de baloncesto de la entidad presidida por Joan Laporta. El equipo que, desde hace unas horas, vuelve a reinar en nuestro país.

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Baloncesto: Los Lakers se ponen 3-1 en la NBA y el Barça se adelanta en la ACB

Importante día el de ayer para los aficionados al baloncesto. “Cristianos Ronaldos” aparte, en lo puramente deportivo el deporte de la canasta fue el gran protagonista de la jornada, con dos partidazos de los que llegan a quitar el hipo.

Lakers, con la puntita de los dedos

Comenzaremos, por orden de importancia -la final está bastante más avanzada- por el 4º partido de las finales de la NBA. Espectacular, como casi toda la serie; una final durísima cuyos partidos se están pudiendo decantar a favor de cualquiera. Sin embargo, la victoria de Los Ángeles Lakers en el Amway Arena de Orlando por 91 a 99 ante los Magic le ha podido dar el 90% del anillo al equipo de Pau Gasol. Quedan 3 partidos y dos en el Staples Center de Los Ángeles, así que no parece lógico que a los Lakers se les escape el título de la NBA. Ayer, después de haber perdido el tercer partido, resolvieron a su favor otro encuentro sumamente emocionante, forzando la prórroga cuando lo tenían casi perdido y ejecutando a los Magic en el tiempo extra.

Fisher anota el triple que forzó la prórroga. Foto: Marca.com

Fisher anota el triple que forzó la prórroga. Foto: Marca.com

La franquicia de las tierras de Walt Disney desarboló a la californiana durante el segundo cuarto, yéndose a los vestuarios con 12 puntos de ventaja, 49-37; pero nada más regresar a la pista surgió el primero de los 3 hombres claves de los Lakers en el partido -Kobe Bryant, que ayer estuvo mejor que el otro día, aparte-, Trevor Ariza. Entre espectaculares triples y canastas de dos -exteriores o en penetración- el alero consiguió 11 puntos casi consecutivos, y los Lakers se pusieron por primera vez en muchos minutos por delante en el marcador, 56-57. Todo ello, hay que decirlo, coincidiendo con la ausencia de “Hedo” Turkoglu, quien cometió su 4ª personal demasiado pronto, obligando a Stan Van Gundy a reservarlo. El alero turco estaba siendo el mejor de su equipo -como en toda la final-, y sin su concurso los Magic se perdieron, a pesar de que Howard, esta vez sí, se estaba imponiendo en su zona, sobre todo cogiendo rebotes y poniendo tapones.

En el último cuarto los Lakers se aventajaron en seis puntos, 65 a 71; pero la vuelta de Turkoglu y la aparición de Mickael Pietrus hicieron que los Magic rápidamente enjugaran la ventaja visitante, entrándose de nuevo en un final dramático y espectacular. Con 82 a 79 para los locales, Trevor Ariza -de nuevo él- anotó un espectacular triple desde su casa, en reverso y sobre la bocina; pero el “jefe” en cancha de Orlando, Turkoglu, le respondió con otra canasta de 3 y, pocos segundos después, otra gran jugada del turco dejaba el partido muy de cara para su equipo. 87 a 82 a un minuto del final, y con balón para Orlando además. Pero los Lakers recuperaron la bola y Pau Gasol, casi inédito en ataque hasta el momento, machacó el aro local tras un contraataque; y seguidamente sus compañeros le hicieron falta a Howard, a 11 segundos del final. “Superman” estuvo imperial en intimidación, reboteando y taponando, como hemos dicho; pero los tiros libres nunca han sido lo suyo, y aquí se demostró. Sus dos fallos le devolvieron la esperanza a los Lakers, quienes prepararon la jugada en el correspondiente tiempo muerto.

Y apareció el segundo hombre clave en los Lakers, el más importante de todos: Derek Fisher, el “reflexivo”, que diría el ínclito Andrés Montes. El base anotó un, de nuevo, espectacular e importantísimo triple que ponía el empate a 87 y llevaba el partido a la prórroga; y en ésta, a menos de un minuto para el final, con empate a 91, prácticamente decidió el partido.

En los 5 minutos de tiempo extra las jugadas ensayadas por Phil Jackson eran las de casi siempre: balones a Kobe y que él se la jugara; pero esa vez Kobe, inteligente por una vez, sacó la bola hacia Fisher, quien tiroteó de nuevo el aro de los Magic desde la línea de tres. La puntilla la puso Gasol, la tercera clave de su equipo. Pau despertó durante el final del tiempo reglamentario y en la prórroga, y con grandes jugadas defensivas en el tiempo extra y anotando los últimos 5 puntos de su equipo, se redimió en gran parte de su gris partido hasta entonces. Gasol sentenció con un mate en el que recibió un brutal golpe de un impotente Pietrus, quien veía que el anillo se escapaba. Al final, 91 a 99, “break” de los Lakers -como si habláramos de tenis-; y el domingo tendremos el 5º, de nuevo en Orlando. Los Magic deben ganar para volver a Los Ángeles; los Lakers, aunque les gustaría celebrar el título en casa, querrán sentenciar cuanto antes, por si acaso. Veremos qué ocurre.

Ilyasova penetra entre McDonald y Teletovic. Foto: As.com

Ilyasova penetra entre McDonald y Teletovic. Foto: As.com

El Barça recupera el “factor cancha”

Por su parte, en la Liga ACB la final se inició con relativa sorpresa. El Barcelona dio primero, venció por 80-82 en casa del TAU y puso el “factor cancha” a su favor. Los blaugrana consiguieron la victoria después de un espectacular triple a 2 segundos del final de uno de sus tiradores, Gianluca Basile quien, no obstante, no había anotado una sola canasta en todo el partido.

El TAU dominó en el marcador y en el juego durante gran parte de los dos primeros cuartos, pero al descanso los jugadores de Xavi Pascual dieron un pequeño tirón en el marcador, 37-43. Importante fue el australiano Andersen, el mejor jugador ayer de los barcelonistas. Él fue principalmente quien mantuvo en el partido a su equipo, ante las malas actuaciones de Ilyasova, Navarro y Basile.

En los últimos minutos se produjeron las mejores jugadas del partido. John Lucas, el base suplente del TAU, se convirtió en el factor sorpresa del encuentro, y con sus dos triples, acompañados de la gran labor de Splitter -como casi siempre- en la zona, propició la respuesta de su equipo a cada canasta blaugrana. Con empate a 79 y pocos segundos por jugarse, Rakocevic anotó solamente uno de sus dos tiros libres. La respuesta visitante ya sabemos cuál fue: Andersen, lógicamente, se la jugó de tres sin acierto, pero tras el palmeo de Teletovic el balón llegó a Basile quien, como luego haría Trevor Ariza en Orlando, se jugó un triple arriesgadísimo, desde más de 7 metros y a la media vuelta. Dentro. Faltaban dos segundos por jugarse, pero Lucas no acertó con su lanzamiento.

A diferencia de la NBA, esta final no ha hecho más que empezar, dado que el TAU es perfectamente capaz de ganar al menos un partido en el Palau Blaugrana. El sábado, también en Vitoria, se jugará el segundo partido de una serie que se antoja muy larga.

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