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Se acabaron las prácticas radiofónicas

Qué axioma más certero es aquel que dice que todo lo bueno se acaba. Hoy, ocho de marzo de 2010, se cumplía justo un mes desde mi entrada en la Cadena Cope como alumno de prácticas procedente del cursillo que todos los años se imparte allá por el mes de septiembre. Es decir, hoy ha sido mi último día -ojalá que sólo por el momento- en la emisora.

Mis compañeros en la Cope (faltan Miguel Ángel y María, que ya no están; y José Manuel León y Ana, que en ese momento no estaban). Foto: archivo personal Como muy bien comentó Ana Galdámez esta mañana en la reunión diaria, hay que ver lo rápido que pasa el tiempo. Y que lo digas, querida compañera. Confieso que el día de mi despedida ha sido aquél en el que más nervioso he estado de todos -aunque creo que no se ha notado por fuera-; quizá porque me daba bastante pena no ya dejar de poder desempeñar la que yo considero que es mi profesión, sino también dejar de ver cada día a unos compañeros que son de lo mejor que te puedes encontrar en cualquier empresa.

Es la hora de hacer una breve reflexión sobre lo que han supuesto para mí estas poco más de cuatro semanas en la segunda planta del número 4 de la Calle Rioja; y para ello voy a transcribir el artículo que le mandé ayer a Eusebio para que lo colgara en el blog del cursillo y de las prácticas. Por tanto, lo que desde ahora vais a leer -los que queráis leerlo, claro- también lo podréis encontrar en:

http://www.cursoradioytelevision.com/

“Becario de la Cadena Cope”. Eso es lo que, oficialmente, he sido a lo largo del último mes; pero a pesar de todo es algo que, por momentos, no me ha quedado nada claro. ¿Becario de la Cadena Cope? ¿De verdad a alguien a quien todos han tratado como un igual desde el primer día, y que al tercero ya echaba a volar en solitario por las calles de Sevilla se le puede considerar “becario”? Al menos, claro está, según lo que frecuentemente se comenta desde fuera del mundillo periodístico. Permitidme que lo dude.Con el micro y los cascos. Foto: Cope Sevilla

Porque aunque estas semanas, lógicamente, han sido más de aprendizaje para mí que de otra cosa, en ningún momento me he sentido becario, ni periodista en prácticas, ni periodista en formación. Sencillamente, me he sentido periodista, como si fuera uno más dentro de la redacción de servicios informativos locales y regionales. Así es como te trata la Cope; y así es como me han tratado a mí.

Ha sido un mes, aunque puedan parecer términos contradictorios, tan intenso como distendido. Intenso porque, como se encargó de decir Eusebio tanto a lo largo del cursillo como en mi primer día en la emisora, hemos tenido que condensar unos seis meses –que es aproximadamente el período medio de prácticas en cualquier medio de comunicación- en tan sólo cuatro semanas; y distendido porque el ambiente de trabajo ha sido inmejorable.Reunión diaria, para asignar las tareas del día. Foto: Cope Sevilla

Me gustaría, eso sí, hacer una pequeña rectificación sobre otra de las “máximas” de Eusebio, aquella que dice que cuando le cojas el gustillo de verdad a tu labor será cuando lo tengas que dejar, porque ello coincidirá con el final de las prácticas. En mi caso no ha sucedido exactamente así. Más bien se puede decir que tengo que dejarlo cuando más soltura estoy adquiriendo, sobre todo a la hora de manejar los aparatos electrónicos de las cabinas. Porque si tengo que ser sincero el gustillo lo cogí desde el primer día; incluso en los momentos en los que, por ejemplo, he tenido que echar mano de mis recursos ante el déficit de equipos de captación de sonidos. Pero bueno, como eso es algo de lo que estaba avisado desde el primer día, me acostumbré rápidamente y nunca –o casi nunca- he tenido problemas con ello.

Haciendo un poco de memoria –bueno, más bien consultando esa valiosísima “chuleta” que es la libreta de cada día-, desde que aparecí el pasado 8 de febrero por la planta segunda del número 4 de la calle Rioja he tenido delante mía a concejales, líderes sindicalistas, representantes de la Junta de Andalucía, de los comerciantes… y también he contactado con gente de la calle, con gente que se ha negado a hablar con la Cope, con gente encantada de hacer declaraciones para la Cope… Creo que prácticamente tan sólo me ha faltado nuestro señor alcalde (ex alcalde a partir de mayo-junio de 2011).
En el estudio principal, con Miguel Ángel y Rosa. Foto: Cope Sevilla He tenido días mejores, he tenido días peores; me he recorrido la ciudad desde el centro histórico hasta el Muelle de las Delicias –con mis carreritas por el Paseo buscando el galeón “Andalucía” como anécdota más destacable- pasando por Triana y las inmediaciones de La Cartuja; pero lo más importante de todo es que este mes de enriquecedora experiencia en la radio no me lo va a quitar nadie.

¿Lo más importante, he dicho? Pues, como diría el mítico José María García, estoy absolutamente errado (sin “h”, por supuesto): lo más importante de todo es haber podido desempeñar mi labor junto a un equipo humano en el que la nota predominante al 100% ha sido el compañerismo, el buen rollo, el estar siempre predispuestos a echarte una mano cada vez que hace falta. Veteranos y noveles, como reza el himno del Madrid; la perfecta combinación para que todo funcione como un reloj.

