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Seis años de la segunda Copa del Rey del Betis

MI PARTICULAR MEMORIA DEPORTIVA (25)

Tal día como hoy, hace justo seis años, el Betis se proclamó por segunda vez en su historia campeón de la Copa del Rey. Fue la guinda a una temporada histórica, la 2004-2005, la del regreso al banquillo del histórico y querido Lorenzo Serra Ferrer, en la que también se consiguió por vez primera la clasificación para la Liga de Campeones; y tras la que se desarrolló progresivamente el negro período del que parece que empezamos a salir ahora.

Era la segunda final de Copa que le veía jugar al Betis -en la primera, la perdida de 1997 ante el Barça, estuve “in situ” en el Santiago Bernabéu- y el primer y único título que he podido disfrutar hasta ahora -y lo que me queda…- del equipo verdiblanco ya que en los otros dos, la Liga del 35 y la Copa del 77, todavía no había nacido. Así pues, no podía por menos que recordarlo en mi espacio personal con motivo de esta efeméride.

ALCALÁ Y CÁDIZ, PRIMEROS ESCOLLOS
Todo empezó en el Francisco Bono de Alcalá de Guadaíra, ante un equipo paisano como el Alcalá. Entonces, al igual que ahora, las dos primeras eliminatorias se jugaban a partido único, pero los equipos de Primera entraban en el bombo copero desde el inicio jugando como visitantes ante rivales de inferior categoría. Una ruleta rusa en la que los conjuntos de la máxima categoría tenían poco que ganar y mucho que perder, y en la que alguna que otra vez al Betis le había tocado meter la pata hasta el fondo. Leer el resto de la entrada »

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Dieciocho años después, el Madrid, campeón de Copa

FINAL DE LA COPA DE S.M. EL REY
F.C. BARCELONA 0-REAL MADRID 1

El madridismo estalló cuando Undiano Mallenco pitó el final de la prórroga. Habían tenido que esperar dieciocho años para volver a vivir un momento como éste; para volver a ser campeones de la Copa del Rey. Casi dos décadas, una eternidad para un club que se jacta de ser el mejor del siglo XX.

Hoy han roto ese gafe, y de paso le han ganado por vez primera -ya les tocaba también, tras siete partidos-al Barça de Guardiola. El impecable cabezazo de C. Ronaldo -otro que por fin destaca en un partido clave desde 2008- en la prórroga, además, hizo que se cumpliera otra de las máximas del fútbol: en una final equilibrada el equipo que, en la prórroga, se adelanta, tiene el partido prácticamente ganado.

Porque eso es lo que ha ocurrido esta noche. Antes del tiempo extra, el partido ha tenido un tiempo para cada equipo. En el primero, el Madrid salió al 200%; sobremotivadísimo. Mourinho repitió, de medio campo para atrás, el mismo planteamiento táctico del partido de liga -trivote con Pepe y Khedira junto a Xabi Alonso-; aunque adelantando la presión unos 20-25 metros.

El resultado fue que los blaugrana sufrieron hasta la saciedad la presión asfixiante de los jugadores blancos durante los primeros cuarenta y cinco minutos. Tan asfixiante que, como cabía esperar, alguno que otro se pasó un poco de la raya en ocasiones, especialmente Pepe y Arbeloa. Suerte tuvieron ambos de que Undiano estuviese contemplativo con el primero; y de que no viese ciertas acciones “subterráneas” del segundo.

A punto estuvo el Madrid de obtener beneficios en el marcador, ya que el Barcelona era incapaz de imponer su juego. La cantidad de balones recuperados dieron como resultado un buen número de llegadas a la contra sobre el área de Pinto; en especial dos de C. Ronaldo y una, la más clara, de Pepe. El central, hoy mediocampista, cabeceó espectacularmente ante Dani Alves un centro desde la derecha en el minuto 45, pero la pelota se estrelló en el poste, con Pinto batido.

Tras el descanso, no obstante, ocurrió justo lo contrario. El descomunal esfuerzo de la primera parte le pasó factura al Madrid, y el Barça pasó a ser poco a poco dueño y señor de la situación. Mourinho aplicó entonces el “catenaccio” bien perfeccionado en sus años en Italia; dejando solos en punta a Adebayor -que entró por un inédito Özil- y a C. Ronaldo.

Los de Guardiola acumularon una serie de buenas ocasiones. Incluso llegaron a marcar un gol a los 68 minutos por mediación de Pedro; justamente anulado por el famoso Fermín, el asistente de Undiano, ya que el canario se encontraba, aunque por poquísimo, en fuera de juego.

La superioridad aplastante del Barça hizo que Casillas tuviera que aparecer para abortar a su estilo tres de llegadas que tenían márchamo de gol: una vaselina de Pedro; un disparo de Messi que, después, no acertó a remachar Villa; y un envenenado tiro cruzado de Iniesta desde dentro del área. Aunque no es menos cierto que Pinto también tuvo que intervenir en el descuento, al desviar un disparo de Di María que rozó la escuadra.

En la prórroga, a la que el Barça llegó sin hacer cambios y el Madrid haciendo sólo uno, las fuerzas ya estaban más igualadas; y en estos casos suele ganar el que tiene más suerte, y el que acierta con su ocasión. Y ése fue el Madrid. A los doce minutos, el Barça perdió un balón en su lateral derecho; Marcelo combinó con Di María, y éste envió un centro medido a la cabeza de C. Ronaldo, que batió a Pinto con un gran cabezazo. Un tanto al que sólo le sobraron los cortes de manga que Pepe dedicó a la afición de Barça en su celebración; aunque claro, conociendo como conocemos al personaje en cuestión, no podíamos esperar menos de él.

