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Doctorado para los chicos de la ESAD


CRÍTICA TEATRAL

OBRA: DE YERMA A LOS PALOS
AUTOR: Concha Távora, basándose en textos de Federico García Lorca y Salvador Távora
COMPAÑÍA: Escuela Superior de Arte Dramático (ESAD) de Sevilla
ELENCO: Soraya Estévez, Conso Muñoz, Alba Núñez, Esperanza Querino, Chema Bascón, Juan Carlos Vergara, Marta Infante, Fran Caballero, Susana Villegas, María Marín, Anabel Batlles, Patricia Salgado, Candela Cruz (Alumnos de 4º de Interpretación), Paco Maya (Percusión), Juan Ramírez (Guitarra) y Sara Holgado (Cante).
DIRECCIÓN: Concha Távora
LUGAR: Teatro Távora (Sevilla)
DÍA: 8-3-2017
DURACIÓN: Aproximadamente hora y media
CALIFICACIÓN: * * * * (Sobre 5)

Desconozco personalmente si el espectáculo que se vio ayer en el Teatro Távora conllevaba calificación académica alguna; supongo que sí, no obstante, al tratarse del taller de fin de estudios. Pero de ser así no me cabe duda que los alumnos de la Escuela Superior de Arte Dramático (ESAD) de Sevilla deberían llevarse la nota más alta de todas por el excelente montaje DE YERMA A LOS PALOS, con el que tan brillantemente homenajean tanto a Federico García Lorca como también a Salvador Távora, y con el que anoche nos deleitaron en su preestreno.

De un lado, el espíritu de Yerma, una de las tres partes de la llamada “trilogía lorquiana” junto a las no menos míticas Bodas de Sangre y La casa de Bernarda Alba; de otro, la denuncia que el maestro Távora, anoche en primera fila en el espacio que lleva su nombre, hizo en 1975 con Los Palos del asesinato del poeta granadino. Un espectáculo eminentemente flamenco, coral y multidisciplinar, mezclando algunas de las principales artes escénicas, cada cual con su parte destacada y complementándose a la perfección todas ellas entre sí. Leer el resto de la entrada »

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En efecto, otro teatro es posible

CRÍTICA TEATRAL

OBRA: LA CASA DE BERNARDA ALBA
AUTOR: Federico García Lorca
COMPAÑÍA: TNT-EL VACIE
REPARTO: Rocío Montero Maya (Bernarda), Mª del Carmen Lérida (Josefa, la abuela loca), Lole Del Campo Díaz (Martirio), Sandra Ramírez Montero (Angustias), Ana Jiménez García (Magdalena), Carina Ramírez Montero (Amelia), Sonia Joana Da Silva (Adela), Pilar Montero Suárez (Criada) y Bea Ortega (Poncia).
VERSIÓN/DIRECCIÓN: TNT-EL VACIE/Pepa Gamboa
LUGAR: Centro TNT (Sevilla)
DÍA: 11-11-2011
AFORO: Casi completo
DURACIÓN: Algo más de una hora (sin contar el homenaje previo a Mari Luz Navarro, la antigua “abuela loca”)
CALIFICACIÓN: * * * * (Sobre 5)

Debo reconocer que el pasado viernes acudí al sevillano Centro TNT con curiosidad, intriga y también algo de escepticismo, no por dudar del enorme trabajo desempeñado por la compañía TNT y por las gitanas de El Vacie, eso jamás en la vida; sino por el resultado final del mismo, visto desde la óptica de un buen conocedor (que no excelso aficionado) del teatro de Federico García Lorca.

Pese a las críticas notablemente positivas cosechadas por la obra en los dos años que lleva en escena, tenía que ver cómo entraba por los ojos de un servidor una representación en la que a duras penas se iba a poder “escuchar” al propio Lorca, por mucho que su espíritu fuese rigurosamente respetado.