Veteranos como Eusebio Pérez que, al estilo del Gran Hermano de George Orwell, todo lo ve y todo lo vigila, pero que siempre tiene un momento para atender a todo el mundo y dar un consejo profesional a los más inexpertos; como José Manuel Galdámez, con su peculiar sentido del humor –recuerdo, entre otras cosas, los “cohetes” en antena por aquella noticia que ya todos los sevillanos saben-; o como Irene Ramos e Inma Jiménez, grandes profesionales.

Junto a mi querida amiga Rosa, en el ordenador. Foto: Cope Sevilla Y noveles como los becarios más antiguos: José Manuel León, bético como yo y cachondo hasta en los momentos de mayor tensión; y Javier Tovar, quien siempre me ha echado una mano, especialmente durante los primeros días de mi estancia en los que tuve que trabajar junto a él. O como aquellos que, al igual que yo, estaban o están cumpliendo su mes de prácticas: Rosa Moreno, la benjamina, con quien he compartido muchos y muy buenos momentos durante las dos semanas y media que hemos coincidido, habiéndonos ayudado mutuamente de forma constante; Miguel Ángel Velázquez, otro “sufridor” –o sea, bético-, el habitual “hombre del tráfico” entre otras cosas, con quien he colaborado a lo largo de tres de mis cuatro semanas; y María Torres, compañera en los primeros días. O también como Ana Galdámez, periodista que, con sólo 21 añitos –que se dice pronto-, ya ha adquirido una calidad como profesional y una soltura ante el micro que ya quisieran –quisiéramos- muchos.

Todo ello, asimismo, con la compañía de Ubaldo, “la puñetera voz de España”, como dijo cariñosamente Juan Diego Periáñez en las prácticas del curso; de Nieves, de Manolo Salvador y de los colegas de la redacción de deportes; quienes también han aportado su granito de arena para que el que suscribe estas líneas –tranquilos, que ya termino- se haya marchado con un sabor de boca todavía mejor del que esperaba cuando el pasado lunes, 8 de febrero, apareció por vez primera en la planta segunda del número 4 de la calle Rioja.

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Vistazo a mis días radiofónicos

Hoy he cumplido el 50% de mi mes de estancia en Cope Sevilla, y creo que es hora de mostrar mis impresiones particulares en estas dos semanas.

En general debo decir que estoy bastante contento, tanto por la labor desempeñada como por el muy buen ambiente de trabajo que se respira en la redacción. La dificultad de las labores que me manda Eusebio Pérez poco a poco ha ido aumentando, y este segundo período de cinco días -los becarios sólo trabajamos de lunes a viernes- ha sido un poco más complejo que el primero.

Todavía no he comprobado en solitario lo que se siente cuando la rueda de prensa o el acto de turno terminan con el tiempo justo como para tener la presión de redactar una noticia y sacar un corte de sonido en pocos minutos -ya habrá ocasión-, pero:

– Ya me ha tocado esperar, por ejemplo, durante más de 45 minutos con respecto a la hora prevista, a que el político correspondiente llegase al acto que tocaba ese día; con la correspondiente prisilla para que la noticia en cuestión entrara en el informativo.

– Ya me ha tocado reaccionar con celeridad -afortunadamente con éxito- cuando el editor del informativo, por diversas razones, te cambia en el mismo estudio la entradilla que tú has redactado por la suya y ésta, en algunos aspectos, casi no tiene nada que ver con lo que tú has hecho.

– Ya me ha tocado entrevistarme con una de las personas cuyo testimonio me servirá, y mucho, para el reportaje que estoy preparando sobre el Metro -mi gran machada sería que Rosa Aguilar, principal responsable como consejera de Movilidad y Obras Públicas, me dedicase unas palabras, pero creo que viniendo de donde vengo va a estar poco menos que en chino-.

– Y ya me ha tocado salir a la calle para preguntarle a la gente “de a pie”, pudiendo comprobar lo reacias que son la mayoría de las personas cuando vas con un micro o una grabadora -Espe, por tu aparición providencial te aseguro que tu voz va a salir-. De todo un poco, como en botica.

Los compañeros, como ya he dicho, son excelentes; bromistas en algunas ocasiones, pero excelentes profesionales cuando hay que dar el callo, y colaboradores al máximo con un servidor cuando la situación lo requiere.

Junto a los periodistas ya consagrados -Eusebio, José Manuel Galdámez, Irene Ramos e Inma Rodríguez– hay otros personajes de tan variado carácter como José Manuel León y Francisco Javier Tovar, cachondo hasta límites insospechados el primero y algo más formal el segundo; una muy joven periodista pero con calidad -redactora y en la locución- y con experiencia en la emisora como es Ana Galdámez; y dos compañeros que también están haciendo el mes de prácticas: Miguel Ángel Velázquez y la última en llegar, Rosa Moreno, una joven estudiante que comenzó ayer su andadura.

Es decir, en la redacción hay un grupo combinado de veteranos y noveles -que diría el himno del Madrid- que hacen que, habitualmente, todo salga como se espera en una emisora del prestigio de la Cope; y que posibilitan que uno vaya con gusto a trabajar y a seguir aprendiendo cada mañana.

Ah, por cierto, los que me conocéis y los que seguís este espacio sabéis de sobra que a mí me encanta el deporte e informar sobre él; pero pese a todo he decidido quedarme el mes entero en los servicios informativos regionales y locales. Creo que, tanto desde el ámbito profesional como personal, será lo mejor para mí.

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