El resto, ya es sabido: el primer gran momento de gloria del portugués en casi dos años que lleva en España sirvió para que el Madrid ganara la Copa por vez primera desde 1993; y para que “catara” un título tras casi tres años de sequía; ya le tocaba. Y también, mirando ya hacia el futuro, para darle una mayor dosis de confianza a los suyos de cara a la madre de todas las batallas de esta temporada.

Hablo, por supuesto, de la semifinal de la Champions; una eliminatoria que, en cierto modo, desempatará el acumulado de esta campaña entre ambos equipos. La liga, salvo hecatombe, será para el Barça; la Copa ya es para el Madrid, que ha sido el último en dar, como también lo pudo haber hecho también esta noche el Barça. Los de Mourinho sabemos cómo van a afrontar el doble duelo europeo: de la misma forma que esta noche. La pregunta es: ¿cómo responderán los jugadores barcelonistas ante el primer gran golpe psicológico del Madrid en la “era Guardiola”? Interesante desafío para ellos; e interesante desafío, además, para ser seguido por el aficionado al fútbol.

No quiero terminar sin hacer referencia a los “profesionales” de la ¿información deportiva? que tenemos actualmente en España. Hemos tenido mucha suerte -al menos hasta el desarrollo del partido- de que apenas si haya sucedido alguna escaramuza aislada entre los aficionados de los dos equipos.

Porque la manera de calentar el partido tanto desde Barcelona como desde Madrid -con especial atención para Marca, que cuando creo que es imposible que caiga más bajo se empeña sistemáticamente en quitarme la razón- no sólo ha sido lamentable, sino sobre todo, indignante, demencial e, incluso, denunciable. Será porque en España, con sujetos como los que todo el que sepa un poco de esto tiene en mente, tenemos “periodísticamente” lo que nos merecemos…

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El Barça revalida el título de Copa en baloncesto

Dos Copas para el F.C. Barcelona en apenas una semana. Si el pasado domingo la sección de fútbol sala se hizo con su primera Copa de España, esta tarde el Regal Barça ha vuelto a ganar la Copa del Rey de baloncesto, tras haberse impuesto en Madrid por 60-68 a su archirrival de siempre, el Real Madrid.

Es el segundo triunfo consecutivo de los blaugrana que, con 22, igualan a los blancos en el palmarés del “torneo del KO”. Además el Barça ha roto el maleficio que dictaminaba que ningún equipo repetía título desde 1988, cuando el propio equipo barcelonista, dirigido entonces por Aíto García Reneses, renovó su victoria del 87 en la mítica final en Valladolid del triple de Nacho Solozábal, también frente al Madrid.

Ahora Xavi Pascual ha tomado el relevo del histórico técnico madrileño y, con un equipo verdaderamente de ensueño, ha vuelto a hacer una Copa realmente impecable pese a que el Madrid, a diferencia de lo ocurrido prácticamente en la totalidad de sus enfrentamientos anteriores, le ha puesto las cosas difíciles.

Ettore Messina tenía las cosas muy claras: su equipo debía impedir como fuese que el Barça, como suele hacer cada vez que juega contra los blancos, se escapase en los primeros minutos; y conseguir llegar con opciones a la segunda mitad. El italiano consiguió ambas cosas en un choque que se caracterizó por las fuertes defensas empleadas por ambos conjuntos.

Prueba de ello fue el marcador de los dos primeros cuartos, 30-30; algo que se puede explicar con facilidad si se ha seguido el desarrollo del juego. Ni una sola concesión a la galería por parte de los jugadores presentes sobre la pista, lo que se tradujo en una enorme intensidad que hacía que cada punto anotado valiera oro puro. Como muestra, un botón: Juan Carlos Navarro se fue al descanso con cero puntos, y acabó tan sólo con siete y dos canastas anotadas.

Tan sólo se salían de la norma en ese aspecto dos jugadores, Alan Anderson y Ante Tomic. El alero blaugrana, MVP de la competición, se marcó un partidazo con 19 puntos, 14 de ellos en la primera parte (de los 30 de su equipo); mientras que el pívot croata fue el encargado de sostener a los suyos en la anotación con varias acciones de mérito frente a los hombres interiores del Barça.

Pero la clave para los de Xavi Pascual quizás no estuvo en el gran partido de aquel que vino a sustituir al lesionado Pete Mickeal, sino en el paso adelante que dio uno de los encargados habitualmente de los trabajos de “intendencia”, Víctor Sada. El base catalán tuvo que coger el mando del timón barcelonista durante más minutos de lo habitual primero por los problemas de faltas de Ricky Rubio, y luego por el esguince de tobillo que el ex del Joventut sufrió en la segunda mitad; y se marcó un partidazo con 7 puntos, 6 rebotes, 6 asistencias, 3 robos y mucha y buena dirección. Sada, con 20, fue el más valorado de todos los que participaron en la final.

Poco a poco el mayor poderío barcelonista se fue imponiendo ante un Madrid que nunca se rindió. Un triple de Navarro -el único suyo- y otros dos de Lorbek en el tercer cuarto propiciaron el primer pequeño estirón de los de Pascual; y, cuando el Madrid logró mantenerse con vida gracias a las acciones de Sergio Rodríguez, dos nuevos triples de Morris, otro del MVP Anderson más el dominio bajo aros de N´Dong sentenciaron la Copa (49-64, a 4:57).