Y el resultado difícilmente puede ser mejor. Un montaje, como es lógico, adaptado a “personas sin alfabetizar que sólo habían pisado una vez en su vida un teatro” (dice textualmente el programa de mano); un montaje visiblemente distinto a lo que se puede observar en una puesta en escena de las denominadas “clásicas” de este texto, obra señera donde los haya dentro de la historia del teatro español; pero un montaje que deja más que satisfecho a cualquier buen aficionado al teatro que, además, goce de un mínimo de sensibilidad.

La preeminencia del texto escrito y recitado, típico del universo literario lorquiano, deja paso aquí a las expresiones artísticas más características de la idiosincrasia y la cultura gitana: el baile y el cante popular al estilo flamenco. Todo ello en aproximadamente una hora, para permitir el lucimiento de un elenco de artistas (se les debe llamar así) que han encontrado en el teatro, y en el espectáculo en general, un motivo para evadirse temporalmente de las penurias que sufren en el enclave chabolista ubicado al norte de Sevilla y, al mismo tiempo, también para reivindicar tanto una mejora de sus condiciones de vida como, en el plano artístico, que otro teatro es posible.

Porque ese precisamente es el lema del equipo encabezado por Pepa Gamboa y por quienes podéis observar en el reparto. Un lema que se cumple a la perfección, tal y como ocurre también, por ejemplo, en aquellos centros escolares que gozan de personal que apuesta por preparar regularmente este tipo de actividades para los niños. Sobre todo, sin desmerecer a los demás, en los más marginales -lo dice quien ha ayudado a su padre durante años a montar algunos de éstos en un colegio de este tipo en San Juan de Aznalfarache-.

Al son que marca Poncia (interpretada por la paya Bea Ortega) transcurre la narración de los acontecimientos de esta versión, en la que la garra de las gitanas que forman el clan de Bernarda Alba (según la sobrina de Lorca esta es la “Bernarda” que quería su tío) por momentos llega a poner los vellos de punta al público asistente con su manera de interpretar y de hacernos ver los principales temas de la obra, muy al estilo de la etnia gitana: el encerramiento de la mujer y la única preocupación de la matriarca de mantener las apariencias con respecto a la honra de la familia, aún a costa de falsear la llamada prueba del pañuelo.

Todavía, dentro del homenaje a Mari Luz Navarro -la gitana que hacía el papel de la abuela loca y que, por desgracia, falleció recientemente- el grupo TNT-EL VACIE dará un par de funciones más en Sevilla, los días 25 y 26 de noviembre. Una buena ocasión para quienes todavía no hayan visto el montaje lo hagan, porque puedo asegurar que merece muy mucho la pena.

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Un Lorca austero, moderno y, al mismo tiempo, genuino

CRÍTICA TEATRAL

OBRA: Bodas de sangre
AUTOR: Federico García Lorca
COMPAÑÍA: Centro Andaluz de Teatro y Centro Dramático Nacional
REPARTO: Israel Frías (Leonardo); Luis Rallo (el novio); Noemí Martinez (la novia); Consuelo Trujillo (la madre); Olga Rodríguez (la esposa de Leonardo); Maica Barroso (la criada); Carlos Álvarez-Novoa (el padre de la novia); Carmen León (la suegra); Ana Malaver (la vecina); Paca Ojea (mendiga); Rafa Téllez (convidado); Pilar Gil (la niña); Omar Azmi, Toni Márquez, F.M. Poika (leñadores); Fael García, Juan Cabrera (mozos); Pepa Delgado, Sonia Gómez Silva, Marina Hernández, Ramos López (muchachas); Diana Wrana (danza aérea). Con la colaboración especial de Ana Belén en la voz y en la canción de La Luna.
DIRECCIÓN: José Carlos Plaza
LUGAR: Teatro Central (Sevilla)
DÍA: 23-1-2010
DURACIÓN: 1 hora y 50 minutos
CALIFICACIÓN: *** (Sobre 5)

Momento correspondiente a uno de los ensayos, con Consuelo Trujillo en el centro y Carlos Álvarez-Novoa detrás suya. Foto: elpais.com Buena labor la realizada por el Centro Andaluz de Teatro -CAT- y el Centro Dramático Nacional. La compañía teatral andaluza más importante ha unido sus fuerzas con una de las formaciones principales a nivel nacional -junto a la Compañía Nacional de Teatro Clásico- para llevar a los escenarios uno de los títulos más importantes del teatro lorquiano; y el resultado es bastante satisfactorio.

