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El duelo Pedroso-Taurima en Sidney 2000


MI PARTICULAR MEMORIA DEPORTIVA (40)

Casi cinco años después del último artículo, retomamos esta sección dedicada a recordar algunos de los momentos más significativos a nivel tanto general como particular de la historia del deporte. Y, repasando como lo estoy haciendo en estos días la competición de atletismo de Sídney 2000, he creído oportuno hablar del que probablemente es el momento más memorable, atléticamente hablando, de aquellos Juegos.

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Un evento, en el caso del atletismo, caracterizado por algunos casos altamente significativos de lo que posteriormente se conocería como “caso Balco”, la trama de dopaje orquestada desde Estados Unidos que llevó, por ejemplo, a Marion Jones a ganar cinco medallas –tres oros y dos bronces- que luego fueron devueltas, y que también afectó al cuatrocentista Antonio Pettigrew, por cuyo dopaje se desposeyó al relevo 4×400 masculino –y, por ende, a Michael Johnson- de la medalla de oro lograda en el Stadium Australia. Leer el resto de la entrada »

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El primer oro olímpico de nuestra gimnasia artística

MI PARTICULAR MEMORIA DEPORTIVA (19)

Era absolutamente de justicia, tras anunciar ayer oficialmente su retirada, rendirle este pequeño homenaje a Gervasio Deferr, recordando el momento histórico en el que el gimnasta catalán consiguió la primera medalla de oro (y primera medalla en general) para la gimnasia artística española en unos JJOO.

Cierto es que la rítmica ya nos había deparado momentos inolvidables en la competición olímpica (la plata de Carolina Pascual en 1992 y, sobre todo, el emotivo oro de conjuntos en 1996); pero la artística es otra cosa. La artística es, desde 1896, uno de los tres grandes deportes de los Juegos junto al atletismo y a la natación; y si bien en estos dos últimos ya habíamos roto la barrera, todavía nos faltaba hacerlo en la gimnasia.

Esa primera medalla pudo y debió venir, por ejemplo, de manos del recientemente nombrado presidente de la Federación Española, Jesús Carballo “junior”, en Atlanta 96; pero, como todos recordamos, el doble campeón mundial en barra fija se dio de bruces contra el suelo en la final de dicho aparato. Tuvo que ser Gervasio Deferr, en los Juegos de Sydney 2000 (para los que en su momento escribí un artículo recordatorio en Gimnastas.net), quien hiciera añicos ese “tabú” que perseguía a nuestro deporte.

“Gervi” se presentó en las Antípodas tras haber irrumpido, un año antes en el Mundial de Tianjin, como un elefante en una cacharrería con la medalla de plata en suelo, a sus 19 años, dos después de haberse metido por vez primera en una final mundialista. No obstante, el éxito no llegó en el que siempre ha sido su aparato predilecto, sino en el segundo de ellos. En suelo, un error en la jornada de clasificación le privó de entrar en la final, no así en salto. Tras unas primeras horas de lógico abatimiento, “Gervi” se olvidó de aquel fallo y se centró en la que, desde ese momento, iba a ser su final, en el último año en el que se compitió con el potro tradicional.

Y allí, su enorme fiabilidad y los errores de sus rivales más directos le pusieron en lo más alto del podium. “Gervi”, que actuó el tercero, ejecutó sus dos saltos de forma magistral (9,712 de media), mientras que todos los que salieron después que él se la pegaron con el mismo salto, el “Roche” (paloma con doble mortal hacia delante), salvo el polaco Lezsek Blanik. Mas como Blanik ya había errado su salto anterior, su perfecta ejecución del “Roche” únicamente le sirvió para alcanzar el bronce, tras Deferr y el ruso Alexei Bondarenko.

Así pues, el momento más esperado por la gimnasia española por fin había llegado. La mala suerte de Joaquín Blume (no pudo competir en Melbourne 56 por el boicot franquista a la URSS y, posteriormente, falleció en el consabido y trágico accidente de aviación) y la desgraciada caída de Carballo habían empezado a quedar compensadas gracias a la calidad y la competitividad de un artista que supo sobreponerse al fallo en su aparato preferido para hacerse, en el salto de potro, con su primer oro olímpico.

Luego llegaron su segundo oro en salto; el bronce de Patricia Moreno en suelo (ambas medallas en Atenas 2004); y su ansiada presea (plata) en los ejercicios sobre el piso, la tercera y última de su carrera, en Pekín 2008. Pero, como es lógico, la de Sydney guarda un hueco muy especial en los anales de la gimnasia artística española, tanto por haber inaugurado nuestro palmarés olímpico como por lo puramente dorado de su metal. Y debajo de ella siempre estará el nombre de don Gervasio Deferr Ángel.

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