Una Copa que Roger Grimau recibió de manos de S.M. el Rey don Juan Carlos; una Copa que el capitán azulgrana ofreció, en un gran gesto, a su compañero Basile, lesionado de gravedad en las primeras jornadas de la temporada, para que éste la levantara. Y una Copa que, pese a su mala final, supone la quinta ya de quien, de no estar por ahí su amigo del alma Pau Gasol, a buen seguro que estaría considerado -con permiso de Fernando Martín- como el mejor jugador español de la historia: Juan Carlos “la Bomba” Navarro. Aunque lo mejor que se puede decir de este equipo es que ya gana hasta “sin” él.

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Diez años de la Copa de Pau Gasol

MI PARTICULAR MEMORIA DEPORTIVA (21)

Mañana jueves comienza, en el pabellón principal de la “Caja Mágica” de Madrid, la XXVIII Fase Final de la Copa del Rey de baloncesto, probablemente una de las competiciones más bonitas del deporte nacional, en la que el Barça defenderá el título conquistado en Bilbao/Baracaldo hace un año.

De las 27 ediciones anteriores se pueden recoger y señalar miles de momentos y anécdotas especiales, pero si tuviera que destacar alguna por encima de todas, ésa es, sin duda, la de 2001. ¿Por qué? Porque fue la Copa -de la que en 2011 se cumplen diez años- en la que el mejor jugador de la historia del baloncesto español, Pau Gasol, se mostró al mundo.

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Gasol, campeón de Europa y del mundo junior con la selección española pero sin ser titular, debutó con el primer equipo del Barça en la temporada 98-99; consolidándose en el mismo la campaña siguiente. En la Copa de 2000, celebrada en el entonces Araba Arena de Vitoria, ya comenzó de verdad a dar muestras de su calidad con un gran partido en los cuartos de final frente al Madrid, pero no fue hasta la temporada 2000-2001 cuando dio el gran salto. A ello le ayudó el bajísimo rendimiento del fichaje estrella del equipo, el veterano pívot ex internacional por Estados Unidos Ronnie Seikaly, que fue “cortado” por Aíto García Reneses a las pocas jornadas de comenzar aquella histórica campaña.

Pau tomó el relevo del americano, y comenzó a crecer de tal forma que se presentó en el Palacio de los Deportes Martín Carpena de Málaga -sede aquel año de la Copa- con la intención de decir “aquí estoy yo, y no vais a poder conmigo”. Y vaya si lo hizo. Tras las rondas de cuartos de final y semifinales, en las que el Barça se deshizo con facilidad del Fuenlabrada y del Pamesa Valencia, la final enfrentó a los azulgranas con su eterno rival, con el que Gasol y los suyos tenían una herida muy reciente después de que el Madrid le hubiese ganado la liga a los barcelonistas en el Palau apenas ocho meses antes.

La actuación del ala/pívot de Sant Boi -un muchacho sumamente estilizado con una mano prodigiosa y que jugaba más de “3” que de “4”- fue, sencillamente, colosal. 25 puntos, 5 rebotes, 2 asistencias y 9 faltas recibidas que no sólo le llevaron al MVP de la competición sino que, lo más importante, también cimentaron la victoria del Barça por 80-77, en un partido muy emocionante y que no se decidió hasta los instantes finales gracias a la frialdad en los tiros libres de, entre otros, el propio Gasol.

Lo que vino después ya lo sabemos todos: dominio similar en el play-off final también frente al Madrid; número 3 del “draft” de la NBA a sus 21 años; seis temporadas y media haciéndose un nombre en la mejor liga del mundo en un equipo sumamente modesto como los Memphis Grizzlies; y tres años en Los Ángeles Lakers donde, hasta la fecha, ha ganado dos anillos de campeón con actuaciones muy destacadas.

Todo ello, por supuesto, además de haber sido el abanderado del “decenio fantástico” de la selección española, con un oro mundialista, otro europeo, la plata olímpica de 2008 y otras tres medallas en campeonatos de Europa. Y lo mejor de todo es que, a sus 30 años, la leyenda de Pau Gasol -que en 2011 disputará su cuarto “All Star Game”- continúa, y parece ser que con cuerda para rato.

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Así fue la última final de Copa entre Barça y Madrid

MI PARTICULAR MEMORIA DEPORTIVA (20)

El F.C. Barcelona y el R. Madrid se verán las caras por quinta vez en una final de la Copa del Rey. Hacía ni más ni menos que 21 años que los dos grandes de nuestro fútbol no se cruzaban en el último partido del “torneo del K.O”. Dicha final tuvo lugar el 5 de abril de 1990, y su escenario fue el mismo que ahora parece ser que toma prioridad de cara a volver a albergar el mismo choque en 2011, Mestalla, entonces llamado Luis Casanova.

Recuerdo perfectamente aquella final, la segunda vivida por mí desde que tenía uso de razón futbolística, tras la que un año antes había medido al Madrid contra el Valladolid, con triunfo madridista por 1-0 gracias al gol del actual presidente del Betis, Rafael Gordillo.