En primer lugar, ésta se diferencia de otras versiones en la austeridad, principalmente escenográfica. Una austeridad que nos permite disfrutar de unas Bodas de sangre sin más artilugios que unos bloques laterales -adaptables en su colocación según el pasaje que se esté representando en cada momento-; sin navajas o, mejor dicho, sin “navajazos” explícitos; y, consecuentemente, sin más sangre que la que termina mostrando la novia en sus manos.

La producción, además, rehúye acertadamente de los tópicos que podrían caracterizar cualquier versión no sólo de ésta, sino de cualquier obra ambientada en Andalucía. Apenas si hay “folclore” si exceptuamos algunos momentos de baile más o menos aflamencado; mientras que los actores -andaluces en gran parte, como es lógico- adoptan el acento típico de mi tierra sin exageraciones, con el punto exacto para que no chirríe a los oídos del espectador. Quizás como hubiese querido García Lorca.

Pero toda esta modernidad y austeridad no hace perder un ápice de dramatismo a esta tragedia basada en el llamado “crimen de Níjar” -Almería- de 1928. Al contrario, el fatalismo que emana durante toda la obra llega al alma del espectador, sobre todo gracias a la interpretación de los actores.

Leonardo, interpretado por Israel Frías. Foto: israelfriasactor.blogspot.com/ Magnífica Consuelo Trujillo bajo la piel de la madre del novio. Pese a que el trío protagonista lo forman Leonardo, el novio y la novia -a quienes dan vida de forma notable Israel Frías, Luis Rallo y Noemí Martínez, respectivamente-, el verdadero peso de la obra corre a cargo de esta consagrada actriz teatral -experta en montajes lorquianos- a quien el público terminó tributando una especial ovación.

Junto a Trujillo destaca la presencia de otro veterano de la escena, el andaluz nacido en Asturias Carlos Álvarez-Novoa, quien aporta su experiencia con el personaje del padre de la novia. Los secundarios tampoco desentonan, en especial Olga Rodríguez, Maica Barroso y Ana Malaver; así como el resto, que ayudan además, como todos, con su aportación coreográfica, bajo la dirección de Cristina Hoyos.

Precisamente la coreografía se erige como otro de los puntos fuertes de la obra, así como el canto de algunos de los personajes femeninos; aunque éste, al menos en la fecha que se corresponde con esta crítica, anduvo un poco más deslucido. Especialmente falta de convicción es la aportación de Ana Belén; a quien se le agradece que, aunque de manera “enlatada”, haya colaborado con su voz en el comienzo del último acto -escena y canción de La Luna-, pero personalmente pienso que podía haberlo hecho mucho mejor.

Y el otro defecto destacable, al menos para mí, es la danza aérea de la luna, interpretada por la ex de Al salir de clase y, actualmente, actriz acróbata Diana Wrana; defecto no por su inclusión en sí, que me parece muy original; sino por la forma en la que se ha preparado. Porque, a pesar de las explicaciones del director José Carlos Plaza en la previa del estreno en Sevilla, la sensación deseada de “los dioses hablando de la muerte” apenas si se consigue con esa presunta luna bailando como puede por la plataforma ubicada en la parte superior del escenario.

Por ello esta versión de Bodas de sangre no merece que se le otorgue la cuarta estrella; aún así Plaza y su elenco han logrado elaborar, como vengo diciendo desde el principio, un montaje con el que cualquier lorquiano y cualquier buen aficionado al teatro en general se puede sentir satisfecho.

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