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Ambos equipos llegaban en condiciones muy diferentes a las de ahora, ya que el Madrid, con la Quinta del Buitre alcanzando su cénit, lo hacía batiendo récords de goles y de puntos en la liga; mientras que por parte blaugrana es verdad que se estaba gestando aquel gran equipo que, con Johann Cruyff como entrenador, enamoraría al mundo del fútbol en los cuatro años siguientes; pero lo cierto es que, a una distancia sideral en el campeonato doméstico y eliminado en Europa, el puesto del técnico holandés, que cumplía su segunda temporada en el banquillo, pendía verdaderamente de un hilo. Al final, el convincente triunfo del Barça por 2-0, el 23º de los azulgrana en la Copa, dejó en su sitio a Cruyff, por fortuna para el barcelonismo y para el fútbol, en general.

El Barça, necesitadísimo como decimos de aquella victoria, alineó a Zubizarreta, Aloisio, Alexanco, Koeman, Amor, Bakero, Julio Salinas, Eusebio, Laudrup, Roberto y Beguiristain; mientras que, por el Madrid, John Benjamin Toshack puso a Buyo, Chendo, Gordillo, Fernando Hierro, Sanchís, Ruggeri, Butragueño, Míchel, Hugo Sánchez, Martín Vázquez y Schuster; siendo el gallego Raúl García de Loza el colegiado de un encuentro calentito y emocionante que acabaría cayendo, sorpresivamente, del lado barcelonista.

Para ello fue muy importante la expulsión de un jovencísimo Fernando Hierro poco antes del descanso. El defensa malagueño, que había llegado a la capital el verano anterior procedente del Valladolid, vio su segunda amarilla tras un claro planchazo a Roberto -el posteriormente llamado “Robert”, que también jugó en el Valencia y el Villarreal-, y dejó a su equipo con un jugador menos durante toda la segunda parte.

Aún así, la igualdad fue tal que parecía que la final se marcharía a la prórroga; hasta que en el minuto 78 el cañonero holandés Ronald Koeman -el jugador con mejor y más potente disparo de todos los que yo he podido ver en vivo- agarró un balón a treinta metros de la portería y soltó un zambombazo raso que Buyo sólo pudo despejar. El rechace le cayó a Beguiristain que, en el área pequeña, centró en vaselina para que Guillermo Amor cabeceara al fondo de las mallas y pusiera la Copa de cara para el Barça.

De ahí al final el Madrid se lanzó a la desesperada, sufriendo las contras de un Barça que pudo haber hecho el segundo mucho antes. Julio Salinas falló una doble ocasión clarísima ante Buyo poco antes de sentenciar el duelo a los 91 minutos. El célebre delantero azulgrana y de la selección española batió a Buyo tras un excelente pase del revulsivo Miquel “Nanu” Soler, que le robó magistralmente la cartera a Chendo y asistió al vasco para que resolviera definitivamente el signo de la final.

Una final que tuvo su nota triste cuando, en la vuelta de honor del Barça, un desgraciado ubicado en la zona de los hinchas merengues lanzó un objeto que impactó en la cabeza de Zubizarreta. Por suerte, nada le sucedió al fenomenal guardameta de Aretxabaleta.

En 2011 Barça y Madrid repetirán final y ¿escenario? el 20 de abril, sólo cuatro días más tarde de batirse en el partido que podría ser el que dejara sentenciado definitivamente el campeonato de liga. ¿Pronósticos? Si se jugara la semana que viene apostaría por la repetición del 5-0 liguero del Camp Nou, así de claro; pero dentro de seis días lo que se juega es un amistoso entre España y Colombia, y no la final de Copa. Así que esperaremos a ver cómo llegan ambos conjuntos al Miércoles Santo -vaya diíta, por cierto, para jugar una final-; aunque de lo que estoy seguro es de que el choque será más que apasionante.

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Veintiún años después, Barça-Madrid en una final de Copa

Era el partido deseado por buena parte de la España futbolística y, como era de esperar, finalmente tendrá lugar dos décadas después de la última confrontación en un partido decisivo. Barcelona y Real Madrid se volverán a ver las caras en la final de la Copa del Rey, 21 años después de que los blaugrana “mojaran la oreja” a los blancos en 1990.

Han sido dos semifinales completamente diferentes. En la primera el Barça resolvió por la vía rápida ante el Almería hace siete días, endosándoles una nueva manita en el Camp Nou (5-0) merced al acierto goleador de Messi (2), Villa y Pedro, que marcaron cuatro goles en quince minutos y dejaron todo visto para sentencia. En la vuelta, disputada esta misma noche, 0-3 con casi todos los suplentes en el campo, y lucimiento de Adriano, Thiago Alcántara y Afellay, autores de tres golazos que rubricaron el pase blaugrana a su 35ª final, de las cuales ha ganado 25.

La otra eliminatoria, tal y como era de prever, ha sido mucho más disputada. Real Madrid y Sevilla se han batido el cobre en dos encuentros con desarrollo bastante similar: igualdad plena en el juego y polémica contra el Sevilla en la primera mitad -gol fantasma para mí erróneamente no concedido a Luis Fabiano en el Pizjuán por mucho que Marca y As digan los contrario; y fuera de juego más que dudoso de Negredo en el Bernabéu-, superioridad madridista -sin avasallar- en la segunda parte, y grandes goles que han facilitado el pase de los merengues a una final que no disputaban desde que el Zaragoza les ganara por 3-2 en 2004.

Las únicas diferencias han sido, en primer lugar que, en la ida, el golazo de Benzema llegó en el primer tiempo (0-1); mientras que esta noche el Madrid ha tenido que esperar hasta el minuto 80 para que la “conexión germana” sentenciara la contienda. Khedira dio un gran pase en profundidad a Özil, quien definió ante Javi Varas con mucha calidad. Y en segundo, que en Chamartín los madridistas acabaron rematando a los nervionenses con un segundo gol, marcado en el último segundo por el nuevo fichaje, Adebayor (2-0).

El Sevilla, por su parte, ha defendido con dignidad su título conseguido en 2010; pero la solidez mostrada en ambos encuentros no le ha valido para derrotar a un Madrid al que le ha bastado con aprovechar alguna que otra de las ocasiones que, dicho sea de paso, poco ha faltado para que brillaran por su ausencia tanto la pasada semana como esta noche. Los de Manzano han hecho una semifinal muy seria pero, polémicas puntuales aparte, se han mostrado muy romos a la hora de crearle peligro a Iker Casillas.

Así pues, los dos grandes del fútbol español ya tienen una nueva fecha marcada en rojo en el calendario, el 20 de abril, Miércoles Santo; curiosamente sólo cuatro días después de medirse en el partido liguero de la segunda vuelta. Valencia, como en el 90, se postula como la sede de la final.

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El Betis derrota al Barça con huevos… y con fútbol

COPA DEL REY CUARTOS DE FINAL (VUELTA)
BETIS 3-F.C. BARCELONA 1

Pocas, muy pocas veces se puede ver a Pep Guardiola si no altamente nervioso sí al menos bastante mosqueado. Y así exactamente era como estaba esta noche cuando, a los 16 minutos, Piqué salvó de forma casi desesperada ante Jorge Molina el que pudo haber sido el 3-0 para el Betis.

En efecto, no han leído mal: pese a haber dado durante muchos minutos una gran dosis de buen fútbol en el Camp Nou, el 5-0 del partido de ida hacía prever un choque interesante, sí; aunque sin demasiadas dosis de emoción. Pero delante del súper Barça estaba el Betis, el equipo más propicio, según la historia, para intentar con verdadero convencimiento una hazaña de tal calibre.

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Pecaríamos de exagerado forofismo y, sobre todo, de supina estulticia si afirmáramos que la clasificación azulgrana corrió de verdad serio peligro, pero lo cierto es que nadie esperaba que el juego se desarrollase tal y como lo ha hecho, sobre todo en la primera mitad. Y es que el Betis, sin temor alguno de caer en lo anteriormente señalado, le ha dado un soberano repaso a un Barça sin el once de gala pero con varios de sus grandes jugadores -Piqué, Xavi o Messi, más Keita, Maxwell o Mascherano-; un equipo, el de Guardiola, que ha tenido que activarse de verdad las “antenitas” porque, durante el primer cuarto de partido, veía que, de continuar así, las cosas se podían poner muy, pero que muy feas.

Minuto dos: gol de Jorge Molina tras falta sacada por Salva Sevilla; minuto seis: de nuevo gol de Jorge Molina, esta vez tras gran jugada de Ezequiel. Dos a cero en seis minutos y el Villamarín, encendido. Todo hay que decirlo: el Betis se merecía vivir, por lo visto en la ida, un momento así; y tanto como el equipo, su afición. Y todo hubiera podido ponerse mejor si el ex delantero del Elche llega a culminar su jugada del minuto 16.

Dio igual que Messi, un poco bajo por su fiebre de los últimos días, nos ofreciera una pequeña pero magistral muestra de su calidad -como el mejor del mundo que es- para frenar un poco el ritmo cardíaco de todo el barcelonismo, con su extraordinario gol ante Isidoro y Casto. No era momento de desanimarse ante la absoluta sentencia de la eliminatoria -ese no era el objetivo lógico-, y el Betis siguió jugando al fútbol.

La apoteosis llegó al estadio bético con el gol de Arzu justo “sobre la bocina”, que se diría en baloncesto. Nadie pensaba en que todavía hacían falta cuatro goles para dar el campanazo total; ni falta que hacía para que toda la afición bética vibrase de verdad, como en los grandes momentos de antaño. La exhibición que estaba dando el equipo en todas sus líneas -Belenguer y Roversio en la defensa; Arzu, Iriney y Salva Sevilla en medio campo; y Ezequiel, Jonathan Pereira y Jorge Molina arriba- merecía toda la felicidad de la que estaba gozando la parroquia bética.

Tras el descanso Clos Gómez quiso echarle una manita al Barça con un penalti de Isidoro más que riguroso; pero Messi, como buen samaritano que es, se “rebeló” ante la injusticia y, tras un medio resbalón, mandó el balón al Gol Sur. Un trallazo al poste de Nacho, que pudo significar el 4-1 mediado el segundo tiempo, puso punto y final a todo lo emocionante -no por el signo de la eliminatoria, sino por el fútbol del Betis- que tuvo el partido, que fue tela marinera.

El Villamarín despidió a sus jugadores como se merecían; no era para menos. No se había ganado la Copa ni -todavía- se había subido a Primera; pero haber acabado, y de qué forma, con la increíble racha de 28 partidos sin perder que llevaba el Barça justificaba todos y cada uno de esos aplausos. “Chapeau” para un equipo, el Betis, que ha hecho una colosal Copa del Rey; y que, a partir de ahora, se podrá centrar al 100% en el verdadero objetivo, que no es otro que volver a la élite.

Al Barça ahora le tocará, en semifinales, otro equipo andaluz, el no menos sorprendente Almería, colista de Primera, que se ha metido en la penúltima ronda ganándole los dos partidos al Deportivo de La Coruña (1-0 y 2-3). Por el otro lado del cuadro el Sevilla espera rival madrileño, tras pasar ayer por encima (3-0) de un pésimo Villarreal que, entre lesionados y reservados, dio todas las facilidades del mundo -y alguna más- a los nervionenses.

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Sólo al final goleó el súper Barça a un gran Betis

COPA DEL REY CUARTOS DE FINAL IDA
F.C. BARCELONA 5-BETIS 0

El sueño copero del Betis acabó cuando tenía que acabar. El partido de ida de los cuartos de final en el Camp Nou nos deja un resultado tan lógico como engañoso, puesto que el Betis, realmente, no mereció un correctivo tan serio. Leo Messi, eso sí, celebró su segundo Balón de Oro consecutivo con un hat-trick que luego complementaron los tantos postreros de Pedro y de Keita.

Ya lo dijo Pepe Mel en la rueda de prensa previa al encuentro. El Betis iba a salir a jugar a tope, con su filosofía, hasta que el cuerpo aguantara. Y aguantó, con todos los honores, más de una hora. Ambos equipos sacaron al césped del Camp Nou sus onces titulares al completo, a excepción de los porteros; aunque este último aspecto no cobró excesiva relevancia, puesto que tanto Casto como Pinto fueron dos de los mejores jugadores del partido.

En el caso de Casto su protagonismo, para bien o para mal, estaba cantado, porque de todos era sabido que el Barça le acribillaría a llegadas al área. Pero el extremeño, pese a los cinco goles, fue un verdadero muro. Messi -pese a sus tres tantos-, Dani Alves y, sobre todo, Villa, pueden dar fe de ello. Extraordinaria actuación de Casto, que se ha reivindicado como portero en esta Copa.

Pero con lo que muchos no contaban fue con que Pinto iba a tener que intervenir más de la cuenta. Tanto durante el primer como el segundo tiempo el Betis gozó de varias llegadas con claridad a la meta del ex bético, que evitó con sus paradas que la eliminatoria gozara de vida hasta la vuelta.

Porque el Betis mereció salir del coliseo barcelonista al menos con uno o dos golitos en su marcador. Especialmente durante los primeros cuarenta y cinco minutos apenas si se notó la diferencia entre el que para muchos es el mejor equipo del mundo y uno de Segunda, por muy líder que sea. Y no se notó porque el Betis, como pregonaba su técnico, salió a jugar al fútbol y a morir, si era preciso, con las botas total y absolutamente puestas.

Hasta tres ocasiones muy claras -además de varios disparos más- crearon los verdiblancos en el templo barcelonista, ante un equipo, el de Guardiola, con todos los cracks sobre el césped. Jorge Molina tuvo dos de ellas; la primera la desperdició tirando fuera, y en la segunda Pinto le hizo un paradón tras un buen remate de cabeza. El Barça estaba tan incrédulo que hasta Piqué y Alves se enzarzaron en una discusión tras una de las varias veces que el Betis pisó el área barcelonista con peligro.

Pero poco después, cuando el descanso ya se atisbaba, llegó el primer gol del mejor jugador del mundo y, para mí, de la primera década del siglo XXI. Con el Betis atacando Salva Sevilla se resbaló al recibir un pase y la contra letal del Barça la aprovechó Messi para batir por primera vez a Casto en vaselina, con su maestría habitual. Sin embargo, justo antes del intermedio Rubén Castro hizo temblar el larguero de Pinto con un trallazo que, por justicia divina, debía haber entrado. Fue la tercera ocasión, y la mejor, del Betis.

En el segundo tiempo se mantuvo la pauta hasta que le duró el fuelle al Betis. Jorge Molina y Rubén Castro se asociaban en ataque para darle dolores de cabeza a Pinto, que le hizo dos paradones al canario y tapó varias entradas claras del alcoyano.

Con los cambios, como era de esperar, el partido derivó hacia donde tenía que hacerlo. Pepe Mel optó por quitar a Beñat y a Iriney, y el Barça fue imponiendo su ley progresivamente. Las llegadas verdiblancas comenzaron a escasear, y Messi aprovechó para hacer dos nuevos goles, en los minutos 62 y 73, que dejaban una diferencia en el marcador más lógica por el potencial de ambos equipos, que no por lo que se estaba viendo hasta el momento.

El Betis ya se desinfló, y el Barça completó la “manita” -una más de los azulgrana en la presente temporada- gracias a Pedrito y a Keita. El físico de los de Mel no daba para más. Los últimos minutos sirvieron para ver debutar a Jonathan Pereira este año tras más de cinco meses de inactividad. El gallego, cuya presencia se antoja realmente necesaria para dar respiro a los delanteros, irá poco a poco entrando en la rotación, y excelente noticia sería que, al menos, se acercara a su nivel del pasado ejercicio.

Cinco a cero, pues; y un equipo, el bético, que, pese a la goleada, salió del Camp Nou exactamente igual que como entró, es decir, con la cabeza muy alta. Ahora se espera que la afición, dentro de una semana, responda en la vuelta a pesar de la goleada y, aunque lo más probable es que no pueda ver a los supercracks del Barça y de la selección española, al menos sí que podrá despedir al equipo de la Copa como se merece y, lo que es más importante, ayudar al club a hacer una excelente taquilla, porque hace falta.

Pero antes, no lo olvidemos, el Betis tiene que solventar la visita del Alcorcón; un partido que, pese a la modestia del rival y pese a jugarse en Villamarín, va a ser mucho más complicado de lo que la gente piensa. Ojalá y me equivoque, pero la acumulación de minutos de los titulares en pocos días y, no lo olvidemos, la especial idiosincrasia de este equipo hacen que, como no se tengan puestos los cinco sentidos, haya margen para la sorpresa el próximo sábado. Repito, no obstante: ojalá esté errado (sin “h”).

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El gol de Juanito que tumbó al Barça de Cruyff

MI PARTICULAR MEMORIA DEPORTIVA (18)

Como quien más quien menos ya sabe, Betis y Barça se van a medir durante las dos próximas semanas en los cuartos de final de la Copa del Rey. Los enfrentamientos previos en el “torneo del KO” entre béticos y culés (4-4 en el global) han dejado, en lo que a mí respecta, un par de momentos de los considerados altamente especiales; pero del segundo de ellos (la final del 97 que presencié “in situ” en el Bernabéu) hablaremos en otro momento.

Porque la situación del presente año se presenta tremendamente similar a lo que aconteció hace 17 años, en febrero de 1994. Cualquier bético que se precie y que empiece ya a tener una cierta edad recordará inevitablemente aquel enfrentamiento, también en cuartos de final, entre ambos equipos, uno de los numerosos capítulos en los que, a lo largo de su historia, el club heliopolitano ejerció de “Currobetis”.

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Era el Betis de Sergio Kresic, en el segundo año de Manuel Ruiz de Lopera como accionista mayoritario de la entidad; una temporada, la 93-94, en la que el equipo, también en Segunda División, terminó ascendiendo de la mano de Lorenzo Serra Ferrer, sustituto a posteriori del técnico croata.

Pero el arrollador ritmo con el que los béticos terminaron la campaña ni mucho menos había legado todavía. Era un Betis en el que su actual presidente, Rafael Gordillo, daba algunos de sus últimos coletazos en el fútbol profesional, y en el que las estrellas eran el “Toro” Aquino y Angelito Cuéllar; un Betis que, a esas alturas, apenas si luchaba por alcanzar un lugar que le diera derecho a jugar la promoción de ascenso, practicando un fútbol muy poco vistoso que le daba para ir sacando los partidos de casa, pero que fuera lo perdía casi todo.

En medio de esa tesitura, el bombo copero emparejó a los verdiblancos en cuartos de final ni más ni menos que con el Barcelona de Cruyff, el legendario “Dream Team” culé. Antes se había eliminado al Mensajero -de la canaria isla de La Palma-, al Elche, al “Poli” Ejido y al Mérida; y la visita del Barça, como esta temporada, era considerada como una ocasión para sacar una extraordinaria taquilla y también para que el aficionado bético disfrutara, después de tres años en Segunda, de un equipo de primer nivel. Nadie, pero absolutamente nadie, pensaba que el Betis iba a dar la CAMPANADA -sí, con mayúsculas- de aquel año en la Copa.

Momento del histórico gol de Juanito que eliminó al Barça de la Copa 1994

El partido de ida se celebró en el Benito Villamarín, que registró un lleno absoluto. El Barça llegaba con algunas bajas, entre ellas la del jugador “de dibujos animados”, Romario, sancionado con cuatro partidos por dar un puñetazo al entonces sevillista Simeone; y Cruyff aprovechó para poner a muchos jugadores de los menos habituales. Algo que a punto estuvo de costarle caro, ya que el Betis consiguió arrancar un 0-0 que pudo haber sido todavía mejor si el delantero sueco Ekstrom -aquél que tan fugaz paso tuvo por Heliópolis- hubiese estado acertado ante la meta que defendía Busquets, el padre del actual medio defensivo del Barça.

Cruyff tomó nota, y en la vuelta continuó sin sacar a su mejor once, pero ya incluyó a bastantes de sus estrellas, como a Koeman, Stoichkov, Sergi o el actual técnico, Pep Guardiola. El Betis, por su parte, parecía ir derechito al “matadero” con su once compuesto por Diezma, Merino II, Monreal, Urena, Chirri, Roberto, Cañas, Mágico Díaz, Alexis, Cuéllar y Juanito. Es decir, sin su goleador Aquino y con Juanito, aquel delantero gallego procedente del Dépor, que también duró nada y menos pero que en aquel partido se ganó un lugar permanente en la historia bética.

A la media hora, tras un despeje larguísimo de la zaga bética, Juanito aprovechó una falta de entendimiento entre Koeman y Busquets para meterse entre ellos y marcar uno de los goles históricos por excelencia del Real Betis Balompié. Un tanto que acabó dando a los verdiblancos el pase a semifinales, toda vez que el considerado por muchos como el mejor equipo de Europa de la época no fue capaz de hacerle a Diezma ni tan siquiera un gol (le hacían falta dos para clasificarse).

La celebración en Sevilla fue espectacular. La Plaza Nueva, como en las grandes ocasiones, se llenó de béticos que botaron y bailaron con la gran gesta de su equipo, que tres días más tarde volvió a “hacer de Betis” perdiendo por 2-1 en El Madrigal contra un Villarreal que, lógicamente, ni mucho menos era la sobra de lo que es ahora.

A nadie le importó; como a nadie le importó tampoco que el Zaragoza -campeón de Copa ese año y campeón de la Recopa al año siguiente- le cortara el paso al Betis en semifinales, tras una prórroga en La Romareda. Lo del Camp Nou fue, es y seguirá siendo historia.

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El Betis se carga a otro “Primera” y se las verá con el Barça en la Copa

COPA DEL REY OCTAVOS DE FINAL VUELTA
GETAFE 1-BETIS 3

Nueva machada del Betis en la Copa del Rey; un Betis que, en el presente “torneo del KO” está demostrando ser más Betis que nunca, según lo que reza su historia; y que esta mañana le ha hecho un extraordinario regalo de Reyes a su afición.

El equipo de Mel, como ocurriera en los treintaidosavos en Granada -igualó en el segundo tiempo un 2-0 y ganó en los penaltis- y en los dieciseisavos contra el Zaragoza, ha vuelto a remontar una eliminatoria que tenía “en chino”, y esta mañana, en pleno día de Reyes, pese al 1-2 de la ida ha eliminado al Getafe tras vencerle por 1-3 en el Coliseum Alfonso Pérez.

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Partidazo realmente extraordinario de los verdiblancos, que contaron con el apoyo en las gradas de más de mil fieles, y que fueron muy superiores a los madrileños desde el minuto uno. El Betis, con el equipo de gala salvo Goitia -el portero de la Copa, recordemos, es Casto- tuvo varias ocasiones durante los primeros 45 minutos, pero no pudo plasmar su superioridad en el marcador hasta la segunda parte.

Cuando todo hacía presagiar que el empuje del Betis menguaría con las lesiones de Emana y Dorado -por suerte ninguna de las dos parece grave, aunque probablemente ambos tendrán que estar alguna semanita “descansando”-, los béticos fueron dando los hachazos necesarios para, por fin, poner a su favor el duelo.

Primero Jorge Molina culminó, a los 56 minutos, una excelente contra recibiendo un pase de Rubén Castro y batiendo por bajo a Ustari; y después, en el minuto 72, el “Pichichi” verdiblanco pasó de asistente a matador. Salva Sevilla le metió un gran balón al interior del área, y Rubén fusiló al meta del Getafe como él suele hacerlo.

0-2, y la eliminatoria, de manera más que merecida, se puso definitivamente de cara para el Betis, que aguantó con mucha solvencia los desesperados ataques del Getafe, y que sentenció en el descuento con un nuevo gol a la contra de Rubén Castro. El postrero tanto de Casquero no fue sino una mera anécdota.

Ahora, en cuartos, toca el gran “coco” del torneo, el Barça; el mejor equipo del mundo que, dos años después, volverá a pisar el césped de Heliópolis -aunque la ida es en el Camp Nou-, lo que sin duda asegurará una excelente taquilla que ayude a mejorar un poco la más que maltrecha economía del equipo.

El Barça salió vivo ayer de la prueba de San Mamés, un estadio que, al igual que su propietario, se transforma cuando está la Copa de por medio. El Athletic, tras el 0-0 de la ida, le volvió a plantear un durísimo partido a los de Guardiola, que terminaron clasificándose por el valor doble de los goles en campo contrario (1-1).

Un tanto de Abidal -primero con el Barça y segundo de su carrera-, en el último cuarto de hora hizo inútil el que, a cinco minutos del final, logró el “león” Fernando Llorente para los bilbaínos, que aunque estuvieron cerca no pudieron tomarse la revancha de la final de 2009.

Por el mismo lado del cuadro, el Depor estuvo a punto de ser eliminado por el Córdoba, pero un penalti tonto de los cordobeses en el último minuto permitió a Adrián López igualar el gol que Arteaga había marcado dos minutos antes, y llevar el partido a la prórroga, tras el 1-1 del primer partido. En el tiempo extra, con los blanquiverdes en inferioridad, Adrián marcó otros dos goles, y los gallegos acabaron ganando por 3-1. El Depor se medirá en cuartos de final al Almería, que se ha deshecho del Mallorca tras derrotarle en los dos partidos por cuatro goles a tres en cada uno de ellos.

En la parte opuesta, el Sevilla se clasificó cómodamente ante un Málaga que le dio muchas facilidades en la ida (5-3), y que en la vuelta bajó los brazos definitivamente tras el gol de Romaric. Perotti y Jesús Navas completaron el 0-3 que les permite a los nervionenses continuar defendiendo el título.

Su próximo rival será el Villarreal, que tras empatar a cero en Mestalla, le remontó un 0-2 al Valencia, en una espectacular segunda parte (4-2). Cazorla, Rossi de penalti y Marco Ruben, en apenas 17 minutos, pusieron el duelo de cara para los amarillos, que sentenciaron en el descuento de nuevo gracias a Rossi.

Y, por último, el Real Madrid, pese a perder 2-0 contra el Levante, hizo valer el 8-0 del Bernabéu para pasar por vez primera en cinco años a cuartos de final, donde se medirá al Atlético de Madrid que, tras haber ganado 1-0 al Espanyol en el Calderón, empató a uno en Cornellá.

En definitiva, que, pese a que el Madrid lo tiene de ahora en adelante un poco más difícil por la entidad de sus rivales, todo marcha para que, como ocurrió por última vez en 1990, se vuelva a dar una final de Copa entre los dos equipos más grandes de nuestro país. Aunque fútbol es fútbol; y si no, que se lo digan al señor Guardiola. El técnico del Barça todavía debe tener muy presente lo que sucedió la última vez que su equipo se midió al Betis en unos cuartos de final. Mañana lo recordaremos.

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